viernes, 9 de junio de 2017

#hemeroteca #libros #bullying | Jedet Sánchez: «Me llamaban gordo y maricón y yo pensaba que era normal»

Imagen: El Diario Vasco / María Herrejón, Javier Ruescas, Andrea Compton, Manu Carbajo y Jedet Sánchez
«Me llamaban gordo y maricón y yo pensaba que era normal».
Cinco jóvenes escritores relatan su experiencia sobre el bullying en el libro 'Y luego ganas tú'.
Álvaro Soto | El Diario Vasco, 2017-06-09
http://www.diariovasco.com/sociedad/201706/09/llamaban-gordo-maricon-20170609002809-ntrc-rc.html

En los colegios, en los parques y en las pantallas del móvil miles de niños sufren todos los días acoso escolar. Un drama tantas veces silencioso al que, desde hace unos años, muchas personas quieren darle voz no solo para ayudar a las víctimas, sino también, para aislar a los acosadores y obligarles a cambiar su forma de actuar. Andrea Compton, Javier Ruescas, María Herrejón, Jedet Sánchez y Manu Carbajo, cinco escritores jóvenes con miles de seguidores en las redes sociales, han decidido aportar su testimonio a una lucha que, pese a los avances, sigue necesitando del compromiso de todos. Lo han hecho en el libro 'Y luego ganas tú' (Nube de tinta), en el que escriben su experiencia con el 'bullying' y con el que donarán el 5% de sus beneficios a la asociación NACE contra el acoso escolar.

El título del libro remite a unas famosas palabras de Ghandi: «Primero te ignoran. A continuación se ríen de ti. Después te atacan. Y luego ganas tú». Así le sucedió, por ejemplo, al escritor Jedet Sánchez (1992), que desde muy niño se sentía diferente al resto de sus compañeros. No se vestía como los demás, se pintaba las uñas. Y comenzó a sufrir 'bullying'. «Me llamaban gordo y maricón y yo pensaba que era normal, lo asumía», cuenta Sánchez, que se ha convertido en un referente de los movimientos LGTB por su lucha por la igualdad. «Cuando sufría acoso, intentaba que nadie lo notase e incluso no quería que mis padres vinieran a recogerme al colegio, para que no vieran que me insultaban y no se avergonzaran de mí. Pero es que yo mismo luego pagaba mi rabia con ellos, les culpaba de lo que me ocurría», explica este autor. Ahora, jóvenes que se encuentran en la situación en la que él se encontraba hace unos años acuden a él para pedirle ayuda. Por ejemplo, un chico que se pinta las uñas, como hacía él, u otro que fue al colegio con un vestido. «Lo triste es que a veces algunos profesores son los que les ponen partes o les dicen que van provocando», asegura.

Pero no todos los maestros son así. Al contrario: los autores coinciden en que en los centros escolares se está avanzando en erradicar esta lacra gracias al trabajo de los docentes y de las asociaciones. Ocurre, sin embargo, que el acoso está muy extendido (por lo menos uno de cada cuatro alumnos lo sufre, según datos del Defensor del Pueblo) y como un monstruo de película, muta y cambia con el tiempo. Antes eran las palizas, pero ahora, la situación más preocupante llega con el 'ciberbullying': entrar en el perfil de otra persona y acosarle desde ahí, hacer públicas imágenes o conversaciones privadas, grabar situaciones íntimas o abusos y hacerlas circular entre el resto de los compañeros o a veces, situaciones tan sutiles como no comentar en una red social la foto de una persona cuando sí se escribe sobre las de otras, lo que genera aislamiento en quien lo padece. «El 'ciberbullying' no se queda solo en el colegio, lo llevas 24 horas contigo. Es lo más preocupante», explica María Herrejón.

Para que exista acoso debe haber un acosador, al que Herrejón define como «alguien que ante su propia inseguridad, ataca». «No son valientes, son las personas más cobardes por intentar sentirse mejor desde el odio», asevera la escritora. «No hagas a la gente lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Vive y deja vivir», les pide Manu Carbajo.

¿Y qué se les puede decir a las víctimas? «Antes de desmoronarte, si puedes, habla con gente de tu entorno. Y si no puedes, acude a una asociación», aconseja Javier Ruescas. En esa idea incide Andrea Compton: «Mucha gente te puede echar una mano». «No tengas miedo a pedir ayuda. Y recuerda que ser como eres está bien, ese no es el problema. Abraza lo que te hace diferentes, por eso eres único», prosigue Jedet Sánchez. «El lugar en el que estás sufriendo no es para siempre. Manten tu esencia porque lo que vas a tener de verdad es a ti mismo», agrega María Herrejón.

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