viernes, 29 de junio de 2018

#recursoselectronicos #catalogos #transformismo #fotografia | En plan travesti (y radical) : fotografía y transformismo en España entre dos siglos, 1975-2015

En plan travesti (y radical) [Recursos electrónicos] : fotografía y transformismo en España entre dos siglos, 1975-2015 / textos de Pablo Sycet Torres, Julio Pérez Manzanares y Nacho Canut.
Madrid : Ministerio de Cultura y Deporte, 2018 [06-29].
32 p.
Catálogo de la exposición de mismo título celebrada en Tabacalera – La Fragua, del 29 de junio al 9 de septiembre de 2018.
NIPO 030180077 / D.L. M-18859-2018

/ ES / Catálogos / RE / Open Access
/ Artistas / Cabaret / España / Espectáculos / Fotografía / Identidad de género / Transformismo / Transgresión / Travestis / Travestismo
TEXTO COMPLETO | Promoción del Arte
https://www.promociondelarte.com/filedb/2018/nfzx_En%20Plan%20Travesti%20B.pdf

Tiempo al tiempo / Pablo Sycet Torres – Artífice

Fue una cosa fatal, una inclinación irresistible,
un incendio de la imaginación. – Benito Pérez Galdós

I
El final de la guerra civil española supuso el fin de muchas cosas –demasiadas quizás–, algunas de ellas muy evidentes y con visos de entrar en la Historia con mayúsculas, mientras que otras quedaron anuladas por el peso de los acontecimientos y la nueva moral impuesta por el régimen franquista: toda la genuina tradición del café cantante y los espectáculos de variedades que iluminaban la cartelera de las grandes ciudades españolas durante los años previos a la guerra, quedaron sepultados por el olvido. Y, con ella, toda una estirpe de artistas y personajes singulares que, a lomos de esa tradición, habían convertido el transformismo en una manera distinta de entender la vida y, por ende, en verdadero arte, efímero y ajustado al devenir de aquellas noches que parecían no tener fin y, en definitiva, arte de riesgo.

Pero, pasado el tiempo, por las costuras del régimen volvieron a aflorar todas aquellas manifestaciones que se habían creído muertas y sepultadas bajo el olvido y la pesada losa de granito del Valle de los Caídos, y en los años de la Transición se recuperó un gusto por el transformismo que se convirtió en fenómeno de masas llamado a infiltrarse en todas las manifestaciones artísticas: Paco España en el Gay Club tan solo fue el mascarón de proa mediático de un fenómeno mucho más amplio, diverso y marginal, con la impagable Rosarito de Jerez en la popa como reina indiscutible del club Los Centauros. Y, desde entonces hasta hoy, es indiscutible su presencia transgresora en letras, artes plásticas, cine, cómic, televisión, redes sociales y, posiblemente más que en ninguna otra disciplina, en la fotografía.

Aunque más tarde que en otras latitudes, y por razones obvias, las primeras expresiones fotográficas del universo travesti afloraron en España en las páginas de publicaciones surgidas al amparo de los cambios legislativos que vinieron a formalizar aquellos otros que ya eran una realidad palpable en las calles y locales de ocio de las grandes ciudades durante los años de transición desde la dictadura al nuevo régimen. El ansia de libertades hizo que un proceso teóricamente largo y proceloso se pudiera consumar, de manera fulminante, en un periodo mucho más corto del transcurrido en otros países de nuestro entorno, así como en las grandes metrópolis americanas, ya que eran los únicos espacios públicos que permitían ciertas transgresiones desde que los sucesos de Stonewall pusieran sobre el papel las reivindicaciones de los colectivos homosexuales y desde que, tras su experiencia en la contracultura de la década de los 60, Harvey Milk abandonara muchos de sus puntos de vista conservadores sobre la libertad individual y la expresión de la sexualidad para abanderar los primeros movimientos en favor de una revolución de la comunidad gay.

II
Pese a que ‘En plan travesti [y radical]’ tome prestado su título de un pasaje de ‘Miro la vida pasar’, la canción de Fangoria cuya letra escribí junto a Nacho Canut tres lustros atrás, quizás la intención habría que ponerla más bien en el verso casi profético que cierra esa primera estrofa: «Todo podría ir a peor». En efecto, estoy totalmente convencido de que si todos aquellos cuya juventud coincidió con los años de locura colectiva del tránsito entre los 70 y los 80 hubiéramos imaginado entonces este futuro que es nuestro presente de hoy, jamás habríamos llegado a dibujar una realidad tan estrecha y pacata como la que nos ofrece este mundo de ahora, muy sobrado de prodigios técnicos pero tan romo y estrecho en tantos otros aspectos, descaradamente homogéneo en una falsa diversidad que invita a reformular la nostalgia como un recurso sostenible y hasta como «un arma cargada de futuro», según nos parecía, por entonces, que era la poesía, en palabras de Gabriel Celaya.

Tan solo hay que recordar que las disparatadas películas que rodó Pedro Almodóvar en aquellos años no serían posibles hoy, o que ciertas fotos de Alberto García-Alix o Pablo Pérez-Mínguez resultan ahora tan inverosímiles como los carteles pintados en 1977 por Joaquín de Molina para el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), para llegar a la conclusión de que todo lo que se ha ganado en avances de la ciencia, se ha perdido para siempre en la involución de nuestros usos y costumbres. Si ya no existen publicaciones tan llenas de arte y energía como ‘El canto de la tripulación’, si en los kioscos no pueden encontrarse hoy revistas como ‘Party’ o ‘Lib’, y la aparición de La Prohibida en una carroza de la cabalgata de Reyes casi provoca una crisis política, es porque todo ha ido a peor si miramos hacia atrás, dándole tiempo al tiempo.

Es por ello que esta exposición tiende puentes sobre el abismo que separa esos dos mundos –la España en blanco y negro de mediados los 70 y la muy dispersa de nuestros días– con un recorrido en imágenes que a la par cuestiona y reafirma el paso del tiempo. Cronológicamente arranca con la emblemática ‘Voy a hacer de mí una estrella’ de Carlos Pazos, que en la España de 1975 resultaba ser una imagen radicalmente transgresora como tal, pero sobre todo lo era entendida como obra de arte, y se cierra con los representantes de una nueva hornada de fotógrafos que deliberadamente miran por encima de galerías y museos, para travestir su intención y su mirada a través de los nuevos canales de difusión de la fotografía, esos que han propiciado los avances tecnológicos de la nueva centuria. Y, entre una y otra opción, todo un mosaico de imágenes de España entre dos siglos en una visión radical y transgresora de otra realidad, que se hilvana con fotografías de cuatro décadas para formular y establecer unas señas de identidad que escapan a lo previsible.

En definitiva, ‘En plan travesti [y radical]’ es una heterodoxa galería de retratos que recorren el tránsito entre dos siglos de la historia de España –su periodo más largo de continuidad democrática y también de transformación identitaria– a través de las visiones que nos ofrecen cuatro decenas de fotógrafos españoles que recorren todo el espectro generacional y geográfico de nuestra vieja piel de toro, para así darle forma a un genuino caleidoscopio español, a un verdadero incendio de la imaginación.

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