sábado, 12 de noviembre de 2016

#hemeroteca #lgtbifobia | Los riesgos de Trump para la comunidad LGTB

Imagen: The Objective / Donal Trump
Los riesgos de Trump para la comunidad LGTB.
Cecilia de la Serna | The Objective, 2916-11-12
http://theobjective.com/further/los-riesgos-de-trump-para-la-comunidad-lgtb/

La victoria del republicano Donald Trump puede poner en jaque los años de progreso de los derechos LGTB realizados por la Administración Obama. Su amistad con líderes abiertamente homófobos, como Vladimir Putin -cuyas leyes anti LGTB han sido denunciadas por activistas y gobiernos de medio mundo- y la presencia de su propio vicepresidente, Mike Pence -un ultraconservador católico con un historial anti LGTB desde las instituciones notable-, hacen temer lo peor a esta comunidad.

Precedentes de las políticas LGTB en Estados Unidos
Bajo el mandato de George W. Bush, Estados Unidos fue un claro oponente a los esfuerzos realizados por europeos y latinoamericanos para insertar el lenguaje de los derechos LGTB en las Naciones Unidas. Esto cambió bajo la presidencia de Obama, convirtiéndose la nación más poderosa del mundo en defensora clave de estos derechos, y un ejemplo a seguir en medio mundo. La candidata Hillary Clinton explicó este cambio radical cuando era Secretaria de Estado en un discurso de 2011 en el que declaró que “los derechos de los homosexuales son Derechos Humanos y los Derechos Humanos son derechos de los homosexuales”, emulando un discurso histórico que pronunció décadas antes que establecía lo mismo en torno a los derechos de las mujeres.

Los asuntos LGTB no han centrado esta campaña como lo hicieron en la pasada, cuando el matrimonio entre personas del mismo sexo protagonizó discursos y significó, para muchos, el punto clave para respaldar la candidatura de Barack Obama, que fue el candidato con más apoyos por parte de esta comunidad de la historia. Obama respondió apoyando esta causa fervientemente desde el despacho oval, bajo su Administración el Tribunal Supremo legalizó el matrimonio homosexual en todos los estados, y entregó a la comunidad LGTB el primer Monumento Nacional dirigido al colectivo LGTB en Stonewall, un icono de la lucha por los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales.

Donald Trump también ha recibido el respaldo de parte del colectivo LGTB, un respaldo muy minoritario pero que cabe destacar. Generalmente, han sido hombres blancos, bien posicionados y homosexuales los que han decidido apoyar al controvertido candidato republicano. La razón es sencilla: no les preocupan tanto unos derechos que, por otro lado creen ya asegurados, sino posicionamientos directamente ideológicos.

No obstante, la mayor parte del colectivo ha rechazado al polémico candidato, al que a los apelativos de racista y machista han añadido el de homófobo.

Amistades peligrosas
Los que están más preocupados son los activistas pro derechos LGTB rusos, que llevan años viviendo en sus propias carnes lo que significa la homofobia institucionalizada. La amistad de Trump y Putin no deja unas perspectivas demasiado optimistas. Lo cierto es que no está claro cuál será exactamente la posición del nuevo presidente sobre los derechos LGTB en el extranjero una vez que asuma la presidencia -y durante la campaña ha enviado mensajes contradictorios sobre los derechos LGTB dentro del país- pero las señales que envía no son alentadoras para aquellos que desean que Estados Unidos siga siendo un paradigma de la defensa de los Derechos Humanos en el mundo. Trump ha elogiado igualmente a líderes totalitarios como Vladimir Putin y ridiculizado a importantes instituciones internacionales, desde la Unión Europea a la OTAN.

Un Tribunal Supremo repleto de conservadores
El gran paso que llevó los derechos LGTB en Estados Unidos a otro nivel fue la legalización del matrimonio igualitario en todo el país, dejando de lado décadas de absurdas legalizaciones e ilegalizaciones por estados. Allí, una pareja de gays o de lesbianas podía casarse en California pero no en Texas, por ejemplo. Ese gran paso lo dio el Tribunal Supremo, aupado por las políticas de la Administración Obama.

Esos avances pueden tornarse en retrocesos si el Supremo lo componen mayoritariamente jueces conservadores, como los que ha propuesto Trump. Según coinciden la mayoría de activistas, con la elección de Donald Trump y con un Supremo aún más conservador, el matrimonio entre personas del mismo sexo será anulado en menos de una década. El Tribunal Supremo tiene competencias, además, en otro tipo de legislaciones como las que discriminan a las personas transgénero en varios estados, como en Carolina del Norte, donde además se han promulgado leyes de “libertad religiosa”, gracias a las cuales -por ejemplo- un empresario puede despedir a un trabajador por su orientación sexual. Ahí es donde entra en juego el vicepresidente electo, Mike Pence, que es quien hace temer realmente a los activistas LGTB.

Mike Pence a.k.a. el homófobo
Donald Trump tiene la intención de delegar gran parte de las políticas sociales en su vicepresidente, Mike Pence, lo que aterra a muchos. Pence es conocido por sus posturas abiertamente homófobas. Siendo Gobernador de Indiana promulgó la controvertida Ley de Restauración de la Libertad Religiosa, que fue rechazada por gran parte de la sociedad civil, especialmente por activistas pro LGTB. Se trata una ley flagrantemente discriminatoria, que establece que una empresa puede despedir a alguien por su orientación sexual, o que un hospital puede rechazar a un paciente por esa misma razón.

Preocupantes han sido también sus declaraciones en prensa. Por ejemplo, en una entrevista concedida a la cadena ABC News, Pence se negó a decir si está bien o mal disparar a alguien por ser gay, y ha defendido abiertamente las terapias de “conversión heterosexual”. Mike Pence es la homofobia encarnada en persona, y será quien dirija las políticas sociales de la Administración Trump.

La elección de Trump genera incertidumbre a varios niveles. Que vaya a presidir Estados Unidos no es una buena noticia para las minorías, entre las que se incluye la comunidad LGTB, que puede ver cómo los derechos conseguidos le son arrebatados, y cómo los que están por lograrse quedarán olvidados en cualquier cajón. Fuera de las fronteras estadounidenses, que Estados Unidos deje de respaldar Derechos Humanos básicos como los que componen los derechos LGTB puede hacer mucho daño a millones de personas que aún viven perseguidas por su orientación sexual o su identidad de género.

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