miércoles, 27 de octubre de 2021

#hemeroteca #vih #memoria | El estigma del sida, en una novela sin ficción

Imagen: ABC / Rebecca Makkai //

El estigma del sida, en una novela sin ficción.

La escritora estadounidense Rebecca Makkai narra los estragos del virus en el Chicago de mediados de la década de los ochenta apoyándose en testimonios de supervivientes.
Inés Martín Rodrigo | ABC, 2021-10-27
https://www.abc.es/cultura/libros/abci-estigma-sida-novela-sin-ficcion-202110271852_noticia.html 

En 1981, se diagnosticaron en Estados Unidos los primeros casos de sida. El origen de esta pandemia, sin embargo, se remonta, según la hipótesis científica más aceptada, a los años veinte del siglo pasado en la actual Kinsasa (República Democrática del Congo), siendo la década de los sesenta el momento histórico en el que empezó a expandirse por todo el mundo. Desde entonces, y según las cifras más actuales y recientes, 39 millones de personas han muerto a causa del sida o de enfermedades relacionadas con el virus del VIH. En la actualidad, hay 37,7 millones de casos y cada quince segundos, aproximadamente, una persona se infecta, lo que se traduce en 5.760 personas al día (una de cada cuatro no lo sabe). Pero todavía no hay vacuna. Sí tratamiento, pero no vacuna.

El estigma que siempre, desde que apareció, ha rodeado a esta enfermedad por sus connotaciones sexuales y raciales ha sido el parapeto tras el que la opinión pública se ha colocado para evitar mirar de frente, cara a cara, a una cifras escandalosas y a una realidad de la que todos formamos parte. Hasta la literatura, siempre pendiente de la vida para dar cuenta de ella, reflejarla, se ha mostrado bastante tibia al respecto. Son muy escasas, y sobre todo poco contadas, las novelas que se han ocupado del sida como tema central, narrativo. Y una de las más recientes ha coincidido en el tiempo con otra pandemia, la del Covid-19.

Su título, ‘Los optimistas’ (Sexto Piso), sacado de una cita de Francis Scott Fitzgerald, dice bastante de la intención de su autora, Rebecca Makkai (Skokie, Illinois, 1978): recuperar la memoria de las víctimas para que la sociedad, desmemoriada en extremo, no se olvide de ellas. Para ello, sitúa la acción en el Chicago de 1985, año en el que apareció el primer test de diagnóstico y en el que el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan pronunció por vez primera la palabra sida, aunque lo hiciera, como advierte Makkai, «en una especie de visita turística a la Casa Blanca», no en público. La escritora ha rastreado en la memoria de los supervivientes, a los que ha entrevistado llegando a convertirse en una especie de terapeuta, con la intención de contar, desde la ficción, una historia tan real como la vida misma.

«Al principio, el tema del sida empezó siendo una especie de subtrama de la novela, pero a medida que fue pasando el tiempo me di cuenta de que no quería relegarlo, sino mirarlo de frente. He comprobado que en demasiadas novelas, en demasiadas películas, este tema es una subtrama. No voy a criticar a nadie, no se trata de eso, pero siempre es un amigo del protagonista el que se muere y debido a eso él aprende algo sobre la vida... Me parecía que eso no era respetuoso con la gente que ha pasado por toda esta desgracia. No quería tratar el tema como algo simbólico, quería abordarlo directamente», explica Makkai a su paso por Madrid para promocionar el libro.

Desde la perspectiva creativa, la considera que «antes se intentaba no ofender al público de una forma un poco cínica», y aunque es cierto que hubo gente que escribió novelas o hizo películas «sólo veían el tema como una trama que les convenía, veían el problema como algo secundario». Entre las excepciones artísticas, Makkai cita la película ‘An Early Frost’, estrenada también en 1985 y que supuso un «avance», aunque la pareja protagonista no se tocaba, sólo había una mano que rozaba un hombro… «Fue un intento, una aproximación, hicieron lo que les parecía aceptable en ese momento para no herir sensibilidades. Hoy en día no tenemos que avergonzarnos de ese tipo de cosas».

Memoria
La escritora no cree que ahora exista miedo o temor a hablar del sida. Se trata, más bien, de que «la gente lo obvia, lo ningunea. «El sida es un enorme problema que aún no se ha resuelto, pero como está un poco mejor la gente no se preocupa». Por otro lado, son los «grupos marginales» los más afectados e infectados en todo el mundo, y por eso «mucha gente no ve el sida como un problema que afecta a toda la sociedad». Además, el pasado pesa, y mucho, en la consideración de una pandemia que nunca se consideró como tal. «La gente lo ve como un problema del pasado. Es impensable que un político se pusiera a hablar ahora en campaña del sida. Las historias no se contaron en los años 80 y 90, los peores del sida, por el estigma, en parte, pero ahora no se habla lo suficiente».

Makkai se implicó personalmente en la investigación que llevó a cabo para poder escribir la novela. Visitó archivos, consultó hemerotecas y habló con todos aquellos que sobrevivieron para, años después, cuando estuvieron preparados, poder contarlo. «Hice como una especie de papel de terapeuta, porque les ayudé a rescatar esas memorias, esos recuerdos, lloramos juntos, vimos fotos antiguas… No ficcionalicé a nadie. Muchas de estas personas ahora tienen 70 u 80 años, y era el momento de contar su historia, pero sigue habiendo todavía estigma y también han sufrido un trauma. Aunque en aquel momento salieron del armario, cuando sucedió todo aquello su tendencia fue a reprimirlo, a ocultarlo. Hay gente que hoy en día está fuera del armario, pero no quiere hablar del tema ni tratarlo».

Una novela que, en definitiva y según su autora, «trata de cómo la gente trata de vivir su vida cuando la Historia se interpone, les interrumpe». Que es lo que llevamos haciendo, al fin y al cabo, en el último año y medio. «La Historia irrumpe y frustra nuestros planes, acaba con ellos», remata Makkai.

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