lunes, 13 de abril de 2015

#hemeroteca #mujeres | Nina Simone: una historia de dolor, intolerancia y locura

Imagen: El País
Nina Simone: una historia de dolor, intolerancia y locura
El documental 'What happened, Miss Simone?' profundiza en la figura y la vida de la cantante, diva del jazz y del soul, icono de libertad y artista comprometida.
Carles Gámez | S Moda, El País, 2015-04-13
http://smoda.elpais.com/articulos/nina-simone-documental/6115

En 1986 un anuncio televisivo realizado por el director Ridley Scott para el perfume Chanel número 5 da la vuelta al mundo. La actriz Carol Bouquet, protagonista del spot, se presenta como la imagen de una mujer libre y audaz atravesando los paisajes de western de Monument Valley. Pero es su banda sonora, el tema “My Baby Just Cares for Me”, la que obtiene el mayor reconocimiento popular. La canción devuelve la voz poderosa de una mujer, negra y radical. Se llama Nina Simone. Y su vida y su música dibujan una historia legendaria cruzada por el dolor y la intolerancia, el éxito y el compromiso social, la pasión y la locura.

El documental “What happened, Miss Simone?”, dirigido por la directora Liz Garbus, una realizadora que cuenta en su haber con trabajos dedicados a personajes como el ajedrecista Bobby Fisher o la estrella Marilyn Monroe, se sumerge a través de testimonios, archivos musicales y entrevistas en la vida de la cantante dibujada con sus luces y sus sombras. El combate de una mujer que luchó por la libertad de su arte y su música y su identidad como afroamericana. El conflicto íntimo de una creadora que tuvo que hacer frente a sus propias contradicciones, como estrella y como artista comprometida.

Presentado en el pasado Festival de Sundance donde fue acogido calurosamente, “What happened, Miss Simone?” ha sido producido en colaboración con Netflix. El documental toma el título de un artículo escrito por la poeta y activista de los derechos civiles Maya Angelou, publicado en la revista Redbook en la década de los setenta, en el que se interrogaba por la artista después que esta se hubiera "exiliado” de los Estados Unidos. Un trabajo de investigación que viene a sumarse a los documentales que en los últimos años han intentado atrapar la leyenda de una intérprete cuya carrera musical estuvo marcada por su condición de mujer negra.

Esta reivindicación orgullosa de su negritud “Black is beautiful” que la cantante abanderó a lo largo de su vida y que acabaría repercutiendo en su carrera artística, ha motivado las protestas de muchos de sus fans ante el biopic “Nina” (Cynthia Mort, 2015), el otro proyecto cinematográfico sobre la intérprete, acusado de haber enmascarado y edulcorado su figura comenzando por el aclaramiento de la piel de la protagonista, la actriz de origen dominicano Zoe Saldana.

El documental aborda sus orígenes humildes en un pueblo de Carolina del Norte, sus primeros éxitos en los escenarios de Nueva York a finales de los años cincuenta, su debut en el Festival de Jazz de Newport, su consagración como diva, su conversión en artista comprometida y el exilio en Europa. Lo hace con la aportación, entre otros, de testimonios como el de su hija Lisa o su director musical, Al Schakman y, sobre todo, de la propia Nina Simone y sus canciones. Reconstruye así el 'enigma Simone', la fuerza misteriosa de una mujer que acabó canalizando y al mismo tiempo, subvirtiendo todos los géneros y estilos: clásico, góspel, jazz, “rhythm and blues”, pop, folk o “protest song”.

Pianista virtuosa e intérprete asombrosa, Nina Simone realiza junto a su marido y mánager, Andrew Stroud (un antiguo policía de Broonklyn con el que vivió una tomentosa relación de amor-odio), una carrera señalada en un primer momento por las reglas del “show bussines” tradicional que más tarde se transformaría en una búsqueda, nunca concluída, de su propia construcción como mujer y artista en libertad.

Eunice Waymon –nombre real de la cantante– destaca desde muy temprano por sus facultades excepcionales para los estudios clásicos de piano. Intérprete precoz, su futuro profesional pasa por convertirse en la primera mujer de raza negra que suba al escenario de Carnegie Hall para interpretar música clásica. Una vocación que finalmente quedará truncada a causa de las barreras raciales como la propia Simone recuerda sin descanso a lo largo de su vida. Abandonada la senda de la música clásica y convertida en Nina Simone –en honor de la actriz francesa Simone Signoret– inicia una carrera como intérprete de aquella “música del diablo” que su madre reprobaba cuando acudían juntas a la iglesia local de Tryon.

La frustrada pianista clásica se curte en estos primeros años actuando en toda clase de tugurios y clubs de segunda categoría donde no tardó en llamar la atención por su forma de interpretar y por los arreglos innovadores que imprimía a viejas canciones. Desaparecida la cantante de jazz Billie Holiday, Nina Simone aparece como la nueva sacerdotisa del jazz –una denominación como género musical que la cantante siempre rechazará por tratarse de una invención de los críticos blancos– destinada a ocupar el trono vacante. Simone consigue su primer gran reconocimiento interpretando un clásico como “I Love You, Porgy” de la comedia musical “Porgy and Bess”. Consigue hacerse un hueco en el panorama pop gracias a canciones como “Do not Le Me Be Misunderstood” que el grupo The Animals convierte en un éxito juvenil o la turbadora “I Put A Spell On You” incluida en la banda sonora de “50 sombras de Grey” versionada por Annie Lennox.

A lo largo de los años sesenta, Nina Simone aparece como esa intérprete prodigiosa que filtra y es capaz de reunir a la vez, Billie Holiday, Bob Dylan, Johan Sebastian Bach, Ray Charles, Jacques Brel o Miriam Makeba. Sus versiones de temas como “Ne me quitte pas” o “My way” pasan a la historia más emotiva del cancionero del siglo XX. Son los años en los que la cantante afirma su compromiso con los derechos civiles y su lucha contra la discriminación racial. Composiciones como “Mississippi Goddam” (censurada en la mayoría de las radios) expresan su rabia, su canto airado. Algunos de sus recitales se convierten en proclamas incendiarias ante un público blanco temeroso de acabar linchado al finalizar el concierto. Simone estará en el grupo de artistas, junto a Harry Belafonte, Joan Baez, Anthony Perkins, Peter, Paul & Mary y otros, que participa en la famosa Marcha de Selma (1965) promovida por Martin Luther King contra la discriminación racial. En su memoria bailan los fantasmas del pasado y el recuerdo de aquel concierto en el que tuvo que ver como sus padres eran desalojados de la primera fila y recluidos al final del teatro.

Después del asesinato de líder negro en 1968, Simone se alineará con las posiciones más radicales que promueven movimientos como los Black Panthers y activistas como Storkely Carmichael. Un compromiso que como la propia cantante señalará en su biografía, “I Put A Spell On You” (1992), acabó perjudicando su carrera y la empujó finalmente a dejar los Estados Unidos. Liberia, Suiza, Inglaterra y finalmente Francia, su país de adopción, señalan su itinerario a partir de la década de los setenta. A principios de los años 90 se le diagnostica trastorno bipolar y su nombre aparece en las páginas de sucesos cuando dispara a dos jóvenes a los que acusa de molestarla mientras descansaba en su jardín. La cantante moría en el año 2003 a la edad de 70 años a causa de cáncer.

Hoy, cuando su herencia musical y su compromiso artístico es reivindicado por las jóvenes generaciones del jazz y del soul, de Erykah Badu a Jamie Cullum, la voz de Nina Simone, esa mezcla siempre en tensión de gravedad y dulzura, se escucha más contemporánea que nunca. Como muestran las secuencias musicales de “What happened, Simone?” una artista irrepetible sobre los escenarios y, sobre todo, una voz por la que la música parecía fluir como una corriente eléctrica surgida desde el centro más profundo de la tierra.

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