domingo, 28 de septiembre de 2014

#libros #feminismo | La pantalla sexuada


La pantalla sexuada / Bárbara Zecchi
Madrid : Cátedra, 2014
376 p.
Colección: Feminismos
ISBN 9788437633169 [2014-06]
/ ES / ENS
/ Feminismo y cine / Mujeres en el cine

"La pantalla sexuada" se ocupa de cinco temas centrales de la teoría fílmica feminista (espacio, autoría, placer, cuerpo y violencia) con la intención de revelar cuáles son las dinámicas utilizadas en el cine para desapropiar lo femenino. El título de este volumen hace referencia a dicha desapropiación, a una trasnominación producto de varias prácticas (epistemologías, discursos institucionalizados y tecnologías de género) que obstruyen lo femenino desplazándolo a lo masculino, o que, dicho en otras palabras, universalizan lo masculino. Propósito de este libro es denunciar este fenómeno que ha invisibilizado y sigue invisibilizando la presencia femenina en el séptimo arte e historizar el cine desde un enfoque de género, "sexuándolo". 

La pantalla sexuada : ¿realmente feminismo y cine?
Eduardo Nabal | Facebook, 2014-09-28
https://www.facebook.com/eduardo.nabal/posts/10204858986975060:0

Sé que esta reseña va a molestar aunque no es esencialmente negativa. Puede que sea malinterpretada pero leyendo el libro de Barbara Zecchi “La pantalla sexuada” un siente interés por lo que cuenta y como lo hace y, a la vez, una honda decepción. No porque el libro falle, sea malo o mienta sino porque no sorprende y da una imagen del cine español anterior a la irrupción de muchas autoras que cita. Es curioso pero a mi uno de los libros que más cosas me ha enseñado sobre cine ha sido “Epistemología del armario” de Eve Kosofsky Sedgwick- que habla sobre literatura- , una autora imprescindible que murió hace poco de un cáncer prolongado. Si uno no conociera otros ámbitos académicos diría que Zecci es una pionera pero como hace cuando analiza con acierto el filme de Lucrecia Martel, a pesar de sus interesantes aportaciones como la introducción de Pilar Miró o Marta Balletbó Coll, su libro omite que el cine feminista y más aún la teoría del cine feminista ha evolucionado desde Laura Mulvey, Annette Kuhn etc. Muchos/as quedan demasiado fuera de campo. ¿Dónde están Belén Macías, Sevigné, El calentito? Uno piensa, tal vez algo precavido, en que esas ausencias no son casuales del todo. Así, en algunos momentos contrapone, como ya han hecho otros autores y autores, la sinceridad de los “autores” o “autoras” heterosexuales frente a las extravagancias fálicas de Almodóvar u omitiendo referencias a la segunda película de Balletbó Coll (Sevigné) o incluso al giro que autoras como la propia Colazzi, los asesora de la colección, han puesto en cuestión en el excelente “La pasión del significante”, editado por Biblioteca Nueva. Uno puede estar o no de acuerdo con el uso del psicoanálisis o determinadas teorías al hablar sobre cine porque petrifican el discurso. Aunque Zecci argumenta algo mejor que otras autoras su exaltación de un cine didáctico y moralista como el de Zambrano y, en ocasiones, Bollaín (a pesar de la fuerza narrativa de esta última) frente al gusto por la paradoja, la parodia, la fantasía y la subversión del heterosexismo de autores como Almodóvar o, los sencillamente ignorados, Miguel Albadalejo, Ramón Salazar o Agustí Villaronga no avanza mucho en sus herramientas discursivas sobre libros como “Mujer, amor y sexo en el cine español de los noventa” de Pilar Aguilar o los ensayos de gente como Isolina Ballesteros sobre la representación de la mujer en el cine español de nuestros días. Zecchi aborda con valentía los filmes de Pilar Miró o Josefina Molina pero se muestra algo reaccionaria al tratar con un tonillo algo incomodo cuestiones como el lesbianismo, las minorías sexuales, la teoría poscolonial o, sobre todo, el trabajo sexual. Es cierto que estamos ante un libro documentado y necesario, que se mueve con cierta soltura en el campo de los estudios de género y cine, pero que, al obviar algunas cuestiones esencializa otras. Como, en mayor medida, Maria Donapetry considera el cine de Almodóvar o algunos autores latinos poco subversivo analizando más el argumento en sí o las decisiones de los personajes que otras cuestiones más complejas como el fetichismo, la puesta en escena y los nuevos escenarios sociales… que hacen que películas como “Hable con ella” o la omisión de títulos como la “La niña santa”, “Mi querida señorita” o el legado teórico de hispanistas como Paul Julian Smith, Sylvia Molloy incluso autoras del ámbito académico del estado español publicadas en Icaria en su sección Mujeres y culturas. Su gran es sin duda un análisis bastante interesante de algunos trabajos de Pilar Miró pero, en su conjunto el libro, no habla de las mujeres jóvenes, la lesbofobia, el transgenerismo, la feminización de la pobreza… limitándose a añadir algunos títulos nuevos al discurso del feminismo académico y a los postulados más evidentes de la lucha feminista como los derechos sexuales y la violencia desde un punto de vista heterocentrado o las demandas por una mayor autonomía de mujeres madres o capaces de tomar sus propias decisiones. Hay algo de deja vu en el libro de Zecchi a pesar de hablar con cierta soltura de filmes poco reconocidos como “Costa Brava” o algunos trabajos de Pilar Miró. Zecchi se muestra mucho más tímida de lo esperado y su ensayo parece todavía nacer bajo la mirada supervisora de un mundo académico masculinizado capaz de cuestionar sus postulados. Es cierto que todos los que hemos escrito o intentado escribir sobre arte o culturas emergentes revisamos o reconsideramos nuestros postulados. Pero su análisis resulta en ocasiones estimulante y en otras demasiado previsible para ser un libro nuevo con el título “La pantalla sexuada”. Sabemos que sin la teoría feminista sobre el cine no existiría la teoría queer pero animamos a las teóricas o no tan teóricas de hoy en día a renovar parte de ese discurso, en el fondo, desactivado por su falta de improvisación y riesgo.

DOCUMENTACIÓN
Entrevista exclusiva a Barbara Zecchi, con motivo de la pubicación de "la pantalla sexuada"
Eduardo Nabal Aragón | Diario Progresista, 2014-01-06

http://www.diarioprogresista.es/entrevista-exclusiva-a-barbara-zecchi-con-motivo-de-la-pubicacion-de-59379.htm
> TAMBIÉN EN...
La pantalla sexuada: ¿realmente feminismo y cine?
Eduardo Nabal Aragón | Diario Progresista, 2014-09-30
http://www.diarioprogresista.es/la-pantalla-sexuada-realmente-feminismo-y-cine-56561.htm
>
LECTURAS
Bárbara Zecchi: “La historia de las cineastas está muy coja: apenas se cita a Pilar Miró, y a menudo para criticarla”
María Castejón Leorza | Pikara, 2014-07-27
http://www.pikaramagazine.com/2014/07/la-historia-de-las-cineastas-esta-muy-coja-apenas-se-cita-a-pilar-miro-y-a-menudo-para-criticarla/#comments

Y TAMBIÉN…
Gynocine : teoría de género, filmología y praxis cinematográfica / Barbara Zecchi (coord.)
http://millennium.ehu.es/record=b1795034~S1*spi

#hemeroteca #psiquiatria | Allen Frances | “Convertimos problemas cotidianos en trastornos mentales”


Allen Frances | “Convertimos problemas cotidianos en trastornos mentales”
Catedrático emérito de la Universidad de Duke, dirigió la considerada 'biblia' de los psiquiatras
Milagros Pérez Oliva | El País, 2014-09-28
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/26/actualidad/1411730295_336861.html

Allen Frances (Nueva York, 1942) dirigió durante años el "Manual Diagnóstico y Estadístico" (DSM), en el que se definen y describen las diferentes patologías mentales. Este manual, considerado la biblia de los psiquiatras, es revisado periódicamente para adaptarlo a los avances del conocimiento científico. El doctor Frances dirigió el equipo que redactó el DSM IV, a la que siguió una quinta revisión que amplió considerablemente el número de entidades patológicas. En su libro “¿Somos todos enfermos mentales”? (Ariel, 2014) hace autocrítica y cuestiona que el considerado como principal referente académico de la psiquiatría colabore en la creciente medicalización de la vida.

Pregunta. En el libro entona un “mea culpa”, pero aún es más duro con el trabajo de sus colegas en el DSM V. ¿Por qué?
Respuesta. Nosotros fuimos muy conservadores y solo introdujimos dos de los 94 nuevos trastornos mentales que se habían sugerido. Al acabar, nos felicitamos, convencidos de que habíamos hecho un buen trabajo. Pero el DSM IV resultó ser un dique demasiado endeble para frenar el empuje agresivo y diabólicamente astuto de las empresas farmacéuticas para introducir nuevas entidades patológicas. No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para hacer creer a médicos, padres y pacientes que el trastorno psiquiátrico es algo muy común y de fácil solución. El resultado ha sido una inflación diagnóstica que produce mucho daño, especialmente en psiquiatría infantil. Ahora, la ampliación de síndromes y patologías en el DSM V va a convertir la actual inflación diagnóstica en hiperinflación.

P. ¿Todos vamos a ser considerados enfermos mentales?
R. Algo así. Hace seis años coincidí con amigos y colegas que habían participado en la última revisión y les vi tan entusiasmados que no pude por menos que recurrir a la ironía: habéis ampliado tanto la lista de patologías, les dije, que yo mismo me reconozco en muchos de esos trastornos. Con frecuencia me olvido de las cosas, de modo que seguramente tengo una predemencia; de cuando en cuando como mucho, así que probablemente tengo el síndrome del comedor compulsivo, y puesto que al morir mi mujer, la tristeza me duró más de una semana y aún me duele, debo haber caído en una depresión. Es absurdo. Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales.

P. Con la colaboración de la industria farmacéutica...
R. Por supuesto. Gracias a que se les permitió hacer publicidad de sus productos, las farmacéuticas están engañando al público haciendo creer que los problemas se resuelven con píldoras. Pero no es así. Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos, más bien al contrario: el exceso de medicación causa más daños que beneficios. No existe el tratamiento mágico contra el malestar.

P. ¿Qué propone para frenar esta tendencia?
R. Controlar mejor a la industria y educar de nuevo a los médicos y a la sociedad, que acepta de forma muy acrítica las facilidades que se le ofrecen para medicarse, lo que está provocando además la aparición de un mercado clandestino de fármacos psiquiátricos muy peligroso. En mi país, el 30% de los estudiantes universitarios y el 10% de los de secundaria compran fármacos en el mercado ilegal. Hay un tipo de narcóticos que crean mucha adicción y pueden dar lugar a casos de sobredosis y muerte. En estos momentos hay ya más muertes por abuso de medicamentos que por consumo de drogas.

P. En 2009, un estudio realizado en Holanda encontró que el 34% de los niños de entre 5 y 15 años eran tratados de hiperactividad y déficit de atención. ¿Es creíble que uno de cada tres niños sea hiperactivo?
R. Claro que no. La incidencia real está en torno al 2%-3% de la población infantil y sin embargo, en EE UU están diagnosticados como tal el 11% de los niños y en el caso de los adolescentes varones, el 20%, y la mitad son tratados con fármacos. Otro dato sorprendente: entre los niños en tratamiento, hay más de 10.000 que tienen ¡menos de tres años! Eso es algo salvaje, despiadado. Los mejores expertos, aquellos que honestamente han ayudado a definir la patología, están horrorizados. Se ha perdido el control.

P. ¿Y hay tanto síndrome de Asperger como indican las estadísticas sobre tratamientos psiquiátricos?
R. Ese fue uno de los dos nuevos trastornos que incorporamos en el DSM IV y al poco tiempo el diagnóstico de autismo se triplicó. Lo mismo ocurrió con la hiperactividad. Nosotros calculamos que con los nuevos criterios, los diagnósticos aumentarían en un 15%, pero se produjo un cambio brusco a partir de 1997, cuando las farmacéuticas lanzaron al mercado fármacos nuevos y muy caros y además pudieron hacer publicidad. El diagnóstico se multiplicó por 40.

P. La influencia de las farmacéuticas es evidente, pero un psiquiatra difícilmente prescribirá psicoestimulantes a un niño sin unos padres angustiados que corren a su consulta porque el profesor les ha dicho que el niño no progresa adecuadamente, y temen que pierda oportunidades de competir en la vida. ¿Hasta qué punto influyen estos factores culturales?
R. Sobre esto he de decir tres cosas. Primero, no hay evidencia a largo plazo de que la medicación contribuya a mejorar los resultados escolares. A corto plazo, puede calmar al niño, incluso ayudar a que se centre mejor en sus tareas. Pero a largo plazo no ha demostrado esos beneficios. Segundo: estamos haciendo un experimento a gran escala con estos niños, porque no sabemos qué efectos adversos pueden tener con el tiempo esos fármacos. Igual que no se nos ocurre recetar testosterona a un niño para que rinda más en el fútbol, tampoco tiene sentido tratar de mejorar el rendimiento escolar con fármacos. Tercero: tenemos que aceptar que hay diferencias entre los niños y que no todos caben en un molde de “normalidad” que cada vez hacemos más estrecho. Es muy importante que los padres protejan a sus hijos, pero del exceso de medicación.

P. ¿En la medicalización de la vida, no influye también la cultura hedonista que busca el bienestar a cualquier precio?
R. Los seres humanos somos criaturas muy resilientes. Hemos sobrevivido millones de años gracias a esta capacidad para afrontar la adversidad y sobreponernos a ella. Ahora mismo, en Irak o en Siria, la vida puede ser un infierno. Y sin embargo, la gente lucha por sobrevivir. Si vivimos inmersos en una cultura que echa mano de las pastillas ante cualquier problema, se reducirá nuestra capacidad de afrontar el estrés y también la seguridad en nosotros mismos. Si este comportamiento se generaliza, la sociedad entera se debilitará frente a la adversidad. Además, cuando tratamos un proceso banal como si fuera una enfermedad, disminuimos la dignidad de quienes verdaderamente la sufren.

P. Y ser etiquetado como alguien que sufre un trastorno mental, ¿no tiene también consecuencias?
R. Muchas, y de hecho cada semana recibo correos de padres cuyos hijos han sido diagnosticados de un trastorno mental y están desesperados por el perjuicio que les causa la etiqueta. Es muy fácil hacer un diagnóstico erróneo, pero muy difícil revertir los daños que ello conlleva. Tanto en lo social como por los efectos adversos que puede tener el tratamiento. Afortunadamente, está creciendo una corriente crítica con estas prácticas. El próximo paso es concienciar a la gente de que demasiada medicina es mala para la salud.

P. No va a ser fácil…
R. Cierto, pero el cambio cultural es posible. Tenemos un magnífico ejemplo: hace 25 años, en EE UU el 65% de la población fumaba. Ahora, lo hace menos del 20%. Es uno de los mayores avances en salud de la historia reciente, y se ha conseguido por un cambio cultural. Las tabacaleras gastaban enormes sumas de dinero en desinformar. Lo mismo que ocurre ahora con ciertos medicamentos psiquiátricos. Costó mucho hacer prosperar la evidencia científica sobre el tabaco, pero cuando se consiguió, el cambio fue muy rápido.

P. En los últimos años las autoridades sanitarias han tomado medidas para reducir la presión de los laboratorios sobre los médicos. Pero ahora se han dado cuenta de que pueden influir sobre el médico generando demanda en el paciente.
R. Hay estudios que demuestran que cuando un paciente pide un medicamento, hay 20 veces más posibilidades de que se lo prescriban que si se deja simplemente a decisión del médico. En Australia, algunos laboratorios requerían para el puesto de visitador médico a personas muy agraciadas, porque habían comprobado que los guapos entraban con más facilidad en las consultas. Hasta ese punto hemos llegado. Ahora hemos de trabajar para lograr un cambio de actitud en la gente.

P. ¿En qué sentido?
R. Que en vez de ir al médico en busca de la píldora mágica para cualquier cosa, tengamos una actitud más precavida. Que lo normal sea que el paciente interrogue al médico cada vez que le receta algo. Preguntar por qué se lo prescribe, qué beneficios aporta, qué efectos adversos tendrá, si hay otras alternativas. Si el paciente muestra una actitud resistente, es más probable que los fármacos que le receten estén justificados.

P. Y también tendrán que cambiar hábitos.
R. Sí, y déjeme decirle un problema que he observado. ¡Tienen que cambiar los hábitos de sueño! Sufren ustedes una falta grave de sueño y eso provoca ansiedad e irritabilidad. Cenar a las 10 de la noche e ir a dormir a las 12 o la una tenía sentido cuando hacían la siesta. El cerebro elimina toxinas por la noche. La gente que duerme poco tiene problemas, tanto físicos como psíquicos.

CATÁLOGO IGLU
¿Somos todos enfermos mentales? : manifiesto contra los abusos de la psiquiatría / Allen Frances
http://iglu-biblioteka.blogspot.com.es/2014/09/libros-psiquiatria-somos-todos-enfermos.html
>
Y TAMBIÉN…
“El déficit de atención no existe. Es una enfermedad inventada por las farmacéuticas para vender anfetaminas”
Strambotic | Público, 2014-10-23
http://blogs.publico.es/strambotic/2014/10/hiperactivismo/

sábado, 27 de septiembre de 2014

#hemeroteca #homofobia | Durán i Lleida frivoliza sobre la Ley contra la Homofobia

Imagen: Revista Rambla
Durán i Lleida frivoliza sobre la Ley contra la Homofobia
El líder de Unió se arrepiente de no haber presentado enmienda a la totalidad contra un texto que “tiene más de promoción que de no discriminación” y tilda de “chiringuitos” las entidades que trabajan para el colectivo LGTB
Carles Batalla | Revista Rambla, 2014-09-27
http://www.revistarambla.com/v1/sociedad/articulos/2512-duran-i-lleida-frivoliza-sobre-la-ley-contra-la-homofobia

La confirmación de que el Parlament aprobará el jueves 2 de octubre la primera ley estatal (punitiva) contra la homofobia ya ha levantado polvareda en los sectores más conservadores. La primera reacción hostil ha sido la de Josep Antoni Durán i Lleida, que se arrepiente de no haber presentado una enmienda a la totalidad contra un texto “que tiene más de promoción que de no discriminación”. Asume la responsabilidad del error pero matiza que, “a veces, los complejos y presiones de colectivos potentes y bien organizados se acaban imponiendo”. En este sentido, ha calificado de “chiringuitos” las entidades que trabajan para garantizar los derechos del colectivo LGTB, es decir, de las lesbianas, gays , transexuales y bisexuales.

El líder de Unió no entiende que el Observatori contra l’Homofòbia incluya como actos discriminatorios “las declaraciones de políticos en contra de la adopción por parte de parejas homosexuales” y advierte que existen otros colectivos mucho más discriminados “que no merecen la atención” del poder legislativo.

Duran considera inaceptable la parte sancionadora de la ley, porque puede afectar “injustamente a personas que, respetando la dignidad de todo ser humano, expresen opiniones que no tienen por qué coincidir con las aspiraciones de los colectivos impulsores de la futura normativa”.

“Es un homófobo”
El presidente de l’Observatori contra l’Homofòbia y portavoz del FAGC (Front d’Alliberament Gai de Catalunya), Eugeni Rodríguez, acusa Unió de quedarse sola al lado del PP, “la derecha más recalcitrante”, y al margen de la gran mayoría de formaciones de la cámara catalana. Rodríguez recuerda que CDC sí votará a favor y define Durán como “un homófobo que perpetúa la discriminación y no está a la altura de un político que quiere construir un país en libertad”. 

DOCUMENTACIÓN
Duran critica que la ley LGTB tiene más de "promoción" que de no discriminación
El líder de Unió cree que fue un error que su partido no presentara en el Parlament una enmienda a la totalidad de la proposición de ley
EFE | La Vanguardia, 2014-09-26
http://www.lavanguardia.com/vida/20140926/54415445193/duran-cree-que-la-ley-lgtb-tiene-mas-de-promocion-que-de-no-discriminacion.html
Duran defiende derogar la ley de matrimonios homosexuales
El candidato de CiU se muestra partidario de sustituir la actual norma por otra que contemple solo las "uniones civiles"
Maiol Roger | El País, 2011-11-03
http://politica.elpais.com/politica/2011/11/03/actualidad/1320321368_257860.html
Duran i Lleida: "La homosexualidad no es una enfermedad"
EFE | Público, 2011-10-24

http://www.publico.es/espana/duran-i-lleida-homosexualidad-no.html
Duran pide disculpas por defender terapias contra la homosexualidad
El líder de Unió aclara que no considera una enfermedad la condición sexual.
Maiol Roger | El País, 2011-10-24
http://politica.elpais.com/politica/2011/10/24/actualidad/1319461581_932182.html
Durán necesita una reparación
Beatriz Gimeno, 2011-10-23

http://beatrizgimeno.es/2011/10/23/duran-necesita-una-repacion/
Iceta recomienda a Duran acudir al psicólogo para curar su "homofobia"
EFE | ABC, 2011-10-23

http://agencias.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=972634
La corriente gay de Convergència acusa a Duran de atentar contra su "dignidad”
Convergais pide una reunión con el democristiano para explicarle la realidad homosexual
Ivanna Vallespín | El País, 2011-10-21
http://politica.elpais.com/politica/2011/10/21/actualidad/1319229079_613218.html
Duran indigna a CiU al insistir en los tratamientos contra la homosexualidad
El diputado Carles Campuzano le responde: “CiU es quizás la fuerza con más cargos gays”
Miquel Noguer | El País, 2011-10-20
http://politica.elpais.com/politica/2011/10/20/actualidad/1319124212_281201.html
Duran i Lleida: La mano que mece la cuna
Elena Castelló | Vanity Fair, 2011-10-19

http://www.revistavanityfair.es/actualidad/articulos/duran-i-lleida-la-mano-que-mece-la-cuna/15509
Tú puedes curarte, maricón
Albert Medrán, 2010-06-24

http://albertmedran.com/bloc_cast/2010/06/24/tu-puedes-curarte-maricon/
Duran Lleida defiende a los médicos que 'curan' a los homosexuales
"Estoy en contra de represaliar la asistencia médica a las personas que intentan modificar su homosexualidad", subraya el portavoz de CiU
El País, 2010-06-23
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/06/23/actualidad/1277244002_850215.html
Duran pide ayuda para "curar" la homosexualidad
Roger Tugas | Público, 2010-06-23

http://www.publico.es/espana/duran-pide-ayuda-curar-homosexualidad.html
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Y TAMBIÉN…
Los gays, contra Mas
Leonor Mayor | El Mundo, 2012-11-12

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/12/barcelona/1352744981.html
Duran Lleida insiste en su “preocupación” porque en Cataluña “nacen más Mohamed que Jordi o José”
El Plural, 2011-11-02

http://www.elplural.com/2011/11/02/duran-i-lleida-preocupado-porque-en-cataluna-nacen-mas-mohamed-que-jordi-o-jose/

viernes, 26 de septiembre de 2014

#hemeroteca #binarismo | Cuando las normas de género no surtieron efecto en mi hija

Cuando las normas de género no surtieron efecto en mi hija.
Erika Kleinman · Traducción de Marina Velasco Serrano | El Huffington Post, 2014-09-26
http://www.huffingtonpost.es/erika-kleinman/cuando-las-normas-de-genero_b_5844176.html

Le corté el pelo muy corto a mi hija de tres años. Me lo había pedido específicamente: "¿Me puedes cortar el pelo como a un chico, muy, muy corto?". Al principio se lo corté a tazón. Luego se lo corté más. Al final, me volvió a pedir que se lo cortara más, y ya me dije a mí misma, "¿por qué estoy intentando evitarlo?". Así que saqué la maquinilla.

¿Por qué tuve que esperar a que me lo pidiese tres veces? Porque esta cultura todavía es muy binaria en lo que a los sexos se refiere, y sobre todo durante la infancia. No soy inmune a mi cultura, y temía las reacciones de los demás.

Cuando estaba en el quinto mes de mi primer embarazo, todo el mundo quería saber si iba a ser niño o niña. Cuando yo les respondía que sería una sorpresa, a nadie le gustaba mi contestación. "¡Entonces nadie va a saber qué comprarle!". ¿De rosa o de azul? ¿Una muñeca o un cachorrito? ¿Mariposas o tractores? Estas conversaciones me molestaban mucho. Tengo un pie en el bazo, tengo incontinencia, ¿y tú me estás preguntando si rosa o azul?

Sin siquiera saber el sexo del bebé, la gente ya empezaba a hablar de lo diferentes que son los chicos de las chicas. Los chicos son tan intrépidos y atrevidos. Las chicas son tan dulces y atentas. Muchas de esas personas habían pasado por la universidad, donde seguro que en alguna clase les habían explicado los prejuicios sociales de género. Una madre lesbiana describió a su hijo como "todo chico". ¿Qué significa eso? No es que tenga en mejor estima a los gays por su definición de los roles chico-chica, pero esto demuestra lo profundas que son las percepciones de lo masculino y lo femenino en esta cultura.

¿De dónde procede la afirmación de que los chicos y las chicas se comportan de una forma inherente a su sexo? Socializan de forma diferente y quizás utilizan diferentes modos de relacionarse, pero sobre todo cuando se hacen mayores y estas expectativas se hacen más rígidas. Aun así, ¿estas diferencias son tan marcadas como dicen los padres? Lo cierto es que muchos de los padres que aseguraban que los chicos y las chicas eran "tan diferentes" basaban esta suposición en su experiencia incontrolada de (sus propios) hijos.

Los juguetes son un claro ejemplo de que los estereotipos de género empiezan a promoverse desde la más tierna infancia. Ya durante mi embarazo me prometí que a mis hijas les daría fuerza, y a mis hijos sensibilidad. Al final, tuvimos dos hijas. Cuando nació la pequeña, le dije a mi marido en broma: "¿Quién sabe? No sabremos su verdadero sexo hasta que ella misma nos lo diga".

No he dejado abierta la cuestión del género, como la familia canadiense que no contó al mundo el sexo de su hijo, pero admiro esta actitud y esfuerzo. Intenté dejar abierta la puerta a una orientación sexual alternativa. Durante los tres primeros años de vida de mi hija mayor, le decía: "Shea, cuando tengas novio o novia...", hasta que al final, con cuatro años me corrigió y me dijo: "Mamá, me voy a casar con un chico, así que ya puedes dejar de decir eso. No quiero casarme con una chica". Perfecto.

Cuando mi hija pequeña empezó a señalar fotos de niños pequeños y a decir: "Soy yo", me sorprendió. Al principio, la corregía. "Tú eres una niña, pero puedes fingir ser este chico si quieres". Luego, después de discutirlo, decidimos aceptarlo. Dejamos de corregirla, aunque no cambié los pronombres ni tiré los vestidos y los pantalones rosas que había heredado de su hermana.

Si había alguien dispuesto a tener un hijo transexual, esos éramos nosotros. Cuando llegara el momento, cambiaríamos los pronombres. Cuando estuviera preparada, dejaríamos que comenzara una terapia de hormonas. Refinanciaríamos la casa para pagarle la cirugía. Haríamos cualquier cosa para asegurarnos de que la transición fluía sin problemas.

Para cortarle el pelo a Phoebe con maquinilla, utilicé un tutorial de YouTube. Le dejé más larga la parte de arriba, al estilo skater. La diferencia era sorprendente. Parecía un chico de verdad. Después del corte de pelo, sentí una especie de pérdida en la percepción femenina que tenía de mi hija. Sentí miedo al pensar en cómo la tratarían. Mi hija va a una escuela de Montessori llena de gente abierta en términos de empatía y de rechazo hacia los estereotipos culturales, pero dentro de dos años iría al colegio público. ¿Y entonces qué?

Dicho esto, estaba adorable con ese corte de pelo. Justo al día siguiente, se puso su vestido favorito. Y unos días después, Shea recalcó que su hermana ya no parecía la misma que en las fotos anteriores. "Ahora me parece rara en las fotos con el pelo largo", dijo. "Me gusta más con el pelo corto". Y a Phoebe también. Sobre todo porque no tenía que desenredarse el pelo.

Algunos desconocidos hacían comentarios como: "¿Y por qué lleva el pelo tan corto? ¿Se lo ha cortado su hermana o es que tenía piojos?". Yo encogía los hombros y respondía: "Es que ella lo quería así. Y a nosotros nos encanta". Una persona en la piscina me preguntó que por qué mi hijo llevaba un bañador de chica. Entiendo la curiosidad de la gente, pero ese tipo de preguntas iban en la dirección de: si tu hijo se sale de las normas, prepárate para explicar el porqué.

El otro día, cuando íbamos en coche, Phoebe nos dijo que ya no quería llevar ropa de "chicas". Le pregunté que qué tipo de ropa le gustaba y qué camisetas quería llevar.

"Las de chico".

"¿Cómo es una camiseta de chico?".

"Azul. Negra. Con coches, o dinosaurios o tiburones".

"Así que quieres una camiseta con coches o dinosaurios. ¡O incluso con un tiburón!".

"¡Sí, una azul!".

Esa semana, fuimos a una tienda de segunda mano. La ropa para niños y niñas estaba en el mismo estante. Cogió una camiseta marrón y otra gris que llevaba escrito 1965 Mustang en rojo, y unos pantalones caqui "como los de papá". No podía estar más feliz.

¿Qué habría ocurrido si nos hubiésemos creído la idea de que los chicos y las chicas son tan diferentes? Como dijo la directora de la escuela de mi hija: "es más efectivo resaltar nuestras semejanzas. En vez de poner a la gente en esquinas separadas, nos mete a todos en la misma comunidad". También nos sugirió que cuando Phoebe afirmara que es un chico, le dijéramos: "Sí, y todos somos humanos". Qué idea tan radical.

¿Y qué pasaría si en vez de describir a nuestros hijos como muy chicote o muy femenina, habláramos de lo mucho que les gusta hacerse cargo de sus responsabilidades? O de lo mucho que les gusta pintar, nadar y hacer picnics en el parque; de las horas que pasan bañándose, de lo que les encanta conocer el funcionamiento de las cosas; de lo que les gusta ser el centro de atención, o del tiempo que se toman para conocer a alguien. En vez de trillar los mismos estereotipos sobre cómo son los chicos y las chicas, podríamos hablar sobre lo que nuestros hijos hacen, sobre cómo se mueven en el mundo. Podríamos hablar de lo humanos que son, y de lo genial que resulta ser partícipes de ello.