martes, 28 de noviembre de 2017

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Imagen: El País
Violación o escarmiento.
La defensa denuncia la "caza a La Manada" y esgrime que la chica declaró que los acusados "pudieron entender que estaba sometida, o que no".
Manuel Jabois | El País, 2017-11-28
https://politica.elpais.com/politica/2017/11/28/actualidad/1511890632_066244.html

Agustín Martínez Becerra es un hombre con una misión escandalosa: llevarse a los miembros de La Manada a Sevilla con una factura que pasarle al Estado, por el año y medio encarcelados, y otra más delicada a la sociedad española, empezando por los políticos y los medios de comunicación. “No va a haber tierra para que corran”, advierte. Este martes se sabía en un escenario único y lo aprovechó a fondo: "La mañana del 7 de julio de 2016 se inició la caza de La Manada", dijo casi recitando. Había comenzado su discurso con una cita de García Márquez para disculparse por si se ponía nervioso y luego encadenó una metáfora tras otra para hablar de los “ríos y afluentes” de los juicios paralelos que han llevado a sus clientes al “mar de la culpabilidad”. Dos de los magistrados se miraron distraídamente mientras los acusados mantenían la mirada pétrea al frente y las mandíbulas apretadas.

Cuando entró en materia, la defensa fundamentó sus argumentos en tres ejes: la declaración de la denunciante, su comportamiento durante y después del juicio (“no voy a hablar de su falta de atención, su peculiar manera de comportarse, ni voy a entrar en consideraciones sobre su jovialidad”) y los informes “contaminados”, según él, de policías y psicólogas. Puso mentalmente a la denunciante frente a los acusados en la escena principal del suceso. ¿Hizo algún gesto o manifestación para que los acusados interpretasen que usted no quería mantener relaciones con ellos?, le preguntaron la semana pasada. Martínez Becerra transcribió en público la respuesta de la chica. “Yo no hablaba, estaba con los ojos cerrados, sometida y no hacía nada (…) No hablé, no grité. Entonces, que yo cerrara los ojos y no hiciera nada lo pudieron interpretar como que estaba sometida o como que no”. No sólo hizo nada para que pareciese una negativa, sino que ellos entendieron que sí quería mantener relaciones, resumió la defensa. Es una de las grandes cuestiones del juicio, la más polémica de todas y para la que aportó otra perspectiva el día anterior la fiscal del caso, Elena Sarasate: “Si te rodean cinco hombres en un callejón sin salida y te piden el móvil y la cartera, y se los das sin decir nada, ¿puedes denunciar por robo?”.

Martínez Becerra se enfrentaba a una montaña: la fase de instrucción que depositó a La Manada en prisión provisional. Para tratar de tumbarla desacreditó al juez instructor y demás policías y peritos por acercarse al caso con la sentencia ya confeccionada por la explosiva situación social. “Se buscaba un escarmiento y nada mejor que un guardia civil, un militar y un gordito ultra”, dijo. Por ejemplo, “los psicólogos forenses tenían razón en que la chica sufrió un grave estrés postraumático”, pero la pregunta no era si lo tenía o no, sino por qué. En el informe dijeron que se trataba de un shock compatible con una agresión sexual; en el juicio, que también era compatible con una “actividad sexual perturbadora de la que tener vergüenza por haber participado en ella”. Después de recordar que el Tribunal rechazó un papel con el que apareció la chica para justificar su tratamiento clínico debido al trauma, Martínez Becerra recordó que no hay en el sumario “ningún documento, ni una sola prueba de que la denunciante haya ido al médico o esté en tratamiento en Madrid. ¿Se ha olvidado la acusación de algo tan esencial? No es un error ni un olvido: ese documento no existe”. Explotó las rectificaciones de la chica respecto a su primera declaración, cuando estaba en shock (la entrada en el portal, primero forzada y luego no; la espera fuera del hotel mientras ellos pedían un cuarto cuando había dicho que estaba ya incómoda en su compañía y tenía que irse a su coche: siguió con ellos y se enrolló con uno, "el último que apareció", dijo capciosamente el abogado) e informó de que no habían hablado nada sobre drogas como para meterse con ellos en el portal a fumar un porro, como adujo la chica. También recordó que ella contó que sus agresores habían salido a la carrera, pero las cámaras demuestran que lo hicieron caminando y de forma escalonada. "Después de cometer una violación salvaje dejan a la chica no atada ni drogada, sino que podía salir corriendo del portal y pedir ayuda en unas calles llenas de gente. Mientras, ellos caminan unos metros y se paran a ligar con otras chicas a la vuelta de la esquina. ¿Por qué lo hacen? Porque no tienen miedo a que les pase nada. ¿Por qué no tienen miedo? Porque no han violado a nadie".

Todos los peritos, leyó Martínez Becerra mientras se ajustaba sus gafas de patillas de colores, juzgaron las imágenes y las declaraciones con el objetivo de buscar pruebas que confirmasen una agresión sexual. Sólo así, explicó, un agente de la Policía Foral puede describir en su informe como “movimiento instintivo” el hecho de que la denunciante, mientras practicaba sexo oral a un acusado, llevase su mano al miembro de otro. “No hay en ningún momento asco, dolor o sufrimiento en la cara de la denunciante. Ningún gesto de rechazo”. En eso coincidió con el planteamiento de los peritos que analizaron en más de 200 folios los 96 segundos de la supuesta agresión: ni asco, ni dolor ni sufrimiento, pero tampoco placer, gozo o iniciativa. “Es una película porno”, zanjó Martínez Becerra. “Pura elucubración subjetiva”, y tras eso se extendió en abundantes detalles explicativos sobre felaciones. “Cuando la enfocan con la cámara tiene los ojos cerrados, ¿pero desde cuándo tener los ojos cerrados en una relación sexual equivale a que no sea voluntaria?”, se preguntó. “Lo que no es normal”, informó severamente a la sala, “es hacer felaciones con los ojos abiertos”.

Animado o no por la revelación, profundizó en los gustos personales de la denunciante en su vida privada para vincularlos con el suceso. Defendió la inclusión de una fotografía del instagram de la chica en el sumario que muestra una camiseta con el lema ‘Hagas lo que hagas, quítate las bragas’. “Me resulta sorprendente”, dijo, “que una chica que ha denunciado una agresión sexual cuelgue ese mensaje un mes antes del juicio”. Informó de que el lema pertenece a un programa llamado Súper Shore, del que citó la sinopsis: un reality en el que se “viene a beber alcohol hasta desfallecer y a follar como conejos”. “Pero es que además”, levantó el tono, “la frase la dice el personaje que más le gusta a la denunciante”, una tal Karime “famosa por su fogosidad, su debilidad por hacer tríos y su talante para crear conflictos”. La facilidad con la que conectó a un personaje de la tele con una supuesta víctima de violación, traspasando oscuramente las propiedades de una a otra, provocó un runrún del público acallado por el presidente del tribunal.

Martínez Becerra acabó en varios tragos cortos su botella de agua. Ha explorado el caso durante meses busca grietas en la versión de la denunciante, trata de abrir continuamente un canal privado con el Tribunal ajeno al ruido exterior, peloteándolo. “Sé que ustedes juzgarán este caso con la ley en la mano y entendimiento en el corazón”, les dijo. Este abogado sabe que la sentencia que se ha dictado fuera sobre los acusados tiene mucho que ver con su carácter y lo que representa en un mundo que cambia a marchas forzadas empujado por el movimiento feminista. Su objetivo es lograr la absolución de unos hombres despreciables con las mujeres, capaces de dejar tirada a una después de hacer una orgía (según su versión) con ella y robarle el móvil. Jóvenes que se graban teniendo sexo mientras hacen comentarios y presumen ante sus amigos. Con antecedentes y una causa pendiente por abusos a una chica inconsciente. Una tarea trabajosa, sin duda. Por eso dijo lo que dijo para terminar su alegato: los acusados no son “modelos de nada”, pueden ser “imbéciles”, “patanes” y “primarios” y admitió que eran bastante “simples” con aficiones como el fútbol y las chicas, pero “buenos hijos” y “buenos amigos” que habían recibido visitas todas las semanas desde 800 kilómetros para verlos 45 minutos. Nada de esto fue improvisado: lo leyó todo de principio a fin. Los acusados se emocionaron, alguno de ellos lloró y se fundieron en abrazo mientras el público se levantó a estirar las piernas al aire gélido de Pamplona. 


La defensa de la Manada: “No se ve asco, ni dolor, ni sufrimiento”.
Todos los acusados han usado la última palabra en el juicio, que ha quedado visto para sentencia, para decir que son inocentes y confían en la justicia.
Javier Doria | El País, 2017-11-28
https://politica.elpais.com/politica/2017/11/28/actualidad/1511856664_235408.html

La defensa de tres de los cinco integrantes de la Manada ha insistido en que en los vídeos presentados en el juicio contra los presuntos autores de una violación grupal en los Sanfermines de 2016 en la víctima “no se ve asco, ni dolor, ni sufrimiento”, para argumentar el supuesto consentimiento en el que se basa su estrategia de defensa. En la presentación de su informe de conclusiones, Agustín Martínez Becerra, ha añadido que sus representados "pueden ser unos verdaderos imbéciles", pero "son buenos hijos", y ha pedido su inmediata puesta en libertad. José Ángel Prenda, Jesús Escudero y Ángel Boza se han abrazado tras escuchar el alegato final de su abogado. Ellos, junto a los otros dos acusados, Antonio Manuel Guerrero y Alfonso Cabezuelo, han usado la última palabra para decir que son inocentes y que confían en la justicia. Guerrero además ha pedido perdón por haber robado el móvil a la joven y ha dicho que se arrepiente de esto. El juicio ha quedado visto para sentencia, que está previsto que se conozca el próximo enero.

Forma también parte de la estrategia de Martínez Becerra cuestionar el comportamiento de la víctima tras la violación, un movimiento que ha generado una ola de protesta social. Sobre la declaración de la joven del 14 de noviembre, el abogado ha señalado que "debe tenerse en cuenta su peculiar manera de sentarse, su rictus jovial y la falta de aflicción".

En esa misma línea, el abogado ha tildado de "curioso" que la joven compartiese una foto Instagram un mes antes del juicio que incluía el informe de los detectives privados que siguieron a la víctima, y que hace referencia a una frase asociada a un programa de televisión. "Piensen lo que quieran de mí, pero excede con mucho la vida normal y mucho más en alguien que ha sufrido una supuesta agresión", ha dicho el abogado durante la sesión. La frase en cuestión, ha deslizado el letrado, "es de una personaje famosa por tríos de todo tipo, lesbianismo y fogosidad".

La defensa, que ha insistido en que la víctima no presentó resistencia, ha sugerido que el hecho de que cerrase los ojos puede interpretarse "tanto como que estaba sometida como que no". "Llaman la atención sobre que está con los ojos cerrados", cuestiona el abogado en otro momento, para señalar a continuación que "no se pueden realizar felaciones con los ojos abiertos". Sobre este tema ha hablado también Jesús Pérez, abogado de otro de los acusados: "¿Tenía los ojos suficientemente cerrados para no ver la cámara pero no para coger el pene?"

Martínez Becerra ha considerado que el informe de la Policía Foral sobre los vídeos "está lleno de interpretaciones subjetivas". "Ayer habló el abogado del Ayuntamiento de Pamplona de película de ciencia ficción en el relato de mis clientes pero el vídeo es una película porno", ha añadido.

"Mis representados no son modelo de nada; pueden ser hasta unos verdaderos imbéciles, sus conversaciones privadas son de patanes, pero están unidos a sus familias y amigos, son buenos hijos y su imagen ha sido destrozada", ha concluido el letrado. "No agredieron sexualmente a nadie y no deben estar un día más privados de libertad", ha añadido.

Supuestas presiones para denunciar

El abogado del guardia civil Antonio Manuel Guerrero ha empleado una estrategia ligeramente diferente, en la que por un lado, ha intentado vender la imagen de la presunta víctima como una mujer liberada sexualmente y por otro, como una joven que denuncia una agresión por la "influencia de terceros", entre los que ha señalado "las campañas de concienciación contra las agresiones sexistas en San Fermín". "Cada vez es más natural y es factible que a una joven le pueda parecer atractivo mantener una relación así con cinco hombres", ha señalado Jesús Pérez, para añadir a continuación que la joven "se deja llevar por el interés desmedido para que denunciara una agresión sexual por parte de la policía".

Al presentar su informe de conclusiones, el abogado sugiere que la policía buscó en el teléfono móvil de la joven vídeos del suceso, conclusión a la que el abogado llegó durante el juicio. Lo que no ha aclarado el letrado es que no encontraron ninguno y que las grabaciones estaban en los móviles de los detenidos, entre ellos su defendido.

Pérez rechaza también la indemnización de 250.000 euros que piden las acusaciones particular y popular porque, según ha dicho, "no se ha presentado un solo documento que acredite el tratamiento".

De vuelta a su argumentario, Pérez ha cerrado su intervención insistiendo en su idea y criticando que "el axioma de las acusaciones es que una mujer no puede conocer a cinco varones y mantener relaciones grupales consentidas". El abogado ha pedido la absolución para su defendido, que sí reconoce el hurto del móvil y pide atenuante de confesión y arrepentimiento para este delito.

Como Martínez Becerra, Pérez también ha señalado a la prensa para denunciar un juicio paralelo a sus defendidos. "Ojalá hubiera periodistas sin prejuicios que quieran buscar la verdad en este asunto", ha dicho, y el presidente del Tribunal le ha llamado la atención: "Se está dirigiendo al Tribunal, no al público", le ha dicho.

El último abogado en intervenir en el juicio ha sido Juan Canales, que representa a Alfonso Cabezuelo. El letrado se ha adherido a “los dos excelentes informes” de sus compañeros Martínez y Pérez y ha hecho un repaso somero de su versión de los hechos. Después de que la fiscal Elena Sarasate desvelara el lunes que el informe policial muestra que su cliente no borró el vídeo más largo, como dijo en su declaración, ha atribuido el hecho de que no lo pusiera a disposición de los policías en su detención a que “creyó que lo había borrado”.

Canales ha sostenido que la joven denunció la violación grupal porque le robaron el móvil: "A una chica de 18 años la dejan sin móvil y la dejan vacía”, según ha opinado, y ha considerado que “entró en pánico porque sabía que la habían grabado e igual las imágenes ya estaban en redes sociales”. Esta defensa, y no la de Antonio Manuel Guerrero, como habíamos informado el pasado 23 de noviembre, es la que encargó un informe sobre las redes sociales de la chica que finalmente retiró el pasado jueves. Como Pérez, Canales ha afirmado que la joven “no quería denunciar, pero se vio forzada” a hacerlo. “Si nadie se acerca a ofrecerle ayuda, ella no denuncia”, ha concluido Canales.

Petición de la Fiscalía
Este lunes, la fiscalía y las acusaciones particular y populares mantuvieron sus peticiones. La fiscal Elena Sarasate demanda 22 años y 10 meses de prisión para cada uno de ellos y una indemnización de 100.000 euros. Los abogados de la víctima elevan la petición de cárcel a 24 años y 9 meses y 250.000 de indemnización y las acusaciones populares, que ejercen el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra, 25 años y seis meses de prisión por delitos continuados de agresión sexual, contra la intimidad y robo con violencia.

Y TAMBIÉN…
Por qué no se admite como prueba el WhatsApp en el juicio de La Manada y sí una foto del Instagram de la víctima.
Es una de las cuestiones que ha indignado la opinión pública.
Alicia González Betancort | Buena Vida, El País, 2017-11-28
https://elpais.com/elpais/2017/11/28/buenavida/1511875443_703192.html

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