viernes, 30 de junio de 2017

#hemeroteca #lgtbi #television | Ni estereotipos ni ángeles: los personajes LGTB empiezan a ser reales

Imagen: Voz Pópuli / 'Orange is the New Black'
Ni estereotipos ni ángeles: los personajes LGTB empiezan a ser reales.
Marta G. Coloma | Voz Pópuli, 2017-06-30

http://www.vozpopuli.com/altavoz/pantallas/estereotipos-angeles-personajes-LGTB-personas_0_1037897141.html

Todos lo hemos visto alguna vez. Carrie tenía un mejor amigo gay muy amanerado y estiloso en 'Sexo en Nueva York'. La agente Pepa conquistaba a una mujer casada en 'Los hombres de Paco'. Venus Van Dam se movía entre la delincuencia y la prostitución como mujer transexual en 'Sons of Anarchy'. Hasta Smithers, el asistente del señor Burns que coleccionaba muñecas en 'Los Simpson', refleja un patrón exagerado de las supuestas actitudes y aficiones de las personas homosexuales.

Durante décadas, los estereotipos han sido constantes a la hora de representar a la comunidad LGTB en la ficción televisiva. No sólo se atribuían determinadas características a las personas gays, lesbianas o transexuales, sino que, en muchos casos, su trama parecía girar únicamente en torno a su vida sexual. Pero en los últimos años, el avance ha sido significativo: se ha transitado del tópico a la inclusión de personajes con diversas orientaciones e identidades; y así lo corrobora la oferta televisiva: hasta Netflix contiene ya una categoría específicamente centrada en el contenido LGTB.

Aunque muchos han seguido la atrevida estela de 'Orange is the New Black' en los últimos años, la creación de Jenji Kohan no fue (ni de lejos) la primera en mostrarnos a estos personajes bajo otra perspectiva. Los primeros pasos hacia esta revolución se dieron de la mano de series específicamente dirigidas al público LGTB, como 'Queer as Folk' o 'The L Word', o de fenómenos mainstream como 'Will and Grace', que abrió la puerta a la humanización de la comunidad gay, o 'Modern Family', que normalizó el matrimonio homosexual y la adopción a través de Cameron y Mitchell.

Lejos quedan los años negros del sida, en los que la aparición de la enfermedad llevó a blanquear unos personajes que, poco a poco, han ido adquiriendo aristas y contrastes. "En los años 80 hubo una criminalización clarísima del mundo homosexual. Si no lo eras, parecía que estabas a salvo; y si encima vivías en pareja y no tenías aventuras, era más fácil que fueras aceptado", explica Daniel Tubau, para el que los últimos 20 años han sido determinantes en la evolución de estos estereotipos. El guionista, director de programas de televisión y profesor de la ECAM resalta que la "resaca" de la epidemia ha llevado a que los personajes del colectivo LGTB se hayan idealizado durante mucho tiempo, hasta el punto de crear series como 'Angels in America', en la que se intentaba crear empatía hacia los enfermos de sida... casi aclarando que ellos también podían ser personas maravillosas.

De esos ángeles sin tacha se ha pasado a personajes complejos, humanos y, sobre todo, repletos de aristas. Muchos ya son protagonistas principales, como Danny en 'London Spy', Nomi y Amanita en 'Sense 8', Annalise en 'Cómo defender a un asesino'o el propio Frank Underwood en 'House of Cards', cuya bisexualidad no acapara el centro de una trama fundamentalmente política. Quizá ese paso ha sido precisamente el más humanizador. "Las personas LGTB tenemos que pagar un alquiler, tenemos problemas familiares, conflictos amorosos... Pero hasta ahora eso no era tan evidente en las series", atestigua el presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais Transexuales y Bisexuales, Jesús Generelo.

La lesbiana asesina o el gay cobarde o gracioso son algunos de los tópicos que Generelo, que es también periodista televisivo, ha identificado en los guiones anteriormente. Una ridiculización o simplificación que cada vez ve más superada. "Ahora los personajes LGTB también pueden ser negativos", asegura.

El profesor de la Universidad Pompeu Fabra Rafael Ventura resalta en una de sus investigaciones que la visibilización de la comunidad LGTB ha de entenderse como un proceso temporal que ha pasado por cuatro etapas de representación mediática distintas: la no-representación; la ridiculización -el discurso mediático dominante, según explica, ha definido tradicionalmente la homosexualidad como "perversión, enfermedad y/o crimen"-; la normalización; y, por último, el respeto.

Teniendo en cuenta ese proceso, resulta lógico pensar que personajes como el de Fer en la ficción española 'Física o Química' empezaran circunscribiéndose únicamente a su sexualidad para después evolucionar y convertir su vida amorosa en una trama secundaria, naturalizándola del mismo modo que cuando aparece en la pequeña pantalla una relación heterosexual.

Todos estos cambios han ido de la mano de la evolución de una sociedad que cada vez promueve en mayor medida la diversidad sexual y de género, también en el ámbito institucional. Pero hay más razones detrás de este fenómeno. Entre otras cosas, destaca la demanda de productos específicamente dirigidos a la comunidad LGTB. "Las grandes productoras han visto que había un mercado muy propicio para estos contenidos, ya que el colectivo es muy consumidor de series", defiende Generelo.

Para Tubau, se han producido dos fenómenos paralelos: por un lado, una mayor inclusión de personajes LGTB en las series orientadas al público general; y por otro, una mayor demanda de productos para ese target específico. "Las series van un poco a la par de la sociedad. Y a veces van por delante, a pesar de que se suele decir que la televisión es muy conservadora y una caja tonta. La historia ha demostrado, sin embargo, que la televisión ha estado muchas veces por delante de las leyes, del pensamiento social mayoritario y del propio cine. Y eso se debe en parte a que la larga narrativa que ofrecen hace que se nos presenten muchísimos personajes en los que se reflejan más temas", añade.

El profesor de ECAM introduce en la mezcla una última variable: los personajes homosexuales, bisexuales y transexuales son ahora más complejos porque nos encontramos ante una nueva generación de showrunners. Según explica Brett Martin en su libro 'Hombres fuera de serie', conocidos creadores como David Chase ('Los Soprano'), Mathew Weiner ('Mad Men'), David Simon ('The Wire') o Vince Gilligan ('Breaking Bad') son hombres heterosexuales de entre 40 y 50 años inmersos en una gran crisis existencial, torpes en su vida social y en su relación con las mujeres, lo que se refleja claramente en sus personajes.

Por el contrario, en los últimos años, junto al aumento de mujeres showrunners como Michelle Asford o Aby Morgan, se ha detectado la aparición de creadores de la comunidad LGTB, como Ryan Murphy (la mente detrás de éxitos como 'Glee' o 'American Horror Story'), Russell Davies ('Queer as Folk') o Ilene Chaiken ('The L Word), "que se han incorporado a las salas de guionistas en series en las que ya no existe el antiguo control por parte de los jefes, los ejecutivos o los anunciantes", lo que promueve, en última instancia, que se retrate "con más naturalidad y realismo" a estos personajes, según Tubau.

Si echamos un vistazo a las estadísticas, el avance está siendo lento pero constatable. En su último informe sobre representación de la comunidad LGTB en la televisión estadounidense, la Alianza Gay y Lésbica contra la difamación (GLAAD, en sus siglas en inglés), destaca que hay motivos para el optimismo. A pesar de que el volumen de personajes con otras orientaciones e identidades sigue siendo pequeño (apenas constituyen un 4,8% del total de 897 papeles), ya hay 43 personajes homosexuales, bisexuales y transgénero en el ‘prime time’ de la televisión en abierto. En la televisión por cable, además, los nombres fijos de la comunidad LGTB han pasado de 84 a 92.

"Por primera vez, en esta temporada ya se incluyen varios personajes transgénero en todas las plataformas, y muchos de ellos están siendo interpretados por actores trans que pueden trasladar sus experiencias auténticas al papel", especifica la GLAAD en el documento, que evidencia que los personajes gais (un 49%) siguen acaparando gran parte de la representación LGTB en la pequeña pantalla, seguidos por las mujeres bisexuales (23%) y con la comunidad de personas transexuales todavía a la cola (con un escaso 4% de presencia).

Comedia y sobremesa para concienciar
El desarrollo de personajes y temáticas específicamente LGTB ha sido mucho más limitado en nuestro país, en parte debido a que el mercado "coarta mucho", según Generelo. Nuestras cadenas suelen apostar por productos de corte familiar y emitidos en horarios de máxima audiencia. Esta necesidad de crear series más mainstream ha dificultado la inclusión de estos personajes, provocando "un desierto" de modelos LGTB hasta bien entrado el siglo XXI.

La de Santi de 'Al salir de clase' fue una de las primeras salidas del armario en la televisión generalista española en un momento en el que los personajes homosexuales eran esporádicos. Después, la comedia -en parte debido a su popularidad- se ha convertido en uno de los géneros donde el colectivo se ha visto más representado, empezando por la Carlota de 'Siete vidas' y culminando con el celebérrimo Fidel de 'Aída'.

"España es en muchos sentidos un ejemplo, pero en televisión no ha habido tanta representación como debería haber habido, sobre todo viendo que la sociedad estaba más avanzada y no había problemas con el matrimonio homosexual como ocurría en Francia o Italia", comenta Tubau, que resalta la profundidad de personajes recientes como el de Irene Larra en 'El Ministerio del tiempo' o el de 'La Rizos' en 'Vis a vis'.

Para el guionista y director, la carencia de ‘lobbies’ y de sindicatos de guionistas tan poderosos como el de EEUU ha influido en que el gigante norteamericano haya logrado una mayor repercusión en este ámbito. "El mercado es muy poderoso y lo permite", apunta. Ventura señala, además, otra causa: las productoras de nuestro país "todavía no se atreven" lo suficiente con las temáticas LGTB.

Tanto Generelo como Tubau coinciden en que el mayor trabajo de concienciación se está haciendo ahora en las series de sobremesa. Productos como 'Siete hermanas' o 'Amar es para siempre' están demostrando que se puede visibilizar la problemática de las mujeres lesbianas en épocas en las que la homosexualidad era básicamente invisible. "Son mujeres que rompen totalmente los estereotipos de antes y los de ahora", señala el presidente de la FELGTB.

Queda trabajo por hacer
Más visibilidad no implica mejor representación. Aunque el colectivo LGTB está más presente que nunca en la pequeña pantalla, todavía hay claros desequilibrios a la hora de incluirlo en las historias. Para empezar, la mujer homosexual sigue estando más invisibilizada frente al hombre. “Dos mujeres pueden ser consideradas amigas, por lo que sigue vigente el estereotipo de la mujer lesbiana”, concreta Ventura.

También se han reclamado mejoras en la representación de la transexualidad. Salvo excepciones como la de la célebre Laverne Cox (Sophia en 'Orange is the New Black'), la mayoría de estos papeles todavía son interpretados por actores y actrices cuya identidad es cisgénero. Ocurre, por ejemplo, con 'Transparent', una de las series revelación de esta temporada, cuyo protagonista -un padre de familia que decide comenzar su transición- es un hombre que se siente a gusto en su género, el actor Jeffrey Tambor. Los expertos señalan, por otra parte, que la transexualidad masculina apenas se ve reflejada en las series.

El acoso escolar o los delitos de odio son temáticas que, en opinión de Tubau, deberían tenerse en cuenta para arrojar luz sobre los problemas a los que se enfrenta el colectivo LGTB. Y aunque los productos dirigidos a un público juvenil han aumentado -fundamentalmente por la necesidad que tienen los adolescentes de cimentar su identidad-, Ventura resalta que la creación de contenido infantil que incorpore diversas orientaciones e identidades sigue estando rodeado de tabúes.

"Sigue existiendo ese miedo de 'homosexualizar' a los niños incluso en sociedades como la española. Tenemos el reciente caso de Disney, que presentó a un personaje homosexual que fue vetado en varios países", especifica. Quizá no persistan los estereotipos andantes, pero los conocedores del sector insisten: aún queda mucho trabajo por hacer.

El síndrome de la lesbiana muerta
Lexa en 'The 100'. Denise en 'The Walking Dead'. Chloe en 'Shameless'. Poussey en 'Orange is the New Black'. La lista es muy larga... y sólo nos estamos refiriendo a personajes que han muerto en las dos últimas temporadas televisivas. ¿El denominador común? Todas ellas eran mujeres lesbianas y/o bisexuales. Es lo que se conoce como el "síndrome de la lesbiana muerta", un término acuñado a raíz de que Julie Solkin, una mujer casada que se descubrió a sí misma en la serie de los años 70 'Executive Suite', muriera atropellada por un camión justo después de revelar que era lesbiana.

Fue el primer caso de una sucesión de asesinatos o repentinos fallecimientos de mujeres homosexuales en la ficción televisiva, una tendencia que se mantiene a día de hoy. Sólo durante esta temporada en los Estados Unidos, más de 25 mujeres lesbianas han muerto en la pequeña pantalla con el objetivo de profundizar en la narrativa de un protagonista que a menudo era heterosexual y cisgénero.

Según un estudio de Autostraddle, entre 1976 y 2016 un 31% de mujeres con esta orientación sexual murieron sin completar su arco narrativo, mientras que un 38% aparecieron de forma episódica y se fueron como vinieron. Sólo un 10% tuvo un final feliz. A pesar de las mejoras -este año se han contabilizado 92 fallecimientos de personajes lesbianas o bisexuales, seis menos que la anterior temporada-, colectivos y estudiosos del mundo LGTB como GLAAD están alertando de los peligros de esta práctica a través de movimientos como 'Bury Your Gays' o 'LGBT Fans Deserve Better'.

Pero ¿por qué debería preocuparnos tanto que haya un mayor índice de muertes de estos personajes si, al fin y al cabo, hablamos de ficción? La presidenta del colectivo estadounidense, Sarah Kate Ellis, lo manifestó en el informe de la organización sobre el tratamiento televisivo de personajes LGTB: "La decisión de matar a estos personajes, teniendo en cuenta que hay tan pocas mujeres lesbianas y bisexuales en la televisión, manda un mensaje tóxico sobre el valor de sus historias".

Rafael Ventura va más allá: "Todo esto tiene que ver con los modelos de autoidentificación: si un adolescente tiene pocos referentes LGTB en su vida cotidiana y recurre a las series, es pernicioso que al personaje que sale del armario lo maten y aniquilen su identidad".

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