jueves, 4 de mayo de 2017

#hemeroteca #libros #feminismo | ‘No es país para coños’, el libro que reclama una sociedad feminista a través del humor

Imagen: La Vanguardia / Diana López Varela
‘No es país para coños’, el libro que reclama una sociedad feminista a través del humor.
La escritora Diana López Varela defiende que la igualdad en España tiene que dejar de ser una utopía.
Guillermina Torresi | La Vanguardia, 2017-05-04
http://www.lavanguardia.com/de-moda/feminismo/20170504/422064847573/no-es-pais-para-conos-diana-lopez-varela-libro-feminismo.html

Es un hecho: la igualdad efectiva entre hombres y mujeres sigue siendo una utopía. Y el que no se lo crea puede leer el primer libro de Diana López Varela, ‘No es país para coños’ (Ediciones Península). En él, a través de un humor duro y directo, la autora nos hace viajar por los inconvenientes que tiene haber nacido mujer en un mundo donde el varón es el protagonista.

López Varela fue criada para “ser práctica y no meterse en líos” pero un día -y gracias a Gallardón- despertó y ahora el feminismo, además de “una bandera o una preocupación”, es también su trabajo. Su relato es cercano a autoras como Caitlin Moran o Lena Dunham. Cuando hablamos con ella nos asegura que la comedia nos ayuda a “sobrevivir en un mundo lleno de malvados, ignorantes déspotas y rubias despiadadas”.

¿Cómo te presentarías para aquellos que aún no te conocen?

Mujer, feminista, ecologista, periodista, guionista de cine, televisión y teatro, “escribidora” de cosas que me preocupan en medios de comunicación. Ansiosa e hipocondríaca. Amiga, hija, compañera… soy una amalgama de cosas, y no todas son buenas.

Tu despertar feminista fue en 2013 ¿Qué sucedió para que esto fuera así?

Escribía en mi blog Suspenso en Religión desde 2012 acerca de temas que me ocurrían o habían ocurrido como a cualquier otra chica de mi edad, sin ningún posicionamiento político. En 2013, gracias al ex ministro Gallardón y a su anteproyecto de Ley para penalizar y restringir el aborto en España, me volví política.

Me sentí absolutamente indignada y burlada como mujer, tuve miedo de perder los derechos con los que había nacido, y Mi Coño fue la respuesta. Después de publicar el artículo la gente empezó a llamarme feminista de manera esporádica. Investigué sobre el movimiento, me enamoré de todas aquellas mujeres valientes de la historia que lucharon por nuestros derechos, y decidí que nada mejor para honrarlas que seguir su camino.

¿Cómo es la vida a partir de este “despertar”?

Para mí es un orgullo que la gente me lea y comparta mis artículos, pero también es una responsabilidad, así que además de escribir sobre temas que me ocurren y preocupan, ahora intento dar claves feministas en mis reflexiones. Esto es: paso mucho tiempo leyendo e investigando acerca de las cosas sobre las que escribo. Para mí el feminismo ya no es sólo una bandera o una preocupación también es mi trabajo.

¿Qué aspectos de tu vida tuvieron que cambiar o cambiaron?

A nivel laboral supuso un impulso muy grande y me pude dedicar de lleno a lo que me gustaba. Llegaron oportunidades en cine y televisión, después la obra de teatro, el libro... Han sido años muy intensos en que no he dejado de trabajar ni un minuto y unos proyectos se fueron encadenando con otros. Cuando una se hace feminista se hace con todo, el feminismo es algo transversal e irreversible en mi vida. Ser consciente de todas las desigualdades y abusos que sufrimos las mujeres por el hecho de serlo me ha cambiado. Creo que soy más valiente, más fuerte, mejor persona y, desde luego, más feliz. Tampoco tengo abuela, claro.

¿Para ser feminista es necesario sufrir?

Ser feminista no te hace sufrir, nacer mujer sí. Ser feminista te defiende, te protege, te da argumentos contra el machismo y crea a tu alrededor una red de ayuda y comprensión llamada sororidad. Sufres porque eres más consciente, porque cada asesinato machista es un golpe durísimo, porque sabes que cobrar menos que un hombre o perder tu trabajo por tener hijos es una injusticia, pero el problema real está en todas las personas a las que no les importa. Escribo para que me escuchen.

‘No es país para coños’ es tu primer libro ¿Cómo surgió?

Primero hice una obra de teatro con el mismo nombre, que triunfaba en toda Galicia. Es la historia de tres chicas muy diferentes en la sala de espera del ginecólogo rajando sobre maternidad, aborto, sexo, ETS, amor o amistad en tono jocoso. Un día estaba en Barcelona con un amigo periodista y pasamos por delante de la editorial Planeta. Me dijo que tenía que publicar un libro en ese tono, que sería maravilloso. Le di la razón como a los locos y pasé del tema: como muchas chicas, no confiaba en mis posibilidades. Tiempo después, consiguió una reunión con los editores, me fui a Barcelona a conocerlos, y el resto consistió en encadenarme en tetas a la puerta mientras gritaba “Nosotras parimos, nosotras decidimos”. Un golpe de efecto.

El humor es uno de los hilos conductores de tu narración ¿Por qué?

Una vida sin humor no merece ser vivida. Soy de las que piensa que hasta de la tragedia se puede sacar un chiste y debemos aprovechar el efecto catártico de la comedia para sobrevivir en un mundo lleno de malvados, ignorantes déspotas y rubias despiadadas. O, como diría Chaplin “al final, todo es un gag”.

La ironía también está presente en todo el relato ¿Crees que algunos lectores pueden malentenderlo?

Creo que los que no lo entiendan deberían ir más a misa. Con lo del Espíritu Santo y la Virgen María empezó todo.

¿Qué lecturas te han ayudado en la composición de este libro?

Empecé por lo básico: Simone de Beauvoir, Kate Millet, Virginia Woolf, Marcela Lagarde, María Elena Simón, Robin Norwood. Después me lo pasé pipa con Rebecca Solnit, con Caitlin Moran, con Chimamanda Ngozi o Lena Dunham. Leí blogs, ensayos, estadísticas. Y también vi series, charlas TED y cualquier cosa que me pudiera interesar. Al final, en gran parte del libro, hablo de mí misma y creo que es lo más interesante, porque me han pasado las mismas cosas que a la mayoría de las mujeres españolas de mi generación.

¿Qué aspectos deben cambiar para que exista una sociedad feminista?

Tiene que cambiar la sociedad, en su conjunto y desde la base. Cuando las feministas hablamos de patriarcado nos referimos a una sociedad construida desde el androcentrismo, con el varón como protagonista principal de la Historia: en los centros de poder, en la cultura, en la política, y en la casa como suministrador de bienes y recursos a la familia. Con este panorama acaparador, a la mujer sólo le quedaba ser el objeto de deseo, la madre, la hija, la esposa, con un papel minoritario y relegado al varón en la vida pública.

Esto sigue siendo así en todos los países del mundo y el único camino para un cambio real pasa por educar en igualdad, incluir el feminismo y los estudios de género en los planes educativos, y descubrir a todas esas mujeres silenciadas por la Historia. Cambiar formas y patrones de comportamiento desde la base, suministrar educación emocional y sancionar y corregir comportamientos violentos y machistas desde la infancia.

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