martes, 30 de abril de 2013

#libros #identidadsexual | Dibujando el género


Dibujando el género / Gerard Coll-Planas (texto) y Maria Vidal (ilustraciones) ; prólogo de Teresa Forcades i Vila
Barcelona [etc.] : Egales, 2013 [04]
104 p.
Colección: G
ISBN 9788415574972

/ ES / ENS
/ Identidad sexual / Teoría Queer / Transgénero / Transexualidad

Habitualmente no cuestionamos qué quiere decir ser mujeres o ser hombres, y damos por sentado que es fruto de procesos biológicos. En este libro ilustrado explicamos el género como una construcción social que regula las diferencias y desigualdades entre mujeres y hombres y que supone la exclusión de las personas trans, intersex, gays, lesbianas y bisexuales. A lo largo de estas páginas mostramos las presiones, las violencias y los discursos que establecen las normas del género y que moldean nuestras vidas.

«Queremos ser “normales” y queremos ser aceptadas. Pero la dimensión social también hace posible que nos lleguen, a través de las personas que nos rodean (a veces en forma de libro ilustrado), la inspiración y la motivación necesarias para empezar a atrevernos a ser nosotras mismas y para expresar nuestro deseo». Teresa Forcades i Vila 

Dibujando el género, un sorprende libro ilustrado
El último libro de Coll-Planas es un libro pequeño pero de calado grande e ilustrado con humor inteligencia. Una pequeña joya que deberían repartir en los colegios en vez de seguir adoctrinando con Santo Tomás, Kant, Pitágoras o Fernández Moratín.
Eduardo Nabal | Cáscara amarga, 2013-04-19
http://www.cascaraamarga.es/cultura/literatura-gay/5028-dibujando-el-genero-un-sorprende-libro-ilustrado.html

“Dibujando el género” (Editorial Egales) es un libro ilustrado y sorprendente por su aparente sencillez y afán didáctico pero cuyo alcance viene a demostrar la vigencia de los que piensan y hablan sobre el género y el sexo como construcciones sociales aprendidas. No me extrañaría que algún bibliotecario despistado al ver la portada lo colocara junto a los comics o los libros infantiles, y haría bien porque eso deberían poder leer los niños en vez de ser adoctrinados con San Pablo, Kant, Pitágoras, Calderón o Fernández Moratín. Un trabajo insólito en la producción editorial española que demuestra la valentía de Egales en tiempos difíciles.

Coll Planas pone el texto y María Vidal las más que simpáticas ilustraciones. También hay citas de teóricos, diferentes colectivos y personas varias. Se diría que es “teoría queer para principiantes” pero la cosa va más allá cuando se abordan con humor, rigor y sin prejuicios temas como el transgenerismo, la despatologización de la transexualidad, los estereotipos vigentes sobre las mal llamadas “minorías sexuales” o las cualidades atribuidas a hombres y mujeres. La división sexual del trabajo, la construcción social del género o los ataques simbólicos a gays y lesbianas- a través de la intimidación o la invisibilización- son algunos de los temas que con brevedad pero contundencia y humildad trata Coll Planas, acompañados de ilustraciones aún más contundentes.

Una invitación a coger la pluma o el lápiz y dibujar nuestro género tal y como queramos. Al menos lo que salga será cosa nuestra y no de ningún quirófano ni de ningún predicador. El autor del ácido “La carne y la metáfora” no adoctrina pero si muestra que la diversidad está a nuestro lado y reclama su espacio en la realidad y en la realidad impresa. Como dice en su prólogo Teresa Forcades i Vila “Queremos ser “normales y queremos ser aceptadas. Pero la dimensión social también hace posible (a veces en forma de libro ilustrado) que nos lleguen a través de las personas que nos rodean y la motivación necesaria para atrevernos a ser nosotras mismas y para expresar nuestro deseo”. Una reflexión cada vez más urgente.

ENLACES
Egales | Dibujando el género
http://www.editorialegales.com/libros/dibujando-el-genero/9788415574972/
Web | Gerard Coll Planas
http://www.gcollplanas.com/

RESEÑAS
Dibujando el género. En: Norte de Salud Mental (ISSN e-1578-4940), p. 109-110
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4695980

DOCUMENTACIÓN
'Dibujando el género', presentado en la UAB
Universitat Autònoma de Barcelona, 2013-06-06
http://www.uab.cat/web/noticias/detalle-de-una-noticia-1287729447171.html?noticiaid=1345656934283
Tres libritos muy grandes
elputojacktwist | Dos Manzanas, 2013-10-25
http://www.dosmanzanas.com/2013/10/tres-libritos-muy-grandes.html

lunes, 29 de abril de 2013

#libros #literatura | Historias del Crazy Bar y otros relatos de lo imposible

Historias del Crazy Bar y otros relatos de lo imposible / Mª Concepción Regueiro y Lola Robles ; prólogo de Raquel (Lucas) Platero
San Sebastián de los Reyes, Madrid : Stonewall, 2013 [04-29]
262 p.
ISBN 9788494037610 / 18 €

/ ES / NOV
/ Amores / Deseo / Lesbianismo / Literatura

Si Scheherazade viviera en nuestro siglo XXI, pasaría alguna de sus mil y una noches narrando sus historias en una mesa del Crazy Bar, local de ambiente, de reputación muy dudosa, pero donde siempre se encuentra a los personajes más variopintos. Y Scheherazade no relataría solo cuentos maravillosos, sino también de ciencia ficción, sobre el futuro luminoso o siniestro que nos aguarda, sobre pasados alternos, sobre otros mundos que tal vez existan allá entre las estrellas lejanas.

Mª Concepción Regueiro y Lola Robles, autoras de ciencia ficción que han publicado varias novelas y numerosos relatos, escriben a dúo estas “Historias del Crazy Bar”, ciencia ficción especulativa que muestra las múltiples temáticas de esta literatura y es apta para ser degustada por todos los públicos. Pues no se trata de ciencia ficción de frío acero de robots y naves espaciales, aunque también hay de eso. El otro hilo que urde estos cuentos es el amor, el desamor, la pasión, el deseo entre mujeres. Y así, las narraciones de una y otra se engarzan como los puertos donde vamos recalando durante una larga travesía sideral. En cada uno de esos puertos encontramos una historia que nos sorprende, nos divierte, nos hace pensar, nos emociona. Basta con caer en esa urdimbre fantástica, con dejarnos seducir por lo imposible.

Mª Concepción Regueiro Digón (Lugo, 1968) es trabajadora social y pedagoga. Con obra en gallego (firmada como Conchi Regueiro) y en castellano, se autodefine como autora de ciencia ficción, pero su querencia por narrar la ha llevado en bastantes ocasiones a escribir sobre todo aquello que en un momento dado la ha calado, pues, en definitiva, son las historias las que nos eligen. Entre sus títulos encontramos “Tempos agradables” (2002), “La estirpe de Tordón” (2005), “Vistas al río” (2007), “La moderna Atenea” (2008) o “Reclutas de guerras invisibles” (2011). También ha publicado obras de literatura juvenil como “Un marciano neste mundo” (2004), “O tesouro das ánimas” (2006) o “A herdanza do marqués” (2009), así como diferentes relatos en antologías y revistas electrónicas.

Lola Robles (Madrid, 1963) es filóloga hispánica, escritora y activista feminista, pacifista y queer. Desde 2006 imparte el taller de lectura y debate Fantástikas. Ha publicado tres novelas de ciencia ficción: “La rosa de las nieblas” (1999), “El informe Monteverde” (2005) y “Flores de metal” (2008). También es autora de un libro de relatos realistas, “Cuentos de Amargarita Páez”, y diversas narraciones recogidas en antologías, revistas e Internet. Tiene un blog dedicado a los géneros no realistas y, en especial, a las mujeres como autoras y personajes: “Literaturas fantástikas, de ciencia ficción y otras”.

#hemeroteca #cavafy | Capicúa entre la vida y la muerte


Capicúa entre la vida y la muerte
Hoy se cumplen 80 años de la muerte del poeta Kavafis y 150 de su nacimiento en Alejandría
Roger Salas | El País, 2013-04-29

Para cabalistas y especuladores de la numerología, mucha tela donde cortar a la luz de varias fechas redondas. Konstandinos Kavafis nació el 29 de abril de 1863 en Alejandría y murió 70 años después, en 1933, el mismo día y en la misma ciudad. Para cerrar (o abrir) el círculo, y yendo al origen etimológico de capicúa, Kavafis la cuadró a la perfección, esa misma que le obsesionaba en la escritura.

A finales de 2012 y con las miras puestas en este aniversario, el Centro de Estudios Bizantinos, Neogriegos y Chipriotas publicó una nueva antología bilingüe de Kavafis con un jugoso estudio preliminar de Ilinskaia y las traducciones de Alfonso Silván Rodríguez (Almorox, Toledo, 1948), que ya en 1991 publicara la monumental “Obra poética completa” del alejandrino (Ediciones La Palma, Madrid) hoy ya un codiciado ejemplar de bibliófilo a pesar de que solo han pasado 15 años. Silván puntualiza: “En cuanto a la responsabilidad contraída por mí en las ediciones, son dos casos muy distintos. Yo asumí enteramente la responsabilidad en la primera. La gestación de la “Antología bilingüe” es diferente. Se parte de un proyecto conjunto de varias universidades europeas: Ioánnina, Berlín, Nápoles y Granada, para la creación de una Biblioteca de Autores Clásicos Neogriegos”.

A la hora de elegir un poema de Kavafis, el traductor no duda: “Yo salvaría dos, si se me permite. Uno porque es de los que mejor sirven para conocer al poeta, y otro porque es de los que más nos ayudan a realizarnos si le escuchamos. El primero es “Cesarión”. Creo que ahí se deja sorprender Kavafis en lo más íntimo de su alma y de su método como creador”.

Entonces se adentra en la génesis del poema: “Una pequeña mención atrae su atención cuando ya iba a cerrar el libro de Plutarco. Se refiere a Cesarión, el hijo de César y de Cleopatra mandado asesinar en su temprana edad por Octavio para evitar la posible amenaza a su poder. La acción infame motivada por las especulaciones del poder político, que provoca la desaparición en la profundidad de la historia del ser recreado, admirado y deseado, resucitado amorosamente en el presente, proporciona el contraste que realza el firme donde se asienta el ethos poético de Kavafis”.

El otro poema que motiva a Silván es “Ítaca”: “Es muy conocido y no voy a extenderme, pues seguro que cuantos lo conocen tienen una percepción muy clara de su mensaje. Otras son las riquezas de la apariencia. Ítaca es lo que es por lo que ha provocado en nosotros. El viaje hermoso, el goce sensible, el conocimiento de lo concreto en su multiplicidad de facetas, de su esencia, despidiendo el engaño. Al final el poema, con todo su dinamismo interno, se contempla verdadero como una escultura clásica griega al aire libre, que necesariamente viene del mar”.

Aquí entra en liza Odiseo: “Quisiera añadir que el tema de la búsqueda del conocimiento asociado nítidamente al mito de Odiseo no procede exactamente de la tradición puramente griega del regreso tal como se refleja a partir de la “Odisea”, sino de Dante, en el que Ulises continúa su viaje a lo desconocido, algo que estudió Kavafis. Acaba de aparecer el excelente estudio de W. B. Stanford “El tema de Ulises” [Dykinson, Madrid, 2013]. Ítaca ofrece una curiosa solución optimista, gozosa, contrariamente a la variante peligrosa del conocimiento en la línea del poeta toscano, que termina siendo esencial en este poema, y muy saludable en el universo kavafiano; un tipo de solución que la lucidez, en él siempre presente, normalmente no suele permitirse”.

Kavafis ha superado las modas, incluso la muy rentable vulgarización de icono de “literatura gay”. ¿Es más interesante el Kavafis político, observador desencantado de su tiempo? Desde el estudio científico, Silván puntualiza: “Él nunca olvidó la elegancia y la dignidad a la hora de evidenciar su homosexualidad, que pueden ser elementos conservadores o integrados, pero son los suyos. Y desde luego jamás hubiera respaldado coartada alguna, ni la hubiera utilizado como recurso de promoción identitario más o menos velado en ciertos círculos, como no lo hace tampoco en el aspecto político, que también a mí me interesa más y donde se muestra muy exigente. Al Kavafis político lo considero menos manipulable y más interesante, porque en ese nivel a fin de cuentas se dirime todo”.

Para cerrar —o abrir— el círculo, como apunta la estudiosa Sonia Ilinskaia, el poema de Kavafis “La ciudad” (su Alejandría) se yergue como una gigantesca metáfora de universalidad y vigencia.

ENLACES

Centro Estudios Bizantinos, Neogriegos y Chipriotas
Literatura Universal PAU | Ítaca: versión original y traducción

miércoles, 24 de abril de 2013

#hemeroteca #violenciaintragenero | Violencia que no es de género

Acceso al domicilio de Ana María y Pilar, Raval
Violencia que no es de género.
¿Tenemos que ser las activistas lesbianas las que visibilicemos la violencia que se pueda dar –esporádicamente- en las parejas formadas por mujeres? Yo creo que no y, por eso, que no cuenten conmigo para dar pábulo a estas cuestiones.
Beatriz Gimeno | Pikara, 2013-04-24
https://www.pikaramagazine.com/2013/04/violencia-que-no-es-de-genero/  

Cada cierto tiempo el asunto de la violencia en las parejas de lesbianas se discute o bien en los medios generalistas o bien también –y especialmente- en el ámbito del propio activismo lesbiano. Tengo que reconocer que a veces ese tipo de estudios o de discusiones me sacan de quicio hasta el punto de que yo misma tengo que preguntarme por qué me gusta tan poco que se discuta de eso o se dé visibilidad a la violencia que existe en algunas parejas de lesbianas. Creo que hay dos razones de que el tema me guste tan poco. La primera y más importante tiene que ver con el uso que el neomachismo pretende hacer de cualquier tipo de violencia intrafamiliar para deslegitimar y desdibujar la lucha contra la violencia de género como un tipo de violencia sistémica particular y anclada en el patriarcado. Si todo es violencia y, sobre todo, si todo es el mismo tipo de violencia, entonces no hay razones para establecer medidas concretas de lucha contra la violencia machista. Naturalmente que esa es la manera tradicional de negar e invisibilizar que la violencia machista es diferente a cualquier otra porque se produce en un contexto de desigualdad de poder estructural (desigualdad real y simbólica) en el que los hombres creen tener derechos de propiedad sobre “sus” mujeres.

La única manera de combatir esta violencia específica es combatir sus causas y de ahí la importancia de distinguirla de cualquier otra forma de violencia de las muchas posibles. En el caso español, además, cuando se intenta desde el neomachismo hacer esta equiparación de todas las violencias, se hace con la intención concreta de acabar con la Ley contra la Violencia de Género aprobada por el gobierno socialista en 2004 y que desde su aprobación se convirtió en la bestia negra de todo neomachista que se precie. Finalmente, al combatir la violencia machista entendiéndola como un tipo particular de violencia lo que se combate es el machismo, de ahí el odio que estos neomachistas (o machistas de toda la vida) sienten contra cualquier medida que reconozca la especificidad de este comportamiento, sus causas, sus consecuencias. Más allá de todos los fallos de la ley (y yo creo que son muchos) lo mejor de la misma es eso: que reconoce la violencia machista como un tipo específico de violencia, distinta a cualquier otra, basada en la desigualdad de poder entre hombres y mujeres.

La segunda razón por la que creo que no me gusta cuando se discute sobre la violencia en las parejas de lesbianas es más personal. Reconozco que soy una feminista muy poco partidaria de cualquier cosa que suene a feminismo de la diferencia. No veo la diferencia por ningún lado; ni la veo, ni la quiero, ni creo en ella. Estoy convencida de que hombres y mujeres no nos distinguimos unos de otras por el sexo, sino por ese artefacto obligatorio que es el género. De no existir las diferencias de género, seríamos iguales en promedio o, más bien, las características humanas, buenas, malas o indiferentes, se repartirían de manera más o menos similar entre todas las personas, independiente de cual fuera su sexo. Nuestras similitudes o diferencias no estarían relacionadas con nuestros atributos sexuales; ni siquiera las diferencias de género tendrían que ver con el sexo. Como feminista no aspiro a un mundo sin diferencias, naturalmente, sino a un mundo en el que las diferencias no estén determinadas por el sexo. Muchas feministas, incluso feministas igualitaristas, asumen que no queremos la identificación con los hombres aunque sí la desaparición de la desigualdad o de sus consecuencias. Personalmente yo sí aspiro a que pueda producirse una identificación mujeres-hombres y hombres-mujeres en todo, en lo bueno y en lo malo. Por dos razones: una es que eso que muchas feministas llaman “malo” y lo asimilan a masculino, no es malo para todo el mundo, es una opción. A mí no me gusta “lo femenino” en bloque, asumo que prefiero mucho de lo que llamamos “lo masculino”. Dos: porque creo que “lo malo” es también humano y, aunque no es deseable, no me parece factible un mundo en el que haya desaparecido del todo eso que pensamos que es la maldad. Hay que luchar permanentemente contra ella y en esa lucha saldrá lo mejor del ser humano. Lo que sí es factible –y deseable- es que eso “malo” se distribuya sin distinción de sexo. Yo reivindico eso que Amelia Valcarcel llama “el derecho al mal”. No se trata de desear que las mujeres sean malas, es que somos iguales, también en lo malo, es lo que tiene la igualdad. Desde mi punto de vista la permanente exigencia a las mujeres de que sean siempre mejores, excelentes, aparte de ilusoria e irreal, es también un freno en la igualdad. Simplemente he creído que la igualdad tiene un precio que tenemos que estar dispuestas a pagar. Podemos ser, por supuesto, violentas, machistas, dominantes etc. Si no lo somos en la misma medida es porque estamos en situación de despoder, de tener poder ejerceríamos ese poder de la misma manera (en promedio) que los hombres. No creo que las mujeres seamos diferentes a los hombres absolutamente en nada, ni en lo bueno, ni en lo malo, por el hecho de ser mujeres.

Todo esto vale también para las personas LGTB, que somos exactamente como todo el mundo para lo bueno y para lo malo. No me gustan nada los intentos de algunas personas lgtb de hacer creer que nuestras familias son mejores, que nuestras relaciones son mejores, que somos mejores padres o madres o mejores amantes, o mejores compañeras o mejores nada. Así que resumiendo: los intentos de visibilizar especialmente la violencia en las parejas de lesbianas me molestan por esas dos cuestiones: por la deslegitimación/invisibilización de la especificidad de la violencia machista y por lo que tiene, a veces, de esencialismo de género. ¿Quiere eso decir que estoy en contra de que se combata la violencia en las parejas de lesbianas, o de que se estudie? No, pero siempre contextualizada. Hay violencia entre las lesbianas porque hay violencia en todas partes y porque la violencia puede darse en cualquier relación. Contextualizar esta violencia es enmarcarla dentro del contexto familiar y así, de paso, visibilizamos que la familia es también una institución violenta en la que se esconden enormes desigualdades y en la que a menudo se dirimen relaciones de poder.

Creo que hay que visibilizar, nombrar y combatir la violencia que ejercen los hombres, por el hecho de serlo, contra las mujeres por el hecho de serlo. Eso es violencia machista o de género (prefiero el primer término). Al mismo tiempo creo que hay que visibilizar, nombrar y combatir la violencia que se da en el seno de la familia porque la violencia siempre hay que combatirla, pero también porque es necesario romper la imagen heteropatriarcal, edulcorada e irreal de la familia. Personalmente no soy muy partidaria de tratar de mantener a las lesbianas (ni a las mujeres) al margen de las maldades humanas porque me parece que el esencialismo acrítico tiene más inconvenientes que ventajas en el terreno de la igualdad. Una vez señalada la especificidad de la dominación patriarcal creo que hay que luchar contra todas las dominaciones y no señalar especialmente la que pueda darse dentro de un grupo oprimido porque eso puede contribuir a aumentar, en este caso, la lesbofobia. La dominación puede darse siempre que se da una diferencia de poder y estas se dan también entre lesbianas. En cualquier pareja se pueden dar (y se dan) diferencias de poder que pueden dar lugar a situaciones de dominación: diferencias de clase, por ejemplo; de edad, de (dis)capacidad, de origen, de estudios, etc. También hay violencia de mujeres contra hombres y no nos parecería normal que fuese el feminismo el encargado de visibilizar esa violencia que sin duda existe. ¿Qué nos lleva a pensar que las lesbianas somos mejores personas que los hombres o las mujeres heterosexuales? ¿Tenemos que ser las activistas lesbianas las que visibilicemos la violencia que se pueda dar –esporádicamente- en las parejas formadas por mujeres? Yo creo que no y por eso para dar pábulo a estas cuestiones conmigo que no cuenten.

Beatriz Gimeno. Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

jueves, 18 de abril de 2013

#books #activism #africa | Queer African Reader Paperback

Queer African Reader Paperback / Edited by Sokari Ekine, Hakima Abbas.
Pambazuka Press, 2013 [04-18].
220 p.
ISBN 9780857490995

/ EN / ENS / REC
/ Activismo / Africa / Arte / Derechos Humanos / Exilio sexual / LGTB / Homofobia / Liberación sexual / Persecuaciones política / Testimonios

As homophobia and transphobia threaten to silence the voices of African lesbian, gay, bisexual, transgender, and intersex (LGBTI) people, this account is a testament to the resistance and unrelenting power of these communities across Africa and its diaspora. It brings together academic writings, political analysis, life testimonies, conversations, and artistic works by Africans that engage with the struggle for LGBTI liberation. The book aims to engage the audience from the perspective that various traits of identity—such as gender, race, and class—interact to contribute to social inequality. Including experiences from diverse African contexts, this work breaks away from the homogenization of Africa as the homophobic continent to highlight the complexities of LGBTI lives and experiences through their own voices.

LINKS
Pambazuka Press | Queer African Reader Paperback

http://fahamubooks.org/book/?GCOI=90638100911630
Facebook | Queer African Reader
https://www.facebook.com/pages/Queer-African-Reader/440133605998011

martes, 9 de abril de 2013

#hemeroteca #matrimonio | ¿Está América Latina preparada para el matrimonio gay?

Imagen: El País
¿Está América Latina preparada para el matrimonio gay?
Argentina y algunos Estados de México y Brasil hacen de avanzadilla progresista a pesar de la influencia de la Iglesia católica y las corrientes homófobas. Los activistas ven las bodas igualitarias como una ola imparable que acabará por conquistar el continente.
Raquel Seco | El País, 2013-04-09
Con información de: Alejandro Rebossio / Francho Barón / Jacqueline Fowks / Elizabeth Reyes / Ewald Scharfenberg
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/09/actualidad/1365464495_808499.html

“Esto ya no es una discusión sobre si se va a aprobar el matrimonio igualitario o no en distintos países. Es un debate sobre cuándo se va a aprobar”. Así de confiado se muestra David Razú, impulsor de la ley de matrimonio homosexual de Ciudad de México, la más temprana de América Latina. En plena discusión con respecto del Tribunal Supremo de Estados Unidos, el sur del continente se presenta dividido entre el progresismo y las posturas conservadoras. Los más avanzados —Ciudad de México y Argentina— ya han ido por la vía legislativa. Otros como Uruguay, Brasil y Colombia, se preparan para una previsible aprobación, y los activistas de algunos Estados de México y Brasil han conseguido que los tribunales reconozcan su derecho. Mientras, Venezuela y Perú se niegan a dar pasos hacia la igualdad de derechos.

Donde todo empezó, en el Distrito Federal, dice Lol Kin Castañeda que le “quiebra” recordar los días posteriores a la legalización, el 21 de diciembre de 2009. Tras meses de trabajo, la Asamblea Legislativa de la capital aprobó la iniciativa y a ella y su esposa les llegó una avalancha de mensajes. “Una chica de 16 años me escribió. A los 13 se había dado cuenta de que era lesbiana y tenía miedo de contárselo a su madre. Cuando salió del armario, le dijo: “Lo sabía desde hace tiempo. Pensaba que ibas a sufrir, pero hoy escuché la entrevista de dos personas que se aman y son felices”. Las mujeres de las noticias eran Lol Kin y Judith, que hoy llevan nueve años juntas (seis casadas).

Con aquella decisión México sorprendió al mundo. En DF, desde 2006 estaban vigentes las sociedades de convivencia, que no variaban el estado civil de los integrantes ni permitían, por ejemplo, tomar decisiones médicas. La capital fue la primera ciudad de América Latina en reconocer los matrimonios igualitarios, de los que ha celebrado unos 2.000. Adelantó a Argentina, que ofició la primera boda en diciembre de 2009 después de que los cónyuges presentaran un recurso de amparo. Allí la ley no se aprobó hasta 2010, aunque el proceso fue rapidísimo, cuestión de meses. La ley de divorcio de 1985, en cambio, se había discutido durante año y medio, recuerda Renata Hiller, investigadora de sexualidad de la Universidad de Buenos Aires. Una vez sancionada, la norma no tuvo grandes dificultades en implementarse, asegura: “La sociedad argentina estaba y está preparada […] Ningún grupo político propone una marcha atrás, como el PP en España, aun habiendo sido aprobada con mayoría muy ajustada". En julio de 2012, a los dos años de sancionada la ley, más de 6.000 parejas del mismo sexo se habían casado en Argentina. Eso sí, “la aplicación es desigual y hay regiones donde visibilizarse como gay o lesbiana sigue siendo difícil”, subraya. A finales de marzo una joven pareja fue golpeada en una fiesta privada en el municipio de San Isidro, a las afueras de Buenos Aires. "El Papa es argentino, no puede haber ‘putos’ argentinos", dijo el agresor.

En México, contradiciendo el tópico de un país conservador y machista, otros Estados han dado pasos significativos. Los activistas encontraron un vacío legal en Quintana Roo, que no especificaba que el matrimonio fuese entre personas de sexo opuesto. Oaxaca celebró su primer matrimonio homosexual este 22 de marzo después de que la Suprema Corte amparara a dos mujeres, Coahuila está discutiendo el asunto, y en el municipio de Cuauhtémoc (Colima), de unos 30.000 habitantes, la alcaldesa ya ha oficiado tres bodas, tiene tres más programadas y 10 peticiones. “Me atrevería a decir que un 80% de la gente apoya el matrimonio gay en el municipio, uno de los más conservadores del Estado”, asegura Indira Vizcaíno, la edil del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD). Pero no todo es color de rosa: en enero de 2010 una encuesta de María de las Heras aseguraba que solo el 22% de mexicanos respaldaba la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo. Ese mismo mes, la Procuradoría (Fiscalía) General presentó un recurso de inconstitucionalidad sobre el matrimonio y la adopción, rechazado por la Suprema Corte. Y meses más tarde, el expresidente Felipe Calderón intentó impugnar un amparo para que la pareja de Lol Kin pudiera afiliarse a la Seguridad Social como cónyuge.

Uruguay, Brasil y Colombia se preparan
Uruguay, Brasil y Colombia ya están a punto de incorporarse a los países avanzados en derechos LGBT. En el primero todavía no hay matrimonio igualitario, pero solo por la lentitud del sistema. El 3 de abril el Senado aprobó el proyecto de ley con una mayoría abrumadora. Ahora tiene que volver a Diputados, donde se calcula que el 10 de abril se aprobará. “Los discursos de igualdad prenden bien en una sociedad laica y que tiene una tradición fuerte en avance en los derechos civiles”, opina Diego Sempol, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República y miembro del colectivo gay Ovejas Negras. Uruguay fue uno de los primeros en permitir el voto femenino y el divorcio por la sola voluntad de la mujer, ha aprobado la despenalización del aborto y el Parlamento tramita un anteproyecto para legalizar el consumo de marihuana.

También en camino está Brasil, donde el Supremo dictaminó en 2011 que los gais tienen derecho a contraer matrimonio. La Comisión de Derechos Humanos del Senado aprobó el año pasado un proyecto de ley de matrimonio civil, pero aún debe ser aprobado por el Senado y el Congreso, con una nutrida bancada de diputados católicos y evangélicos. Sin embargo, jueces de Estados Alagoas, Bahía, Ceará, Sergipe, Espíritu Santo, Piauí, Sao Paulo, Paraná, Mato Grosso do Sul y el Distrito Federal han dado luz verde al matrimonio civil. A pesar de su arraigada tradición cristiana, en Brasil la libertad sexual está muy presente en la sociedad. Los colectivos de gais y lesbianas tienen en Río de Janeiro o Sao Paulo dos de sus bastiones latinoamericanos.

Otro país que pone de su parte es Colombia, que no ha reglamentado, pero que cursa un proyecto de ley aprobado en primer debate a finales de 2012. Le esperan tres más para convertirse en ley, algo que debe ocurrir antes de julio. La Corte Constitucional lo ordenó hace dos años. "Si no lo hace, en junio iremos a juzgados y notarías a casarnos", explica Marcela Sánchez, directora de la ONG Colombia Diversa. Por ahora, declaran sus uniones libres ante notario para hacer valer el derecho a seguridad social, pensión y herencia, reconocidos en el tribunal desde 2007. La opinión pública está dividida sobre sus derechos: una encuesta de Ipsos Napoleón Franco de 2012 revela que el 58% de los jóvenes entre los 18 y 24 años no apoya el matrimonio igualitario y, en general, el 66% de los ciudadanos lo desaprueba.

Nada que ver con la fronteriza Venezuela. “El régimen chavista se vende como progresista”, dice Tamara Adrián, abogada activista LGBT y miembro del secretariado mundial de ILGA (International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association), pero tiene una gran cantidad de evangélicos muy activos. Si a eso se le suma el militarismo y el desprecio absoluto por cualquier crítica en el área de los derechos humanos, resulta en intolerancia y falta de respeto”. La Corte Constitucional negó en 2008 que la “protección a la familia” se aplicase a parejas del mismo sexo. “Yo pienso igual que la mayoría de los venezolanos, que no lo vemos bien, pero es un estado de opinión, lo cual no significa que estemos en contra de lo que piensen ustedes”, dijo prudentemente en su momento el fallecido Hugo Chávez. El opositor Henrique Capriles ha hablado a favor del reconocimiento de derechos de pareja, pero desde luego no del matrimonio. Y en cuanto a visibilidad, los barrios de la oposición son más tolerantes, en opinión de Adrián.

En Perú, un proyecto de ley sobre patrimonio compartido reposa congelado desde 2010 en el Congreso, aunque “no crea familia, únicamente reconoce copropiedad y no da capacidad de heredar”, explica Giovanny Romero, presidente del Movimiento Homosexual de Lima. “Cada semana es asesinada una persona homosexual en Perú pero nuestro Congreso se niega a debatir una ley para prevenir estos crímenes y agravar las sanciones bajo el vil pretexto de que es el primer paso de una estrategia rumbo al matrimonio”, comenta. El clima de opinión hacia la comunidad LGBT es predominantemente hostil en Lima. Un eje de la campaña para revocar a la alcaldesa Susana Villarán este enero era su intención de reconocerles derechos, ordenanza municipal mediante. Una encuesta de Ipsos Apoyo en 2011 registra un 76% de peruanos en contra de legalizar la unión civil entre personas del mismo sexo, un 82% contra el matrimonio y un 88% contra la adopción, uno de los puntos más polémicos en todos los países y que en Perú está fuera de toda discusión. En Colombia tampoco se permite la adopción, aunque la Corte Constitucional avaló en mayo de 2012 la de dos niños por parte de un periodista estadounidense al que el Instituto de Bienestar Familiar le quitó la custodia al conocer su orientación sexual.

Los expertos suelen coincidir en que, en general, la legalización de las bodas homosexuales en España en 2005 ha ayudado a la causa en América Latina. “Supuso un empuje muy fuerte, importantísimo. Derribó el mito de que los países católicos e hispanos tienen otra cultura y no aprueban estas leyes”, dice el politólogo mexicano Genaro Lozano. “Fue un parteaguas. La España católica, que hace poco era muy conservadora, consigue pasar de un solo golpe todo el esquema de matrimonio igualitario. Sienta un precedente muy importante, para el mundo pero sobre todo para América Latina”, opina el legislador David Razú.

Y el futuro, para algunos, pinta esperanzador. “La aprobación en México y Argentina tuvieron un eco tremendo. Pero ya se está volviendo parte del escenario internacional de reformas y cada vez estas noticias tienen un impacto menor”, apunta Razú. “Los movimientos civiles parecen escandalosos en un primer momento y se van volviendo habituales. ¿Quién podría hoy, en su sano juicio, defender la prohibición de bodas interraciales?”, agrega. Lo mismo opina la venezolana Tamara Adrián: “Es como el voto de la mujer, la abolición de la esclavitud o la eliminación de la segregación racial. Las mismas razones, las mismas causas, los mismos efectos”. “Ninguna sociedad está preparada para el matrimonio igualitario, así como ninguna lo estuvo para la abolición de la esclavitud y el voto femenino […] Discutir si la sociedad está preparada para reconocer los derechos humanos de lesbianas, trans y gais equivale a cuestionar nuestra humanidad”, apostilla el activista peruano Giovanny Romero.

martes, 2 de abril de 2013

#hemeroteca #homofobia #deportes | Muy machos

El País / Miles de personas se manifiestan en Paris contra el matrimonio igualitario //

Muy machos

El deporte en general, ese poderoso espejo de las masas, está cubierto por un velo homofóbico
Rosa Montero | El País, 2013-04-02
https://elpais.com/elpais/2013/04/01/opinion/1364825434_550442.html

Aunque no me gusta el fútbol, disfruté con la victoria de La Roja en Francia porque nos hacen mucha falta las alegrías. Eso sí, viendo los abrazos de los jugadores me quedé pensando en la sorprendente ausencia de homosexuales reconocidos entre ellos. ¡Y luego nos jactamos de que nuestra sociedad es tan tolerante y de que la homofobia ya no existe! De acuerdo: entonces, ¿dónde están los futbolistas gais? Según diversos estudios internacionales, el porcentaje de homosexuales se mantiene más o menos estable en todas las culturas y se mueve en una franja entre el 2% y el 7% de la población. Un puñado de dimensiones perfectamente visibles, diría yo. Repito, ¿dónde están? Una amiga me cuenta que, hará unos cuatro años, escuchó en el programa radiofónico ‘Hablar por hablar’ a un hombre joven que salió al aire sin identificarse, aunque supongo que lo habría hecho antes, en el control, porque, si no, no le hubieran dado paso. Y dijo algo así: “Soy futbolista, soy homosexual, juego en Primera División y tengo que ocultar mi condición. Gano mucho dinero y soy muy desgraciado”. Suena arcaico y parece remitir a una realidad obsoleta y remota, pero debo decir que está ocurriendo cada día, que no sucede solo en España y que no se ciñe solo al fútbol. El deporte en general, ese poderoso espejo de las masas, está cubierto por un velo homofóbico. En los JJ OO de Pekín 2008, solo hubo 10 atletas declaradamente gais entre los 11.000 participantes. En los JJ OO de Londres 2012, 20 atletas entre 12.000. No se puede decir que la cosa progrese a velocidades supersónicas. Y, mientras La Roja jugaba tan ‘virilmente’ en Francia, París se llenaba de manifestantes contra las bodas gais (como España en 2005). Me pregunto cuántas otras realidades damos por solucionadas, cuántos otros prejuicios solventados, sin que sea verdad en absoluto.

domingo, 31 de marzo de 2013

#libros #igualdad | Masculinidades y ciudadanía : los hombres también tenemos género

Masculinidades y ciudadanía : los hombres también tenemos género / Octavio Salazar Benítez
Dykinson, Madrid : 2013
468 p.
ISBN 9788490313961 [2013-03] / 30 €

/ ES / ENS
/ Derechos / Género / Igualdad / Masculinidad / Mujeres / Política / Rol según el sexo / Sociología

La conquista de una plena igualdad entre mujeres y hombres requieres la superación del orden jurídico-político y cultural del patriarcado. Ello pasa necesariamente por la revisión de la masculinidad hegemónica y de un contrato social hecho a imagen y semejanza del diligente padre de familia. Una tarea que ha de empezar por el análisis crítico de la identidad masculina y que ha de proyectarse finalmente en los dos ejes que articulan un sistema constitucional: la ciudadanía y el poder. O lo que es lo mismo, por la asunción de que los hombres también tenemos género y de que la democracia o es paritaria o no es.

"Gracias al patriarcado, los hombres también tenemos género, es decir, también "nos hacemos" de acuerdo con unas reglas sociales y culturales que determinan nuestro lugar en la sociedad así como nuestra propia identidad. Somos educados para desempeñar el papel que se espera de nosotros y que está ligado a las posiciones de privilegio que durante siglos nos han convertido en sujetos activos frente a unas mujeres sometidas en lo privado y condicionadas por su papel de cuidadoras. Y no sólo nos hemos visto obligados a asumir como máscaras inalienables la agresividad, la competitividad, la obsesión por el desempeño o la fortaleza física, sino que al mismo tiempo hemos renunciado a las virtudes y capacidades vinculadas a lo emocional, a los trabajos de cuidado, al mundo femenino que ha carecido de valoración socio-económica y cultural".

Octavio Salazar Benítez es profesor titular de Derecho Constitucional en la Universidad e Córdoba. Sus línea de investigación prioritarias son igualdad de género, participación política, diversidad cultural y religiosa. Entre sus monografías cabe destacar “Las cuotas electorales femeninas: una exigencia del principio de igualdad sustancial”, “Las horas. El tiempo de las mujeres” o “Cartografías de la igualdad”. Recientemente ha sido galardonado con el Premio de Investigación e Innovación para la Interculturalidad que otorga la Cátedra Córdoba Ciudad Intercultural.

Los hombres también tenemos género
Octavio Salazar | Mujeres | El País, 2013-04-18

http://blogs.elpais.com/mujeres/2013/04/los-hombres-tambi%C3%A9n-tenemos-g%C3%A9nero-1.html

Todavía hoy a muchos, y también a muchas, les sigue sorprendiendo que me defina como hombre feminista, algo que además en estos tiempos de retrocesos democráticos proclamo con contundencia siempre que puedo. No obstante, a estas alturas debería ser incuestionable que la igualdad de derechos de mujeres y hombres es un presupuesto ineludible de la democracia. En consecuencia, cualquier demócrata, hombre o mujer, debiera ser feminista, en cuanto que individuo comprometido con el objetivo de que el sexo no sea un obstáculo para el acceso a los bienes y el disfrute de los derechos. Desde el convencimiento de que el feminismo no es lo contrario al machismo y de que la lucha de aquel no es contra los hombres sino contra el orden social y cultural que representa el patriarcado.

A diferencia de las mujeres, que llevan siglos cuestionando su lugar en la sociedad y el pacto social que las ha mantenido históricamente discriminadas, los hombres no hemos tenido la necesidad de mirarnos en el espejo y mucho menos de analizar críticamente una estructuras que nos beneficiaban. Como bien sentenció John Stuart Mill, hemos sido educados en la “pedagogía del privilegio” y, por tanto, nos hemos limitado a ejercer el poder en unas estructuras binarias basadas en la supremacía de lo masculino sobre lo femenino. Todo ello además con el respaldo garantista de los ordenamientos jurídicos y desde la identificación de lo universal con lo masculino.

Con ese desigual reparto de posiciones se configuraron los Estados contemporáneos, la teoría de los derechos humanos y hasta las mismas democracias que durante décadas excluyeron a las mujeres de la plena ciudadanía. Como bien ha analizado el feminismo, el pacto social estuvo precedido de un “contrato sexual” mediante el que se consagró el privado como espacio de sometimiento de las mujeres mientras que en el público nosotros ejercíamos plenamente los derechos como ciudadanos.

En paralelo se consolidaron dos mundos, el masculino y el femenino, articulados de manera jerárquica y a los que correspondieron valores, hábitos y actitudes concebidos desde la oposición. En este contexto los hombres hemos sido siempre socializados para desempeñar la función de proveedores y para monopolizar la esfera pública.

Se nos ha educado para el ejercicio del poder, el éxito profesional y la individualidad competitiva, lo cual ha implicado a su vez el desarrollo de unas capacidades y la renuncia a otras. Es decir, se nos ha socializado en el marco de unos valores y habilidades que contribuían a alcanzar y mantener nuestro papel de héroes, al tiempo que negábamos las capacidades consideradas femeninas. La masculinidad patriarcal, por tanto, se ha construido sobre una afirmación –la que la vincula con el ejercicio del poder y, en consecuencia también, con el uso en su caso de la violencia– y sobre una negación –ser hombre es ante todo “no ser una mujer”.

No en vano el diccionario de la RAE mantiene como una de las acepciones de feminidad “el estado anormal del varón en el que concurren uno o varios caracteres femeninos”. De ahí que la homofobia, entendida en un sentido amplio como rechazo de lo femenino y en sentido estricto como negación de las opciones no heterosexuales, forme parte de la definición de una virilidad que ha acabado actuando sobre nosotros como un “imperativo categórico”.

En definitiva, y gracias al patriarcado, los hombres también tenemos género, es decir, también “nos hacemos” de acuerdo con unas reglas sociales y culturales que determinan nuestro lugar en la sociedad así como nuestra propia identidad. Somos educados para desempeñar el papel que se espera de nosotros y que está ligado a las posiciones de privilegio que durante siglos nos han convertido en sujetos activos frente a unas mujeres sometidas en lo privado y condicionadas por su papel de cuidadoras. Y no sólo nos hemos visto obligados a asumir como máscaras inalienables la agresividad, la competitividad, la obsesión por el desempeño o la fortaleza física, sino que al mismo tiempo hemos renunciado a las virtudes y capacidades vinculadas a lo emocional, a los trabajos de cuidado, al mundo femenino que ha carecido de valoración socio-económica y cultural.

Esa omnipotencia también ha generado sus patologías, las cuales nos han mantenido en muchos casos aferrados a un yugo. Prisioneros en la cárcel de la masculinidad hegemónica que nos ha exigido demostrar de forma permanente nuestra hombría y ocultar bajo mil escudos nuestra humana vulnerabilidad.

Es urgente, pues, que los hombres empecemos a mirarnos por dentro y a analizar críticamente nuestro lugar en un pacto social que nos hizo vencedores, aunque paradójicamente también nos condenara a renunciar a todo lo que no cabía en el prototipo del que Joaquín Herrera denominó "depredador patriarcal". Es necesario que nos reubiquemos en lo privado, que reivindiquemos y ejerzamos nuestro derecho-deber de corresponsabilidad en el ámbito familiar, que asumamos los valores y las habilidades que durante siglos negamos por entenderlas como negadoras de nuestra masculinidad y, por supuesto, que encabecemos junto a nuestras compañeras las luchas aún pendientes por la igualdad. Un compromiso que se hace especialmente necesario ante la crisis del Estado Social y la reacción patriarcal que empieza a vislumbrarse, dos factores que no sólo ralentizan la agenda feminista sino que incluso ponen en peligro los derechos que creíamos definitivos.

La conquista de la democracia paritaria pasa necesariamente por la revisión de la masculinidad patriarcal y por un proceso de transformación socio-cultural en el que los hombres hemos de asumir un papel protagonista. Sin él, los logros serán puntuales y frágiles, de manera que se continuará prorrogando un orden que sigue empeñado en ofrecer más obstáculos a las mujeres en el ejercicio de sus derechos y que en los últimos tiempos está desarrollando mecanismos cada vez más sutiles de dominación.

Esa revisión debe incidir a su vez en la armonización entre lo público y lo privado, así como en la redefinición de una racionalidad pública hecha a imagen y semejanza de los hombres. En estos momentos de crisis política y económica es más oportuno que nunca plantear otras maneras de ejercer el poder, de organizar la convivencia y de gestionar los conflictos.

Es necesario encontrar, como ya plateara Virginia Woolf en sus “Tres guineas”, “nuevos métodos y nuevas palabras”. Un reto que exige la superación de la subjetividad patriarcal, la apuesta por masculinidades heterogéneas y disidentes y la configuración de una ciudadanía capaz de superar los binarios –público/privado, razón/emoción, producción/reproducción, cultura/naturaleza, heterosexualidad/diversidad afectivo-sexual– que durante siglos han servido para mantener subordinadas a las mujeres y en posición de privilegio a los hombres.

Aunque también, y eso es algo que yo he ido descubriendo al quedarme desnudo frente al espejo, esa hombría impuesta nos haya condenado, a la mayoría sin ser conscientes de ello, a perdernos todo aquello que el orden cultural dominante entendía que entraba en contradicción con la demostración pública de nuestra virilidad. De ahí el doble compromiso que como hombre demócrata asumo como irrenunciable, el que comienza por quitarme la máscara del género que me atosiga y que continúa con la militancia feminista que parte del convencimiento de que la democracia “o es paritaria o no es”.

DOCUMENTACIÓN
Masculinidades y ciudadanía: los hombres también tenemos género
María Mangas | Sur de Córdoba, 2013-06-16

http://www.surdecordoba.com/cabra/masculinidades-y-ciudadania-los-hombres-tambien-tenemos-genero
Octavio Salazar reflexiona sobre la igualdad desde lo masculino
Los hombres también están "condicionados" por su sexo, dice el autor
Carmen Lozano | Diario Córdoba, 2013-05-16
http://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/octavio-salazar-reflexiona-igualdad-masculino_803861.html
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RESEÑAS
Octavio Salazar Benítez, "Masculinidades y ciudadanía. Los hombres también tenemos género" / Javier Vilaplana Ruiz
En: Derechos y libertades: Revista del Instituto Bartolomé de las Casas (ISSN 1133-0937), año 18, n. 30 (2014), p. 299-306
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VISA PREVIA | Huffington Post

http://big.assets.huffingtonpost.com/INTRODUCCIONMASCULINIDADESYCIUDADANIA.pdf

#libros #literatura | Personas como yo


Personas como yo / John Irving
Barcelona : Tusquets, 2013 [03]
472 p.
Colección: Andanzas ; 800
ISBN 9788483834602

/ ES / NOV
/ Bisexualidad / Literatura / Transexualidad

En el pequeño teatro de aficionados de la localidad de First Sister, y también en el Club de Teatro del colegio, al adolescente Billy Dean suelen caerle en suerte papeles complejos y ambiguos, pero sin duda nunca serán tan valientes y comprometidos como los que tendrá que interpretar en ese otro gran teatro que es la vida. Lo cierto es que, a sus trece años, su existencia da un vuelco tras conocer al atractivo Richard Abbott, su futuro padrastro y figura clave en su educación sentimental. Richard también le presentará a la señorita Frost, la maravillosa bibliotecaria del pueblo, quien guía sus primeras lecturas antes de acabar convirtiéndose en fiel cómplice. A medida que avanzan los cursos escolares, y mientras se forja como escritor, Billy se embarca en la búsqueda de su identidad sexual al tiempo que vive cada vez de manera más apremiante la necesidad de conocer a su verdadero padre, ese eterno ausente del que nadie habla. Tardará toda una vida en dar con él, y será en Madrid.

ENLACES
Tusquets | Personas como yo

http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-personas-como-yo
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DOCUMENTACIÓN
Dos novelas grandísimas
elputojacktwist | Dos Manzanas, 2014-10-03

http://www.dosmanzanas.com/2014/10/dos-novelas-grandisimas.html
Personas como yo, John Irving
Núria Juanico | La tormenta en un vaso, 2013-07-05

http://latormentaenunvaso.blogspot.com.es/2013/07/personas-como-yo-john-irving.html
Personas como yo
José Antonio Gurpegui | El Cultural, El Mundo, 2013-05-03

http://www.elcultural.es/revista/letras/Personas-como-yo/32747
El John Irving que pudo ser
Llega la decimotercera novela de Irving. Una suerte de crónica de la evolución del universo homosexual en EE.UU. desde los años 50 hasta nuestros días que apunta contra el puritanismo
Rodrigo Fresán | ABC, 2013-04-17
http://www.abc.es/cultura/cultural/20130325/abci-cultural-libros-john-irving-201303251425.html
John Irving, la bisexualidad y la tolerancia sexual
Winston Manrique Sabogal | Papeles perdidos, El País, 2013-03-06

http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2013/03/john-irving-la-bisexualidad-y-la-tolerancia-sexual.html

lunes, 25 de marzo de 2013

#hemeroteca #matrimonio | Así llegó el matrimonio homosexual hasta el Supremo de Estados Unidos

Imagen: El País
Así llegó el matrimonio homosexual hasta el Supremo de Estados Unidos
Un caso de impuestos puede acabar con la limitación federal al matrimonio gay
Cristina F. Pereda | El País, 2013-03-25
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/25/actualidad/1364236100_510518.html

Una viuda de Nueva York y dos parejas de California, una de ellas formada por dos lesbianas madres de cuatro niños, protagonizan esta semanas dos casos históricos que han llegado al Tribunal Supremo tras un largo proceso de denuncias, apelaciones, victorias y derrotas. Son los demandantes que han llevado la Proposición 8, la eliminación del derecho al matrimonio homosexual en California, y contra la ley de Defensa del Matrimonio, que impide reconocer las uniones homosexuales a nivel federal, hasta la más alta autoridad judicial del país.

Ambos casos pueden cambiar el panorama del matrimonio gay en Estados Unidos en diferente grado, pero su llegada al Supremo, coincidiendo con el giro en la opinión pública acerca de los derechos de los homosexuales, ha llevado a definir estos casos como "la lucha por los derechos civiles" del presente en EE UU, como antes lo fue el derecho a voto de la mujer o la igualdad de las minorías raciales. Sin embargo, cada una de las denuncias ha seguido una evolución diferente y, tal y como han sido planteadas, también pueden lograr resultados distintos.

Edith Windsor, de 83 años, y Thea Spyer se casaron en 2007 en Canadá. Su unión estaba reconocida en el estado de Nueva York, pero no a nivel federal, por el límite que establece desde 1996 la ley DOMA al definir el matrimonio como “la unión entre un hombre y una mujer”. Cuando Thea falleció dos años después, y tras 44 años de convivencia, Windsor obtuvo una herencia por la que, hasta ahora, ha debido pagar más de 300.000 dólares. Si una de ellas hubiera sido un hombre, -su matrimonio hubiera sido válido entonces a nivel federal-, Windsor no habría pagado ni un solo dólar.

Así, un caso relacionado de impuestos puede acabar con la limitación federal al matrimonio gay en EE UU. Más de 1000 regulaciones federales, entre ellas la que establece el porcentaje impositivo a pagar en el caso de una herencia nominal, o por matrimonio, están afectadas por DOMA. Windsor alega que el sistema legal incurre así en una discriminación contra ciudadanos como ella basándose únicamente en su orientación sexual.

Sus abogados pedirán al Tribunal Supremo esta semana que se pronuncie sobre si el Congreso puede definir el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer dentro de los límites constitucionales o si esto supondría denegar a parejas gais derechos fundamentales que son avalados para el resto de los ciudadanos. Los denunciantes cuentan con el respaldo de la Administración Obama, que hace unas semanas presentó un sumario ante la corte, argumentando la inconstitucionalidad de la ley DOMA.

Un juez federal ya ha dado anteriormente la razón a Windsor, reconociendo que la definición vigente del matrimonio viola los derechos de los ciudadanos gais al discriminarlos con base en su orientación sexual. El próximo mes de junio, los jueces del Supremo podrían respaldar a Windsor, revocando la ley DOMA, aunque eso no supondría la legalización del matrimonio gay a nivel federal. Allí donde aún no ha sido regularizado o está prohibido, las parejas del mismo sexo no se podrán casar.

A pesar de los avances del matrimonio gay en los últimos años, y del cambio de la opinión pública norteamericana, en EE UU todavía hay 41 estados que lo prohíben explícitamente. Estas jurisdicciones estarán pendientes del otro caso -cuya vista se celebra este martes- contra la Proposición 8 de California. Aprobada en referéndum en 2008, denegó por primera vez derechos que ya habían sido reconocidos por la cámara legislativa estatal.

Las dos parejas denunciantes de California, Kristin Perry y Sandra Stier, y Paul Katami y Jeffrey Zarrillo, han puesto en duda si el Estado puede prohibir su matrimonio y al mismo tiempo cumplir con la obligación constitucional de proteger el derecho a la igualdad de todos los ciudadanos. Los nueve jueces del Tribunal Supremo, en su sentencia, deberán responder por tanto si un Estado tiene competencias para definir el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer y, de ser así, si esto violaría los derechos de los homosexuales.

La decisión de los magistrados podría por tanto declarar ilegal la prohibición del matrimonio gay, eliminando las regulaciones que existen al respecto en 41 Estados del país. Los jueces no están obligados, sin embargo, a declarar que los Estados deben garantizar el derecho al matrimonio para las parejas del mismo sexo o que este sea legal. Pueden limitarse a decir que el Estado no puede prohibirlo. Tradicionalmente reacio a imponer regulaciones a los Estados, el Supremo podría optar por dejar que cada Estado apruebe el matrimonio gay individualmente, a través de sus cámaras legislativas y de acuerdo con los avances defendidos por los ciudadanos.