lunes, 31 de octubre de 2016

#hemeroteca #cultura | El dinero LGTB también da la espalda a la cultura

El dinero LGTB también da la espalda a la cultura.
El tan mentado "lobby gay" no existe.
Feliciano Tisera | Bez, 2016-10-31
http://www.bez.es/101520274/El-dinero-LGBT-da-la-espalda-a-la-cultura.html

El mundo LGTB es una reproducción, a menor escala, de la sociedad. Si en España a la cultura carece de financiación, las iniciativas culturales LGTB también encuentran grandes obstáculos para salir adelante. Quizás más que las que no tienen este tipo de segmentación, ya que su mercado está más sectorizado. Revistas, librerías, festivales y otras iniciativas lo tienen muy difícil por la falta de apoyo económico. Y sus responsables lamentan la falta de implicación militante del colectivo.

"No existe la ‘peseta rosa’, y los hechos lo demuestran", explica a bez Gerardo José Pérez Meliá, más conocido como Gerjo, productor de LesGaiCineMad, el que, dice, es "el festival de cine más grande de Madrid", que lleva veintiún años saliendo adelante pese a los problemas de financiación con los que se encuentra y que le llevaron, dice, a casi la extinción en 2014.

LesGaiCineMad es el evento cultural LGBT de referencia en España. Atrae a 12.000 espectadores al año pero le cuesta mucho conseguir patrocinadores. Incluso cuando se puede desgravar una parte de la aportación, al estar organizado por una fundación (la Fundación Triángulo).

"Lo hemos intentado todo: compañías aéreas, cosméticas, todo... Hemos mandado dossieres, se ha chequeado de que les haya llegado a los responsables de marketing... pero nada", añade. No cree que el hecho de ser un festival ‘gay’ influya.

"El mecenazgo y el patrocinio en España no funcionan, no creo que sea porque es gay, sencillamente es que aquí la cultura no vende, imagino que para un partido de fútbol será más fácil", reflexiona.

Otro icono en peligro
Si hay un emprendimiento que contribuyó a la consecución de derechos para minorías sexuales en España es la librería Berkana, la primera especializada en temática homosexual. Abrió en 1993 en la madrileña Plaza de Chueca y en los últimos años ha tenido que achicarse debido a la bajada de sus ingresos.

De hecho, hace seis años que está en pérdidas pese a haber cambiado su local de 250 m2 en la calle Hortaleza -a donde se trasladó en 2000 tras un "estratosférico" aumento del alquiler del local cuando en Chueca el proceso de ‘gentrificación’ daba sus primeros pasos-, a uno contiguo pero de 40 metros.

"La librería se ha comido nuestros ahorros, tuvimos que despedir personal, nos mantenemos por activismo", dice a bez Mili Hernández, fundadora de Berkana, negocio comprometido que abrió sus puertas por primera vez hace 23 años, cuando no había ni Internet.

"Era una época difícil, la visibilidad era inexistente, no teníamos ni libros ni clientes, sabíamos que nos iba a costar mucho, no había ningún medio para ponerse en contacto con ellos, era el boca a boca, los cartelitos en la calle, incluso montamos una editorial LGTB, Egales, para tener libros que vender", explica.

Hoy, la crisis ha afectado mucho a las librerías especializadas. "Gays y lesbianas lo piratean todo... Antes éramos una necesidad para mucha gente, y ahora ya no tienen esa necesidad, pero esta librería tendría que sobrevivir debido al compromiso de gays y lesbianas, les pedimos una pequeña solidaridad y responsabilidad ya que abrimos en una época donde no había nada, en ese momento había que tener un compromiso claro por la comunidad gay y lésbica", cuenta Hernández.

Sin embargo, Hernández entiende que no puede pedir solidaridad, responsabilidad y compromiso a un colectivo que no es otra cosa que una muestra, a escala pequeña, de una sociedad, la española, a la que ella no considera "responsable".

"Antes existía Chueca pero no había esta visibilidad, sino que tocaban el timbre y entraban al 'Black and White', yo abrí para visibilizar la cultura gay-lésbica, todos los derechos que se han conseguido es porque un grupo de personas hemos trabajado en la consecución de unas leyes… Hemos sido un centro político, y todo eso ha hecho que estemos donde estamos, y lo tendrían que recordar los gays y las lesbianas", reflexiona.

También menciona la lucha de colectivos como Fundación Triángulo, Cogam, o la Fundación 26-D, que "dependen de las administraciones, y cuando digan que no hay un duro, ese día desaparecen… porque si vamos a depender del compromiso de gays y lesbianas, no va a ser factible. Hay que entender que aquí no llegamos por cuatro políticos, aquí llegamos porque un montón de gays y lesbianas han luchado en la calle".

En ese sentido, lamentó que haya cerrado la revista Zero. "¿Por qué no invierten 3,50 - 4 euros en una revista que da buenos contenidos e informa, y apoyas un proyecto que genera visibilidad, que nos muestra cómo somos... Por todo eso debería comprarse", dice Hernández.

A las palabras de Mili Hernández suscribe el ex Zero Luis Santidrián: "En España ha habido muchísima gente que se la ha jugado, que apostó por el colectivo. Hay que ser agradecido y apoyar a esa gente que ha sido valiente, ha dado la cara y ha defendido derechos arriesgándose ellos mismos y arriesgando su capital, su imagen, su trabajo".

"Hay que reconocer y enaltecer a esas personas que lo han dado absolutamente todo, que han vivido por y para la causa, que han conseguido muchos objetivos, no se debe bajar la guardia por lo que se haya conseguido legalmente, porque socialmente aún no esta aceptada la homosexualidad, la transexualidad ni la bisexualidad",

"No es de ley que los que dieron la cara por y para todos -incluso por los que han preferido no dar la cara- se les dé la espalda, hay que seguir apoyando esas iniciativas", añade.

Y Santidrián, que dice que él también se dejó la vida por esta causa, ve cómo algunos compañeros suyos en Zero "no han conseguido rehacer sus vidas profesionales, aún después de haber conseguido grandes objetivos a nivel social y periodístico". Actualmente dirige proyectos tales como Legaynes, un colectivo LGTB de Leganés que ha logrado en esta edición llevar el LesGaiCineMad a la ciudad del sur madrileño. Y lo cuenta con orgullo porque es "el festival de cine LGTB más prestigioso del mundo hispano".

El caso Zero
Zero fue una revista de referencia en el mundo LGTB. Entrevistó varias veces al expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguiez Zapatero y le dedicó tres portadas. Trascendió el mundillo ‘gay friendly’ y fue una publicación influyente en España. Sin embargo, tras doce años de vida (1998-2010), tuvo que cerrar por la huida de anunciantes con la crisis, pese a haber sido la única publicación autoproclamada gay que salió del nicho homosexual para llegar a los quioscos. No apareció ningún ‘lobby’ gay para rescatarla. "En 2010, por la crisis, cerraron cientos de revistas en papel, por varios motivos, entre ellos, la caída de inversión publicitaria", dice Luis Santidrián, quien fuera el responsable de publicidad y marketing de Zero, que llegó a tirar 50.000 ejemplares, según la OJD. "Estamos integrados en la sociedad, y nos suceden las mismas cosas", explica.

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