jueves, 6 de noviembre de 2014

#hemeroteca #homofobia | ¿Qué introdujo occidente en África: la homosexualidad o la homofobia?

Imagen: El País
¿Qué introdujo occidente en África: la homosexualidad o la homofobia?
Las relaciones gais son tradicionales e indígenas dentro del continente, al contrario de lo que afirman los dirigentes que aprueban leyes contra la población LGTBI.
Oñez Ayuso Llorente · Periodista, experta en temas africanos y de género. Máster de Estudios Interdisciplinares de Género en la UAM.| El País, 2014-11-06
http://elpais.com/elpais/2014/10/23/planeta_futuro/1414056971_933400.html

El 24 de febrero del 2014 el presidente ugandés, Yoweri Museveni, ratificó una Ley en contra de la Homosexualidad* que criminaliza las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Esta ley legitima, institucionaliza e incrementa la profunda discriminación que las personas LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales) ya sufrían en Uganda. El gobierno de ese país utiliza el argumento de que la homosexualidad es una práctica que va “en contra de las normas y tradiciones africanas”. Sin embargo, no existen evidencias antropológicas ni históricas que sustenten tal discurso.

En la actual Uganda, predomina una actitud profundamente homofóbica en la sociedad en general y en las instituciones en particular. Este hecho contrasta con la época precolonial, cuando los comportamientos homosexuales y la pluralidad de sexualidades e identidades de género existían y estaban integrados en la sociedad y en la cultura ugandesa.

Los investigadores Stephen O. Murray y Will Roscoe, en su ya consagrado “Boy Wives and Female Husbands: Studies of African Homosexualities”, expusieron una valiosa recopilación de las prácticas homosexuales que se daban en la época precolonial de los diferentes países africanos. En el caso concreto de Uganda, era reconocida y practicada entre los langi, pobladores del norte del país, donde ciertos hombres eran tratados como mujeres y podían incluso casarse con otros varones (Driberg, 1923). Entre los iteso (Mushanga, 1973); los banyoro (Needham, 1973) o los buganda (Southwold, 1973). Murray y Roscoe relatan los ejemplos de matrimonios entre mujeres en los bantu, los nandi y los kikuyu. En estos casos, una mujer pagaba la dote para adquirir los mismos derechos que un hombre sobre otra mujer.

El origen del discurso y el contexto histórico-político-social que explican la elaboración de esta ley nos remontan al período de colonización británico, cuando en 1894, Reino Unido estableció un protectorado en el territorio que hoy ocupa Uganda. El mito de que la homosexualidad no es africana, sino que ha sido importada desde occidente tiene sus inicios precisamente en esta época. La sección 140 del Código Penal ugandés, que criminaliza el “conocimiento carnal entre personas en contra del orden de la naturaleza”, es una herencia de la época colonial británica, que tenía el objetivo de castigar las diversas prácticas locales que los poderes coloniales consideraban “sexo en contra del orden de la naturaleza”.

La académica ugandesa Sylvia Tamale analiza, en su texto “Exploring the contours of African sexualities: Religion, law and power”, cómo a través de la comprensión de la forma en que la homofobia ha ido operando en diferentes momentos de la historia de Uganda, se puede llegar a entender y desvelar los mecanismos que el sistema patriarcal-capitalista occidental utiliza para el control de las sexualidades. La colonización británica, el compendio de leyes y normas sociales, culturales y religiosas impuestas por la metrópoli en Uganda, desempeñaron un papel muy importante en la organización de los aspectos morales, sociales y económicos que configuran la sexualidad en el país.

Los británicos implantaron un patriarcado de corte capitalista en Uganda y un cristianismo de tintes homófobos acorde con la mentalidad victoriana de la sociedad inglesa de la época. Por lo tanto, la homosexualidad es tradicional e indígena dentro del continente. No hay evidencia de que la fuera introducida entonces por occidente en África. Más bien lo que se impuso fue la intolerancia hacia ella: la homofobia. Así como sistemas de vigilancia y regulación para acabar con dichas relaciones. Solamente cuando los nativos empezaron a olvidar que la homosexualidad formaba parte intrínseca de su cultura, esta comenzó a estar estigmatizada.

Estudiando el caso de Uganda tras la colonización también se ve cómo el patriarcado utiliza la sexualidad como herramienta de creación y de mantenimiento de las relaciones desiguales y jerárquicas entre los sexos. Lo hace a través del oscurantismo y de la atribución de tabús alrededor de la misma. Las normas socioculturales y las creencias religiosas (pruebas de virginidad, la mutilación genital femenina, castidad femenina, ocultación de la sexualidad, tabús de la poliandria...) constituyen una pantalla tras la que se esconde una firme represión hacia las mujeres.

Otra forma de control de las sexualidades es la utilización de la ley para prohibir, excluir socialmente y reprimir a las personas LGBTI. A través del control de las actividades y de la silenciación de las voces de aquellos individuos y grupos, el estado patriarcal les hace extremadamente difícil organizarse para luchar por sus derechos humanos. Por lo tanto, como paso previo, son necesarios el análisis, descubrimiento y comprensión de los mecanismos ocultos que operan bajo las instituciones de corte patriarcal-capitalista.
Con este fin se deben construir unas bases que generen conciencia y que empoderen a las personas para promover un movimiento feminista fuerte a favor de las libertades y derechos de las personas LGBTI y de las mujeres, y que opere a todos los niveles: regional, nacional y transnacional. Como afirma Gayle Rubin en su famoso artículo “El tráfico de mujeres: notas sobre la economía política del sexo” (1996), una revolución feminista no tiene que aspirar a liberar solamente a las mujeres, sino a todas las “formas de expresión sexual y a la misma personalidad humana del chaleco de fuerza del género (…), tiene que soñar con la eliminación de las sexualidades y los papeles sexuales obligatorios. El sueño que me parece más atractivo es el de una sociedad andrógina y sin género (aunque no sin sexo), en que la anatomía sexual no tenga ninguna importancia para lo que uno es, lo que hace y con quién hace el amor”.

(*) El 1 de agosto de 2014 fue revocada la Ley contra la Homosexualidad en Uganda desde que entró en vigor a finales del pasado mes de febrero. El Tribunal Constitucional de Uganda confirmó que la Ley es “nula y sin efecto” porque no había un número suficiente de representantes en la sala para la votación cuando fue aprobada por el Parlamento en diciembre de 2013. Aunque es un paso adelante importante para frenar la discriminación en contra de las personas LGBTI patrocinada por el Estado ugandés, recordemos que desde que se ratificó la ley en febrero, han aumentado las detenciones arbitrarias, los abusos policiales y la extorsión contra personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales. Muchas de estas personas han perdido su empleo, su hogar e incluso se han visto obligadas a huir del país. Además, sección 145 del Código Penal de Uganda, que continúa en vigor, sigue penalizando “el conocimiento carnal de cualquier persona contra natura”.

DOCUMENTACIÓN
“Tras la firma de la ley anti-gay muchos se creen con el derecho de atacarnos”

Activistas LGBT ugandeses explican a eldiario.es el clima de miedo y creciente homofobia en el país tras la aprobación este lunes de la ley anti-gay. El tabloide Red Pepper publicó este martes un listado de 200 homosexuales con fotografías y datos personales. “Hemos recibido información de que una pareja ha sido atacada y uno de ellos ha muerto”, denuncia Clare Byarugaba.
Maribel Hernández | El Diario, 2014-02-26
http://www.eldiario.es/desalambre/anti-gays-mucha-gente-derecho-atacarnos_0_233077640.html
El presidente de Gambia promete perseguir a los gais como a “alimañas”
Yahya Jammeh arremete con odio contrael colectivo, comparándolo con mosquitos de la malaria. "Por lo que a mí respecta, LGTB significa lepra, gonorrea, bacterias y tuberculosis", declara. Asegura que "no aceptará la ayuda" de ningún país que se oponga a su política.
Marta Rodríguez | El País, 2014-02-19
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/19/actualidad/1392801377_146961.html
Obama advierte a Uganda de que la ley antigay puede complicar su relación
La legislación endurece las penas de prisión a homosexuales e incluye la cadena perpetua. "Nadie debe ser discriminado por ser quién es o a quién ame", manifiesta la asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
Rancho Mirage | El País, 2014-02-17
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/17/actualidad/1392637240_402534.html
Condena de por vida para los homosexuales de África
Nigeria y Uganda se sitúan al frente de la persecución contra la homosexualidad con dos leyes que incluyen penas de cárcel. La religión está entre los acicates de la homofobia en el continente.
Óscar Gutiérrez Garrido | El País, 2014-02-16
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/16/actualidad/1392580632_115937.html
Represión contra la homosexualidad en África
Nigeria firmó la pasada semana la ley que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo y favorece a la persecución de gais y lesbianas. Según el último informe de la Asociación Internacional de LGBT existen 36 países en África con leyes que criminalizan la homosexualidad, unos con la pena de muerte y otros con distintas condenas. Docenas de hombres gais han sido arrestados en los últimos días como consecuencia de este nuevo reglamento.
Javier Domínguez Reguero | El Diario, 2014-01-19
http://www.eldiario.es/desalambre/Represion-homosexualidad-Nigeria_0_219778289.html
Cadena perpetua para gais en Uganda
Uganda aprobó el 20 de diciembre su proyecto de ley contra la homosexualidad. Ahora se encuentra en manos del presidente del país que decidirá si aplica la norma.
Marién Kadner | El País, 2014-01-15
http://elpais.com/elpais/2014/01/15/eps/1389786585_953144.html
Uganda castigará con cadena perpetua la homosexualidad
El Parlamento ugandés aprueba una ley que prevé esta pena para quienes mantengan relaciones con personas de su sexo "con agravantes"
El País, 2013-12-20
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/20/actualidad/1387547942_306157.html
El activismo contra la homofobia africana, en imágenes
El hostigamiento y los ataques por homofobia en todo el África subsahariana son cada vez más visibles, según Amnistía Internacional. La homosexualidad, que a menudo se define como “actos carnales contra natura” o “actos contrarios al orden natural”, es delito actualmente en 38 países de África. Pero en estos países también hay personas que tratan de acabar con la represión hacia la comunidad LGBT a pesar del riesgo que puede entrañar.
Amnistía Internacional | El Diario, 2013-06-27
http://www.eldiario.es/desalambre/Orgullo-Gay_12_147805221.html  
Caza al homosexual
Detenciones, palizas, asesinatos. Ser gay o lesbiana en Uganda supone jugarse la vida. El Gobierno propone su ejecución; los predicadores siembran odio entre sus fieles.
Jon Sistiaga | El País, 2013-04-10
http://elpais.com/elpais/2013/04/05/eps/1365159722_377439.html
África persigue a los homosexuales
Asesinatos, encarcelamiento, discriminación. Los informes secretos de la diplomacia estadounidense detallan cómo la homofobia campa en muchos países.
Luis Doncel | El País, 2011-02-06
http://elpais.com/diario/2011/02/06/sociedad/1296946803_850215.html

miércoles, 5 de noviembre de 2014

#books #homosexuality | Forever Butt: The Ultimate Compendium of the Best and the Baddest of Butt Magazine

Forever Butt: The Ultimate Compendium of the Best and the Baddest of Butt Magazine / Jop van Bennekom and Gert Jonkers (eds.).
Köln : Taschen, 2014 [11-05].
536 p.

/ EN / Libros / ENS / BUTT / Comunidades homosexuales / Cultura gay / Gais / Homoerotismo / Homosexualidad / Queer / Revistas
📘 Ed. impresa: ISBN 9783836551571 / 30,00 € / AGOTADO

[.es] De tamaño bolsillo, rosa y de lo más gay, el primer número de la revista BUTT llegó en la primavera de 2001 barriendo los tópicos que imperaban en las publicaciones homosexuales convencionales. Desde entonces, BUTT ha mantenido su independencia, resistiéndose al mercantilismo puro y duro e inclinándose más bien por los cuestionarios francos, unas reveladoras fotografías y un enfoque deliciosamente directo del sexo entre hombres. Siendo tal cual es, una revista calenturienta y despreocupada, BUTT ha conseguido contar con la colaboración de los mejores escritores y fotógrafos del mundo. Entre tanto, las frecuentes fiestas que organiza y la red social CLUB BUTT han movilizado a todo un ejército internacional de leales amigos y admiradores que se han unido a sus sexis filas.

Esta jugosa antología, FOREVER BUTT, repasa algunos de los momentos más emocionantes ocurridos en más de una década que lleva publicándose. Incluye material inédito y ediciones de coleccionista de BUTT que hoy son piezas muy buscadas, con las fotografías más sexis y las entrevistas más sinceras de hombres espectaculares como Gore Vidal, François Sagat, Marc Jacobs y Your Big Dick Host. Utilizando el estilo más auténtico de la revista, este libro presenta el sexo como algo divertido, sociable y absurdo, al tiempo que subraya, como el artista Wolfgang Tillmans comenta en la introducción, que «el objetivo principal es resultar una lectura estimulante».

Cuenta con las fotografías más sexis y las entrevistas más sinceras de: AA Bronson, Aiden Shaw, Andy Butler, Bernhard Willhelm, Bruce LaBruce, Christopher Ciccone, Dennis Cooper, Didier Lestrade, Don Bachardy, Ed Droste, Edmund White, Francesco Vezzoli, François Sagat, Gore Vidal, Jason Whipple, Javier Peres, Jayne County, Joe Gage, John Holland, John Waters, Jonny Wooster, Julian Ganio, Karl Kolbitz, Marc Jacobs, Marco Flores, Nico Muhly, Paul Antonio, Paul Mpagi Sepuya, Perez Hilton, Greek Pete, Rick Owens, Roger Payne, Rosa von Praunheim, Ryan Trecartin, Slava Mogutin, Stephen Galloway, Stephin Merritt, Tommy DeLuca, Ian & Marc Hundley, Vince Aletti, Walter Pfeiffer y Wolfgang Tillmans.

DOCUMENTACIÓN
Taschen publica el imprescindible “Forever BUTT”.
Fantasticmag, 2014-11-03

https://www.fantasticmag.es/taschen-publica-el-imprescindible-forever-butt/
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15 años de culo: Bruce LaBruce sobre BUTT magazine.

Fue una revista rupturista, dentro y fuera del mundo gay. Ahora BUTT cumple 15 años y lo celebra con un lujoso libro. El cineasta Bruce LaBruce nos habla de su relación con la publicación.
Héctor Llanos Martínez | Tentaciones, El País, 2015-07-29
https://elpais.com/elpais/2015/07/29/tentaciones/1438157083_167126.html

martes, 4 de noviembre de 2014

#hemeroteca #lesbianismo | Que no quede huella

Que no quede huella
El documental ‘Locas mujeres’ sobre Gabriela Mistral, insiste en descubrirnos lo evidente, que la poeta chilena tenía una relación de pareja con la escritora estadounidense Doris Dana. ¿Por qué esta insistencia en demostrar? Porque sobre las relaciones afectivas y sexuales lesbianas impera la normativa historiográfica -y vital- de que no quede huella.
Xara Sacchi | Pikara magazine, 2014-11-04
http://www.pikaramagazine.com/2014/11/que-no-quede-huella/

“Que no quede huella, que no, que no, que no quede huella…” Bronco, Que no quede Huella

“Marginación, postergación, misoginia, no son sino eufemismos que suavizan una realidad llamada odio. Punto.” María Elena Walsh, Carta a una compatriota

Hace unos días vi un documental sobre la poeta chilena Gabriela Mistral y su compañera, amante, amiga, pareja, la escritora estadounidense Doris Dana. ‘Locas mujeres’ -así se llama el documental realizado por María Elena Wood -revuelve, entre los archivos que ha ordenado y guardado Doris Dana a través de los años, los papeles, manuscritos, telegramas, recuerdos de Gabriela Mistral, la escritora, y su vida en común con Doris Dana.

En la clase de literatura en la secundaria leímos a Mistral, también a Storni y a Walsh. Fue una suerte tener a una profesora apasionada por la literatura sudamericana. De esta profesora se rumoreaba que estaba enferma. Una compañera me dijo en tono despectivo en un recreo: “Es que tiene Chagas”. La enfermedad de Chagas es una enfermedad endémica, no de la pobreza como se suele decir, sino de la desigualdad económica y social, y el racismo. Por eso, apuntar a alguien de chagásico es marcarlo como amenaza social. Esta profesora siempre nos contaba sobre las vidas de l*s escritor*s. Así, creo que varias generaciones habrán escuchado la palabra lesbiana por primera vez, aunque sea como un rumor o como un “pero” o como un “puede ser”, “dicen” o “soltera, no se casó nunca, tenía una secretaria, amiga, hermana, empleada que siempre la ayudó y estuvo con ella”. Y entonces saltaba la palabra: Lesbiana. O Chagásica, o gris, o solitaria, u odiosa, o loca.

No recuerdo que la profesora haya pronunciado la palabra lesbiana, pero sí recuerdo las risas burlonas en el aula. Las caras de asco. La sanción.

El documental pareciera todo el tiempo insistir en descubrirnos lo evidente, mostrarnos pruebas de que Gabriela Mistral tenía una relación de pareja con Doris Dana y había tenido igualmente otra relación con Palma Guillén, con la que habían adoptado un hijo, Yin Yin.

¿Por qué esta insistencia en demostrar? El porqué es perfectamente comprensible, porque sobre las relaciones afectivas y sexuales lesbianas impera la normativa historiográfica -y vital- de que no quede huella. Que no quede huella. Entonces ‘Locas mujeres’ va rastro por rastro, papel por papel, documento por documento. Aquí los papeles de tutela compartida de Yin Yin de Palma y Gabriela. Allí las notitas de amor en una libreta de Gabriela y Doris. Acá las grabaciones de su vida en común. Ahí, la única cama de la casa.

Dicen que Doris Dana nunca hablaba de su relación con Gabriela. Y en el documental dan varias explicaciones sobre eso. Yo pienso que el porqué también es muy sencillo: porque tenían una relación de diez años juntas. No recuerdo muchas parejas de escritores dando pruebas de su relación diciendo algo así como “es verdad, estamos juntos, somos heterosexuales”. No es necesario. Se da validez al amor, al cariño, se asume que les gusta darse placer sexual, estar juntos, adoptar niñ*s, vivir como se les de la gana, en una casa, en dos, con dos camas, con una. Se asume que hay una “verdad” en esa afectividad conyugal. La relación de Doris y Gabriela (y de Gabriela y Palma) era evidente y visible. Hay todo un esfuerzo por acallarla, por “protegerla”, por cubrirla, por negarla, un inmenso esfuerzo por ponerla en duda… ¿Por qué será? Por “locas”, claro, no será por la tremenda opresión social, económica, cultural y política sobre las prácticas afectivas y sexuales disidentes, no, ¡claro! Qué va. “Si eso no es amor”, y cuando dicen esto, quieren decir: del bueno, del verdadero, del bello, del sano, del real, del limpio, del productivo…

La discriminación, el odio, la “fobia” -espantoso eufemismo para justificar la violencia- hacia las afectividades sexo-genéricas no normativas, es decir, en este caso particular, de las tortilleras, bolleras, zapatas, lelas, camionas, sáficas, bomberas, chong*s… y un largo etcétera es estructural. Vamos a decirlo tod*s junt*s otra vez: e-s-t-r-u-c-t-u-r-a-l.

Eso significa que no es un caso aislado, una cuestión de temperatura del ambiente, de mal humor de una persona, sino que, como existe una normativa social, cultural, económica, racial y política que funciona con la fuerza de la obligatoriedad compulsiva, que es en este caso la heterosexualidad obligatoria o la presunción de esta, entonces lo que disiente, resiste, tuerce, desvía, itera, ignora esta normatividad es considerado como lo que está fuera, lo que amenaza, lo que no tiene forma, ni verdad ni belleza, lo que no es más que errado, sin sentido, ilegible, intratable, intraducible… y un larguísimo etcétera aquí también.

Hace un tiempo hicimos con otras compañeras un videíto para un 28J, “Yo no perdono”, se llamaba. El video era bastante simple, y con cosas básicas y obvias que constituyen la discriminación de cada día. Tenía una un tinte identitario lesbiano bastante clásico. No es que fuéramos ingenuas, no, sólo queríamos hablar de pequeñas cosas que van haciendo doler al cuerpo. No grandes discursos, sino cosas de entre casa. No queríamos tampoco “ofender” a seres queridos. Pero claro, eso es una trampa. Así que, como ya he superado ese tema, voy a contar algunos ejemplos cotidianos de lo que significa eso de la “lesbofobia” estructural y espero ofenderlos y que eso deje huella -disculpen la profusión de comillas que vendrá a partir de ahora en el texto.

Estaba hablando con un profesor muy amable de literatura inglesa y me comentaba que su hija adolescente “también” andaba noviando con una “amiguita”, entre comentarios de qué suerte que ahora los tiempos están mejor, no como en su época, bla, bla, bla… Me larga: “Para mí mucho mejor que esté con chicas, así no me viene un día con un ojo morado y tengo que ir a partirle la cara al hijo de puta”. No me sorprendió, tengo una categoría para ellos, les llamo los padres, hermanos, tíos, ex, machos comprensivos con las practicas afectivas y sexuales lesbianas. Generalmente “la mejoría” implica aserciones como “así no se quedará embarazada”, “así no anda puteando”, “así no deja de estudiar” y otro largo etcétera misógino en el cual “sus” hijas, hermanas, ex, sobrinas son unas especies de muñequitas muermo idiotas que no sabe nada de la vida, no saben lo que desean ni lo que quieren y que ellos tienen que proteger de otros hombres que piensan como ellos, “porque ellos saben como son los changos” -dirían en mi pueblo.

Una amiga me comenta sobre su nuevo amor, un chico feminista, me lo presenta, muy amable el chico. Lo veo un tanto incómodo ante mi presencia. ¿Inseguro? Pasan los días y quedamos con mi amiga para tomar una cerveza, hablamos de todo y le pregunto: “¿qué tal el feminista?, no le caí muy bien, ¿no?” Entonces, “no, para nada, es que estamos experimentando con la pareja abierta y bueno habíamos quedado que yo con chicas sí, pero con chicos, no”. Ajá. Digo yo -y no le salto al cuello porque la quiero- y digo: “y entonces…”. Ella dice no, nada, habrá pensado “algo”… Qué se yo… pero le pregunté luego y me dijo que nada que ver, que ni se le había cruzado por la cabeza. Tampoco me sorprendí, no educo soberanos ni amigas, así que la dejé ahí con mi silencio. Otra categoría, el novio feminista, antes el pajero de toda la vida. Antes su masculinidad alternativa lo dejaba fuera de juego, ahora puede ejercer ampliamente su machismo pasivo agresivo. Traducción: con chicas sí, pero la única pija que vale es la mía. Porque claro, es imposible que un lazo sexual con una lesbiana tenga el mismo valor que uno con otro imbécil como él. Y ella claro, porque quiere probar no se qué, pero sin perder los privilegios de ser una buena chica heterosexual.

Fiesta. Relación de cuatro años de pareja. Madre: “Te presento a la amiga de mi hija, sabe hablar muy bien francés. Desde que vino aprendió un montón”. Está bien, ya sé, da risa. Pero no te hará gracia si eso significa que no quede huella de una relación compleja, intensa, profunda. Crisis de pareja. La pareja heterosexual del hermano de una de ellas se va de casa. Crisis de pareja. Me llama mi amiga llorando y me dice: “Sabés que a la novia de mi hermano le siguen hablando, le preguntan cómo van, qué van a hacer. Y a mí, de mi novia nada. Como si nunca hubiera existido. Claro, ¿si nunca tuve pareja, de quien me voy a separar?” Negar el duelo, se llama eso. Negar la vida.

“La mascota esa que tienen”, “ese gato”, “el perro ese”, “dejate de joder con esa rata y tené un hijo”, “ay pobrecitas, sin su perro se mueren”. Largo sería hablar sobre la relación entre animalidad, exclusión, derecho a decidir, violencia y discriminación médica, aborto de lesbianas y personas y hombres trans…

“Una cosa es que seas lesbiana y yo te acepte como amiga, otra que permita que lo andes demostrando frente a mis hijos, eso sí que no lo puedo permitir”. Ella, profesora de filosofía. Cuando me dicen “de qué discriminación me hablás si ahora está todo bien”, suelo preguntar: ¿Desearías que tu hija fuera tortillera? Generalmente la respuesta es “bueno, si lo pones así… Prefiero que no, es muy difícil, pero bueno, que sea lo que sea…” Si te digo, “¡ay, qué lindo, estás embarazada, ojalá sea lesbiana!” Bueno, ojalá que sea lo que ella quiera…, y sonrisa de “siempre la misma extremista” y cara de “será normal, tendrá un novio bueno que la cuide y la quiera, ¿por qué lesbiana? Esta siempre con sus cosas de torta resentida, el mundo ha cambiado querida” (sic).

Y podría seguir.

Ni siquiera el desamor está permitido, ni el amor no correspondido pero enunciado y compartido, respetado. Ni los malos polvos. Ni los amores platónicos. Nada absolutamente nada es “verdadero” en las afectividades, prácticas sexuales y performances de género lesbianas para la mirada de la heteronorma. Y sí, sé perfectamente el valor para la producción de ficciones disidentes, mundos posibles, nuevas realidades que tiene “no estar en la verdad”. Sí, sé que muchas cosas cambian y siguen cambiando. Sé que existe el matrimonio igualitario -que legitima la distribución de la propiedad privada entre personas que comparten vínculos afectivos sexuales estables-, pero no cubre contra la discriminación y el odio. Como me dijo una amiga hace unos días: “Sí, ya tengo el documento, ayer se lo mostré a un cana y el culiao me dijo: felicidades, más fácil pintarte los dedos”. Es como decir: ¡¿Cómo es posible que sigan matando mujeres con la excelente ‘Ley contra la violencia hacia las mujeres’ que tenemos?!, o ¡¿cómo es posible que haya racismo en EE.UU. si el presidente es Obama?!

“Lesbianas políticas”. Siempre me pregunté por qué la aclaración. ¿Qué se aclara con la diferencia? Soy lesbiana, pero política. Me mata de risa. ¿Soy lesbiana pero no ejerzo? ¿Soy lesbiana pero prefiero novio, casa, coche e hijos? ¿Soy lesbiana pero quiero sólo pijas naturales? -¿y quién le tiene miedo a la naturaleza?-. Soy lesbiana, pero no soy lesbiana-lesbiana, soy lesbiana pero soy hetero, pero no quiero estar ligada a la parte en la que se considera que soy rara, monstruo social, machona, guarra, come coños, anormal. Soy lesbiana pero no lo intentes conmigo porque lo mío es político. “Quiero probar” -una y otra vez, ¡¿probar qué?!

Siempre me da ganas de decirles esa consigna de los ochenta: “Tranquila, una noche conmigo no te hace lesbiana. Ni siquiera lesbiana política”.

Leído en Facebook: Una lesbiana política no tiene que salir una y otra vez del armario porque suponen que tenés un buen chico en casa esperándote porque no te ves como una “lesbiana política”. Me estuve riendo dos horas. Una “lesbiana política” no tiene miedo que la echen del trabajo si se enteran que es lesbiana, no tiene que mentir e inventarse novios en otros países para contener el acoso constante porque el compañero de trabajo piensa que como es lesbiana no le importará follar con él. Una “lesbiana política” no tiene que mudarse a otro país y no poder ver a su familia y amigos porque su vida y la de ellos corre riesgo de muerte. Una “lesbiana política” no muere por la bala de un padre ofendido de que su hija esté con la machona del barrio. Una “lesbiana política” seguro tiene varón como indica la ley para hacerse una inseminación en la salud pública. Una “lesbiana política” no tiene que alquilar un piso con dos habitaciones y decir “somos estudiantes de máster”. A una “lesbiana política” no le llaman del hospital diciendo que “aquí una señorita dice que usted es el contacto para emergencias”, “sí, estamos casadas. ¿Que ha pasado? ¿Está bien?”, “tiene politraumatismo craneal, parece que ha sido una pelea callejera”. En realidad le han partido la cara al grito de lesbiana. Una “lesbiana política” era mi compañera de trabajo, ella era la novia del jefe, un día me cuenta: “Vino uno de ‘esos’ a venderme rosas para mi novio y le dije tengo novia, y entonces me dice el hombre ¡ay, que pena! ¡Te podés creer que ignorante!”. Entonces yo le digo, no te preocupes, si tenés novio.

Y podría seguir.

Y luego… Pero hay lesbianas ricas, blancas y malas. Y sí, pero ese no es el tema. También hay heterosexuales así y si zafan de la justicia son considerados héroes, ¿Y? Es que también “hay maltratadoras” y perseguidoras, y se obsesionan, y no se cuidan o quieren parecer hombres o no quieren parecer lesbianas, bla, bla, bla… Y así como si rezaran el rosario repiten uno y cada uno de los diferentes prejuicios y lugares comunes que producen a la lesbiana como “anormal”, como “peligro moral”, como “desvío insano”. Y también, otra vez… Pero no tenés que estar tan enojada, la vida es linda, disfruta tu sexualidad -falta que te digan que “dios te dió”-. Gracias, no hace falta que me des permiso, ni autorización, para hacerlo, lo haré o no lo haré, eso es asunto mío. Pero no me digas que no siga enojada. Estoy muy enojada. No olvido y no perdono porque siguen persiguiendo, matando, insultando, discriminando, excluyendo a personas por no adecuarse a tu heteronormatividad obligatoria. Y lo hacen para que no quede huella.

Y TAMBIÉN...
Gabriela era lesbiana: ¿qué hacemos?
Benjamín Prado | El País, 2009-09-19

http://elpais.com/diario/2009/09/19/babelia/1253319159_850215.html

#libros #biologia | Biología de la homosexualidad

Biología de la homosexualidad / Diego López Alonso
Síntesis, Madrid : 2014 [11-04]
168 p.
Colección: Ciencias Sociales y Humanidades. Libros de Síntesis. Psicología-Educación ; 6
ISBN 9788490770603 / 19 €

/ ES / ENS / Investigaciones / UALM
/ Biología / Gais / Homosexualidad / Lesbianas / Lesbianismo / Sexualidad (Biología)
Biblioteca UPV/EHU
https://millennium.ehu.es/record=b1806558~S1*spi

¿El homosexual nace o se hace? En esta obra, partiendo de datos rigurosamente científicos, y con un lenguaje tan claro como accesible para cualquier lector, se aborda esta cuestión. Para ello, se proporciona cuantiosa información, llamativa y original, que conduce a sostener la hipótesis de que la homosexualidad humana no solo tiene un origen biológico, sino que además es un producto de la evolución. Por ello, se trata de una contribución relevante y actual encaminada a eliminar los prejuicios sobre la homosexualidad humana, proporcionando una sólida base para que se asuma, sin angustia, la condición homosexual tanto por las propias personas (gays y lesbianas) como por sus familias.

Diego López Alonso es catedrático de Genética de la universidad de Almería. Nació hace 61 años en Albox donde realizó sus estudios de bachillerato. Posteriormente marchó a Granada donde curso los estudios de Licenciatura en Biología. Comenzó a trabajar en el antiguo Colegio universitario de Almería en el año 1977. Se doctoró por la Universidad de Granada en febrero de 1985.

ENLACES
Síntesis | Biología de la homosexualidad

http://www.sintesis.com/psicologia-educacion-206/biologia-de-la-homosexualidad-libro-1896.html
Facebook | Biología de la homosexualidad
https://www.facebook.com/pages/Biolog%C3%ADa-de-la-homosexualidad/366127546861823
>
DOCUMENTACIÓN
Diego López Alonso presenta 'Biología de la homosexualidad' hoy en Glow Café
D.M. | El Almería, 2014-12-16

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#hemeroteca #mujeres #franquismo | Elena Francis, consejos para la mujer sumisa

Elena Francis, consejos para la mujer sumisa
Durante 36 años su consultorio diseñó a la mujer, madre y esposa del franquismo. Un estudio rememora la figura de la 'coach' sentimental más popular de la historia de España.
Rita Abundancia | S Moda, El País, 2014-11-04
http://smoda.elpais.com/articulos/elena-francis-consejos-para-la-mujer-sumisa/5510

Los consultorios sentimentales de antes hacían las veces de los psicólogos, coaches y sexólogos de ahora, incluso cuando hablar de sexo estaba mal visto o era casi pecado. De entre todos esos consejeros, en España, destacó Elena Francis, que durante 36 años y desde la radio recomendó a las mujeres abnegación, aguante, mirar para otro lado, hacer la vista gorda, tener paciencia, esperar a que las cosas cambiasen o sacrificarse por los hijos y la familia. El programa no fue sino la doctrina del régimen franquista disfrazada de consultorio sentimental, aunque llegó a sobrevivir al propio Franco –se emitió entre 1947 y 1984- y agonizó hasta su muerte, al negarse a actualizarse y seguir preconizando una moral de posguerra, cuando el destape, el divorcio, el feminismo y la lucha por la ley del aborto campaban a sus anchas por una España con prisas por sacudirse su pasado reciente.

Pura Sánchez, profesora de secundaria de lengua y literatura en el instituto Velázquez, de Sevilla, trabaja en un estudio ligado al equipo de investigación de la Universidad de esa misma ciudad, dentro del departamento de antropología social. El trabajo es una reflexión de la vida íntima de nuestras madres y abuelas a través del análisis de consultorios de radio y revistas femeninas. Pura espera que su investigación tenga éxito y se convierta, en el futuro, en libro. Leer las cartas que las mujeres de aquella época mandaban a Elena Francis con sus preguntas, ha sido una de las tareas de Sánchez para elaborar su estudio. Unas cartas a las que ella identifica con "mensajes de náufragos en una botella" y que describen un panorama de amas de casa solas, relegadas al hogar y a las tareas domésticas y con poca conexión con el mundo. “Es cuando la mujer sale a trabajar cuando empieza a interactuar con otras congéneres, a contarle sus problemas y a compararse con ellas. En los primeros años de la posguerra el lugar de las féminas estaba en casa y su relación con el mundo era bajo el acompañamiento de sus maridos”, cuenta Sánchez, “por eso muchas recurrían al consultorio de la doctora Francis, porque no tenían a nadie a quién contarle sus inquietudes, o porque éstas eran tan graves que temían ser estigmatizadas por ello”.

El gran engaño: Elena era un cura (y un psicólogo)
En el año 1982, cuando el programa todavía se oía en la radio, Gerard Imbert, actualmente catedrático de comunicación audiovisual en la Universidad Carlos III, de Madrid, destapó en su libro “Elena Francis, un consultorio para la transición” (Península) el gran engaño. El alma y cuerpo del consultorio no existía, era todo un montaje que el Instituto de Belleza Francis, con sede en Barcelona, se había inventado para hacer publicidad de sus productos. Doña Elena era un ser ficticio y las cartas las contestaba un equipo de asesores, entre los que se encontraban un cura y un psicólogo. Más tarde, a partir del año 66, los guiones del programa, que se basaban enteramente en la correspondencia, se le encargaron al periodista y crítico de toros Juan Soto Viñolo. Diversos nombres prestaron su voz al personaje irreal y, entre ellos, Maruja Fernández, actriz de doblaje y locutora –dobló a Anna Magnani, entre otras estrellas– fue la más emblemática. Lo único que era verdad eran las 20.000 cartas que llegaban cada mes al Instituto de Belleza Francis, procedentes de toda España.

El escándalo que siguió a la publicación del libro de Imbert fue tapado por el programa, que emitió un comunicado afirmando que “Elena Francis existe, es un ente físico. Se trata de una señora muy digna, muy preparada y muy amante de su intimidad, que tendrá en la actualidad entre 68 y 70 años. No es posible hablar con ella porque sigue una norma estricta de no conceder entrevistas ni aparecer en público".

La homosexualidad según Francis: "un trastorno que las esposas podían remediar"
Según Gerard Imbert, “lo que en un principio se concibió como un consultorio de belleza para promocionar los cosméticos de la marca, luego se transformó en un confesionario, aunque en el programa cabía de todo. Se hablaba de temas domésticos, del cuidado de la casa, de moda, de cocina”. Las preguntas iban desde cómo sacar un chicle pegado a una colcha de terlenka hasta cómo preparar un bacalao al pil-pil. “Una vez una chica preguntó cómo se colocaban las cosas en la nevera”, cuenta Imbert, que en su libro recoge preguntas curiosas de las oyentes, como si los besos de amor eran malos. El sexo era tema tabú, aunque indirectamente se aludía a él, en el ámbito de las relaciones marido-mujer. La obra de Gerard incluye también la cuestión de una niña de 12 años, que se atreve a preguntar las reglas de la actividad sexual, a lo que Elena Francis responde, “ligada a esta actividad está la función más importante de la mujer, que es la maternidad”.

En otra ocasión, la experta hace una disertación sobre en qué lugar de la cama debe dormir la mujer casada. A una chica, que sale con un novio más bajo que ella y que le prohíbe llevar tacones, la anima a que no se haga muchas ilusiones, “yo, francamente, no le veo para ti”; mientras a una mujer que comprueba que su marido es homosexual y va a bares de gays le aconseja “no hacer demasiado caso de los rumores. Compórtese como si no hubiera ocurrido nada, con el fin de que su esposo recobre la confianza perdida. Extreme sus atenciones pero sin que él advierta nada. Cree un grato ambiente en la casa para que él no sienta la necesidad de salir”. Aunque en otros casos de homosexualidad, doña Elena opina que lo mejor es acudir al médico para que le cure el ‘trastorno’. En cuestiones de embarazos prematrimoniales la experta es tajante y “la falta” o “el fallo”, es siempre culpa exclusiva de la mujer. “Siendo tú la responsable” o “tu enorme equivocación”, son expresiones habituales.

La mujer abnegada y atada al matrimonio
Según Gerard Imbert, “la filosofía del programa era la de proponer un modelo de mujer abnegada, sufridora, entregada enteramente al hogar y capaz de cualquier cosa con tal de salvar la unidad familiar. Infidelidades, malos tratos, alcoholismo… Todo había que soportarlo por el bien de los hijos y su futuro”. “El matrimonio era un contrato en el que el hombre podía romper todas las reglas pero la mujer ninguna”, comenta Pura Sánchez.

A lo largo de sus 36 años de vida en antena, el consultorio adoptó diversos formatos y tiempos de duración, que oscilaron entre 30 minutos y una hora. Se ponían canciones dedicadas, se leían autobiografías o vidas de santos, como modelos a imitar, pero el cuerpo principal del programa consistía en leer las preguntas de las oyentes y darles consejo. Algunas cartas, si así se solicitaba, eran contestadas por correo, lo que servía como confirmación de que doña Francis existía y no era una mera leyenda. Según Imbert, “el formato del programa cumplía también una función que subrayaba la ideología del mismo. Todo estaba muy regulado, la música, la lectura de la pregunta planteada por la oyente, un breve paréntesis amenizado por una melodía, en el que pareciera que doña Francis estaba pensando la respuesta y el comentario. Era como un ritual, una misa. La voz que daba vida al personaje era también cuidadosamente elegida. Debía ser grave, con un cierto tono entre autoritario y maternal, porque había muchas Elenas Francis encerradas en una: la amiga, confidente, directora espiritual; pero también la censora, la juez, la represora. Todo estaba empapado de grandes dosis de maternalismo”.

La ranciedad de los consultorios de la época
Escuchar alguno de aquellos programas puede ser hoy un viaje al surrealismo mágico de la época, pero en realidad casi todos los consultorios para mujeres destilaban el mismo olor rancio y denigratorio para el sexo femenino. Un reciente programa de RNE sobre el tema que nos ocupa, titulado “Elena Francis, el consultorio de la mujer sumisa”, recuerda como existían muchos espacios femeninos, en las ondas o en las revistas, de corte similar. En uno de ellos, “Carta de España”, en la radio, la condesa de Quintanilla, que luego sería la condesa de Romanones –la misma que escribió un libro diciendo que había sido espía de los servicios secretos estadounidenses–, respondía a la pregunta de ¿qué cualidades busca la mujer en un hombre?. “Yo creo que busca las que ella no tiene, que sea muy equilibrado, porque las mujeres somos muy emotivas y menos equilibradas. Necesitamos ver que el hombre supera, muchas veces, las cosas que nos faltan a nosotras”, argumentaba la condesa, norteamericana de origen y española de matrimonio, que sintonizó muy bien con el modelo femenino franquista.

“De mujer a mujer” fue otro programa de RNE, en el que la señorita Teresa, llegada de la ciudad, daba consejos de higiene a las habitantes de un pequeño pueblo. Espacios pensados para ellas, pero que también escuchaban muchos hombres, especialmente taxistas, mecánicos y tenderos. Cualquiera que tuviera una ocupación que pudiera desempeñarla al mismo tiempo que oía la radio.

En 1961 las cortes franquistas aprueban la Ley de Derechos Políticos, Profesionales y de Trabajo de la mujer. Según Pura Sánchez, “el régimen se había apuntado al desarrollo económico y quería pasar de la época del autoabastecimiento a la del fomento del consumo. Necesitaba, por tanto, que las mujeres se pusieran a trabajar para impulsar la economía y para convertirse en potenciales consumidoras, que luego compraran un frigorífico o una lavadora. Era una nueva filosofía, contraria a la de la posguerra, que propició la vuelta de las mujeres al hogar y demonizó a las republicanas, como integrantes de la clase obrera”. Claro que este nuevo papel de la mujer necesitaría también de una nueva moral, pero no fue así. Como cuenta el programa de RNE, “años después de la aprobación de la ley, en 1966, Pilar Primo de Rivera, la delegada nacional de la Sección Femenina de La Falange, aclaraba en la radio: ‘el principal papel de la sección femenina es que la mujer se centre. Porque, indudablemente, en estos momentos la mujer tiene que trabajar, tiene que estudiar, pero por encima de todas estas cosas, lo primero para una mujer casada es la vida familiar, de matrimonio y el cuidado de los niños. Una mujer no puede desentenderse de la educación y el cuidado de sus hijos, de ser una compañera y amiga de su marido. Que si tiene que trabajar, tiene que trabajar, pero sin perder lo primordial, que es esto”.

Ciertamente era difícil centrarse, cuando por una parte debías ser moderna y ponerte a la altura de otros países -España, por aquel entonces, tenía el índice más bajo de Europa de mujeres trabajadoras- y por otra, seguir siendo la abnegada esposa, cuya principal misión era llevar el timón del hogar. Pero el consultorio de Elena Francis no cambió en casi nada su ideología. Según Pura Sánchez, “si abrió la mano algo con la ley del divorcio. Aquí la señora Francis aconsejaba primero resignación, luego irse a casa de la madre y, finalmente, si la cosa estaba muy mal, el divorcio. Pero seguía el discurso del temor de dios y el chantaje emocional con los hijos. También es verdad que con el tiempo, los casos de homosexualidad o alcoholismo, se veían más desde un prisma científico y médico y se trataba a los esposos con estas “dolencias”, como enfermos a los que había que curar. Y, por supuesto, el sexo seguía siendo tema tabú”.

Como cuenta el programa de RNE, los últimos años de emisión del consultorio dejaban traslucir ya el cambio social. Algunas oyentes se interesaban por la obra de Albert Camus; otras pedían la receta del pollo al chilindrón y muchas seguían firmando sus cartas con pseudónimos como “una desgraciada”, “una mujer que sufre”, “una esclava del amor”, “una despechada”, “una víctima de su propio error” o “una pecadora arrepentida”.

ENLACES
Wikipedia | Consultorio de Elena Francis

http://es.wikipedia.org/wiki/Consultorio_de_Elena_Francis
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DOCUMENTACIÓN
Elena Francis, el consultorio de la mujer sumisa

El consultorio de Elena Francis, que estuvo en antena entre 1947 y 1984, fue uno de los espacios más populares de la radio española durante el franquismo.
[Audios] RTVE | Documentos RNE , 2014-07-31
http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-elena-francis-consultorio-mujer-sumisa-31-07-14/1746194/
[Audio] "Mi querida doña Elena"
Ángeles Afuera | Cadena SER, 2013-10-01
http://cadenaser.com/ser/2013/10/01/audios/1380593614_660215.html 
El consultorio de Elena Francis
El Medio Sonoro, 2009-02-27
http://elmediosonoro.blogspot.com.es/2009/02/el-consultorio-de-elena-francis.html
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LIBROS
Cinematergrafía : la madre en el cine y la literatura de la democracia / María José Gámez Fuentes ; prefacio de Chris Perriam
Ellago [etc.], Castellón : D.L.2004

Biblioteca UPV/EHU
http://millennium.ehu.es/record=b1461935~S1*spi
Elena Francis, un consultorio para la Transición : contribución al estudio de los simulacros de masas / Gérard Imbert
Península, Barcelona : 1982
Biblioteca UPV/EHU

http://millennium.ehu.es/record=b1200973~S1*spi
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ARTÍCULOS
Los concursos y consultorios, géneros radiofónicos para el entretenimiento / Susana Herrera Damas, Enrique Riera Castellano

En: La ética y el derecho en la producción y el consumo del entretenimiento, 2006 [ ISBN 9788461131846], p. 269-281
TEXTO COMPLETO | Dialnet
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2339668