sábado, 28 de julio de 2007

#hemeroteca #libros | El sueño del amor

Imagen: El País
El sueño del amor
William Carter reconstruye en un nuevo libro la biografía amorosa de Marcel Proust. Mimado hasta el extremo e hipersensible, el autor de la magna "En busca del tiempo perdido" se afanó a lo largo de su vida en la búsqueda de una satisfacción que nunca alcanzó. Desde aristócratas hasta chóferes, su historia sentimental es un fracaso
Luis Antonio de Villena | El País, 2007-07-28

Marcel Proust (1871-1922) es sin duda uno de los grandes mitos y de los verdaderos genios de la literatura del siglo XX. La genialidad viene de su escritura, de su novela espléndida En busca del tiempo perdido, que él mismo comparó en carta a una catedral. El mito viene de la estrecha y plural combinación de la vida total del escritor con su novela: retratos y transformaciones.

Se han escrito muchas biografías de Marcel Proust y algunas magníficas (la de Painter y la de Tadié, sobre todo) pero hasta donde sé nunca se había entrado con tanto detalle en la vida amorosa y sexual del escritor francés como en este muy buen libro de William C. Carter -un especialista estadounidense- "Proust enamorado" que publicó originalmente en 2006 la Universidad de Yale.

Niño mimado al extremo y además asmático e hipersensible, Proust vivió en el sólido mundo de la alta burguesía francesa de fines de 1800, y se relacionó con aristócratas y con gente del pueblo: complementarios polos opuestos. Llegó a creer que la felicidad no se había hecho para él, que no sabía ser feliz, y posiblemente fuera verdad. Apasionado del amor (que analiza al microscopio en su novela) no supo amar bien, porque como tal niño mimado propendía a tiranizar a quienes amaba. Su madre fue su verdadero gran amor, porque ella se desvivió por él, pero era muy difícil (sino imposible) que hallara después nada semejante. Agobiaba de celos y cariño a sus enamorados, y en ese lazo solía ahogar el amor -del tipo que fuese- porque nadie resistía tanta presión o vigilancia. Homosexual que pensó mucho en esa condición (aunque sus teorías no sean hoy las más aceptadas), Marcel Proust se enamoró en su juventud mundana de chicos homosexuales y cultos también, más o menos de su clase y de su medio: Reynaldo Hahn (que sería compositor) fue tal vez el amor de su vida, pues conservaron la amistad, aunque el amor se ahogó entre los celos de Marcel, y su apetito picaflor y algo promiscuo. Lucien Duadet -uno de los hijos del célebre escritor, que a su vez hizo algunos pinitos literarios- sería ese segundo amor, pronto acabado. Hasta ahí, por decirlo de un modo que deploro, Proust se movió en la "normalidad".

Cuando se enamoró del muy apuesto y joven conde Bertrand de Fénelon (el principal modelo de Saint-Loup), Marcel empezó a no saber amar por nuevos motivos: idealizaba a guapos caballeretes que se las daban -como era de rigor- de heterosexuales, aunque al fin no lo fueran tan al completo. El amor vuelto sueño y quimera pese a su esencia divina, debía buscarse entonces en otro lugar: donde pudiera comprarse. Entre lacayos, botones, chóferes o camareros, un amor venal para el que Marcel Proust no tuvo el menor inconveniente. Visitó saunas y prostíbulos clandestinos y pagó con generosidad a los jóvenes que buscó (a veces para peculiares prácticas masoquistas) y que al parecer fueron muchos. Pero se enamoró de un chófer casado, de 24 años, Alfred Agostinelli, y lo tuvo "prisionero" en su casa como su secretario y llenándolo de regalos, hasta que el joven -harto- se escapó porque quería ser aviador y no volvió. Alfred Agostinelli murió poco después en un accidente, practicando su afición, al borde de la Primera Guerra Mundial, y Proust, el enamorado que no supo amar, siempre se creyó algo culpable. Llegó luego el turno de los camareros del Ritz (adonde Marcel acudía a cenar, durante la guerra, a horas estrafalarias) y entre los varios jóvenes que pudo probar, terminó enamorándose, a su modo, de uno suizo llamado Henri Rochat -20 años- al que también llevó a su casa y llamó secretario, aunque las aficiones del chico (que buscaba dinero) no iban por tal camino. Harto -Proust esta vez- le buscó un buen empleo en Buenos Aires y lo echó a volar...

Estaba ya demasiado inmerso en la redacción de su novela y en la lucha, contra el tiempo y su frágil y descuidada salud, por acabarla. Proust supo que el amor es maravilloso y hace sufrir, y deseó con toda su alma amar (y ser correspondido) pero no supo hacerlo. Su vida fue un maravilloso y raro fracaso en el altar de una gran obra de arte: "En busca del tiempo perdido". La prosa salvó su vida, tan frágil, tan singular, tan compleja y tan desacorde. ¿No tenemos nada que ver con ese mundo? Sirve mucho al lector y seguro que a muchos más individuos de los que, al pronto, lo suponen. Un libro excelente.

Proust enamorado
William C. Carter
Traducción de Ramón González Férriz
Belacqua. Barcelona, 2007
314 páginas. 24 euros

Fuente
El sueño del amor
Luis Antonio de Villena | El País, 2011-07-28


Documentación
Proust enamorado River111 | El Viajero, 2007-10-15 
En busca del sexo perdido
Francisco Umbral |  El Mundo, 2007-06-03
Publicado en Fundación Francisco Umbral 


PUBLICACIONES

Proust enamorado / William C. Carter ; trad. Ramón González Férriz
Belacqva, 2007
320 p.
Serie: Documentos ; 13
ISBN 9788496694279

Carter analiza las experiencias sexuales del Proust adolescente, su desastrosa visita a un burdel -que tenía como finalidad "curarle" de sus inclinaciones homosexuales- y sus primeros grandes amores.

El aclamado biógrafo de Proust narra las aventuras y desventuras amorosas del novelista francés desde su adolescencia hasta su madurez, aportando sus observaciones sensibles, inteligentes y, con frecuencia, desilusionadas sobre el amor y la sexualidad. Al contar la historia de Proust enamorado, Carter también nos muestra cómo las experiencias del autor se convirtieron en el tema principal de su novela En busca del tiempo perdido.

Carter analiza las experiencias sexuales del Proust adolescente, su desastrosa visita a un burdel -que tenía como finalidad "curarle" de sus inclinaciones homosexuales- y sus primeros grandes amores. También describe el duelo que Proust libró después de que el periodista Jean Lorrain aludiera en un artículo a su homosexualidad, sus flirteos con mujeres respetables y prostitutas de clase alta, además de sus relaciones con jóvenes criados.

Con nuevas revelaciones sobre la vida amorosa de Proust y una galería de fotografías, este libros ofrece una visión sin precedentes del París gay de Marcel Proust.


Una de esas delicias para fanáticos de Proust: un libro claro, honesto y muy bien documentado sobre la sexualidad de nuestro adorado escritor. William C. Carter es el biógrafo definitivo de Proust (eso dice Harold Bloom), y en Proust enamorado nos acerca a las escenas y personajes de la vida real que inspiraron alguna de las famosas partes de esa magistral obra que es “En busca del tiempo perdido“. ¿Quién es Albertine, quién el barón de Charlus, quién Saint-Loup, la duquesa de Guermantes, Madame Verdurin, Odette o Gilberte?

Carter no nos ahorra ni un detalle sobre las preferencias sexuales del maestro, sus visitas a burdeles, los hombres de los que se enamoró, los hombres a los que pagó, la famosa escena de la pelea de ratas, los duelos con aquellos que le acusaban de ser afeminado… hazte con una buena bolsa de magdalenas y a disfrutar.

Sólo el amor es divino” (Marcel Proust)


viernes, 6 de julio de 2007

#hemeroteca #testimonios | El viajero era ella

El viajero era ella.
Jacinto Antón | El País, 2007-07-06
http://elpais.com/diario/2007/07/08/eps/1183875350_850215.html

Cuando la gran escritora de viajes Jan Morris (Clevedon, Somerset, Inglaterra, 1926), decana y maestra indiscutible del género reverenciada por Chatwin, Thubron o Theroux, aparece frente a la taberna Las Plumas (Tafarn Y Plu) en esta limpia mañana en el pueblecito de Llanystumdwy, en el corazón de Gales, puro qué verde era mi valle, entre el mar y las montañas de Yr Eifl -en las que destaca la cima del Yr Wyddfa, el Snowdon-, uno no puede dejar de sorprenderse. La ya octogenaria autora, de la que ahora se publica en España Un mundo escrito (RBA), un maravilloso compendio de medio siglo de viajes e historia, llega conduciendo su propio automóvil, un moderno y deportivo Honda. Saca la cabeza, hace seña de que se la espere y pisa a fondo para dar la vuelta al final de la calle, ignorando olímpicamente el cartel de "Conduzca despacio, por favor" (en galés, "Gyrrwch yn araf").

Es cierto que Morris, de 81 años y con nueve nietos, es una abuelita muy especial: fue oficial del exclusivo 9º Regimiento de Lanceros Reales de la Reina (los Delhi Spearmen, con 12 cruces Victoria ganadas durante el motín de los cipayos), formó parte de la expedición de 1953 que conquistó por primera vez el Everest (Morris dio al mundo la noticia de la llegada a la cima), trabajó como corresponsal de guerra y ha escrito una de las mejores historias del Imperio Británico -la espléndida trilogía 'Pax Britannia' (Faber & Faber)-, amén de la única biografía del almirante lord Jacky Fisher ('Fisher's face', Viking, 1995). Y es que esta viajera ha viajado a sitios impensables, cruzado arduas fronteras: durante 35 años de su vida, Jan Morris fue un hombre, James Humphry Morris, y otros 10 los pasó en un "estado intermedio", como lo llama ella -a veces le decían en unos lugares que debía ponerse corbata, y en otros, el mismo día, que no podía entrar con pantalones-, con tratamiento hormonal, hasta que en 1972 dio el paso decisivo y se sometió a una operación de cambio de sexo en Casablanca (todo el proceso, incluidas las partes más escabrosas, lo explica en uno de los libros más conmovedores y hermosos que jamás se hayan escrito sobre la condición humana, 'Conundrum' (F&F, 1974). Siempre supo que era una chica en el cuerpo equivocado. Lo sintió por primera vez a los cuatro años bajo el piano de su madre cuando ésta tocaba a Sibelius. Lo seguía sintiendo entre los oficiales de su regimiento de lanceros, donde vivió su oculta feminidad como "un espía en un cortés campo enemigo". Cada noche de su vida hasta culminar su cambio rezó para que éste se produjese y expresó ese recóndito y vehemente deseo a cada estrella que vio caer.

Jan Morris aparca el coche y se acerca con una gran sonrisa en su rostro grande aureolado por una cabellera un punto salvaje. "¿Le gustan los coches?, a mí me apasionan". Es obvio que es consciente de los azoramientos iniciales que pueden sufrir sus interlocutores, y espera a que uno se decida a darle un apretón de manos o besarla. Y quien firma estas líneas opta impulsivamente por ambas cosas. Una vez, en su periodo intermedio, un taxista de Fiji le preguntó directamente: "¿Es usted un hombre o una mujer?", y cuando ella, bajando los ojos, le contestó: "Una madura, respetable y rica viuda inglesa", él le puso la mano en la rodilla con un "¡justo lo que buscaba!". Viste Morris más que casual: unos vaqueros apretados y gastados y una camiseta de rayas que le da un pertinente aspecto de gondolero fondón (uno de sus más célebres libros, editado por Península, es precisamente 'Venecia'). Calza zapatitos de colegiala -aunque ahí cabrían los pies de varias colegialas-. Jan Morris nos tiene que guiar hasta su legendaria casa, Trefan Morys, en una zona de pastos y bosques cerca del río Dwyfor, rico en salmones, y lo hace, previa visita a la casa museo de Lloyd George, donde trabaja uno de sus hijos, advirtiendo jocosamente: "El sendero es un poco agreste, por suerte lleva un coche alquilado". Es difícil seguirla. En el camino, un conejo se ha quedado mirando el paso de la escritora con ojos desorbitados.

Trefan Morys, de la que ha escrito la autora en un libro delicioso, 'La casa de una escritora en Gales' (RBA, 2002), son las antiguas y espaciosas caballerizas de una antigua mansión convertidas en residencia por Morris y su mujer, Elizabeth Tuckniss -con la que ha tenido cinco hijos y con la que ha seguido viviendo, en una ejemplar historia de amor, después de su cambio de sexo (aunque divorciados por imperativo legal)-. Aparcamos los coches en el abigarrado jardín, desbordante de vegetación, y ahí en la puerta de la casa está Elizabeth, menuda y encantadora, con el té preparado y preparada también ella para soportar los interrogantes que indefectiblemente se abren en los ojos de las visitas. Cuando se le entrega a Jan Morris el ramo de flores comprado como gesto propiciatorio en Criccieth, la escritora se lo da a su vez, en un elocuente gesto, a Elizabeth. La suya era una relación que parecía imposible, más aún porque Morris no le ocultó nada desde el principio. Pero ha funcionado de una manera que ya querrían muchos matrimonios convencionales. Para Morris hay una explicación sencilla: el amor y la amistad. Tuvieron hijos -"lo más cercano a ser madre era ser padre", ha escrito inapelablemente Morris-, y esos hijos, a cuya madurez esperó Morris para explicarles su naturaleza y operarse, le siguen profesando, recalca, cariño y respeto. Durante un tiempo, cuando él empezó a vivir abiertamente como mujer, la pareja se hizo pasar por cuñadas.

Morris dirige una visita por las estancias de las dos plantas de la casa, que es un verdadero museo biblioteca, con las paredes forradas de libros -una rápida mirada arroja tesoros como una primera edición de Cabool, de Burnes, Charge to glory!, de Blunt, o la historia del 9º de Lanceros- y pleno de objetos sensacionales: un trozo del caño en que bebía el semental Justin Morgan (1793-1821), el primero de esa estirpe mítica de caballos, los Morgan Horses (¡cómo le gustaría el detalle a Fernando Savater!); una de las butacas de madera (de 1912) con las que los galeses premian a sus bardos, preciosas maquetas de las famosas e indómitas Western Ocean Yatchs -las goletas del vecino Porthmadog (Morris las ha colocado sobre las vigas transversales en la planta de arriba)-, cuadros (Venecia, un viejo Dreadnought -quizá el HMS Inflexible de Fisher-, el célebre retrato que le hizo a la escritora Arturo Di Stefano en 2005 con un aire a lo Hockney), fotos, el relieve de piedra de un león alado veneciano, el "último" milano rojo galés disecado (la especie se ha recuperado) o una lechuza que monta guardia cerca de la mesa del escritor y que remite a la leyenda galesa de Blodeuwedd, la mujer hecha de flores por un mago y convertida luego en esa ave nocturna -la historia está en el Mabinogi, uno de los libros favoritos de la autora-. Morris se excusa y entra en el lavabo. Y uno siente un extraño embarazo. En el único dormitorio de la vivienda hay una sola cama. Sobre ella, en un lado, hay un libro sobre la guerra naval en el Índico, obviamente, el libro que Jan Morris está leyendo; en el otro, una novela romántica.

Morris se muestra amable y divertida. Pero observa al visitante con profunda atención. Tras el velo desenfadado brillan una inteligencia aguda y una comprensión de lo humano que hacen pensar en Tiresias, el adivino que cambió de sexo al contemplar a dos serpientes apareándose y al que los dioses hicieron árbitro de la peliaguda cuestión de quién disfruta de más placer en el amor, si el hombre o la mujer (estableció que la mujer, y eso le granjeó el odio de Hera) -en el jardín de Trefan Morys, por cierto, hay serpientes-. La entrevista se desarrollará en varias fases. El tema de la transexualidad tardará en aparecer. No hay ningún tabú impuesto, pero simplemente es difícil lanzarse al asunto de entrada, darle una palmada en el hombro a Morris y espetarle algo así como "qué, ¿dónde ha dejado el lancero su lanza?". Sentados en el espacioso salón, la escritora acaricia a su gato Ibsen y muestra la foto del felino de otro gran escritor de viajes, su amigo Patrick Leigh Fermor.

¿Cuál es el personaje que más le ha impresionado de los que ha conocido en su vida de periodista, escritora y viajera, y de los que habla en ese compendio de historia del siglo XX que es 'Un mundo escrito'? ¿Edmund Hillary, Che Guevara, el nazi Adolf Eichmann [cuyo juicio cubrió para 'The Guardian'], Irving Berlin, Guy Burgess, Kim Philby, Jruschov, Haile Selassie, el sultán de Omán, el cazanazis Wiesenthal, Bruce Chatwin...?
J. G. Link.

¿Quién?
Joseph Gluckstein Link. Era peletero oficial de la reina de Inglaterra, escribió un importante libro sobre las pieles y fue director de la Hudson's Bay Company. Pero era más que eso. Escribió una serie de novelas policiacas experimentales en las que ponía pistas dentro de los libros, pañuelos con sangre y cosas así. Fue jefe de escuadrilla de la RAF en la II Guerra Mundial. También sabía mucho de vinos alemanes. Y sobre todo, era la mayor autoridad en Canaletto. Fue el comisario de la gran exposición en el Metropolitan en 1989.

¿Y le impresionó más que Eichmann?
¡Y era mucho más amable! Sí, es la persona que más he admirado en mi vida. Todo lo que uno puede pedir en un hombre. Voy a hablar de él en Alegorizaciones, el libro que preparo y que se publicará tras mi muerte.

Ya que estamos, dígame algo de Eichmann.
Es una figura pálida en mi memoria. Llevaba meses en manos de los israelíes cuando lo vi. La vida había escapado de él. Más que la banalidad del mal, expresaba aburrimiento. Hablaba del asesinato de los judíos como podría haber hablado de fútbol. No me pareció en absoluto una figura satánica, sino blanda, tediosa y vulgar.

¿Y qué le pareció el Che?
Lo conocí cuando sólo era Ernesto Guevara, presidente del Banco Nacional de Cuba. No era una figura muy impresionante, parecía un funcionario.

Vaya, ¿y Hillary? Los vio bajar, a él blandiendo el piolet en señal de triunfo, y a Tenzing, aquel glorioso día, el 29 de mayo de 1953, en el Everest.
Hillary es realmente un héroe. Y a la vez, un hombre sencillo. Se hizo famoso de un día para otro, pero eso no le gustó. Ha pasado el resto de su vida dando las gracias al pueblo sherpa por su ayuda y ayudándolos, para pagar su deuda con ellos. Perdió a su mujer y a su hijo en un accidente de avión. Le admiro mucho, aunque no como a Tenzing. Tenzing es una figura más trágica. Era como un príncipe, ¿sabe?, intensamente glamouroso; cuando vino a Europa era tan maravilloso como un unicornio. Todos estaban fascinados con él. No sólo era hermoso, sus maneras...

Usted debió de saber el primero quién de los dos había llegado antes a la cima. Estaba allí, los vio bajar.
Esa cuestión me la han formulado un millón de veces. No les pregunté.

Pues no es de buen periodista, si me permite que le diga.
Aún pienso que no es lo importante. Tenzing nació en una tienda de piel de yak, ¿lo sabía? Era imposible tener más desventajas en la vida. Pasó de ahí al gran mundo, y estuvo con reyes sin perder el sentido común, como diría Kipling. En la fiesta en el campamento base tras el descenso me dio una foto suya con unos perros tibetanos, y me la firmó. Luego caí en la cuenta de que eso era lo único que sabía escribir, su nombre. Debo de tener la foto por aquí.

¿Se acuerda de usted mismo en la montaña, ese joven apuesto, decidido y musculoso, "más ritmo que melodía", que era entonces y que aparece en su libro 'Coronation Everest'?
¿Cómo voy a olvidarme de mi vida? Estar ahí, en el Everest, me dio una buena historia. Mi ambición me llevó allí, eso y que en The Times todos eran demasiado mayores para apuntarse a algo así. Con la gente de la expedición, y de las anteriores, hemos seguido viéndonos, nos reunimos en un pub en Pen Ysyrwd.

¿Cree que Mallory e Irving lo consiguieron antes que Hillary?
Conocí a Odell, el último que los vio subir aquel 8 de junio de 1924. Él creía firmemente que habían hecho cima, tenía un convencimiento espiritual. Comimos juntos un sándwich y casi me convenció.

No parece que en general le hayan impresionado mucho los personajes a los que ha tenido la suerte de conocer.
Mire, sinceramente, nadie como mi peletero o como Jack Fisher, al que no conocí, pero reina en mi panteón particular.

El almirante lord Fisher (1841-1920), creador del acorazado, que acuñó la frase "Think in oceans". Tiene usted un busto suyo de bronce en la terraza y una gran foto en su armario. ¿Por qué Fisher?
No le importaba lo que pensaran los otros, era brillante en su oficio, iconoclasta, egocéntrico, la más notable personalidad en la Royal Navy desde Nelson, y un hombre divertido. Me fascina desde la primera vez que vi su foto. Su cara... Pasando revista a la Flota británica, le preguntaron al sultán de Marruecos qué le había impresionado más -todos esos acorazados-, y dijo: "El rostro del almirante". La mitad de mí está enamorada de él, y la otra mitad quisiera ser él.

Hábleme de su impulso de viajar.
Cuando era pequeño, los barcos me fascinaban, quería ver adónde iban. Pero el viajar en realidad empezó con el ejército y la guerra. Así comenzó todo. A los 17 años ya estaba en el ejército, y el ejército me hizo viajar, todo un Grand Tour de uniforme: Italia, Egipto, Palestina, Malta, Austria. Era oficial de inteligencia en mi regimiento y tenía que observar y escribir informes. Luego llegó el periodismo, como corresponsal seguí viajando -recorrí el mundo- y escribiendo no ficción. No tengo ninguna filosofía del viaje como algunos colegas escritores. Viajar es simplemente parte de mi vida, como respirar. Es un gran placer, uno de los mayores. Pero siempre escribo, no viajo sin escribir.

¿No hay algo más?

¿Metafísico? No. No era un deseo de escapar, si se refiere a eso. Aunque con el tiempo he pensado que quizá mi vocación viajera, ese incesante vagabundeo, tenga que ver con un afán de búsqueda, mi aspiración a la unidad, a la totalidad de mí misma.

¿Cómo se hizo escritora?
Creo que siempre lo he sido. Después de dos décadas de periodismo empecé a escribir libros. Llegó de una manera natural. He pasado la vida mirando cosas y observando su efecto en mí. Y he dedicado lo mejor de mí a escribir libros.

Sus libros son maravillosos. Capturan el alma de los lugares con una mezcla de sensibilidad, experiencia personal, visión periodística para el detalle y profundidad histórica, sin olvidar el humor. Lo que dice de Venecia, Trieste, Nueva York... pero también de Ayers Rock, de Marienbad... es inteligente y hermoso.
Mis mejores libros son más históricos que topográficos. Trato de describir el detalle, pero a la vez ofrecer una visión impresionista, general, del lugar.

Sus dos preciosas novelas sobre Hav, esa ciudad que ha inventado y que es todas las ciudades que usted ama, con su leyenda del trompetero, su torre china inspirada en los preceptos del 'feng shui', las supuestas visitas de Marco Polo, Napier, Nijinski y Hitler, hacen pensar en Calvino y en Ursula K. Leguin.
¿De verdad? Admiro a Calvino, no había pensado en la relación con 'Las ciudades invisibles'.

Colin Thubron, el autor de 'En Siberia', dice que hay que viajar solo.
Completamente de acuerdo. Has de ser totalmente egoísta y cultivar una suerte de indolencia útil. La mejor forma de relacionarse con un lugar es deambular, sola, con las antenas desplegadas.

Ha dicho usted que es más fácil viajar como mujer, debe saberlo.
Mucho más fácil. Las mujeres de todo el mundo te ayudan, son más solidarias. Una mujer despierta menos recelos en cualquier sitio.

Ha regresado a los lugares que visitó.
Me gusta volver, aunque a veces te llevas una gran decepción. La frescura ha desaparecido. Ahora he tenido problemas para escribir otra vez sobre Oxford, uno de mis lugares favoritos.

Quizá no sea culpa del lugar, quizá era nuestra propia juventud lo que nos enamoraba de los sitios, como decía Conrad.
Tiene que ver con la edad, sí, pero no sólo. He estado en Nueva York cada año desde hace 50 y nunca he tenido problema para escribir con frescura de la ciudad. Es parte del lugar también.

¿Cuál es su lugar favorito?
Venecia. Es una obra de arte. Mi actitud va cambiando hacia ella. Me gusta su melancolía, lo que tiene de imperio perdido. Es incluso epítome de eso, no creo que sea sólo una ciudad. Cuando reemplazaron los caballos de San Marcos por copias me pareció que la magia se iba ?además, los nuevos los situaron mal, con una orientación diferente, mirándose entre ellos?. Pero no tardé en descubrir que Venecia, llena de turistas, era bella de otra manera, una eficiente máquina comercial, lo que, si se piensa bien, no está tan alejado de lo que siempre fue. Trieste me emociona quizá más, pero es más árida. Venecia está plena de imágenes para cristalizar.

¿Y el lugar que menos le ha gustado?
Indianápolis. Tampoco me gusta mucho París.

Uno de sus libros de viajes, 'Spain', está dedicado a España.
Viajamos por todo el país Elizabeth y yo en 1964, en una camioneta VW. Llevábamos a nuestro hijo Mark. En algunos sitios nunca habían visto un niño tan rubio y le llamaban "el ángel", nos facilitó mucho la comunicación. Mi hijo Henry vive ahora en España.

No tiene una gran opinión de Barcelona.
Me parece que hay algo duro en ella, poco humano. Y no me gusta Gaudí. En Barcelona, por cierto, me encontré en la calle con Margaret Thatcher, imagínese.

¿Es fetichista?, de los lugares quiero decir.
¿Si me traigo cosas? No me lo puedo permitir, tengo la casa muy llena, como ve. Sí lo soy de los libros firmados, me emociona poseer algo que ha pasado por las manos del autor.

Sorprende, precisamente en usted, el interés por lo militar.
Me gusta la estética y las cualidades militares, la amistad, el sentido del honor. Por supuesto, no la violencia, soy una suerte de pacifista-anarquista. No lo pasé mal en el ejército, conservo amigos.

Su regimiento era muy 'chic'.
Más el de mi hermano: estuvo en el 21º de lanceros.

El de la carga en Omdurman.
Sí, pero después.

Todos esos barcos de la casa, los de las vigas, el junco chino, los pesqueros, el catamarán cingalés, el acorazado... ¿Significan los barcos para usted algo especial?
Le explicaré una cosa que escribo en mi libro póstumo. Me veo a mí misma como una alegoría de tres barcos que dominaron mi juventud. Tres transatlánticos. El Normandie, bello y femenino, una nave coqueta y consciente de sí misma. El Queen Mary, aburrido pero sólido. Y el United States, fuerte, rápido, brillante. La gracia del Normandie, lo bien hecho y británico del Queen Mary, la fuerza, digna de un buque de guerra, del United States.

¿Cómo conjuga su cosmopolitismo de impenitente viajera con su hondo nacionalismo galés, su amor a Cymru (Gales)?
Lo vivo como un privilegio. Soy muy afortunada por tener ambos sentimientos. Necesito viajar, pero a la vez, a menudo me enfermo de añoranza por mi país, Gales. Mi pie izquierdo es viajero, y el derecho lo tengo bien arraigado en la tierra oscura y húmeda.

Es hora de ir a comer. Jan Morris declina como un absurdo la idea de llevarla y decide que iremos en su propio coche (!). No tranquiliza que recuerde que hace poco la pararon por exceso de velocidad. Conduce por un paisaje tan victoriano que hasta tiene cisnes. Durante el trayecto, uno puede observarla a conciencia y viene a la cabeza aquella confianza suya de que un día saldría del detestado cuerpo de hombre, su crisálida, "si no convertida en mariposa, al menos transformada en una presentable polilla".

Llegamos a un extravagante lugar llamado Portmeirion, junto al mar. La gente que la conoce la trata con absoluta naturalidad. Durante la comida -ella elige y prueba el vino-, su conversación está llena de observaciones interesantes. Del edificio de Foster en Hong Kong (uno de los mejores libros de Morris es el dedicado a la ciudad -Penguin, 1997-), dice que cuando lo miras por el interior desde abajo parece Piranesi. Habla de la caída de Singapur en manos de las tropas de Yamashita. O de Micky Burns, escritor, poeta y comando, pillado por los nazis en el raid de Saint Nazaire y enviado a Colditz, ¡desde donde se graduó en Oxford por correspondencia! -por cierto, poseía un ejemplar de Mein Kampf que le dedicó Hitler cuando era corresponsal de The Times-. Burns era amigo de Bertrand Russell, que, subraya Morris, estuvo aquí, en Portmeirion. Hablamos de Dylan Thomas, y cuando uno se pone estupendo -el vino blanco y tanto castillo y tanto Gales- y recita aquello de "Rage, rage against the dying of the Light" poniendo voz de Richard Burton, se muestra en desacuerdo: "No me gusta combatir con rabia, en ningún caso, ni ir sin gentileza". Ella prefiere a R. S. Thomas, poeta de Cardiff y clérigo panteísta, al que conoció bien, pues vivía cerca de Trefan Morys y lo veía deambular por los bosques observando pájaros hasta que casi enloqueció. Chatwin surge en la conversación. Eran amigos. "No tanto como se decía", se ensombrece. En un momento de la charla, Morris señala hacia un hotel y dice: "Ahí estuvimos Elizabeth y yo cuando murió nuestra hija de dos meses". Y uno recuerda el conmovedor pasaje en Conundrum en que Jan evoca la muerte de la pequeña Virginia, cómo Morris y su mujer se tendieron en la cama como en el poema de Emily Dickinson y pasaron la noche sin dormir, con las manos entrelazadas, escuchando cantar a un ruiseñor y llorando.

Háblenos de su 'conundrum', su enigma, su interrogante.
Mi naturaleza es la misma. Pero he cambiado porque la percepción de los otros hacia mí es diferente. Como no me tratan igual, cambia mi relación con el mundo. No soy otra persona, aunque algunas cosas se han hecho más suaves, más delicadas, y estoy contenta de que sea así. No sé si esas características diferentes de mi personalidad se deben al cambio o a la edad, si naturalmente habrían llegado igual. Insisto en que yo siempre he sido la misma por dentro. Tras la operación, intrínsecamente no cambié. Mis opiniones y mis amores son los mismos.

¿Le molesta hablar de este tema?

Sinceramente: me aburre. En Estados Unidos, nadie me pregunta. En Gran Bretaña, aún alguien. Para mí es algo ya remoto, antediluviano. Todo lo que tenía que decir lo escribí en 'Conundrum', hace treinta años. Pero aún la gente, sobre todo los hombres, esperan revelaciones. No deja nunca de sorprenderme la importancia que los hombres conceden al sexo físico.

Me conmovió mucho leer que se hacía algunos reproches; sobre todo, el choque que podía haber causado a otros, supongo que a Elizabeth y a sus hijos.
Pero no me reprocho el cambio, ni por un momento. No había otra manera.

¿Qué es lo que mueve y determina su vida y su trabajo?
Hay una base ética en ambos, creo en la importancia primordial de la bondad. Algo que me parece no una abstracción, sino una energía positiva bien real. La bondad y el amor. Con ellos puedes afrontarlo todo. Y si amas con fuerza, lo haces todo tuyo, las cosas, las ciudades, tu tierra o al almirante Fisher.

De vuelta a casa, Morris, que tiene el hábito de ir silbando bajito, se prepara para las fotos. Desaparece para volver con unos leves toques de maquillaje. La escritora es muy gentil, y se deja retratar gustosamente en el banco del jardín, bajo las rosas silvestres. Según la incidencia de la luz, sus rasgos parecen más o menos femeninos. Morris ha escrito que durante su periodo de ingesta de hormonas, cuando desarrolló pechos y otras características de mujer, pero no la habían librado aún de su "parafernalia", sus molestas e inelegantes "protuberancias" masculinas, se veía como un ser híbrido, "una quimera", al bañarse desnuda en su pequeño lago solitario de las Glyders. Ahora, la escritora irradia una extraña y límpida magia: es Titania o la Dama del Lago o aquella legendaria Blodeuwedd. Y se la ve completamente feliz. Así que un cuerpo de hombre puede ser un estorbo, un lastre repulsivo del que librarse... una verdadera lección de humildad para todos nosotros. Cuando sus visitantes se marchan, Morris, la gran viajera, les despide en el jardín, con verdadera pena. Se queda con Elizabeth, con sus fantasmas, sus ciudades amadas y su insondable misterio. Uno siente que ha quedado mucho por decir y se le hace un raro nudo en la garganta. Ya no hay estrechar de manos, el beso es esta vez sin reservas y nos vamos de Trefan Morys colmados de bendiciones, de alguna manera renovados y sin duda diferentes.

'Un mundo escrito', de Jan Morris, está editado en España por RBA.

sábado, 30 de junio de 2007

#recursoselectronicos #articulos #geografia | Visibilidad y escena gay masculina en la ciudad española

Visibilidad y escena gay masculina en la ciudad española [Recurso electrónico] / Víctor Fernández Salinas · USE
En: Documents d'anàlisi geogràfica (ISSN 0212-1573), n. 49 (Enero – Junio 2007), p. 139-160

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TEXTO COMPLETO | Dialnet
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2516683

La visibilidad de los colectivos minoritarios, entre ellos las comunidades gays, es una premisa para evitar situaciones de vulnerabilidad. En este artículo, se propone una metodología básica para establecer categorías de visibilidad gay masculina en las principales ciudades españolas a partir de la naturaleza y la composición de sus escenas gays. El análisis de éstas se basa en la distribución de los principales lugares de referencia homosexual y su carácter a partir de la motivación que lleva a su frecuentación (satisfacción sexual, sociabilidad y obtención de servicios comerciales, turísticos e institucionales). Además, y como objetivo de fondo, se propone ofrecer claves de reflexión sobre la consideración o no de estos espacios como neoguetos de calidad en la ciudad postfordista.

#libros #sexualidad | Sexo solitario : una historia cultural de la masturbación

Sexo solitario : una historia cultural de la masturbación / Tomas W. Laquer ; traducción de Marcos Mayer
[Solitary Sex. A Cultural History of Masturbation. Español]
Buenos Aires : FCE · Fondo de Cultura Económica, 2007 [06]
503 p.
Colección: Historia
ISBN 9789505576456

/ ES / EN* / ENS
/ Historia / Masturbación / Sexualidad
Ed. original: New York, Zone Books, New York, 2004
Biblioteca UPV/EHU
https://millennium.ehu.es/record=b1502286~S1*spi

“Sexo solitario” es la primera historia cultural de la práctica sexual más común y extendida del mundo: la masturbación. Cuando casi todas las prácticas sexuales cuentan con defensores públicos y los actos sexuales forman parte de las primeras planas de las noticias, la más sencilla y habitual de dichas prácticas resulta vergonzosa, incómoda e incluso radical cuando es admitida abiertamente. Sin embargo, esto no siempre fue así. El sexo solitario como un tema médico y moral importante puede ser fechado con una precisión poco frecuente en la historia cultural: el "vicio solitario" entra en escena alrededor de 1712. Criatura de las Luces, la masturbación en principio preocupó no tanto a los conservadores -para quienes era uno entre los numerosos pecados de la carne- sino a los progresistas, quienes aceptaban gozosos el placer sexual pero luchaban para crear una ética del autogobierno. Así, la masturbación se convirtió en un tema de interés ético tanto para hombres como para mujeres, para jóvenes y adultos. Thomas W. Laqueur revela cómo y por qué este modesto y alguna vez oscuro medio de gratificación sexual se convirtió en el gemelo maldito de las grandes virtudes de la sociedad comercial moderna: la moral individual autónoma y privada, la creatividad y la imaginación, la abundancia y el deseo. Así, muestra cómo un problema moral se convierte en problema médico, cómo algunos de los científicos más importantes de los siglos XVIII y XIX culparon a los placeres solitarios de producir daños físicos, mutilaciones e incluso la muerte. A principios del siglo XX, Freud y sus sucesores transformaron esta tradición al definir la masturbación como una etapa del desarrollo del hombre y, finalmente, en el ocaso de ese siglo, la masturbación se convirtió para algunos en el elemento clave en la lucha por la liberación sexual, personal y también artística.

El historiador Thomas W. Laqueur, a través del análisis minucioso de materiales tan diversos como la Biblia, textos médicos y filosóficos, diarios, autobiografías, el trabajo de artistas conceptuales, materiales feministas y pornografía, nos presenta la historia de lo que ha sido el último tabú.

RESEÑAS
Thomas Laqueur: Sexo solitario
Jaime | Un libro al día, 2012-04-30

http://unlibroaldia.blogspot.com/2012/04/thomas-laqueur-sexo-solitario.html
Laqueur, Thomas W. Sexo Solitario. Una historia cultural de la masturbación / Guido Vespucci
En: Reseñas.net (ISSN 1851-748X), n. 5 (Octubre 2010), p. 4-8
TEXTO COMPLETO | Reseñas.net

http://www.revista-digital.ceemi-unr.com.ar/numero5/index.htm
http://www.revista-digital.ceemi-unr.com.ar/numero5/pdf/Vespucci.pdf

#liburuak #literatura | De profundis


De profundis / Oscar Wilde ; [itzulpena, Aitor Arana].
[De profundis. Euskara].
Txalaparta, Tafalla : 2007.
218 p.
Colección: Amaiur
ISBN 9788481364934 [2007-06]

/ EUS
/ Amor / Correspondencia / Historia – Siglo XIX / Literatura / Represión
Biblioteca UPV/EHU
http://millennium.ehu.es/record=b1569561~S1*spi

Readingeko kartzelaren sakonetik, Oscar Wildek, hara eraman zuen lord Alfred Douglasi idatzitako gutun luzea da De profundis. Lerrootan, minak eraldatutako idazlea kausitzen dugu, bere bizitzaren hondotik egindakoak ulertu eta azaldu nahi dituen Wilde ezin humanoagoa. “Biziaren Plazera eta Artearen Plazera ikasteko etorri zinen nigana. Menturaz, askoz zoragarriagoa den zerbait zuri irakasteko hautatua naiz. Minaren esanahia eta bere edertasuna.”

Oscar Wilderen 'De profundis', «gizon eroriaren parabola», itzuli du Aitor Aranak

Readingo kartzelan zegoela Alfred Douglas maitale ohiari idatzitako eskutitz luzean «egiazko Wilde» ageri da Felipe Juaristiren hitzaurre argigarria du liburuak
N. Azurmendi | El Diario Vasco, 2007-10-20
http://www.diariovasco.com/20071020/cultura/oscar-wilderen-profundis-gizon-20071020.html

Gehien euskaratu den idazleetakoa da Oscar Wilde (Dublin, 1845-Paris, 1900), baina itzuli gabe zegoen Wilderen lanik berezienetakoa: 1897an, Readingo kartzelan bi urteko zigorraldia betetzen zegoela, lord Alfred Douglas maitale ohiari idatzi zion De profundis eskutitz luzea. Hurrengo asteotan Wilderen inguruko zenbait nobedade ekarriko dituen Aitor Arana idazle eta itzultzaileak euskaratu du, eta Txalaparta argitaletxeak jarri du kalean, Felipe Juaristiren hitzaurre zabal eta argigarria lagun duela.

Alfred Douglasen aitak sodomia leporatu eta, garaiko Ingalaterra asaldatu zuen epaiketa baten ondoren, bi urte igaro zituen Wildek kartzelan homosexualitatea garbitzeko. «Kartzelako egonaldiak asko aldatu zuen Wilderen ikuspegia -azaldu zuen Juaristik-, eta barruan zeukana azaldu zen, batere mozorrorik gabe. Nire ustez Wilderen idazlan berezi eta hunkigarriena den honetan ikusten da zein zen benetako Wilde».

Aste honetan bertan, Britainia Handiak historian eman duen pertsona zorrotz eta gatzdunena aukeratu dute Wilde. Kartzelakoa, ordea, ez zen «mundu guztiak miresten zuen» txispaz beteriko hura, pasarte haren kontura «dena galdu zuen gizon umiliatua baizik, maskararik gabekoa». Hartara «pertsona eroriaren parabola» da, Juaristiren eta Aranaren ustez, bizi zen artean argitaratzeko asmorik gabe idatzi zuen eskutitza; sakon-sakonetik, oinazetik eta oinazean, «sentitzen zuena adierazteko».

Itzulpen zaila
Wilderekin itxuragabeki jokatu zuen Alfred Douglas Bossie zen, hasiera batean, izkribuaren hartzailea, baina testuaren izaera nolabait pribatuak ez zuen apaldu testuaren maila. «Irakurlea eraman egiten du eskutitzak, maisuki dago idatzia», azpimarratu zuen Aitor Aranak jatorrizko lanaren ezaugarriak aipatzean. Literaturaren aldetik duen maila jasoa, itzultzailearentzat, buruhauste iturri ere izan da: «Zailtasun handiko pasarteak ditu, orrialde erdiko esaldi luzeak eta atal nahiko erretorikoak».

Horiexek dira, hain zuzen, itzultzaileari gutxien gustatu zaizkionak. De profundis-en ez dago ipuinetan ageri den Wilde garden eta maitagarriaren arrastorik. Aitzitik, Biblia, Dante, klasikoak eta idazlearen erudizioaren maila ematen duten aipuz josita dago hainbat pasartetan nahiko iluna den lana. «Klase magistralaren itxura» ere badu De profundis-ek Aitor Aranarentzat. «Kontuan izan behar da buruz eman zituela zita guztiak, kartzelan ez baitzuen libururik», ekarri zuen gogora.

Literatur zalearen, eruditoaren eta maisuaren alboan, ordea, traizioa jasan duen maitalea ere badago. Bikotearen arteko liskarrek, kexek eta txutxu-mutxuek ere badute tarterik pasarte sublimeagoen ondoan. Alderdi horretatik, Wildek Bossie esker txarreko gazteari «minaren esanahia eta haren edertasuna» irakasteko idatzi zuen liburua «telenobela moduan» ere irakur daitekeela uste du Aitor Aranak . «Batera datoz bi zatiak». alegia, Wilderen lan egiazkoenean.

ESTEKAK
Txalaparta | De profundis

http://www.txalaparta.eus/libro/4005/de-profundis/
Wikipedia | De profundis (epístola)
http://es.wikipedia.org/wiki/De_profundis_%28ep%C3%ADstola%29

jueves, 28 de junio de 2007

#hemeroteka #ehgam | 30 urte arrejuzguetatik askatuz

30 urte arrejuzguetatik askatuz
Mikel Martin eta Julen Zabala · EHGAMeko kideak / Erredakzioan itzulia | Berria, 2007-06-28

http://ehgam-euskaraz.blogspot.com/2007/06/iritzia-mikel-martin-julen-zabala-ehgam.html

Ekainaren 28a Gay, Lesbiana eta Transexualen Askapenaren Nazioarteko Eguna da, Stonewalleko matxinadaren oroigarri: New Yorkeko tabernan hartan, Poliziaren umiliazioak sufritzeaz nazkaturik, homosexualek, lesbianek, drag-ek, trabestiek eta transexualek adorea izan zuten beren ahotsa goratu eta zeukaten arma bakarrarekin borrokatzeko: duintasunarekin. 1969. urtean gertatu zen, eta orduko gertaera haiek hasiera eman zioten gay, lesbiana eta transexualen (GLT) borroka molde berri bati. Haren ondorioz, gay askapenerako fronteak sortu ziren hainbat tokitan.

Ezin aurkituko genuke ekainaren 28a baino egun hoberik EHGAMen 30. urteurrena ospatzeko. EHGAM Euskal Herriko Gay eta Lesbianak Askatzeko Mugimendua da, eta 1976. urtearen bukaeran eman zituen aurreneko pausoak, Durangoko Euskal Liburu eta Disko Azokan, eta hurrengo urtean agertu zen lehen aldiz jendaurrean. Orain, 2007. urte osoan, ospatzen ari gara aktibismoaren barruan eta kanpoan erreferente bihurtu den talde horrek lehenbiziko 30 urteak bete dituela borrokan.

Desberdina baztertzen den gizarte batean, EHGAMek desberdintasuna aldarrikatu du beste ezeren gainetik. Haren borrokaren helburua izan da, batetik, oztopoak, estereotipoak eta aurrejuzguak gainditzea eta, bestetik, GLT jendeari etengabe ukatzen zitzaizkion eskubideak aldarrikatzea, sexu orientazioaren edo genero identitatearen ondorioz eginiko zernahi diskriminazio salatuz.

Esan dezakegu 30 urte egin ditugula Euskal Herria gure koloreekin kutsatzen. Luzerako lan zaila izan da, gogor egin baitigute alde askotatik eta tema handiz. Ezin ahaztu dugu 1983 arte taldea klandestinoa eta legez kanpokoa izan zela. Hasiera latz hartan, borrokagai nagusia izan zen Gizartearentzako Arriskuen eta Gizarteratzearen Gaineko Legea indargabetzea eta gay mugimenduko taldeak legeztatzea -hori zailagoa zen, gainera, EHGAMentzat-.

Aurrerapauso txiki bat ematen zen bakoitzean, aldarrikapen berriak agertzen ziren, homosexualitatea zigortzeari uzteak ez baitzuen ekarri ez «eskandalu publikoa» desagertzea, ez kode militarrean praktika homosexualak zigortzeari uztea. Nabarmen matxista zen publizitate kanpaina bat salatu eta kentzeko eskatu ondoren, borrokan segitu beharra zegoen sexu bereko bikoteei egiten zitzaien diskriminazioaren kontra, eta abarren kontra: pentsioak jaso ezina, etxea errentan hartzeko nekeak, transexualek lan munduan sufrituriko bereizkeria, esaterako.

Makina bat kanpaina egin da bazterketaren kontra, gizarte onarpenaren alde, irainen eta bereizkeriaren kontra, lege eta gizarte berdintasunaren alde, agerira ateratzearen alde eta estereotipoen kontra, desberdina izateko eskubidearen alde eta aurrejuzguen kontra, sexu aniztasunaren alde, hezkuntzako eta lan munduko bereizkeriaren kontra, soldadutzari intsumiso izatearen alde, apostasiaren alde eta gaitzesten gaituzten elizak finantzatzearen kontra, transexualitatearen medikalizazioaren kontra, sendatzeko terapien kontra, eskola liburu homofoboak baztertzearen alde, baztertu nahi gaituzten ghetto-aren kontra, merkatu arrosaz baliaturik eskrupulurik gabe negozioa egiten dutenen kontra...

Hori guztia joan deneko 30 urte honetako borrokaren parte da: aurrejuzguetatik askatuz, atxikimenduak bilduz, sexu pluraltasunaren alde eginez eta aniztasuna aldeztuz. Eta GLT mugimenduak etengabe aldarrikapenak egin dituelako iritsi dira oraingo lorpenak, batez ere lege esparruan.

EHGAMen hasierako urte haietan, ezin zen imajinatu ere egin oraingo egoera -lege aldetik dagoena, behintzat- iritsiko zenik. GLTren borroka etengabearen emaitza dira Kode Zibila aldatu eta sexu bereko bikoteen ezkontzak onartu izana -berdintasunez adoptatu ahal izatea ere bai- eta Genero Identitatearen Legea onartu izana. Pauso horiek ez dira aski, baina oso pauso garrantzitsuak dira.

Baina oraindik lortzeko daukagu gizarte berdintasun osoa. Berriki eginiko hainbat ikerketaren arabera, datuak ez dira oso onak. Gay eta lesbianen %80k nahiago dute lanean beren orientazioa ezkutatzea, arazorik eta diskriminaziorik ez izateko. Eta gazteen %40k ez dute lagun homosexualik izan nahi.

Eskolan, orain ere etengabe jazartzen diote generoari dagokionez estereotipoak betetzen ez dituenari. Transexualitatearen inguruan, nabarmenak dira ulertu ezina eta gizarte bazterketa. Oraindik ere pertsona asko baztertzen dituzte, iraintzen dituzte edo erasotzen diete desberdinak izateagatik eta desberdinak direla emateagatik. Eta zer esan indarkeria matxistaz, bere egiturak aldatzen ari direla onartzen ez duen gizarte baten adierazgarri.

Jendaurrean eskerrak eman nahi dizkiegu bide luze honetan EHGAMekin edo beste GLT taldeekin elkarlanean ari diren guztiei eta gure borroka babestu duten guztiei, pertsonalki edo erakunde sozial, politiko eta sindikaletan. Bidea ez da erraza izan, eta horiek guztiak gabe ezinezkoa izango zen.

Baina oraindik ezinbestekoa zaigu modu kolektiboan ohartzea gizarte berdintasunaren alde eta jarrera homofobo, lesbofobo, transfoboa edo heterosexista guztien kontra borrokatzen segitu beharra dagoela. Ezin da ahaztu, inolaz ere, oso hurbil ditugun zenbait tokitan eskuin muturreko errebisionismorik eskuindarrena aurrera egiten ari dela eta munduko toki gehienetan GLT jendea egoera lazgarrian dagoela, jazarririk eta hilko duten arriskuan.

Era berean, bidean geratu direnak gogorarazi nahi ditugu, lorturiko aurrerapenak ezagutu ezin izan dituztenak. Eta, batez ere, hiesaren ondorioz hilak. GLT askapen mugimendua hasiera zail hartatik ia atera gabe zegoela, hiesa agertu zen 1980ko hamarraldian, eta horrek markatu egin gintuen betiko: ikasi behar izan genuen, ezartzen zitzaigun estigma soziala gainditzen ez ezik, errealitate berri bati aurre egiten eta elkartasunezko sare berriak josten ere.

Ekainaren 28 honetan, atera gaitezen kalera, urtero bezala. Guztiei gonbit egiten diegu aurrejuzguetatik askatu eta gure koloreekin bat egin dezaten, ostadarrak ematen duen aniztasun horretan, halako egun berezian eta urte osorako nahiko genukeen askapen espirituarekin. Aurten, Desberdintasuna bizi leloarekin ospatuko du EHGAMek ekainaren 28a. Mezu horixe zabaldu nahi dugu gure 30. urteurrenean: pertsona guztiek bizi dezatela, askatasun osoz, beren izateko era, beren sentitzeko era, beren desberdintasuna, besteenganako errespetuz.

#hemeroteca #ehgam | Treinta años liberando prejuicios

Imagen: EHGAM

Treinta años liberando prejuicios
Podríamos decir que llevamos treinta años «contaminando» Euskal Herria con nuestros colores. Una tarea larga y difícil porque las resistencias han sido múltiples y persistentes
Mikel Martin / Julen Zabala · Militantes de EHGAM | Naiz, Gara, 2007-06-28
http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20070628/26031/es/Treinta-anos-liberando-prejuicios

Hoy se celebra internacionalmente el Día de Liberación de Gays, Lesbianas y Transexuales, en recuerdo de la revuelta de Stonewall, aquel bar de Nueva York en el que homosexuales, lesbianas, drags, travestis y transexuales, hartos de sufrir humillaciones de la Policía, tuvieron el valor para alzar su voz y enfrentarse con el único arma de su dignidad. Era el año 1969 y aquellos sucesos marcaron el inicio de una nueva forma de lucha de gais, lesbianas y transexuales (en adelante GLT).

No podríamos encontrar una fecha más adecuada que este 28 de Junio para celebrar el 30 aniversario de EHGAM, el Movimiento de Liberación de Gays y Lesbianas de Euskal Herria, que dio sus primeros pasos en la Feria del Libro Vasco de Durango a finales de 1976. A lo largo del año 2007, estamos conmemorando estos primeros 30 años de lucha de una organización que se ha convertido en referente social.

En una sociedad donde se rechaza al «diferente», EHGAM ha hecho de la diferencia su principal bandera. Su lucha se ha centrado en, por una parte, superar barreras, estereotipos y prejuicios y, por otra, reivindicar constantemente unos derechos que se negaban a la población GLT, denunciando cualquier discriminación como consecuencia de la orientación sexual o de la identidad de género.

Podríamos decir que llevamos treinta años «contaminando» Euskal Herria con nuestros colores. Una tarea larga y difícil porque las resistencias han sido múltiples y persistentes. No debemos olvidar que hasta 1983 la organización fue clandestina y alegal. En aquellos durísimos inicios la lucha debió centrarse en la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y en la legalización del movimiento gay, especialmente complicada en el caso de EHGAM.

A cada pequeño avance había que sumar nuevas reivindicaciones, pues la despenalización de la homosexualidad no supuso la eliminación del «escándalo público» ni la condena de las prácticas homosexuales en el código militar. Tras la denuncia para la supresión de alguna campaña publicitaria descaradamente machista, había que seguir luchando contra la discriminación que se imponía a las parejas del mismo sexo y un largo suma y sigue, desde el nulo reconocimiento de pensiones y la problemática para alquilar una vivienda hasta la discriminación laboral de las personas transexuales, por poner algunos ejemplos.

Campañas contra la exclusión, por el reconocimiento social y contra el insulto y la marginación, por la igualdad legal y social, por la visibilidad y contra los estereotipos, por el derecho a la diferencia y contra los prejuicios, por la diversidad sexual, contra la discriminación en la educación y en el entorno laboral, por la objeción al servicio militar, por la apostasía y contra la financiación de iglesias que nos condenan, contra la medicalización de la transexualidad, contra las terapias de «curación», por la retirada de libros de texto homófobos, contra los guetos, contra quienes sin escrúpulos hacen su negocio del mercado rosa... Todo ello forma parte de nuestra lucha: liberando prejuicios, sumando complicidades, defendiendo la pluralidad sexual y apostando por la diversidad. Y debido a las reivindicaciones del activismo GLT podemos constatar los logros actuales, especialmente en la igualdad legal.

La situación actual, al menos en este plano legal, era inimaginable en los inicios de EHGAM. La modificación del Código Civil para admitir los matrimonios de parejas del mismo sexo, incluyendo la adopción en igualdad de condiciones, y la ley de identidad de género, aunque no del todo suficiente, son pasos muy importantes. Pero nos sigue que- dando mucho por hacer para conseguir la plena igualdad social. Los datos de diferentes estudios recientes no son alentadores. Un 80% de gais y lesbianas prefieren seguir ocultando su condición en el trabajo, para evitar problemas y discriminaciones. Y un 40% de jóvenes rechazan entre sus amistades a personas de condición homosexual.

El acoso escolar a quienes no cumplen con los parámetros estereotipados de género sigue siendo constante. La incomprensión y el rechazo social hacia la transexualidad son manifiestos. Todavía son demasiadas las personas que sufren discriminaciones, insultos e, incluso, agresiones, por ser o parecer diferentes. Y qué decir de la violencia machista, claro exponente de una sociedad que no asume la transformación de sus estructuras.

Quede constancia de nuestro reconocimiento a cuantas personas, en este largo camino, han colaborado con EHGAM o con el resto de organizaciones GLT y a quienes se han ido sumando a nuestra causa. No ha sido un recorrido fácil, pero sin todas ellas no hubiera sido posible.

Pero todavía necesitamos lograr un convencimiento colectivo de que hay que seguir luchando por la igualdad social y erradicar cualquier actitud homofóbica, lesbofóbica, transfóbica o heterosexista. Sin olvidar que en lugares demasiado cercanos avanza el revisionismo más ultra y que aún en la mayor parte del mundo la población GLT sufre una situación terrible, de persecución y hasta de muerte.

Queremos también recordar a quienes se han quedado por el camino, a quienes no han podido conocer estos avances. Y muy especialmente a quienes nos dejaron a causa del sida. Si los inicios del movimiento de liberación GLT fueron complicados, su irrupción en la década de los 80, casi sin tiempo a despegar, nos marcó decisivamente: tuvimos que aprender no sólo a superar el estigma social al que se nos condenaba sino también a enfrentarnos a una nueva realidad y tejer nuevas redes solidarias.

Este 28 de Junio, como cada año, salgamos a la calle. Invitamos a todo el mundo a que se libere de prejuicios y comparta nuestros colores, en esa diversidad que nos ofrece el arcoiris, en este día que nos resulta tan especial y cuyo espíritu de liberación quisiéramos que se extendiera a lo largo de todo el calendario. Este año EHGAM lo celebra bajo el lema «Vive la diferencia». Es el mensaje que queremos trasmitir en nuestro aniversario: que cada persona viva, con toda libertad, su propia forma de ser, su forma de sentir, su propia diferencia, con el respeto de las demás.