martes, 25 de abril de 2017

#hemeroteca #lgtbi #violenciaintragenero | Intragénero, la violencia oculta

Imagen: La Vanguardia
Intragénero, la violencia oculta.
Un 30% de gais y lesbianas ha sufrido maltrato dentro de la pareja, según un estudio del COGAM.
Cristina Sen | La Vanguardia, 2017-04-25
https://www.lavanguardia.com/vida/20170425/422025619181/intragenero-violencia-oculta.html

La violencia intragénero es una realidad con la que de forma constante nos hemos ido encontrando durante todos estos años. Lala Mujika, directora de Aldarte (Centro de Atención a Gais, Lesbianas y Transexuales en el País Vasco), explica que ya en el 2008 pusieron en marcha una campaña para observar, evaluar y actuar contra esta realidad invisibilizada que percibían, contra la violencia que también existe entre las parejas del mismo sexo pero de la que pocos quieren hablar. Un problema oculto por muchas razones que es necesario, señala, sacar a la luz para combatirlo.

Hasta la fecha hay escasos estudios y datos, y por ello desde COGAM (Colectivo LGTB de Madrid) han puesto en marcha una encuesta con más de 900 personas voluntarias para analizar la situación de la violencia intragénero y los primeros resultados corroboran que es un problema preocupante ya que un 30% de los encuestados reconoce haber sufrido algún tipo de violencia (psicológica o física) por parte de su pareja. “Estamos demandando un protocolo de actuación, un marco legal claro, un teléfono al que llamar, un marco de atención a las víctimas. No hay concienciación suficiente”, indica Isabel González, psicóloga coordinadora de la asesoría de violencia en parejas de COGAM. Por los tipos de encuesta los datos son difícilmente comparables y según el último estudio de la UE el 22% de las mujeres en España ha sido víctima de violencia machista por parte de su pareja hombre, hablando aquí explícitamente de violencia física o sexual.

La violencia se visualiza cuando hay un asesinato, señala González, y esto es lo que sucedió el pasado 16 de abril en Barcelona, cuando una mujer mató a su novia con un cuchillo. A raíz del trágico suceso, el Observatorio contra la LGTBfobia y otros colectivos hicieron un nuevo llamamiento para que se elabore un marco legal que garantice protección y recursos para las víctimas, para que esta violencia deje de ser considerada de “segunda categoría”. Pero la violencia intragénero no se manifiesta normalmente de una forma tan desgarradora –el asesinato-, explica Lala Mujika, son abusos sobre todo de corte psicológico y de control asfixiante del otro. Quizás por ello -junto a otros muchos factores- no ha recibido la atención debida pero obviamente son violencias que impactan gravemente sobre la vida de las víctimas y donde se añaden una serie de circunstancias que complican aún más romper con la situación.

Pocas personas que sufren violencia intragénero lo dan a conocer ya que, señala Lala Mujika, si en esta sociedad aún hay muchos gais y lesbianas que no se atreven a explicitar públicamente su orientación sexual, más difícil será por tanto explicitar una violencia en pareja. Asimismo, tampoco es extraño que las víctimas no tengan conciencia de que lo son, que no sepan reconocer que están siendo maltratadas.

Laten una serie de mitos que también inciden en esta invisibilización como el de que existe una “igualdad inherente” en las relaciones entre parejas de gais y lesbianas por lo que se cree falsamente que no hay violencia sino “agresiones mutuas”. Al igual que puede suceder en las relaciones heterosexuales en casos de violencia de género, el objetivo del que abusa es dominar y controlar a la víctima. “Porque dos personas sean del mismo género no quiere decir que tengan el mismo poder”, se indica desde COGAM. Se trasladan así los roles de control en este caso de hombre a hombre, o de mujer a mujer. Y es lo que sucedió en el asesinato que tuvo lugar en Barcelona el domingo de Pascua donde no se puede hablar de “peleas” sino de un maltrato recurrente a una persona víctima, un maltrato con entidad.

También pesa en este silencio que envuelve la violencia intragénero la discriminación social de las relaciones LGTB, se señala desde Aldarte, que hace que no se dé importancia a las denuncias. Siguen existiendo prejuicios que “consideran de segunda las relaciones entre personas homosexuales” lo que en casos de violencia aún se aumenta más la soledad y la dificultad de la víctima para abrirse paso.

Hay matices diferentes a la hora de plantear qué tipo de marco legal es necesario para combatir la violencia intragénero y ayudar a las víctimas. Desde Aldarte se aboga por incluirla en la Ley Integral contra la Violencia de Género y se indica que en algunos casos puntuales y sin que la norma lo contemple se han aplicado medidas de protección a mujeres lesbianas o transexuales.

En cambio, desde COGAM se apuesta por una ley específica ya que no se trata de crear interferencias, señala Isabel González. Pero sea como sea se alza la voz para tener un marco legal claro, con recursos, apoyo y medios para las víctimas. Ir más allá así de la definición de violencia doméstica y acceder a los protocolos y ayudas que se ofrece a las víctimas de violencia de género –aunque en la práctica son insuficientes– dentro de la Ley como órdenes rápidas de protección, casas de acogida, asesoramiento psicológico y legal o juzgados específicos.

Es necesario así, subraya Mujika, poner en marcha el debate aunque no sea un tema agradable y aunque durante años no haya estado en el centro de las cuestiones que se han abordado desde los colectivos LGTB.

Muchas personas tampoco denuncian ya que temen topar con la incomprensión por desconocimiento de la Policía, el desconocimiento de saber que están frente a casos de violencia intragénero. Para corregir esta situación COGAM trabaja en contacto con LGTBIpol, una asociación de policías –no adscrita al Cuerpo– que se vuelca en defender los derechos del colectivo LGTBI de forma altruista. La agente Begoña Gallego, secretaria de la asociación, explica que se ponen en contacto con las víctimas para ayudarles a acudir a denunciar, acompañarlas y asesorarlas. También hacen cursillos internos para sensibilizar a los agentes y para que no se tome como un delito de lesiones lo que son los casos de violencia intragénero.

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