martes, 11 de abril de 2017

#hemeroteca #cofradias | La ciencia del Cristo del Amparo

Imagen: Scientia / Restauración del Santísimo Cristo del Amparo, Murcia
La ciencia del Cristo del Amparo.
José Manuel López Nicolás | Scientia, 2017-04-11
https://scientiablog.com/2017/04/11/la-ciencia-del-cristo-del-amparo/

El pasado viernes, a las 19.00 h., la Iglesia de San Nicolás de Bari abrió sus puertas para inaugurar la Semana Santa murciana. Como todo los años la Venerable Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo y María Santísima de los Dolores, presidida por Ángel Pedro Galiano Ródenas, procesionó por las calles de Murcia.

Los ocho tronos de la Cofradía son obras artísticas de un valor excepcional. El titular de la procesión, el trono del Santísimo Cristo del Amparo, es de estilo barroco, tallado en madera y dorado con plata corlada. Sus dimensiones alcanzan los 2’10 x 3 x 0’74 metros y pesa aproximadamente 650 Kilos. La planta rectangular está dividida en dos tarimas: una de varas y otra central. Esta última tiene cuatro escudos (dos de la ciudad de Murcia y dos de la Cofradía) y cuatro candelabros con treinta y seis tulipas que iluminan el trono.

En el soporte superior va colocada la imagen del Cristo del Amparo. La escultura está tallada en madera policromada y posee unas medidas de 1’30 x 1’22 metros. Aunque esta obra fechada en 1739 se atribuye al gran escultor Francisco Salzillo, la investigación sobre su verdadera autoría todavía sigue abierta.

Es posible que estén pensando que lo que están leyendo nada tiene que ver con la divulgación científica. Nada más lejos de la realidad. Sin los avances científicos la imagen del Cristo del Amparo no hubiese lucido por nuestra ciudad de la forma que lo hizo. Les cuento.

Son muchos los factores que pueden dañar las obras de arte. Ejemplos son la humedad, la polución ambiental, la luz solar, el envejecimiento de los materiales empleados en su elaboración, etc. Las esculturas, por ser tridimensionales y estar conformadas mediante volúmenes, suscitan problemas relativos a la materia constitutiva del material tallado, modelado o fundido, y al desigual desgaste de sus diferentes zonas. Si además son policromadas hay que atender al deterioro de la policromía causado frecuentemente por las alteraciones internas estructurales o por agentes externos. Para identificar y reparar estos deterioros sufridos por las esculturas con el paso del tiempo hace falta un equipo interdisciplinar de profesionales compuesto entre otros por historiadores, restauradores,…científicos.

Son muchas las personas que han comparado los trabajo de restauración de obras de arte con diferentes disciplinas científicas, como es el caso de la medicina. Agnes Ballestrem, una de las personas más relevantes en el ámbito de la escultura policromada, pronunció la siguiente frase: «Así como el conocimiento del cuerpo humano hace que el médico reconozca o interprete con acierto un mal funcionamiento del mismo, el conocimiento de las técnicas artesanales y artísticas, y de los materiales empleados por los artistas de épocas y regiones diversas, permiten al restaurador reconocer e interpretar correctamente las alteraciones de las obras» .

Los científicos que forman parte de los equipos de restauración tienen varias funciones. Una de ellas es la selección de las técnicas más recomendadas para el análisis y reparación de estructuras. Entre las técnicas más empleadas, que son las mismas que empleamos en los laboratorios de Bioquímica de la Universidad de Murcia , destacan métodos ópticos y estudios de superficie (microscopías con luz polarizada, de fluorescencia o confocal); técnicas cromatográficas (gaseosas, líquidas o en placa fina); técnicas espectroscópicas y difractométricas (espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier, Raman o difracción de Rayos X); estudios físicos, etc.

El uso de todas ellas, aisladas o combinadas, permite no solo un análisis pormenorizado de la estructura original de las obras de arte sino también la identificación precisa de los compuestos empleados en su elaboración, tanto orgánicos como inorgánicos. A modo de ejemplo les contaré que gracias a la espectrometría Raman, consistente en irradiar la muestra con un láser y medir la luz dispersada, investigadores españoles determinaron el color original de esculturas romanas que han sufrido un proceso de decoloración con el paso del tiempo. Correlacionando la longitud de onda de la luz dispersada con diferentes enlaces químicos es posible determinar la naturaleza del pigmento empleado originalmente en la pintura.

Los científicos que formen parte de los equipos restauradores también deben conocer tanto las principales características de los materiales empleados en su día por los artistas para la realización de sus obras (maderas, yeso, terracota, arcillas, pinturas, mármol, metales, cuero, fibras, etc.) como las propiedades de los innovadores materiales que se emplean actualmente para la reparación de los materiales antiguos deteriorados.

El Cristo del Amparo, protagonista de este artículo, también ha sufrido el lógico deterioro del paso de los años. Esto le ha llevado a sufrir diversas restauraciones. La primera de ellas fue llevada a cabo por José María Sánchez Lozano en 1986 y la última hace unos pocos meses bajo la impecable dirección de Francisco López Soldevila en el Centro de Restauración de la Comunidad Autónoma de Murcia. Este servicio tiene entre sus muchas funciones velar por la conservación y la restauración del patrimonio histórico de nuestra región.

En su última restauración el Cristo del Amparo llegó a los talleres con una fisura de casi 3 milímetros en la unión del brazo izquierdo con el torso. En primer lugar había que localizar el origen de dicha anomalía, que afectaba exclusivamente al mencionado brazo. El uso de la avanzada tecnología con la que cuenta el Centro de Restauración de la Comunidad Autónoma de Murcia sirvió para estudiar su estructura, localizar el origen del daño y repararlo.

A través de los Rayos X se descubrió que, en una de las anteriores restauraciones realizadas a la imagen, se le habían incorporado unos clavos de “rosca madera” ante la ausencia de su espiga original. Fue un error. La utilización desacertada e incompatible del hierro y la madera fue lo que produjo el daño a la pieza.

Una vez descubierto el origen del daño sufrido por el Cristo del Amparo se emplearon diferentes técnicas, como la inyección de resinas y de pasta de madera, para solucionar la fisura. También se aisló el hierro de la madera. Con ello se logró no solo reparar el daño sino también evitar que el problema se repita en el futuro. Además, la talla se limpió con los materiales adecuados y se retocó su policromía. El maravilloso resultado de todas estas acciones se pudo ver por las calles de la capital murciana.

Estimados lectores, no seré yo quien, desde el respeto, niegue la más que evidente brecha que separa la ciencia de la religión. Sin embargo, hay veces donde entre dos extremos se extienden lazos de unión. En este artículo les he mostrado como el arte es uno de ellos. Sin el progreso científico y tecnológico el trono del Cristo del Amparo, del que tengo el honor y el orgullo de ser estante, jamás hubiese desfilado con todo su esplendor como lo hizo el pasado viernes.

Acabo, pero no sin antes dedicar este artículo a una persona a la que toda la Semana Santa murciana echa de menos desde hace casi dos años y medio. Me refiero a Ángel Gabriel Galiano Meseguer, el que fuera Cabo de Andas del Cristo del Amparo y eterno Presidente de esta gran Cofradía.

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