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Fotograma del documental de Josu Martinez con cuartillas, fotos y libros de Jon Mirande // |
Jon Mirande Aiphasorho, entre el olvido y la sospecha
Mirande, un bosquejo. La película del cineasta e investigador Josu Martinez deja entrever los misterios que rodean al autor de 'Haur besoetakoa'
Begoña del Teso | El Diario Vasco, 2023-11-11
https://www.diariovasco.com/culturas/cine/jon-mirande-aiphasorho-olvido-sospecha-20231111074231-nt.html
En septiembre, cuando volvieron a preguntarle sobre la proyección en el Zinemaldia de 'No me llame Ternera', Jose Luis Rebordinos respondió: «Ha habido películas mucho más complejas. Hemos puesto una sobre Jon Mirande, que era un nazi y expresa, a través de un actor y sus cartas, sus ideas, y nadie ha montado follón». En el prólogo a la edición de sus trabajos escogidos (Mensajero, 1976) Xabier Lete escribió: «Al publicarlos pagamos, en parte, la deuda contraída con su memoria (...). Era estilista a más no poder y su imaginación, totalmente libre; dos exigencias innegociables para dejar un legado valioso en la literatura».
Karlos del Olmo dramaturgo y poeta, traductor al euskara de 'Bajo el volcán' de Malcolm Lowry, obtuvo en 1999 el premio de teatro Toribio Alzaga por su obra 'Jon gurea, Parisen hatzana'. Amaia Elizalde Estenaga, doctora en literatura, remarcó en su tesis doctoral una «ruptura absoluta con las convenciones de la sociedad, sacando a la luz aquello que, aun imaginado, no se podía decir ni se debía escribir». Gabriel Aresti aseguró que hasta los más miopes habrían de ver que lo que todos tomaron por una historia perversa y pervertida era, es en realidad, «un último y enloquecido grito de rebelde libertad; un aullido desesperado contra una sociedad intolerante». Txomin Peillen, que titula 'Poète parisien' su trabajo de investigación y recopilación publicado por Euskaltzaindia en 2012, sabe que fue siempre maldito y maldecido por «haberse reconocido de extrema derecha y anticristiano» pero también «un innovador solitario». En un País Vasco que «tras haber estado sometido a un clero puritano se había vuelto revolucionario».
Toda esa gente, Rebordinos, Elizalde, Aresti, Del Olmo y los demás se refieren a la misma persona, a la misma criatura, al mismo ser: Jon Mirande Aiphasorho, nacido en 1925 en París, de padres suletinos, y encontrado muerto en su habitación a primeros del año 1973, rodeado su cuerpo de botellas y restos de barbitúricos, descomponiéndose, sus fluidos vitales derramándose ya. Habría fallecido el 28 de diciembre del 72. En su buzón, la carta sin abrir en la que su hermana Simone le invitaba a la cena de Nochevieja.
Jon Mirande. Autor de 'Haur besoetakoa', bella, desesperada, pura y muy erótica historia de amor entre Thèrese, una muchacha de no más de 13 años y su tío y padrino. Escrita hacia 1959 pero no publicada hasta 1970, todos pensaron, aún sin leerla, en la 'Lolita' de Nabokov (1955), que Mirande, por más que, conocedor de unas dos docenas de lenguas (muertas, vivas, célticas, indoeuropeas, germánicas más hebreo, bretón y árabe), fuera traductor de Keats, Saki y Poe al euskara, ni tenía referencias sobre ella ni había leído.
Amaia Elizalde subtituló su tesis sobre esa 'nouvelle', como la llamaba el autor, 'modernitate ukatua-la modernité liérarie niée (negada) de Jon Mirande'. Buscaba con ella tres objetivos: situarnos ante la modernidad que representó 'Haur besoetakoa', colocarnos ante la negación-prohibición que recibió entre las gentes del euskara y del País Vasco y analizar el por qué de ese repudio. La tesis se abre con un poema de Koldo Izagirre musicado por Imanol en 1986. 'Nire euskaltasuna pekatu bat da. Eta ez du mea- kulparik'-mi condición de vasco es un pecado que no tiene mea-culpa alguna'.
Pero ese Jon Mirande, cuyo nombre e ideología (nunca declarada en sus escritos ni proclamada ante las multitudes, solo comentada en sus cartas, publicadas por Susa en 1995, en antología de Patri Urkizu) se convirtieron en buenos titulares del pasado Zinemaldia, existió más allá de 'Haur besoetakoa' aunque nunca dejó de dolerse por tanta incomprensión: «Euskaldun ispiritu ertsiontzat gauza ez oituak eta berriak idaztea margaritas ad porcos botatzea da». 'Escribir cosas nuevas o inusuales para el estrecho espíritu vasco es como tirar margaritas a los cerdos». Una película descubre esos poliedros. Ese caleidoscopio humano, político, familiar, artístico. Busca hasta al humilde funcionario que fue. Nunca quiso un trabajo para ir subiendo de escalafón. Solo para sus viajes. Para su tabaco. Su alcohol. Sus libros (de mitologia, de religiones, de química, de genealogía y matemáticas. También el 'Mein Kampf' de Hitler, también obras del más que peligroso Louis Ferdinand Céline). Sus discos (Wagner, Mahler, Narciso Yepes; el 'Oriamendi' carlista de Baleztena, el 'Eusko Gudariak, de Gárate, el 'Cara al sol' de Tellería más... Juliette Greco). Al contador de chistes sádicos (el de la niña que tocaba la armónica con una hoja de afeitar...).
El escritor que en un soneto proclama su esperanza de poder escoger su propia muerte. El primer autor que escribió en euskara sobre la homosexualidad, el onanismo o la felación. En realidad, fue el primero hasta en poner esas palabras negro sobre blanco. Mirande es aún un incómodo desconocido y sus libros, difíciles de encontrar. 'Haur besoetakoa', su 'best seller'. Las cartas, 'Gutunak' (la base misma del armazón teórico y fílmico de 'Mirande, film bat egiteko zirriborroa') acaso continúan en el catálogo de la editorial. Esas cartas donde se lee. «Reflexiono sobre mi vida. No siento ni odio ni arrepentimiento. Solo asco...».
Poliédrico, sí. Repudiado. Incomprendido. No casaba en ninguno de los esquemas de la 'vasquidad', la 'euskaldunidad'. Mitxelena no se atrevió a publicarle por miedo a que los financiadores de su revista dejaran de aportar dinero. Un misionero escribió indignado desde África en 1953 a 'Euzko Deya' por un artículo de Mirande en el que se hablaba de un renacer panteísta y pagano entre los vascos. Peor aún, «intenta rimar en vascuence esos pensamientos suyos impúdicos, sucios».
Poliédrico. Conocedor de todos los dialectos del euskara, defendió el batua antes de que existiera. Jon gurea, Parisen hatzana. Jon nuestro. Que estás (estuviste) en París. Entre las sombras.
Alain y Christian Angelie, sobrinos del 'intelectual improductivo'
En la foto del estreno vemos al actor Peio Berterretxe, a la doctora en literatura Amaia Elizalde y a los sobrinos del autor del poema 'Jauregi hotzean'. Son hijos de su hermana Simone y ya colaboraron con Txomin Peillen en la recuperación de la memoria de Mirande. Ellos quienes encontraron el cadáver. Ellos quienes, de niños, tuvieron incluso algo de miedo a aquel tío taciturno y amable. En su funeral, de cuerpo presente, vieron, aterrados, cómo el líder de los filonazis bretones hacía el saludo hitleriano frente al ataúd. Recuerdan a su madre acercándose al altar a pedir excusas al sacerdote oficiante. Tampoco olvidan cuántos papeles quemó Simone cuando hubieron de vaciar el piso de Jon. Creía ella que serían escritos personales. Seguramente fueran poemas, ensayos, cartas literarias. Sí, sabían que escribía. Pensaban que habría publicado algún artículo en algún periódico. Algún poema. Nada más. No, en las reuniones familiares no hablaba de política. Ni de religión. Sí, para ellos era un 'intelectual improductivo'. Ahora saben que produjo una revolución. En el euskara. Y en este país.
Karlos del Olmo dramaturgo y poeta, traductor al euskara de 'Bajo el volcán' de Malcolm Lowry, obtuvo en 1999 el premio de teatro Toribio Alzaga por su obra 'Jon gurea, Parisen hatzana'. Amaia Elizalde Estenaga, doctora en literatura, remarcó en su tesis doctoral una «ruptura absoluta con las convenciones de la sociedad, sacando a la luz aquello que, aun imaginado, no se podía decir ni se debía escribir». Gabriel Aresti aseguró que hasta los más miopes habrían de ver que lo que todos tomaron por una historia perversa y pervertida era, es en realidad, «un último y enloquecido grito de rebelde libertad; un aullido desesperado contra una sociedad intolerante». Txomin Peillen, que titula 'Poète parisien' su trabajo de investigación y recopilación publicado por Euskaltzaindia en 2012, sabe que fue siempre maldito y maldecido por «haberse reconocido de extrema derecha y anticristiano» pero también «un innovador solitario». En un País Vasco que «tras haber estado sometido a un clero puritano se había vuelto revolucionario».
Toda esa gente, Rebordinos, Elizalde, Aresti, Del Olmo y los demás se refieren a la misma persona, a la misma criatura, al mismo ser: Jon Mirande Aiphasorho, nacido en 1925 en París, de padres suletinos, y encontrado muerto en su habitación a primeros del año 1973, rodeado su cuerpo de botellas y restos de barbitúricos, descomponiéndose, sus fluidos vitales derramándose ya. Habría fallecido el 28 de diciembre del 72. En su buzón, la carta sin abrir en la que su hermana Simone le invitaba a la cena de Nochevieja.
Jon Mirande. Autor de 'Haur besoetakoa', bella, desesperada, pura y muy erótica historia de amor entre Thèrese, una muchacha de no más de 13 años y su tío y padrino. Escrita hacia 1959 pero no publicada hasta 1970, todos pensaron, aún sin leerla, en la 'Lolita' de Nabokov (1955), que Mirande, por más que, conocedor de unas dos docenas de lenguas (muertas, vivas, célticas, indoeuropeas, germánicas más hebreo, bretón y árabe), fuera traductor de Keats, Saki y Poe al euskara, ni tenía referencias sobre ella ni había leído.
Amaia Elizalde subtituló su tesis sobre esa 'nouvelle', como la llamaba el autor, 'modernitate ukatua-la modernité liérarie niée (negada) de Jon Mirande'. Buscaba con ella tres objetivos: situarnos ante la modernidad que representó 'Haur besoetakoa', colocarnos ante la negación-prohibición que recibió entre las gentes del euskara y del País Vasco y analizar el por qué de ese repudio. La tesis se abre con un poema de Koldo Izagirre musicado por Imanol en 1986. 'Nire euskaltasuna pekatu bat da. Eta ez du mea- kulparik'-mi condición de vasco es un pecado que no tiene mea-culpa alguna'.
Pero ese Jon Mirande, cuyo nombre e ideología (nunca declarada en sus escritos ni proclamada ante las multitudes, solo comentada en sus cartas, publicadas por Susa en 1995, en antología de Patri Urkizu) se convirtieron en buenos titulares del pasado Zinemaldia, existió más allá de 'Haur besoetakoa' aunque nunca dejó de dolerse por tanta incomprensión: «Euskaldun ispiritu ertsiontzat gauza ez oituak eta berriak idaztea margaritas ad porcos botatzea da». 'Escribir cosas nuevas o inusuales para el estrecho espíritu vasco es como tirar margaritas a los cerdos». Una película descubre esos poliedros. Ese caleidoscopio humano, político, familiar, artístico. Busca hasta al humilde funcionario que fue. Nunca quiso un trabajo para ir subiendo de escalafón. Solo para sus viajes. Para su tabaco. Su alcohol. Sus libros (de mitologia, de religiones, de química, de genealogía y matemáticas. También el 'Mein Kampf' de Hitler, también obras del más que peligroso Louis Ferdinand Céline). Sus discos (Wagner, Mahler, Narciso Yepes; el 'Oriamendi' carlista de Baleztena, el 'Eusko Gudariak, de Gárate, el 'Cara al sol' de Tellería más... Juliette Greco). Al contador de chistes sádicos (el de la niña que tocaba la armónica con una hoja de afeitar...).
El escritor que en un soneto proclama su esperanza de poder escoger su propia muerte. El primer autor que escribió en euskara sobre la homosexualidad, el onanismo o la felación. En realidad, fue el primero hasta en poner esas palabras negro sobre blanco. Mirande es aún un incómodo desconocido y sus libros, difíciles de encontrar. 'Haur besoetakoa', su 'best seller'. Las cartas, 'Gutunak' (la base misma del armazón teórico y fílmico de 'Mirande, film bat egiteko zirriborroa') acaso continúan en el catálogo de la editorial. Esas cartas donde se lee. «Reflexiono sobre mi vida. No siento ni odio ni arrepentimiento. Solo asco...».
Poliédrico, sí. Repudiado. Incomprendido. No casaba en ninguno de los esquemas de la 'vasquidad', la 'euskaldunidad'. Mitxelena no se atrevió a publicarle por miedo a que los financiadores de su revista dejaran de aportar dinero. Un misionero escribió indignado desde África en 1953 a 'Euzko Deya' por un artículo de Mirande en el que se hablaba de un renacer panteísta y pagano entre los vascos. Peor aún, «intenta rimar en vascuence esos pensamientos suyos impúdicos, sucios».
Poliédrico. Conocedor de todos los dialectos del euskara, defendió el batua antes de que existiera. Jon gurea, Parisen hatzana. Jon nuestro. Que estás (estuviste) en París. Entre las sombras.
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Estremo del documental sobre Jon Mirande en Zinemaldia // |
Alain y Christian Angelie, sobrinos del 'intelectual improductivo'
En la foto del estreno vemos al actor Peio Berterretxe, a la doctora en literatura Amaia Elizalde y a los sobrinos del autor del poema 'Jauregi hotzean'. Son hijos de su hermana Simone y ya colaboraron con Txomin Peillen en la recuperación de la memoria de Mirande. Ellos quienes encontraron el cadáver. Ellos quienes, de niños, tuvieron incluso algo de miedo a aquel tío taciturno y amable. En su funeral, de cuerpo presente, vieron, aterrados, cómo el líder de los filonazis bretones hacía el saludo hitleriano frente al ataúd. Recuerdan a su madre acercándose al altar a pedir excusas al sacerdote oficiante. Tampoco olvidan cuántos papeles quemó Simone cuando hubieron de vaciar el piso de Jon. Creía ella que serían escritos personales. Seguramente fueran poemas, ensayos, cartas literarias. Sí, sabían que escribía. Pensaban que habría publicado algún artículo en algún periódico. Algún poema. Nada más. No, en las reuniones familiares no hablaba de política. Ni de religión. Sí, para ellos era un 'intelectual improductivo'. Ahora saben que produjo una revolución. En el euskara. Y en este país.
Más que una película, un 'dispositivo fílmico', un 'artefacto brechtiano'
El filme del autor de 'Bizkarsoro' tiene actor, sonidista, montadora y director de fotografía, pero no es una 'película'
Begoña del Teso | El Diario Vasco, 2023-11-11
https://www.diariovasco.com/culturas/cine/pelicula-dispositivo-filmico-artefacto-brechtiano-20231111074222-nt.html
Y sin embargo, el documental de Josu Martinez Albizu, cineasta, doctor en comunicación audiovisual, autor de 'Irudiz eta euskaraz. Gure hizkuntzaren zinema. Gure zinemaren hizkuntza', historia del cine vasco con un punto de melancólica y esperanzadora ironía, desprende un sabroso e hipnótico toque de película de detectives, siendo el investigador el mismo Josu y la pieza a descubrir las sombras, claroscuros, misterios, alegres tristezas y obras perdidas de Mirande. Es Martinez quien define este 'Film bat egiteko zirriborroa' como el 'bosquejo' de una investigación que no se concluirá jamás. De hecho, producida por Tentazioa y Gastibeltza, que lucharon a brazo partido para convencer a instituciones transnacionales de apoyar un trabajo sobre un simpatizante de los nacionalistas bretones filonazis, acaba con el hallazgo insospechado de un ¿último? poema de Mirande.
Dice Martinez también que es un 'artefactobrechtiano'. Hay un (gran) actor, Peio Berterretxe. Pero no encarna al escritor. El guion ha cogido las cartas del escritor de negro humor y sus palabras fluyen a través del cuerpo y la voz del comediante.
Dice Martinez también que es un 'artefactobrechtiano'. Hay un (gran) actor, Peio Berterretxe. Pero no encarna al escritor. El guion ha cogido las cartas del escritor de negro humor y sus palabras fluyen a través del cuerpo y la voz del comediante.
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