sábado, 8 de abril de 2017

#hemeroteca #cine | Un ‘drag queen’ en La Habana

Imagen: Google Imágenes / Héctor Medina en 'Viva'
Un ‘drag queen’ en La Habana.
La película 'Viva', del irlandés Paddy Breathnach, homenajea la realidad travesti en Cuba.
Marién Kadner | El País, 2017-04-08
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/04/06/actualidad/1491443089_912983.html

Al igual que el personaje protagonista que interpreta en la película ‘Viva’, el actor Héctor Medina (Pinar del Río, Cuba, 1989) se presentó a un ‘casting’ "porque necesitaba comer". Cobraba entonces unos 10 dólares al día y pensó que en esta cinta de dirección irlandesa rodada en La Habana "debían pagar más". ‘Viva’, de Paddy Breathnach, una historia sobre ‘drag queens’ en la capital cubana, estuvo entre las nominadas a mejor película extranjera en los Oscar del año pasado. El actor, cuya interpretación fue muy bien acogida por la crítica, vive ahora en Miami como muchos otros exiliados cubanos y aprovecha la conversación telefónica con este diario para dejar claro su sueño: trabajar con el director español Pedro Almodóvar.

En la cinta, que fue proyectada en el Festival de Guadalajara de este año y se estrenará próximamente en los cines mexicanos, Medina se llama Jesús y, de su mano, el espectador se sumerge en una realidad que bien podría haber sido ideada por el propio cineasta manchego: la de los locales de travestis de la capital cubana. "Son lugares muy diferentes. Antes de la película me iba a pasar el rato allí", cuenta Medina. "Mi mejor amigo es gay, fue ‘drag queen’ y hacía espectáculos buenísimos. A pesar de la prostitución, el ambiente me encanta". El actor recuerda que los que conoció a veces no tenían qué comer o qué vestir, "pero por muy dura que fuera la realidad salían a cantar y bailar con un vestido de lentejuelas. Es lo que más me cautivó".

Jesús, huérfano de madre, malvive en un antiguo edificio de La Habana como peluquero. En busca de su verdadera identidad, empieza una trayectoria como artista, hasta que su padre, un famoso boxeador, sale de la cárcel y regresa a vivir al hogar familiar. A partir de ahí su mundo en ruinas no deja de tambalearse hasta el final de la cinta. En el desarrollo le acompañan "los mejores actores cubanos": Luis Alberto García, como su progenitor, y Jorge Perugorría, como su protector ‘drag queen’.

Medina decidió irse de Cuba cuando al volver a casa, después de una fiesta, miró al techo y vio las mismas grietas de siempre. "Llevamos esperando una vida entera a que llegara [Barack] Obama, pero todo sigue igual. Está claro que lo pase en el país es culpa de nosotros, los cubanos", se reprocha el actor. Dejó su tierra natal por su novia, que vive en la capital de Florida, "porque cuando uno empieza a madurar, empieza a pensar qué le puede ofrecer a su pareja, a sus hijos… No quisiera que mis hijos nacieran o fueran educados en Cuba en estos momentos". Y porque "si quería seguir creciendo profesionalmente, tenía que salir de allá". Además, se sorprende cuando algunos europeos expresan que apoyan a Castro. "A mí me apetece decirles: ‘¿Por qué no va allá a vivir un tiempo?"

"No sé bien, es intenso, es lindo", contesta Jesús en la película cuando le preguntan por qué quiere ser ‘drag queen’. Para Medina, "[los travestis] impregnan la actuación de una feminidad con temperamento". Optó por interpretar el papel porque, según dice, se enamoró de la historia: "Releía y releía el guion y siempre acababa llorando. Había escenas muy fuertes y, a la hora de interpretar, tenía que ser muy frío y calcular bien". El director, Paddy Breathnach, había hecho un profundo trabajo del guion y sobre La Habana, por lo que el rodaje concluyó en una veintena de días. Medina tuvo una semana de fiebre después de todo: "Por las noches, nos íbamos con el director a filmar el malecón o por las calles de la ciudad. Pero fue muy bonito".

Los colores y la música –desde ‘Ave María’ de Schubert hasta ‘El Amor’ de Massiel– de la película no decepcionan. Tampoco faltan algunas referencias a la situación cubana. Una situación que le preocupa al actor es que ve a muchos jóvenes prostituyéndose y acaban contagiándose de enfermedades de transmisión sexual. "¿Por qué a esta isla le gustará tanto el cabrón drama?", apunta el padre de Jesús en la cinta.

Y TAMBIÉN…
Un irlandés en Cuba.
Gracias a su urgencia con la cámara, a la sutil visualización del sexo y a la gran labor interpretativa la película revela una marcada sensibilidad.
Javier Ocaña | El País, 2016-07-07
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/07/06/actualidad/1467818921_770086.html

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