domingo, 11 de diciembre de 2016

#hemeroteca #intersexualidad | Intersexualidad: La ablación legal al servicio del género

Imagen: El Mundo / Olga
Intersexualidad: La ablación legal al servicio del género.
Los niños intersexuales son sometidos a cirugías para asignarles un sexo, con graves consecuencias como esterilidad y pérdida de sensación sexual.
Borja Rodrigo | El Mundo, 2016-12-11
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/12/11/584b00db22601d53428b4646.html

Olga tiene 25 años, hace dos descubrió que es intersexual -un estado en el que género y genitales discrepan- y que de niña fue sometida a una ablación en el hospital. El diagnóstico, sin embargo, fue evidente cuando nació: "niña XX" con Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC), un trastorno causado por la carencia de una enzima que produce hormonas vitales como el cortisol y que hace que el cuerpo produzca más andrógenos (hormona sexual masculina). Olga se deshidrataba, presentaba un clítoris más grande que uno convencional y los labios mayores de su vagina estaban fusionados a causa de las hormonas a las que estuvo expuesta durante su gestación.

La solución: administrar corticoides para detener la deshidratación que la sentenciaba a morir a las pocas horas de nacer y una clitoridectomía tres años después para iniciar la "corrección" de su anatomía. Una cirugía que Pierre Foldes, uno de los pocos médicos que se dedican a las reconstrucciones de clítoris, calificó en mayo de "ablación perfecta" tras llevar a cabo un reconocimiento a Olga en la clínica Saint Germain de París.

Olga creció ajena a todo. Su ignorancia fue fruto de la desinformación, como también la de sus padres, que nunca escucharon de los médicos la palabra intersexual. Frente a ellos tuvo que enunciar la famosa fórmula -algo modificada- de "Papá, mamá: soy intersexual". La siguiente operación sobrevino en la adolescencia. En base a su orientación sexual y no a su identidad, su médico le recomendó "estandarizar" su vagina.

"Las personas necesitamos amor", afirma convencida y, continúa: "Yo creía que ese amor no llegaría sin relaciones sexuales. Así que me operé otra vez a los 21". Todavía quedaban dos años para que descubriese su no tan nueva realidad. La aprendió en Londres, lejos de su León natal. Desde allí, Olga cuenta, vía Skype, que llegó a pensar que era asexual porque casi no sentía placer. Lo hizo hasta que descubrió que nació con HSC. No hay marcha atrás en las cirugías pero, tras la rehabilitación, será como si nunca hubiera sido sometida a la ablación, le aseguró Foldes.

"Ablaciones como la de Olga ya no se practican", asegura a El Mundo el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Pediátrica, Iñaki Eizaguirre. Sin embargo, este experto admite que sí continúan realizándose en los hospitales cirugías de estandarización genital en niños. Operaciones que no son necesarias porque el niño se exponga a riesgos de salud, sino que "son convenientes para la convivencia, la relación socio-familiar y así evitar problemas".

Olga se define como mujer e intersexual, pero no puede evitar pensar que si ella hubiera tenido voz, "quizá habría decidido ser hombre, quizá mujer, o ninguno de los dos". Puede que pertenecer a una tercera categoría, como la que reconoce la legislación alemana. Según las cifras que maneja la ONU, casi el 1,7% de los bebés "nacen con características sexuales que no se ajustan a las definiciones típicas", lo que sugiere que existen las mismas probabilidades de que un niño nazca intersexual que de que lo haga pelirrojo.

"La mayoría de médicos rezan porque no les toque un bebé intersexual en el paritorio", dice Isabel Esteva, coordinadora del grupo de Identidad sexual de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Son más de 40 las variaciones intersexuales que existen y "no es una situación fácil para médicos ni para padres", reconoce la experta, quien añade que se "obedece a la ciencia" en estos casos, aunque admite que las cirugías en las que no peligra la vida de un niño, se realizan para que "se incorporen bien a la sociedad".

La ONU, en contra de las cirugías
Frente a la opinión que sostiene la comunidad médica se contrapone la de los mecanismos de derechos humanos de la ONU. El pasado octubre instaron a los gobiernos de todos los países a erradicar las cirugías en niños intersexuales ya que, apuntan, tienen "consecuencias negativas de por vida como la esterilización o la pérdida de sensación sexual". El comisario del Consejo de Europa para los Derechos Humanos, Nils Muiznieks, hizo lo propio en mayo de 2015 y denunció que era urgente acabar con "el tratamiento médico y las cirugías innecesarias de individuos intersexuales sin su consentimiento y también garantizar el derecho a la autodeterminación".

"Pero esto es sólo 'soft-law', no tiene aplicación", sostiene Daniel J. García, experto en sexualidad jurídica. Cuatro meses antes del discurso de Muiznieks, Malta fue el primer país en aprobar una legislación que prohibía "las cirugías genitales, médicamente innecesarias y sin consentimiento en menores de edad intersexuales", explica. En la Comunidad de Madrid, la "Ley de Protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual", que entró en vigor en agosto, prohibió también las cirugías en los hospitales de la región.

"En el Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid no se usarán terapias aversivas o cualquier otro procedimiento que suponga un intento de conversión, anulación o supresión de la orientación sexual o de la identidad de género autopercibida, ni se practicará cirugía alguna tendente a modificar la anatomía sexual del recién nacido intersexual, hasta que se autodetermine la identidad sexual, cuando se podrá intervenir quirúrgicamente a instancia de la persona intersexual o de sus representantes legales". (Capítulo I, artículo 7.2 de la Ley de la Comunidad de Madrid).

Sara (nombre ficticio) descubrió a los 20, por casualidad también, que nació con Síndrome de Insensibilidad Parcial a los Andrógenos (SIA parcial): Sara tiene cariotipo XY (masculino) y disponía de gónadas masculinas (testículos internos), pero la apariencia externa de una mujer. Sin embargo, los médicos nunca fueron claros. Se enteró en un descuido del médico, quien se refirió a su condición como "Síndrome de Morris". Descubrió que con año y medio le extirparon sus gónadas internas y que con cuatro la intervinieron para "normalizar" sus genitales.

En la comunidad médica justifican la tumorización de estas "malformaciones" para llevar a cabo muchas cirugías, sostiene García. "En el manual John Hopkins usan la palabra cáncer para inferir el miedo en los padres". En 2009, la sección australiana de la Organización Internacional de Intersexuales comparó el riesgo de cáncer de mama en mujeres (12,7%) y la tumorización en intersexuales (el más alto del 9%). Así, concluyeron que no era excusa "la extirpación". Sara explica que la mayoría de padres que conoce optaron por operar a sus hijos con SIA: "Lo hacen pensando que es lo mejor, casi siempre presionados por los médicos que se excusan en que es la única vía para que lleven una vida 'normal', pero sin tener toda la información".

Además de información, también falta consenso en nuestro país. Aunque no hay una asociación de intersexuales en España, Grapsia reúne a personas con SIA y a sus progenitores. Desde la misma no critican las operaciones, pero piden que cuando un niño nazca con SIA lo atienda un grupo multidisciplinar, explica Yolanda Melero, psicóloga de Grapsia. Por su parte, la Asociación Española de HSC sostiene que "no hay una decisión inequívoca, sólo lo correcto para un padre". Sí condena las cirugías la única organización hispana: Brújula Intersexual. "Nadie debería ser sometido a cirugías genitales estéticas sin consentimiento informado y menos cuando eres niño. Cada persona debe decidir sobre su cuerpo", explica Laura, desde México, donde radica esta asociación.

La decisión recae en los padres
La hija de Lola nació con HSC y le propusieron una operación para darle "una identidad". Cirugía que accedieron a llevar a cabo. Ella mantuvo la compostura, no tanto su marido, que no dejaba de repetirse que no podían "jugar a ser Dios". Mientras su hija crecía, esta madre se atormentó: "Vi operaciones que destrozaron vidas". Lola se martirizó hasta que le explicó las operaciones a la que había sometida de más niña a su hija y ella le dijo: "Mamá, yo soy niña". Entonces, respiró. Sin embargo, admite que ahora "no lo haría salvo si su salud peligrara".

Los padres de Dani (nombre ficticio) no quisieron intervenir la "cualidad" con la que nació. "Nos comunicaron que tenía una alteración en la diferenciación sexual y que debía ser operado, hacerle pruebas y administrar hormonas". Se negaron ya que "no había riesgo para su salud y creemos que su sexualidad es diversa". Cuentan que, aunque tiene un rol asignado y bajo el que está inscrito, "amoldamos el lenguaje para evitar utilizar adjetivos que denotan un género y será Dani quien decida lo que quiere y siente cuando crezca".

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