lunes, 27 de junio de 2016

#hemeroteca #homofobia #memoria | Esto es lo que algunas figuras históricas opinaban de la homosexualidad

Google Imágenes / Margaret Thatcher en 1987

Esto es lo que algunas figuras históricas opinaban de la homosexualidad.

Todos ellos se manifestaron en contra de la homosexualidad hace menos de lo que usted cree.
Eduardo Infante | Vanity Fair, 2016-06-27
https://www.revistavanityfair.es/poder/articulos/esto-es-lo-que-algunas-figuras-historicas-opinaban-de-la-homosexualidad/20881 

Pocos serían los líderes que hoy en día se atreverían a calificar la homosexualidad como una enfermedad (en nuestra civilización occidental y exceptuando Rusia, claro) pero, en el pasado, la excepción fueron los que se mostraron condescendientes con ella. De Margaret Thatcher a Mahatma Gandhi pasando por Tierno Galván, casi todos fueron un reflejo de la homofobia imperante, pero lo cierto es que algunas de esas declaraciones se hicieron hace apenas apenas 30 años y fueron aceptadas por países enteros. Repasamos las opiniones de diferentes líderes mundiales y culturales sobre la homosexualidad, que hoy en día serían totalmente inaceptables.

Mahatma Gandhi

El padre de la independencia de la India y uno de los mayores hombres de paz de la historia no parecía tener la misma sensibilidad con las relaciones entre personas del mismo sexo. En su libro 'Todos los hombres son hermanos', de 1960, escribió esto sobre la homosexualidad: “Me atrevo a sugerir que es una de las doctrinas más peligrosas para predicar en cualquier sitio”. De hecho, lo llegó a calificar como un “vicio occidental”, cuando muchos templos de la India reflejaban en sus relieves relaciones entre personas del mismo sexo. Paradójicamente, Gandhi ha sido relacionado sentimentalmente con el arquitecto alemán Hermann Kallenbach, con el que le unía una estrecha y ambigua amistad de forma epistolar. En las cartas llegaban a prometerse “no mirar con lujuria a ninguna mujer”.

Martin Luther King

En 1958 el activista por los derechos civiles escribía lo siguiente en su columna de la revista Ebony a un joven homosexual que pedía su consejo: "El tipo de sentimientos que tienes hacia los niños probablemente no es una tendencia innata, sino algo que se ha adquirido culturalmente". Luther King confundía homosexualidad con pederastia, uno de los prejuicios más comunes de todas las épocas, y por si fuera poco remataba: "Ya estás en el camino correcto hacia una solución, siempre que honestamente reconozcas el problema y tengas ganas de resolverlo".

Llama la atención que uno de sus colaboradores más cercanos, Bayard Rustin, y organizador de la marcha sobre Washington de 1963 fuera abiertamente homosexual. Rustin fue el autor de una frase con la que quizás Luther King no hubiese estado muy de acuerdo: "El barómetro para saber cómo está una sociedad con respecto a los derechos humanos no es la comunidad negra, es la comunidad gay. Porque es la que más fácilmente es maltratada".

Winston Churchill

A pesar de su Nobel de literatura y de su estatus de héroe tras la segunda guerra mundial, durante el mandato de Churchill los detenidos por homosexualidad se multiplicaron por cuatro. Miembros de su gabinete le sugirieron rebajar el delito de sodomía sólo a aquellos casos en los que se atentara con la juventud o se promoviera la indecencia. Sin embargo, Churchill se negó en rotundo a suavizarla, es más, declaró. “¿No podemos limitar la publicidad de la homosexualidad, al igual que lo hicimos con el divorcio?”. En lo único que dio su brazo a torcer fue en 'rebajar' la pena de cárcel y sustituirla por un tratamiento médico. Aunque parezca un gesto bondadoso, la castración química era una auténtica bomba de relojería para todos aquellos que decidían someterse a ella para no ingresar en la cárcel.

De hecho, el matemático Alan Turing, padre de la informática moderna y gracias al que se descodificaron los mensajes nazis en la guerra, se suicidó en 1954, en pleno mandato de Churchill, por las secuelas de este tratamiento y la opresión de la ley británica, una de las más estrictas de la época. La ley que prohibía las relaciones homosexuales entre adultos no fue derogada hasta 1967 y algunas de sus víctimas, como Alan Turing, no fueron reconocidas hasta bien entrado el siglo XXI.

Tierno Galván

El que fuera uno de los alcaldes más laureados de Madrid durante la Movida no estuvo demasiado afortunado en una entrevista para Interviú en 1977. “Se trata de personas que han desviado los instintos bien por razón biológica, por razón social o, en muchos casos, porque no han tenido un tratamiento psiquiátrico a tiempo”, declaraba Galván en referencia a los homosexuales.

El por aquel entonces líder del Partido Socialista Popular y candidato a alcalde tampoco era partidario de que se les castigara (recordemos que por aquel entonces regía la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, heredera de la Ley de vagos y maleantes) . “Pero no soy partidario de conceder libertad ni de hacer propaganda del homosexualismo. Hay que poner límites a este tipo de desviaciones", concluía. De hecho, años después, Eloy de la Iglesia llegó a decir que Tierno Galván había ejercido presiones para que su película ‘El diputado’, que hablaba de un político homosexual, no se estrenara. Lo cierto es que las opiniones de Galván iban en la línea de las de muchos líderes de izquierdas, que consideraban la homosexualidad como un síntoma de la degeneración burguesa.

Sigmund Freud

“La homosexualidad seguramente no es ninguna ventaja, pero tampoco es algo de lo que avergonzarse. No hay vicio, no hay degradación, no se puede calificar como una enfermedad”, escribía el padre del psicoanálisis a una angustiada madre en 1935. A pesar de que Freud siempre buscara un motivo para todo aquello que acontece en nuestras vidas, con la homosexualidad no fue capaz de decidirse por uno solo y lo calificó como una mezcla de motivos psicológicos y biológicos. Sin embargo, aunque su posición pareciera la más cerca a lo que hoy en día tenemos aceptado, seguía considerándola como algo 'fuera de lo normal'.

“Me pide que ayude a su hijo, según entiendo, como si pudiera abolir la homosexualidad”, continuaba en su texto. “No puedo prometer hacer eso. En un número concreto de casos en los que tenemos éxito, podemos restaurar los gérmenes de la heterosexualidad que se han deteriorado y que están presentes en todo homosexual, pero en la mayoría de los casos no es posible”, respondía Freud a aquella madre al borde del colapso emocional en plenos años 30.

Camilo José Cela

El Premio Nobel de literatura y Marqués de Iria Flavia pronunció unas polémicas declaraciones en 1998, en el centenario del nacimiento de García Lorca que, hoy en día, le habrían supuesto verdaderos problemas. El autor de ‘La Colmena’ dejó claro que si a él le homenajeaban en un futuro no le gustaría que hubiera implicadas asociaciones gais y, aunque dijo que no estaba “ni a favor ni en contra” del colectivo, fue su “me limito a no dar por el culo” lo que encendió a determinados sectores, mucho más sensibles con el tema a finales de los 90. ¿Su mejor crítico? El mismísimo Terenci Moix, que en un artículo en El País le respondía visiblemente ofuscado: “ ¡A don Camilo nunca le han dado por el culo! Es una excelente noticia que confirma el buen gusto de los gais españoles, incluidos los más gerontófilos. Ignoro cuál será el aspecto de esa parte de la anatomía del marqués-académico, pero no debe de ser muy apetecible a juzgar por el resto.”

Richard Nixon

El año pasado unas grabaciones secretas de Nixon sacaron a la luz su verdadera opinión sobre la homosexualidad: “Los gais tienen un problema. Han nacido así. Ya sabes. Eso es todo”, decía en 1971 al consejero de seguridad nacional Henry Kissinger.

“Si miras a lo largo de la historia de las sociedades verás que, por supuesto, mucha de la gente más inteligente -Oscar Wilde, Aristóteles, etcétera- eran homosexuales. Nerón estaba, públicamente, con un chico de Roma. Por Dios, no digo que pasemos a una situación en la que una ley les diga a los niños 'Salid a la calle y sed gays', pero el caso es que pueden hacerlo. Solo dejémosles en paz”, decía al respecto. Lo cierto es que si las grabaciones sobre el Watergate le hundieron, éstas le hacen ver como una persona algo más tolerante de lo que parecía, teniendo en cuenta su época y su posición política.

Margaret Thatcher

“A los niños se les está educando en que tienen un derecho inalienable a ser gais. Todos están siendo engañados desde el comienzo de sus vidas”, declaraba la dama de hierro en un acto del partido Conservador en 1987. Thatcher apoyó en 1967 la despenalización de la homosexualidad pero, veinte años después, durante su mandato se mostró tan inflexible con los gais, críticos con su gestión, como con los mineros. Así que aprobó el Artículo 28. Éste decía literalmente que las autoridades locales “no deben promocionar intencionadamente la homosexualidad o publicar material con la intención de promocionarla” o “promocionar la enseñanza de la aceptabilidad de la homosexualidad” en las escuelas. ¿Les suena de algo? Quizás Putin echara un vistazo al legado de Thatcher antes de promulgar la suya. La ley fue abolida 13 años después. En el año 2000.

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