domingo, 9 de abril de 2017

#hemeroteca #activismo | Hugo Alonso: «En los cuentos infantiles no hay príncipes que se enamoren de príncipes y hacen falta esos referentes»

Imagen: El Periódico Extremadura / Miguel Ángel Muñoz y Hugo Alonso
Hugo Alonso: «En los cuentos infantiles no hay príncipes que se enamoren de príncipes y hacen falta esos referentes».
Coordina el Servicio Plural de la Fundación Triángulo en Extremadura
Miguel Ángel Muñoz Rubio | El Periódico Extremadura, 2017-04-09
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/masperiodico/hugo-alonso-en-cuentos-infantiles-no-hay-principes-enamoren-principes-hacen-falta-esos-referentes_1009780.html

Vive y lucha orgulloso de ser quien es, que besar no es pecado, ni amar, ni sentir, que salir del armario le dio la libertad, que se cuelga etiquetas porque aún hay que reclamar igualdad de derechos y visibilidad, aunque el matrimonio gay sea más viejo que el mundo, aunque Alejandro Magno, Hefestión o Marco Antonio vistieran la bandera del arco iris, símbolo eterno de la diversidad. Claro que Hugo Alonso es una maravilla. Lean....

-Cuando alguien, dentro de 25 años, lea esta entrevista y haya que explicarle qué supuso la campaña del autobús tránsfobo de la plataforma ultracatólica Hazte Oír, ¿qué le diría?
-Que todavía quedaba mucho por pelear.

-Fíjese que hoy la homosexualidad aún se castiga con pena de muerte en siete países, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Irán, Mauritania, Somalia, Sudán del Sur y Yemen...
-Desde Fundación Triángulo sabemos que hay que trabajar frente a ello, por eso tenemos programas de cooperación internacional, una de nuestras áreas de trabajo más importantes.

-Pero, además, la homosexualidad es ilegal en 78 países, según recoge el informe más reciente de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales y Personas Intersex. ¿Por qué se produce una situación como esta?
-Fundamentalmente por la intolerancia y por el peso de las religiones, que no comprenden la diferencia. También la religión católica, en la que vivimos en este país aunque muchos y muchas estemos muy lejos de ella, marca muchas de las reacciones que la población tiene frente a la diversidad afectivo sexual y de identidad de género. Lo ha vuelto a poner de manifiesto la campaña de Hazte Oír. Y en otros países sucede exactamente igual, llevado a extremos mayores, porque precisamente esos conflictos tan grandes con las diferentes orientaciones sexuales y de identidades de género están en países en vías de desarrollo donde las religiones tienen un mayor peso en la población, en muchos de los países de África y Sudamérica incluso.

-Alemania, sin embargo, indemnizará a homosexuales por serlo hasta 1994. Hasta ese año y desde 1949 hubo nada menos que cerca de 64.000 procesos penales. Muchos iban a correccionales acusados de cometer actos deshonestos, fueron perseguidos, castigados y desterrados solo por amar. Pasó en Alemania, pasó también en España...

-Pero es que hace menos de 10 días y no muy lejos de donde se desarrolla esta entrevista, he tenido conocimiento de la última persona extremeña que estaba siendo llevada a terapias de reasignación de la conducta sexual que llaman ellos y que en realidad intentan modificar o reparar la orientación sexual no normativa, todo lo que es diferente a lo heterosexual. Son acciones vinculadas generalmente a sectores ultraconservadores, ultracatólicos, que piensan que la orientación sexual puede modificarse con terapias. Y es cierto que hay gente que sufrió penas de cárcel en la represión franquista y es necesario el resarcimiento de ese daño, sobre todo del daño moral que generó no solo en estas personas sino en sus familias.

-Avanzamos, pero no tanto. Hace unos días el Juzgado de Instrucción número 1 de Berga condenó a un joven de 19 años que agredió a una pareja de hombres homosexuales que se besaban frente a una discoteca en Barcelona...
-Es solo un ejemplo. Cada fin de semana se producen agresiones por LGTBIfobia, curiosamente vinculadas a las grandes ciudades. A mí me gusta apuntar este matiz porque en Extremadura no tenemos noticias de que haya muchas agresiones a personas LGTBI; alguna se produce, pero no en la misma cantidad que en Madrid, por ejemplo; aquí es posible vivir como gay, lesbiana o transexual sin tener ningún tipo de complicación. Creo que el odio fomenta odio. Los colectivos LGTBI lo único que perseguimos es que haya una igualdad real y efectiva en la calle. No necesitamos tener más seguidores, no necesitamos que haya más gente homosexual, solamente necesitamos que se nos trate en igualdad, casi es una lucha personal, porque en el fondo quienes estamos en esta lucha somos homosexuales, lesbianas, gais o transexuales, esa es la realidad. Cuando hemos visto en estos meses la campaña de Hazte Oír, me preguntaba, ¿qué les diremos a los señores de Hazte Oír cuando se produzca un suicidio en un adolescente menor de edad transexual que no es capaz de encajar con lo que esta sociedad le ha enseñado y que ve como mejor salida quitarse la vida?, ¿y qué le vamos a decir a esos padres, qué les vamos a explicar?

-Cuando uno lee cosas como que en Malasia se ha aplazado el estreno de ‘La Bella y la Bestia’ tras la «polémica» por un personaje homosexual, la pregunta es ¿cómo es posible que sigamos tildando de «polémica» la presencia de un personaje homosexual, no debiera ser algo normal?
-En realidad la lucha por los derechos LGTBI es la lucha por los derechos humanos, por tanto que haya guiños o apariciones de personas LGTB claramente identificadas en la película debería ser aceptado por todo el mundo. El tema es que aquí la lucha nos la estamos llevando unos pocos, unas pocas, y no se está asumiendo desde donde se tiene que asumir. Vamos a ser realistas: son capaces de organizar conferencias internacionales o de proteger el derecho al petróleo de ciertos países, pero no son capaces de velar de manera efectiva y real por los derechos humanos. Yo como ciudadano no lo entiendo.

-Frente a ello, ‘Crotch’, de la Compañía Baal, dirigida por Catalina Carrasco y Miriam Escurriola, que transita entre la danza y las vivencias del colectivo LGTBI Trans de Barcelona. Ha estado en cartel del 23 al 26 de marzo en la ciudad condal. El teatro como vehículo para la libertad y la diversidad. ¡Es sanante!
-Claramente la cultura es una de las mejores formas de transformar la realidad social. Mi compañero Pablo Cantero sabe mucho de esto: el Festival de Cine Fancine Gay, que va a hacer 20 años este mismo 2017, es una clara muestra de ello, cómo a través de la cultura somos capaces de transformar una sociedad y hacer que determinadas cosas sean visibles y permeables, calen en las mentes de los ciudadanos y las ciudadanas. Y claro que es importante que existan referentes en la cultura, en la música, en las artes escénicas, también en la literatura, porque la cultura nos acompaña casi desde que nacemos. No olvidemos que desde que tenemos muy corta edad nos leen cuentos donde en ningún momento aparecen príncipes que se enamoren de príncipes o princesas que tengan relaciones con princesas, y hacen falta esos referentes. El cuento es único, es un monólogo, no se conoce otro tipo de cuento infantil que el que tiene como base una pareja heterosexual.

-Claro, porque en una democracia toda fobia se puede combatir con la palabra, pero también son necesarias leyes justas...

-Así es, pero las leyes ya las tenemos. Con la palabra y nuestra libertad de expresión nos hemos dado cuenta que estábamos vulnerando derechos. La libertad de expresión no está por encima del derecho a ser, del sentirte o ser como quieras ser; y no está por encima de mis derechos como persona homosexual a vivir en esta sociedad con todos los derechos de una persona heterosexual. La libertad de expresión es otra cosa, es ser capaz de debatir, pero en igualdad.

-Dicen que hay una ventaja de saberse homosexual y es que no se vive la zozobra de creer serlo. ¿Es valiente salir del armario?
-Sí, completamente valiente y además es liberador, que esto es lo más importante de todo. Nunca he sido tan feliz como he sido en los últimos 10 años siendo abierta y públicamente homosexual. En el fondo, esconderse solamente sirve para no ser feliz, y por supuesto, cada uno y cada una tiene que tener su momento, su espacio y su proceso. Yo me presento como activista LGTB, homosexual y extremeño, y todas son etiquetas que me acompañan, que no puedo negar y que son importantes en mí porque me definen. Yo no quiero quitarme la etiqueta, no quiero pasar desapercibido porque el día que pase desapercibido nadie va a contar con que tienen que respetarse mis derechos. Soy homosexual y me siento orgulloso de ello, y efectivamente es un proceso costoso salir del armario (que es como se llama socialmente), visibilizarse y demostrar que tu vida es tuya y que tú has elegido vivirla como realmente sientes que debes vivirla.

-¿La gestación subrogada es un derecho?
-No sé si la gestación subrogada es algo justo. Sí que sé que en este país debemos hacer algo, ya, urgente. Queremos ser las más feministas del mundo y queremos prohibir la gestación subrogada en este país solo para no producir desigualdades en las mujeres ni mercantilización del hecho de la capacidad de algunas mujeres de ser madres, sin embargo estamos permitiendo que esta desigualdad se exporte a otras partes del planeta. A mí esto me parece igual de injusto y peligroso. Estoy a favor de una gestación subrogada solidaria, donde no se produzca ningún intercambio económico; y este es mi modelo, y se parece mucho al modelo nacional de trasplantes que tenemos en este país; pero no regularla no garantiza que no se estén explotando mujeres, porque a mí me preocupan las mujeres en Estados Unidos, en la India o en México.

-Cada cierto tiempo se producen declaraciones disonantes de jefes de la Iglesia Católica en torno a la defensa del concepto de familia frente al colectivo LGTBI. En contraposición hay otro ala aperturista del clero, ¿acaso no se le puede dar una oportunidad a Roma?
-Siempre han patrocinado un modelo de familia basado en la relación de un hombre con una mujer y nadie les ha dicho nada en contra. La familia está basada en el amor, todo lo demás no importa. La familia es un núcleo donde se comparte cariño, se comparten debilidades y se comparten también fortalezas, eso es una familia, me da igual cómo se forme, como si es de él o ella con su perro, eso es una familia porque existe un vínculo de apoyo en el que la vida es más llevadera. El problema es que estos señores han tenido siempre la sartén por el mango en la sociedad española y ahora se les ha acabado, y creo que se revuelven como alacrán porque quieren acabar con todo lo que salga de lo que ellos un día diseñaron. A mí me cabrea mucho que no me dejen participar en las decisiones sociales, por eso todo lo que me viene dado no me gusta.

-Los delitos de odio son el efecto más sangrante de la discriminación hacia las personas LGTB. ¿Es necesaria una ley integral de ámbito estatal de no discriminación por identidad de género y de reconocimiento de los derechos las personas transexuales como la de Extremadura?

-Absolutamente y de manera urgente.

-También es importante luchar contra la homofobia desde el aula si se tiene en cuenta que un 60% del alumnado es testigo de agresiones homófobas en los centros educativos. ¿Hay que educar en la tolerancia desde las aulas?

-Así es. Desde Fundación Triángulo visitamos el año pasado casi 70 institutos de la región impartiendo talleres donde se trabaja el valor de la diversidad y el respeto, hay poco más que enseñar.

-Bien. Pero de poco sirven estos talleres escolares si al llegar a casa, los alumnos escuchan la palabra maricón de un modo tan despectivo. De modo que habría que hacer talleres obligatorios para los padres...
-Ojalá el sistema educativo fuera capaz de hacer realidad esa utopía, de generar ese espacio que funcionara de verdad.

-Usted es responsable del Área Transexual de Fundación Triángulo. Actualmente ofrecen acompañamiento a 89 transexuales, casi 40 de ellos menores, algunos en pueblos muy pequeños de Extremadura, donde estas personas no han encontrado rechazo. Es algo realmente muy hermoso lo que hace...
-El acompañamiento es un regalo que a mí me ha brindado el activismo. Me enamoré de esta causa hace cinco años al conocer a una persona transexual. No conozco personas más valientes que las transexuales. Y luego está la magia de lo rural, porque el pueblo no es hoy el campo de concentración de un transexual en Extremadura; valoran a la persona, no su identidad. Quienes vivimos en ciudades estamos acostumbrados a salir del armario semanalmente una o dos veces, sin embargo en un pueblo lo haces una vez y de una vez te vale para siempre.

-Precisamente usted combate el odio con el acompañamiento, con el activismo, con la escucha. O sea que usted es la maravilla de la diversidad...
-¡Noooo!

-Sí, porque lucha con valentía en un mundo que sigue siendo hostil...

-Pero en el fondo alguien lo tenía que hacer. No creo que seamos una maravilla, pero sí necesarios en la sociedad del siglo XXI.

-¿Cómo fue ser niño?
-¡Ostras! (se emociona). Fue difícil, francamente. El recuerdo de mi niñez y mi adolescencia es duro. Hubo una época en la que primero tenía que saber quién era. Antes de sufrir bullying por ser homosexual, lo sufrí por usar gafas. Era una detrás de otra. Lo sufrí en el patio del colegio, por parte de algunos de mis profesores que hacían uso de palabras duras contra mí por el hecho simplemente de parecer que tenía una orientación sexual diferente. Luego creo que la infancia nos da un caparazón muy grande para poder ser felices, porque yo no era un niño triste.

-¿Qué es ser libre?
-Ser feliz, ser tú. Lo único a lo que no deberíamos renunciar.

-Para terminar la entrevista (es una pena terminarla, por cierto) qué mejor que hacerlo que con parte de una frase del escritor Eduardo Galeano: «Los muros de la intolerancia están empezando a desmoronarse. Esta afirmación de la dignidad que nos dignifica todo, nace del coraje de ser diferente»...
-Estamos ante una revolución, sobre todo con las personas transexuales. El hecho de que cada vez haya más niños y niñas que no están viviendo una vida impostada hace que su vida sea plena y libre desde muy corta edad. Estamos viviendo un tiempo histórico y algún día alguien hablará de nosotros y de nosotras, del activismo de este siglo.

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