sábado, 25 de marzo de 2017

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Imagen: Google Imágenes / 'Santa y Andrés', película del cubano Carlos Lechuga
Homofobia progre.
Luis del Pino | Libertad Digital, 2017-03-25
http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/homofobia-progre-14431/

Permítanme hablarles de una noticia que no verán Vds reflejada en los medios de comunicación españoles.

"Santa y Andrés" es una película dirigida por el cineasta cubano Carlos Lechuga, recientemente galardonada con los premios a la mejor película, al mejor guión y a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, en México.

La película, inspirada en la vida del escritor y disidente cubano Reinaldo Arenas, narra la historia de una mujer partidaria de la revolución cubana a quien el Partido Comunista le encomienda vigilar a un escritor homosexual que el Gobierno considera sospechoso.

La película ha sido prohibida en Cuba, lo cual era algo esperable, ya que pone de manifiesto la persecución a escritores homosexuales por parte de la revolución castrista. Una persecución, por cierto, que ya denunciara Néstor Almendros en su documental de 1983 "Conducta Impropia".

Pero el caso es que "Santa y Andrés" fue presentada a concurso en el Havana Film Festival de Nueva York, que va a celebrarse del 30 de marzo al 7 de abril en la ciudad de los rascacielos. Y, para sorpresa de su director, los organizadores del festival decidieron retirarla de la competición, aduciendo su contenido político. "No nos metemos en chismes políticos", respondió la directora del festival a una periodista que le preguntó por las razones para censurar esa película cubana.

Habiendo vetado la presencia de la película en la competición oficial, la dirección del festival ofreció a Carlos Lechuga proyectar la película en un pase especial fuera de concurso, ofrecimiento que el cineasta cubano rechazó.

La censura a la película "Santa y Andrés" en Nueva York ha desatado una oleada de críticas entre la comunidad artística cubano-americana. Setenta y siete intelectuales y artistas — como el actor y director Andy García, el músico Paquito D’Rivera o el periodista Carlos Alberto Montaner — han firmado y hecha pública una carta en protesta por la censura de la película, en la que entre otras cosas exponen:

“Nosotros, cineastas, artistas y creadores denunciamos y rechazamos enérgicamente que artistas cubanos sean censurados no solo en su país de origen sino también en los Estados Unidos, nación en la que tantos artistas de todo el mundo han buscado refugio frente a la violación de su derecho de expresarse y de crear y difundir sus obras. Si nos provoca repulsa que estas cosas ocurran en Cuba, más intolerable se nos hace que en los Estados Unidos se reproduzcan tales prácticas autoritarias. Mucho más cuando se invoca la necesidad de tender puentes entre ambos países, como ha hecho la directora ejecutiva del festival, Carole Rosenberg, para justificar su colaboración con las autoridades cubanas en la doble censura a Santa y Andrés.”

¿Se imaginan Vds que Donald Trump hubiera prohibido una película que denunciara la persecución de homosexuales? ¿Se imaginan Vds a HazteOír poniendo un autobús criticando una película por denunciar la persecución de homosexuales? ¿Se imaginan Vds a un alcalde del PP censurando una película en un festival de cine local por denunciar la persecución de homosexuales? La progresía mundial incendiaría las calles, hablando de homofobia, inquisición y fascismo, y Donald Trump, los de Hazte Oír o ese alcalde del PP no tendrían calle para correr, ni cueva donde esconderse.

Pero para nuestra querida progresía, perseguir a los homosexuales es tolerable si se hace en nombre de la revolución socialista. Y censurar una película que denuncia esa persecución es, no solo tolerable, sino obligado.

Decía al principio que no encontrarán Vds en los medios españoles ninguna referencia ni a la película, ni a la doble censura que ha sufrido, primero en Cuba y luego en ese bastión progre llamado Nueva York.

Y yo me pregunto (y pregunto a mis colegas periodistas): "¿Por qué?".

Pero todos sabemos la respuesta, ¿verdad?

No se dejen engañar cuando encuentren a un progre clamando contra la homofobia. La homofobia les importa una mierda. De hecho, les parece perfectamente aceptable si está anclada en los adecuados postulados ideológicos.

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