jueves, 10 de noviembre de 2016

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Francisco Nieva, el eterno viejo nuevo autor

Imagen: El Confidencial / Francisco Nieva
Muere Francisco Nieva, el eterno viejo nuevo autor.
Nieva, nacido en Valdepeñas el 29 de diciembre de 1924, ocupaba la silla 'J' de la RAE desde el 29 de abril de 1990, cuando tomó posesión con el discurso titulado Esencia y paradigma del 'género chico'.
Prado Campos | El Confidencial, 2016-11-10
http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-11-10/muere-francisco-nieva-dramaturgo-teatro_1288020/

Tirso pedía más atención que nadie. Las caricias de su vetusto dueño y del polizón extraño en ese pseudo palacio rococó siempre abierto que estaba a escasos metros del Teatro Calderón no eran suficientes. No era difícil traspasar las puertas de su casa si en la conversación estaba el teatro y un poco de gastronomía manchego-madrilena. "Soy muy de callos, pero las migas manchegas...", se despidió en el último encuentro que tuvimos tirando de orgullo de nuestras raíces comunes.

Francisco Nieva (Valdepeñas, Ciudad Real, 1924-madrid, 2016) murió ayer a los 91 años . En su currículum sobresalen el Premio Príncipe de Asturias 2011, dos nacionales de Teatro en 1980 y 1992 y el sillón J de la RAE. También la eterna candidatura al Cervantes que nunca llegó, y que mucho mereció. "Me importa más Cervantes que el Cervantes", contaba a El Confidencial en una de sus últimas entrevistas con motivo del estreno de 'Salvator Rosa o El artista'.

Esta obra es un claro ejemplo del ninguneo de uno de nuestros grandes dramaturgos y directores de teatro. Tardó más de 30 años en estrenarse en esa España que disfrutó ensañándose con la censura de nuestros autores surrealistas. También después del franquismo. Quizás el estreno el año pasado en el CDN, con su bastón, el oído tocado y en casa con su jersey de rayas azules y su perro fiel Tirso, fueron sus últimas concesiones a la popularidad. Aunque demostraba que le importaba un bledo. Los premios, decía, descansaban en una suerte de cementerio en una repisa de su dormitorio. Por eso, lo importante siempre era el teatro.

Y no se lo puso nada fácil. Al principio Nieva escribía prácticamente para él. "He escrito mucho teatro sin esperanza ninguna de estrenarlo porque durante la dictadura de Franco era imposible. Hice dos o tres recursos para rescatar de la censura 'Pelo de tormenta' y fue imposible. La pude estrenar como 30 años después y me procuró un gran éxito. Ha sido el gran éxito de mi vida [se estrenó en 1997 en una versión dirigida por Juan Carlos Perez de la Fuente]. Y también Nosferatu. De hecho ahora me estoy enterando de lo popular que soy en los países del Este, México o Argentina. Soy conocido allí, no sé porqué y me sorprende", contaba el año pasado a El confidencial.

'Pelo de tomenta' fue su gran éxito. Tardó en estrenarse tanto como 'Salvator rosa' o 'Es bueno no tener cabeza', la primera obra que muchos años después consiguió estrenar por primera vez en España. Era 1971. Aún vivía Franco y consiguió que se subiera a un escenario. Lo recordaba así: "Era muy comprometida, tanto que se podía tachar de pronorgrafia pero se estrenó porque hubo un insensato, Santiago Paredes, que se propuso ponerla en escena. Yo le dije que estaba loco pero insistió y, al final, me comprometí a hacerle el decorado y a aconsejarle. Finalmente fue un éxito pero intervino la policía e interrumpió a la tercera representación en la Escuela Superior de Arte Dramático cortando la función. Aquello fue una suerte porque en 'Primer acto' se publicó un ensayo que ponía "Franciso Nieva, un viejo autor nuevo". Yo tenía toda mi obra inédita". Y hoy, 45 años después sigue vigente esa misma definición.

Nieva, el hombre que conoció y se enamoró del teatro con Cervantes y gracias a La Barraca de Lorca (pura teatralidad en si mismo), siempre quiso ser un artista menor "por su libertad". Y lo consiguió siendo un artista mayor: 'Tórtola, crepúsculo... y telón', 'La señora Tártara' o 'La carroza de plomo candente', 'Coronada y el toro'... "La carrera de dramaturgo es muy difícil. Esta llena de obstáculos pero los he ido salvando milagrosamente. No sé por qué. He tenido suerte, creo. No sé si me la merezco, pero la he tenido".

Y pesar de los envites de la censura, del exilio y del cainismo español, Nieva ensalzaba cómo le había tratado el teatro en su país. "Muy bien", proclamaba categórico. "He tenido mucho éxito y mucha suerte desde que comencé haciendo escenografías y me encargué de 'El zapato de raso', de Paul Claudel, que fue un encargo de Fraga a José Luis Alonso para el Teatro Nacional. Me dieron todos los medios que pedí y tuve un gran éxito. Otro grande fue 'Marat Sade', con Adolfo Marsillach. Fueron éxitos muy resonantes y con repercusión en el extranjero. Tanto como escenógrafo como dramaturgo he recibido muchos premios. No sé si merecidos o no, pero la verdad es que muchos. En mi habitación tengo una mesa con todos los trofeos y parece el cementerio de la Almudena".

Siempre fiel a su teatro, criticó desde su visión de izquierdas,que mantuvo toda su vida -tanto que en los últimos años mostró su simpatía por Podemos-, las políticas culturales del PP y especialmente la subida del IVA, pero también la vulgarización del espectador. "Va simplemente a divertise y a la crítica directa del sistema. Eso es fácil de hacer, igual que hacer gracia con unos cuantos chistes oportunistas. Me parece demasiado barato. Eso no es literatura dramática, eso es literarura ocasional que tiene un éxito inmediato pero no duradero". El suyo, a pesar del insuficiente reconocimiento, es y será duradero. Por eso Nieva siempre va a ser el eterno viejo nuevo autor de nuestro teatro.

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