sábado, 26 de noviembre de 2016

#hemeroteca #vih | Bonaventura Clotet: "Si la gente tuviera buen sexo, la sociedad estaría más equilibrada"

Imagen: El Mundo / Marc y Bonaventura Clotet
Bonaventura Clotet: "Si la gente tuviera buen sexo, la sociedad estaría más equilibrada".
Insisten en la importancia de la educación sexual en las escuelas y denuncian la ignorancia en nuestro país a la hora de tratar el VIH.
Beatriz Miranda | El Mundo, 2016-11-26
http://www.elmundo.es/loc/2016/11/26/583878d7268e3ef5748b4628.html

Los Clotet viven en el AVE. Clotet padre, Bonaventura, vino a Madrid el lunes para asistir a la gala del sida. Es el puntal español en la investigación de la enfermedad. Su hijo Marc, actor (‘La voz dormida’, ‘Amar es para siempre’) le acompaña en su lucha. Por primera vez, conceden juntos una entrevista a un medio y demuestran que sus profesiones, en apariencia antagónicas, convergen más de lo que creemos.

¿Cómo vivieron los primeros casos de sida en España?
Bonaventura Clotet (B.).- Tuve la suerte de conocer al primer paciente diagnosticado en España. Yo era residente en el Vall d'Hebron. En esa época sólo podíamos ayudar a morir con dignidad, dar calidad de vida y no cantidad. Era muy duro. Nos sentíamos impotentes, lo que nos animó a investigar. Creamos un laboratorio gracias a La Caixa y la Generalitat.
Marc Clotet (M.)- Fui consciente desde que nací de la gravedad de la enfermedad, formó parte de mi vida desde el principio.

¿Nunca temieron el contagio?
M.- No, siempre tuvimos información al respecto. No teníamos miedo, pero sabíamos del alcance porque al principio los pacientes de mi padre morían. Crecimos con ganas de lucha. Es algo que le puede pasar a cualquiera.
B.- Quien como médico diga que no ha tenido miedo, miente. Esto es como el ébola u otra enfermedad rápidamente mortal. Los primeros pacientes morían de forma dolorosa. Me he pinchado con agujas cuando no sabíamos nada del virus. Claro que pasas tu momento de miedo, pero el balance compensa. La vida es solidaridad, cooperación y ayuda. Hay que empatizar. Los médicos estamos expuestos constantemente.

Recuerdo el caso de un grupo de padres que sacaron a sus hijos de un colegio donde estudiaba una niña que portaba el virus.
B.- En estos momentos, tú dices en una escuela que tu hijo está en tratamiento contra el virus y ya veremos el pollo que se monta. Sigue habiendo muchos prejuicios y muy poco conocimiento de los riesgos reales. Hay mucha hipocresía. La gente tiene mucho miedo a salir del armario y decir "Yo tengo el sida". Una de las cosas que más ha ayudado en la historia del sida es cuando Rock Hudson dijo que tenía la enfermedad y que era gay. Gracias a eso se empezaron a donar fondos para investigar la enfermedad y se aprobaron medicamentos.

En España en eso vamos con años de retraso. Recuerde el rumor de Bosé y la que se lió.
B.- Sí... ¿Tú te imaginas a un político diciendo que lo tiene?

Pero un actor tampoco.
B.- Tampoco un jugador de fútbol. Imagínate el valor que tendría que alguien del Real Madrid lo dijera. Imposible. Tampoco se diría si fuera por transmisión heterosexual. El fútbol es un deporte machista y homófobo.

¿Le ha hecho firmar alguna vez un paciente célebre un pacto de confidencialidad?
B.- No... En España hay muy buenos centros, pero es una cultura muy distinta a la americana, por ejemplo. Nadie quiere decir si tiene el virus y yo tampoco lo voy a hacer por mi juramento hipocrático. Sólo diré el nombre de alguien que ya ha dicho públicamente que yo soy su médico: Giovanna Valls, hermana del primer ministro francés.

¿Son los famosos realmente útiles para normalizar el sida?
B.- Lo más útil es la educación sexual en las escuelas, transmitir información correcta sobre enfermedades de transmisión sexual. Pero no hay que dar solo una clase espontánea, sino algo continuado durante el curso. El sexo debería ser menos traumático. Hay un porcentaje altísimo de gente joven que no sabe qué es el sida o que lo considera algo 'vintage', o algo residual vinculado a homosexuales o excluidos. Es verdad que el mayor número de casos en España es de varones homosexuales, pero hay de todo y no se puede estigmatizar. Si te vas a África, el 40% de mujeres treintañeras está infectada por vía heterosexual.

Usted y su esposa son médico y farmacéutica. Pero sus dos hijos, Marc y Aina, son actores.
M.- Mucha parte de nuestra pasión artística viene de sus genes. A mi padre le gusta mucho comunicar. Presentar una gala tiene mucho de actor, es una interpretación. Además, él lo hace desde el corazón, para que llegue a la gente y emocione. Además, desde niños nos llevan mucho al teatro.

¿No le aconsejaron que tuviera otros estudios por si le iba mal?
M.- Siempre nos animaron a que hiciéramos lo que nos gustara de verdad, pero sí, yo estudié empresariales y marketing y mi hermana comunicación audiovisual. Fuimos juntos a un casting y la cogieron a ella, que empezó a actuar con 11 años. Yo lo hice a partir de los 17. Desde hace diez tengo claro que quiero dedicarme a esto. Mi hermana, desde antes.
B.- En Cataluña hay mucha tradición por el teatro y mis hijos, desde niños, han tenido mucho acceso a la cultura.

¿Nunca se planteó seguir la profesión familiar?
M.- Sí, en algún momento. Es que soy hijo, nieto y bisnieto de médico. Y he roto la tradición. Soy el primer varón Clotet en cuatro generaciones que ni se llama Bonaventura ni es médico. La medicina era algo tan presente en casa que preferí hacer algo que desconocía. Aposté por algo que cada vez me gusta más.

Hay un agravante horrible contra los enfermos de sida: se trata de un virus que se puede evitar.
B.- Eso es demagógico. Por lo mismo, se le prohibiría el tratamiento contra el cáncer a alguien que fuma. Si todo el mundo tuviera buen sexo, la sociedad estaría más equilibrada. Las personas hipócritas estigmatizan todo lo relacionado con el sexo. Nadie merece una enfermedad. Ni ninguna enfermedad está justificada. Nosotros tenemos que solucionar otras cosas, no entrar en planteamientos morales. ¿Qué pasa entonces con los pacientes contagiados por una transfusión?
M.- En el tercer mundo no tienen medios, no hay preservativos. Allí es un virus como la gripe.

¿Le han tentado mucho para salir fuera de España?
B.- Sí, muchas veces. Viajé para formarme fuera, pero prioricé el beneficio de mi equipo del laboratorio en vez del mío propio. Estoy orgulloso de que hoy venga gente de fuera para aprender de nosotros. La experiencia personal y profesional la adquieres en seis meses, no hace falta más tiempo.

¿Le gustaría interpretar a su padre, Marc?
M.- Me encantaría. Poder vivir profesiones que no son la tuya es un viaje precioso.

¿En qué anda ahora, Marc?
M.- Acabo de rodar en Budapest ‘El jugador de ajedrez’ de Luis Oliveros. Se trata de una historia de amor y de resistencia en periodo de entreguerras.

¿Le gustaría trabajar fuera?
M.- Claro. Hablo inglés, francés... Estoy aprendiendo italiano. Me da igual donde trabajar, lo que me interesa es el proyecto.

¿Cuál es el trabajo de Marc del que está más orgulloso?
B.- Lo que le admiro es la capacidad de arriesgarse a cambiar de rumbo en la vida. Cuando se marchó a hacer teatro a Nueva York sabía que no era fácil, pero se atrevió y se enfrentó a ello con rigor científico. Nunca se ha prestado a hacer cualquier cosa por frivolidad. Es verdad que me gustó ‘La voz dormida’... Trabajar en esto en España es muy difícil, no se arriesga... Es un mundo muy machista, además. Hay ‘lobbys’ y poca comunicación... El cine lo hacen cuatro. Aquí no se cuida la cultura como en otros países. Debería haber más ayuda de los ministerios. La cultura es lo que nos salvará de la mediocridad.

¿La opinión de su padre sobre su trabajo es principal?
M.- No. Las opiniones que me importan son: primero, la de mi hermana. Y segunda, la de mi pareja, que también es actriz [Natalia Sánchez]. Mis padres son críticos, pero me lo compran todo.
B.- Bueno, en casa hay mucha crítica, no te creas. 

En titulares. ¿En qué situación estamos en cuanto al sida?
B.- Queremos demostrar que es curable. Debemos desarrollar estrategias que destruyan dónde se encuentra el virus dormido o escondido, lo que impide que los tratamientos puedan interrumpirse. En pruebas con simios se ha demostrado ya que la enfermedad puede controlarse sin tratamiento. Hay un margen de 5-7 años para que un tratamiento llegue a la calle. También trabajamos en otras cosas: microbioma intestinal para tratar la resistencia ante antibióticos y frenar el envejecimiento, nanotecnología para tratar el cáncer.... Por favor, manden un sms al 28099 con la palabra VACUNA y se donarán íntegros 1.20 euros para la investigación. También se puede donar en ‘borraelsida’.

¿Pero estamos más cerca de una vacuna que cure el virus o que te inmunice ante él?
B.- Estamos más cerca de curarlo que de inmunizarnos ante el virus. Pero trabajamos en ambas.

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