martes, 25 de julio de 2017

#hemeroteca #mujeres #arte | Dora Maar, el talento que superó a Picasso

Imagen: La Vanguardia / Dora Maar con uno de sus cuadros
Dora Maar, el talento que superó a Picasso.
La artista francesa, que fue amante del pintor malagueño durante siete años, tuvo serios problemas para separarse del aura del artista español.
David Ruiz Marull | La Vanguardia, 2017-07-25
http://www.lavanguardia.com/cultura/20170725/4360194352/dora-maar-picasso-fotografa-amante-musa.html

Fue la pareja de Pablo Picasso. Sí, ¿y qué? ¿determina eso su talento?¿potencia o reduce sus capacidades? Dora Maar murió hace 20 años y aún ahora sigue siendo más conocida por su papel como amante y musa del artista malagueño que por su talento como fotógrafa, escultora y pintora.

Dora había nacido en París el 22 de noviembre de 1907 con el nombre de Henriette Theodora Markovitch. Su padre Joseph era un arquitecto croata y su madre, Julie Vosin, una violinista francesa. Su familia fue la primera en oponerse a la relación sentimental con Picasso, al que conoció en el mítico café Deux Magots en 1936, poco antes de que estallara la Guerra Civil española. Los presentó el poeta Paul Elouard. Ella tenía 29 años y él, 55.

Su encuentro fue una tabla de salvación momentánea para ambos. Ella había vivido un infierno con el escritor Georges Bataille. “Fue quien más me hirió”, confesaría Maar años más tarde. Él vivía con la sueca Marie-Thérèse Walter, madre de Maya, aunque seguía casado con Olga Khokhlova, madre de Paulo Picasso.

A la joven parisina la definen como una persona “compleja y problemática” pero también “fuerte, inteligente y comprometida políticamente” en una época en la que el mundo era constantemente sacudido por una tragedia tras otra. Picasso la pintó en varias ocasiones, habitualmente triste, apagada, con lágrimas en los ojos.

Desde ‘Dora Maar au Chat’ (1941) hasta el desgarrador ‘La mujer que llora’ (1937), pasando por ‘Le chandail jaune’ o ‘Femme allongee sur un divan’, ambos de 1939. La pareja se rompió en 1943 cuando el artista español sustituyó a su aún joven amante por otra aún más joven, la pintora François Gillot (nacida en 1921).

Siempre se dijo que Dora Maar coqueteó con la locura tras esa ruptura traumática y que pasó por varios hospitales psiquiátricos, donde incluso le aplicaron electroshocks, hasta recluirse en su apartamento parisino de la rue de Savoie, alejada y apartada del mundo hasta morir en 1997. Una exposición de 2014 contravenía, sin embargo, esta versión.

La muestra presentaba más de cien obras fotográficas, algunas inéditas, además de negativos y cartas de la artista gala. “Tenía una inclinación instintiva hacia lo misterioso, lo mágico y lo sobrenatural” que plasmó, a mediados de los años treinta, en obras enigmáticas, tanto fotos como pinturas y esculturas, destacaban entonces los organizadores.

Maar se formó en la Academia de André Lothe, donde conoció al también fotógrafo Henri Cartier-Bresson, que era un año más joven. “Fue una fotógrafa extraordinaria”, dijo de ella Cartier-Bresson. ”En su obra siempre hay algo muy sobrecogedor y algo muy misterioso”, añadió.

Desde muy joven, Dora se introdujo en los círculos más vanguardistas del París de los años 20 y 30, donde acabó decantándose por los surrealistas. Sus fotografías de perdedores y excluidos de la sociedad fueron muy valoradas por los expertos.

El día que la conoció, Picasso ya vio que el carácter de Dora Maar era fuerte e impulsivo. Ella estaba jugando con una navaja que habitualmente llevaba en el bolso. Se la pasaba rápidamente entre los dedos, incluso cortándose. El pintor malagueño quedó embelesado y le acabó pidiendo sus guantes llenos de sangre, según se explica en un libro publicado en 2013.

Años después, fue Dora Maar la que captó con su cámara el proceso productivo del Guernica. El cuadro evolucionó ante la cámara Rolleiflex de la fotógrafa desde un gigantesco boceto a una obra maestra. Vivía entonces oculta bajo la alargada aura de Picasso.

Suyo es el inquietante ‘Père Ubu’, un supuesto feto de armadillo que se erigió en ícono del surrealismo y que se expuso a finales de 1936 en el MoMa de Nueva York al lado de obras de El Bosco, Goya y Leonardo Da Vinci. Pese a su relativa reclusión tras romper con Picasso, Dora Maar siguió experimentado con la fotografía, aunque poco a poco fue decantándose por la pintura.

Cuando falleció sola en un hospital de París, el periodista Alan Riding escribió: “no era más que un pie de página en la vida de un gran artista que había muerto veinticuatro años antes”. Se había convertido en católica ferviente y legó a un monje las más de 130 obras que le había regalado Picasso. Quizás Dios le dio la paz que le había negado uno de los artistas más grandes del siglo XX.

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