lunes, 2 de noviembre de 2015

#hemeroteca #mujeres #esclavitud | Niñas kamlari, la vida después de la esclavitud

Imagen: El País / Urmila Chuadhary
Niñas kamlari, la vida después de la esclavitud.
En Nepal, miles de menores han sido liberadas y han emprendido sus propios negocios, pero unas 300 continúan retenidas como sirvientas de familias poderosas.
Patricia de Blas Gasca | Planeta Futuro, El País, 2015-11-02
http://elpais.com/elpais/2015/10/29/planeta_futuro/1446120162_851282.html

“El día en que mis padres me vendieron a otra familia, no entendía lo que me estaba pasando”. Urmila Chuadhary recuerda vagamente la despedida; su madre lloraba y nadie respondía sus preguntas. Aún no había cumplido seis años cuando un influyente político de Katmandú la compró por 2.500 rupias nepalíes, poco más de 20 euros. Así se convirtió en una ‘kamlari’, una niña esclava, a cientos de kilómetros de su casa, privada de cualquier educación y expuesta a todo tipo de abusos. Fueron doce años de cautiverio, de los que apenas quedan marcas visibles. De vez en cuanto se acaricia una antigua quemadura en la mano, un castigo de agua hirviendo por olvidarse de comprar un paquete de tabaco. Aunque las peores cicatrices están debajo de la ropa. Y de la piel.

Bimala Chuadhary también fue una kamlari. Durante siete años, se encargó de limpiar la casa, lavar la ropa, segar los campos y cuidar de los bebés de un matrimonio acaudalado que pagaba 2.000 rupias anuales por sus servicios. Se levantaba a las cuatro de la mañana y trabajaba hasta bien entrada la noche, cuando aún no era más alta que su escoba. No recuerda haber jugado nunca con otros niños.

Ninguna de las dos guarda rencor a su familia. “No teníamos tierras y era difícil alimentar a todos mis hermanos. Éramos veinte en casa y apenas teníamos ingresos antes de que yo me marchase. Además, cuando vinieron a buscarme le prometieron a mi padre que me darían una buena educación y no me faltaría de nada; tendría comida, ropa nueva y mi propia cama”, explica Bimala, y se ríe por no llorar. Cuando el hermano mayor de Urmila tuvo que venderla para cubrir los gastos médicos de su padre, ingresado con una enfermedad grave en el hospital, escuchó las mismas mentiras. Estarían mejor con ellos; eso querían creer.

Como ellas, miles de niñas han sido víctimas de este sistema moderno de esclavitud, que se originó en los años cincuenta del siglo pasado, en el suroeste del país. La etnia tharu había habitado durante cientos de años esta región, aprovechándose de su resistencia genética a la malaria para sobrevivir en una de las zonas más fértiles. Sin embargo, cuando los avances médicos empezaron a reducir la incidencia de esta enfermedad, otras tribus ocuparon esas tierras y obligaron a los tharu a trabajar para ellos a cambio de una pequeña parte de la cosecha. La pobreza fue creciendo entre estas familias, que se vieron forzadas a entregar a sus hijas para subsistir. Fue el inicio de una tradición, heredada durante generaciones y permitida legalmente hasta hace unos años.

Aunque existían otras leyes para la protección de la infancia, el sistema kamlari no fue abolido oficialmente hasta julio de 2013. Gracias a la presión de varias ONG y de las propias jóvenes que habían logrado escapar de los terratenientes, el Gobierno nepalí se comprometió finalmente a colaborar en el rescate de todas las niñas cautivas y a emprender acciones judiciales contra cualquier cómplice del tráfico de menores. Sin embargo, muy pocos se han enfrentado a multas por este delito y alrededor de 300 kamlari permanecen todavía presas.

“¿De verdad crees que van a perseguir y castigar a oficiales de policía, grandes empresarios y cargos políticos? Son ellos, los más poderosos, los que todavía esconden niñas en sus casas”, cuenta Man Bahadur Chhetri, coordinador del programa de apoyo a las kamlari de Nepal Youth Foundation (NYF). Esta organización fue pionera en la lucha contra la esclavitud infantil y en los últimos quince años ha participado en la liberación de más de 12.000 niñas, que han accedido a becas para retomar sus estudios y formarse en diversos ámbitos profesionales.

De sirvientas a líderes en emprendimiento
Bimala ha recibido un crédito de 13.000 rupias para abrir una tienda de ultramarinos junto a su familia, mientras se prepara para estudiar Ciencias Empresariales. Por su parte, Urmila va a matricularse en Derecho para ser abogada. En su comunidad, y en muchas otras, se han creado cooperativas solidarias con el apoyo de NYF, que han permitido a cientos de jóvenes dejar atrás una vida de servidumbre y convertirse en emprendedoras. Gracias a este sistema, Mina ha abierto un salón de belleza y Dilkumari ha creado una escuela de costura en Banke, uno de los distritos donde más niñas se han convertido en kamlaris. Y no muy lejos de allí, Kamala presume de ser, probablemente, la única mujer que dirige un taller de motos en Nepal.

En 2010, decenas de jóvenes que habían sido rescatadas fundaron el Foro para el Desarrollo de las Kamarli Libres, del que ahora forman parte 1.375 mujeres. Son ellas las que gestionan la mayor parte de las cooperativas, y organizan grupos de apoyo con orientadores y psicólogos que les ayudan a superar los traumas de su infancia e integrarse de nuevo en su comunidad de origen. Algunas habían pasado tantos años lejos de casa que apenas recordaban a sus padres, e incluso eran incapaces de hablar el dialecto de su familia.

No obstante, el objetivo prioritario del Foro es colaborar con el Gobierno y las fuerzas policiales para rescatar a las niñas que continúan esclavizadas y concienciar a la sociedad nepalí sobre los perjuicios de este sistema. “Mi abuela y mi madre fueron kamlari antes que yo. Pero ahora he convencido a mi familia para que nunca más vuelvan a vender a una hija”, explica Urmila.

El fin de la esclavitud
En NYF están seguros de que esta práctica se habrá erradicado en menos de una década. “Hemos conseguido un cambio de mentalidad. Antes los hombres presumían de tener una o dos esclavas, pero ahora las esconden porque saben que no está bien. Creemos que no habrá nuevas kamlari y que liberarán a las que siguen ocultas en cuanto se hagan mayores”, afirma Bahadur Chhetri.

Ni las ONG ni el Gobierno saben con exactitud cuántas niñas continúan en esta situación, ya que las familias que las retienen cuentan con el poder suficiente para callar todas las bocas de su entorno. A muchas de ellas se les ha perdido la pista, porque han sido vendidas sucesivamente de unas familias a otras, las han obligado a casarse o incluso se las han entregado a mafias de otros países, sobre todo la India, donde serán aún más vulnerables.

El próximo mes de enero se celebrará en el oeste de Nepal el festival Maghe Sankranti, un evento que tradicionalmente ha sido el escenario idóneo para la compraventa de kamlari. “Los hombres venían de todo el país para elegir una niña que se ajustase al tipo de trabajo que requerían. Para cuidar bebés, se llevaban a las de cinco o seis años. Para trabajar en el campo, las preferían más fuertes, a partir de trece. Seleccionaban y regateaban, como quien va al mercado a por verdura”, asegura Bahadur Chhetri. En los últimos años, la Policía se ha mantenido alerta durante este festival para evitar el tráfico de niñas. Y lo han conseguido; al menos, en teoría.

Nepal, el país asiático con mayor explotación infantil
Pero las kamlari son solo la expresión más brutal de un problema que todavía está lejos de desaparecer en Nepal. Según UNICEF, uno de cada tres niños se ve obligado a trabajar, la mayor parte en zonas rurales. De todos los países para los que existen estadísticas, solo cinco, todos ellos africanos, tienen una tasa de explotación infantil superior a la de Nepal: Somalia, Camerún, Zambia, Burkina Faso y Guinea-Bissau. Además, este problema afecta más gravemente a las niñas. Un 38% de las menores sufre algún tipo de explotación, frente al 30% de los chicos.

La principal causa de esta elevada tasa de trabajo infantil en Nepal, según la Organización Internacional del Trabajo, es la extrema pobreza, en un país en el que el crecimiento económico no ha alcanzado a las clases más bajas. Y a su vez, la explotación de los niños contribuye a incrementar esa pobreza. “Nepal está atrapado en un círculo vicioso”, señala la OIT en el primer estudio de esta problemática, “y la forma de combatir ambos problemas es la educación”.

“Si se soluciona la pobreza, la necesidad del trabajo infantil desaparecerá automáticamente. El desarrollo del país se está viendo frenado por la explotación de los niños, que crecen analfabetos porque han estado trabajando en lugar de ir a la escuela. El ciclo se realimenta y la necesidad del trabajo infantil se renueva generación tras generación”, continúa el informe. Para romper el círculo, propone que el Gobierno incentive a las familias a llevar a sus hijos al colegio, ofreciéndoles una ayuda económica por cada niño matriculado.

Afortunadamente, la tasa de escolarización continúa creciendo. Urmila ya no tiene que mirar a escondidas los deberes de otros niños para seguir aprendiendo y, cuando tenga hijos, hará todo lo posible por darles una buena educación. Mientras tanto, sus esfuerzos siguen centrados en las niñas que siguen presas, sin poder ir al colegio. En la última misión de rescate, liberaron a una docena de kamlari que la Policía había localizado. ¿Cómo? Llamando a la puerta de los captores y apelando a su humanidad: “Por favor, no le hagas lo que me hicieron a mí”.

#hemeroteca #publicidad #sexismo | Por qué importa que un gay coja una fregona

Imagen: El País / Pareja gay del anuncio de Asevi
Por qué importa que un gay coja una fregona.
En pleno siglo XXI algunos anuncios siguen fieles a los roles tradicionales de género, aunque otros, los más exitosos, luchan por enterrarlos o reírse de ellos.
Rita Abundancia | S Moda, El País, 2015-11-02
http://smoda.elpais.com/articulos/publicidad-sexista/6912

Érase una vez en ‘Publicilandia’, un mundo donde las mujeres y los hombres tenían papeles muy claros y diferenciados. Ellas eran objetos sexuales y se ocupaban del cuidado y limpieza de la casa y los niños; mientras ellos eran padres incompetentes, aunque entendían mucho de coches y finanzas, y lo que más les gustaba era ver los partidos de fútbol en casa, con sus amigos, mientras bebían litros y litros de cerveza. Pasaban los años y el mundo cambiaba, pero en ‘Publicilandia’ todo se modificaba muy lentamente y con muchos años de retraso, hasta que un día las cosas empezaron a cambiar. Así podría empezar la historia de en ese universo que se dedica a tentarnos, a crearnos necesidades ficticias y a hacer que nos enamoremos de una marca hurgando y tocando partes de nuestro cerebro, corazón, tripas y, si es necesario, hasta genitales. Todo por conseguir que compremos algo a cualquier precio.

En pleno siglo XXI, Bic, la misma marca de bolígrafos que lanzó en 2012 una línea rosa “para ella”, celebraba este año, en Sudáfrica, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora con un spot en el que el eslogan aconsejaba al género femenino: “Look like a girl, act like a lady, think like a man, work like a boss” (“Ten el aspecto de una chica, actúa como una dama, piensa como un hombre, trabaja como un jefe”). Cualidades imprescindibles en toda mujer que triunfe. Al mismo tiempo, Premier Estates Wine, una marca de vino, ha hecho un anuncio para la televisión australiana en el que una chica coloca una copa, medio llena, de tinto a la altura de su pubis, mientras el eslogan final aconseja: “taste the brush” (“prueba el arbusto”).

En España no somos tan sutiles, y si bien es verdad que en publicidad los códigos deontológicos y las normas, en cuestión de sexismo, son muy estrictos, hay todavía muchos que se los saltan. Según Mª José López, responsable del Observatorio Andaluz de la Publicidad no Sexista, “donde se cometen errores muy graves y se ven publicidades totalmente inadmisibles es en empresas pequeñas, de ámbito local, donde muchas veces los anuncios no están hechos por profesionales, sino por los dueños o amigos”. Este año, sin ir más lejos, el gimnasio Fit Factory, de Ronda (Málaga), colaborador del programa ‘La Báscula’ de Canal Sur, eligió promocionar sus instalaciones con el contundente lema: “Sé sólo fea”. “Remajas” era el eslogan para las rebajas de verano del Centro Comercial Plaza Mar 2, en Alicante. En letras grandes, el vocablo podía leerse sobre la foto de tres culos femeninos en biquini, hasta que alguien lo denunció y el anuncio fue retirado, como ocurrió con el del gimnasio.

La publicidad de Cementos la Unión viaja en el tiempo a aquellos años, que tan bien retrató ‘Mad Men’, y en los que una de las fórmulas secretas para vender era enseñar el producto y poner al lado una mujer, lo más ligera de ropa posible. Receta que ha copiado esta empresa en varias ocasiones, aunque con un resultado estético mucho menos aceptable que en la época que recreaba Don Draper. Sus nefastos vídeos promocionales mezclan imágenes de obras, ejecutivos en traje de chaqueta y mujeres en biquini que enseñan el canalillo sin venir a cuento. Al mismo tiempo que el dibujo de una chica con grandes pechos sirve para empaquetar sus productos. Anuncios que han denunciado el Instituto de la Mujer de Madrid y la Dirección General de Familia y Mujer de la Generalitat Valenciana.

El Observatorio Andaluz de la Publicidad no Sexista, el que más trabaja a día de hoy en España debido a los recortes, y que se creó en el 2003, recibe una media de entre 450 y 500 denuncias anuales desde el 2013, cuando se incrementaron con respecto a años anteriores, que rondaban las 200 quejas anuales. Según su responsable, Mª José López, “no es que se cometan más infracciones, lo que ocurre es que se denuncian más porque la gente está más concienciada. Las quejas, generalmente, provienen, por este orden, de individuos de ambos sexos, asociaciones de mujeres, administraciones públicas y las que nosotros detectamos. Cada día desde aquí hacemos un seguimiento de la publicidad en los medios, aunque también se encuentran muchas muestras de sexismo en los contenidos no publicitarios, sobre todo en televisiones y tertulias. Pero a ese ámbito nosotros no llegamos, nos limitamos al de los contenidos publicitarios”.

¿Es el mundo de la publicidad el único que carga con los platos rotos y meteduras de pata que se producen entorno al sexismo, mientras los medios campan a sus anchas y mantienen a tertulianos, abiertamente machistas, en aras de los niveles de audiencia? Según David Coral, publicitario y presidente del Grupo BBDO&Proximity España, “somos un poco los que estamos en el punto de mira y los que tenemos unos códigos más estrictos, mientras eso no ocurre con los medios de comunicación ni las redes sociales. Es como si toda la responsabilidad recayera sobre la publicidad, como si ésta tuviera la misión de cambiar el mundo, de trasformar la sociedad. Ya estamos muy limitados y tenemos muchas regulaciones”.

Autocontrol es el organismo español de autorregulación publicitaria. Según Charo Fernández Magarzo, subdirectora general de Autocontrol y profesora titular interina de Derecho Mercantil en la Universidad Complutense de Madrid, “nuestro trabajo se desarrolla a dos niveles: un control voluntario preventivo y otro a posteriori. El primero es a través de un servicio de consulta previa o Copy Advice, que permite a anunciantes, agencias y medios conocer la corrección deontológica y legal de un anuncio antes de su difusión y todo lo que tiene que ver con la imagen de la mujer. El segundo, papel de esta entidad es ofrecer a la sociedad –consumidores, empresas y a la propia Administración– la posibilidad de presentar reclamaciones contra aquellos anuncios difundidos en nuestro país que atenten contra las normas o la dignidad de la mujer”.

La normativa considera ilícita la publicidad que presente a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, o bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados o que fomenten la violencia de género. Según Fernández Magarzo, “el número de reclamaciones recibidas en el 2014 en Autocontrol fue de 289 casos. Los principales motivos por los que se ha recomendado adoptar cautelas en la realización final del anuncio o modificarlo son, por este orden: atentado contra la dignidad de la mujer, utilización indebida del cuerpo femenino como objeto desvinculado del producto o comportamiento estereotipado”.

Este último aspecto es el que más se resiste a morir, y el que hace que las empresas de alimentación limpieza, aseo y belleza, junto con las de juguetes, sean las que siguen todavía manejando los tradicionales roles de los sexos. “Empieza a haber más hombres en los spots de productos de limpieza y más mujeres que anuncian coches”, comenta David Coral, “ya aparecen chicos cocinando o cambiando pañales, y si no ocurre más veces es por una razón meramente comercial, porque los estudios dicen que todavía son ellas las que se encargan de comprar, mayoritariamente, ese tipo de productos. Aunque también es verdad que la mujer está más sensibilizada sobre este tema, porque ha sufrido mucho y porque hasta hace relativamente poco su imagen en publicidad estaba por los suelos. Yo guardo anuncios antiguos que eran verdaderos insultos al género femenino, pero entonces eran considerados como algo normal. Esa sensibilización es entendible y algo que no tenemos los hombres. Cuando se ridiculiza o se ironiza sobre el comportamiento masculino no está mal visto. Como tampoco que se sexualice su imagen. Todos recordamos el anuncio de Coca Cola Light, en 1995, en el que un obrero muy atractivo se tomaba su descanso a las 11:30 para beberse un refresco, mientras todas las oficinistas se agolpaban en las ventanas para verlo. Hay que diferenciar entre contenidos sexuales –el sexo siempre ha vendido- y sexistas”.

Repetir los viejos roles de género empieza a ser una estrategia aburrida y poco exitosa a la hora de vender. Según apuntaba un artículo del diario inglés The Guardian, el pasado año se llevó a cabo un estudio sobre anuncios entre la agencia Saatchi & Saatchi y Mumsnet, en el que se revelaba que solo una de cada cinco madres inglesas se identificaba con las mujeres de los spots. “Los estereotipos de la perfecta madre y, en el lado opuesto, la exhausta mamá con el torpe marido, los encontraban particularmente encasillados. Y encasillar a alguien no es bueno si quieres que compre tus productos”, decía el artículo. Los hombres tampoco estaban muy contentos con su imagen en los anuncios, especialmente como salen parados en su papel de padres. La marca Dove Men+Care llevó a cabo otra encuesta en la que, aunque tres cuartas partes de los padres afirman que se ocupan del cuidado y bienestar de sus hijos, solo un 20% veía eso reflejado en los medios.

Pero en ‘Publicilandia’, como en cualquier país, hay también pioneros, precursores de nuevas teorías, creativos con ideas “raras” y arrestos para llevarlas a la practica. Y ejemplos no faltan. La marca de limpiadores Asevi, ha hecho toda una batería de anuncios en los que los que limpian la casa ya no son las mujeres sino gays, viudas solas y felices o hijos cuarentones y en paro, a los que la crisis les ha hecho volver a casa de sus padres. Realidad pura y dura. Algo más de fantasía es lo que exhibe el fabuloso anuncio de Money Supermarket que ya se ha hecho viral, en el que un ejecutivo con taconazos y un culo a lo Kardashian, enfundado en un mini short, va dejando boquiabiertos a los viandantes del distrito financiero con sus sensuales movimientos. Y si los hombres de negocios bailan ya ‘twerking’, las niñas parecen cargar cada vez menos con los estereotipos machistas, como refleja otro anuncio, convertido ya en declaración de intenciones y titulado ‘Like a girl’, de la marca Always, que fabrica compresas y tampones.

La publicidad no está destinada a cambiar el mundo pero, como dice Mª José López, “los mensajes repetitivos y constantes de los anuncios tienen un gran poder a la hora de trasmitir ideas o valores”. Yo añadiría que si están bien hechos y, además, son rompedores, las ventas están aseguradas. ¿Se puede pedir más?

domingo, 1 de noviembre de 2015

#hemeroteca #pierpaolopasolini | No matarán a Pasolini

No matarán a Pasolini.
Pasolini era verdad, es verdad como pocos artistas actuales. Hasta en sus contradicciones era sincero. Y humano.
Gregorio Belinchón | El País, 2015-11-01
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/11/01/actualidad/1446413575_577526.html

"Italia tiene el deber de recordar a Pasolini. Tiene el deber de transmitir a las nuevas generaciones la actualidad de su mensaje de búsqueda y de denuncia". La frase formaba parte del discurso, a inicios de este año, con que el ministro de Bienes Culturales, Dario Franceschini, anunció la creación de una comisión para dirigir los actos que estos días recuerdan al renacentista hereje, al escritor homosexual, al cineasta religioso, al poeta futbolista Pier Paolo Pasolini, asesinado la noche del 1 al 2 de noviembre de hace ahora 40 años en Ostia, a orillas del mar, un crimen nunca completamente aclarado. “Su muerte fue la de un profeta: inevitable, una especie de conjura de todo aquello contra lo que luchó en vida reunido no para matarlo, sino para masacrarlo. Da igual quién le matase aquella noche: a Pasolini lo mató Fuenteovejuna”, asegura Martín López-Vega, poeta y traductor de ‘La religión de mi tiempo’.

Como profeta de las desgracias de este siglo XXI, Pasolini vio venir casi todos los desastres actuales. En la entrevista que concedió, pocas horas antes de morir, al periodista Furio Colombo, de La Stampa, dijo: “Aspiro a que mires a tu alrededor y te des cuenta de la tragedia. ¿Cuál es la tragedia? La tragedia es que ya no hay seres humanos, hay máquinas extrañas que chocan entre ellas” o “Todo el mundo sabe que yo pago mis experiencias personalmente”. Willem Dafoe, que le dio vida en la película de Abel Ferrara que se estrenó hace unos meses, contaba a este diario: "Me parece fundamental recordar que no sólo fue un cineasta: yo empecé viendo alguna de sus películas, y rápido pasé a sus escritos, complejos y comprometidos. Y proféticos. Pasolini sigue en la batalla: vio venir lo que ocurre hoy con el capitalismo y la asfixia del ser humano como individuo, diluido en la sociedad de consumo, y nos avisó". Y remataba aquella entrevista: “Me da miedo su actualidad. Nos advirtió sobre los peligros que nos acechaban, lo escribió y aun así no hemos hecho nada. Al menos sigamos aprendiendo de él y de sus bellos textos”.

Por eso Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922) no ha muerto. Porque puede que su asesinato fuera un crimen político en un país arrasado por sus crímenes políticos, porque puede que algunas de sus novelas chirríen en el lenguaje del siglo XXI que se mueve entre la lánguida ridiculez de lo políticamente correcto y la cansina obsesión por epatar de los más radicales. Porque puede que algunas de sus películas aún no se entiendan y otras ya se den por sobreentendidas. Da igual. Pasolini era verdad, es verdad como pocos artistas actuales. Hasta en sus contradicciones era sincero. Probablemente nunca quiso ser clarividente, pero a su pesar veía el futuro y debía contarlo. A sabiendas de lo que eso podría significar. Y eso se llama coherencia.

Curiosamente, tras su muerte se estrenó ‘Saló o los 120 días de Sodoma’ -además se editó 'La divina mímesis', con textos de los años sesenta, y dejó inacabada la novela 'Petróleo', otro mensaje desesperanzado-, y en pantalla aparece el poder -en ese caso el fascismo surgido bajo el ala de Mussolini- con toda su crueldad. Carne herida. Destrozada. Dominación y sumisión como pocas veces se ha visto en pantalla. Y no por regodeo, sino como reflexión, decía su creador, del sexo como metáfora de poder en el hombre (según Pasolini, el sadomasoquismo está anclado en nuestro comportamiento). Y aquí llegamos al corazón del este poeta filósofo: la personalidad, el ser humano como individuo en contraposición al triunfo actual de la masa. ‘Saló o los 120 días de Sodoma’ es un grito contra la anulación del otro, el último aullido de un artista que quiso que, sencillamente, fuéramos nosotros.

Actos en homenaje
- En la ciudad natal de Pasolini, Bolonia, el lema ‘Más moderno de cualquier moderno’ sirve para agrupar las proyecciones, las diversas lecturas y una exposición que le recuerda. El periódico Corriere della Sera, donde colaboró en varias ocasiones, vende 22 de sus obras.
- En Roma empieza hoy en el Teatro Argentina 72 horas dedicadas a Pasolini, con 23 actores y actrices que leerán textos. En otros lugares de Italia incluso se le va a rememorar con partidos de fútbol, su amado deporte.
- En Valencia, este fin de semana el IVAM ha organizado varios actos en su memoria. En varias universidades españoles se repite la vindicación de su mensaje, como en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga.

#hemeroetca #mujeres #islam | El islam de las mujeres


El islam de las mujeres.
Son españolas y son musulmanas. Llegaron o nacieron aquí como hijas de inmigrantes o se convirtieron al islam como un proyecto espiritual de vida. Esta es la historia de un grupo de mujeres sin miedo que, sin renunciar a su religión, están orgullosas de ser españolas.
Jesús Rodríguez | El País, 2015-11-01
http://elpais.com/elpais/2015/10/29/eps/1446131577_808813.html

La cita es en una cafetería grande e impersonal próxima a la Puerta del Sol de Madrid. Toman asiento nueve mujeres españolas entre los 17 y los 30 años. Todas son universitarias. Hay una médica, una abogada, un par de periodistas y psicólogas y otras que aún permanecen en las aulas de Medicina, Arquitectura o Derecho. Todas son musulmanas. Todas llevan el pañuelo islámico, el hiyab, sobre una capucha de tejido elástico que cubre su cabello, cuello y orejas, y deja al descubierto el estricto óvalo de la cara sin rastro de maquillaje. Ellas responden, con ironía y fastidio, como si fuera una pregunta que han tenido que contestar demasiadas veces, que no, que nadie les obliga a llevarlo; que detrás de cada pañuelo no hay un padre autoritario, un imam radical o un marido opresor. “Está nuestra creencia e identidad. ¿Cree que aceptaríamos una religión que nos oprimiera? No somos tan tontas. Vivimos en un Estado de derecho”, afirma Dina, de 23 años, estudiante de Medicina.

“Y en el caso de que fuéramos tan tontas para meternos en ese infierno, lo lógico es que la gente nos compadeciera, nos tratara bien y no nos mirara con odio o nos negara un puesto de trabajo por llevar velo”. La conversación es intensa. Están orgullosas de su religión. Y son buenas en la dialéctica. No dan un paso atrás. Confiesan que entre ellas el debate es continuo y se extiende a colectivos de musulmanas en todo el mundo a través de las redes sociales. Es su arma para desentrañar la realidad de sus creencias. Y el rol de la mujer en el islam. Por primera vez en siglos. Quizá desde el papel protagonista de Aisha, la segunda mujer del profeta Mahoma, hace 1.400 años. Guerrera, política y jurisconsulta, con una personalidad que ensombrecía la de los compañeros del profeta, junto a los que rezaba sin celosías, es el icono de mujer que reivindican las musulmanas más avanzadas: el símbolo de la lucha por sus derechos y por la justicia social en un marco espiritual islámico.

Las mujeres musulmanas españolas que han hablado para este reportaje han ido escalando en el conocimiento de su religión desde una base cultural mínima heredada de unos padres inmigrantes, generalmente marroquíes, sin estudios, que durante tres décadas han estado más preocupados por sacar adelante a sus familias en la diáspora que de profundizar en el Corán, más allá de la religiosidad popular y las reglas tribales machistas.

Para los musulmanes de primera generación en España, la religión era un útil recurso coercitivo cuando sus hijas querían salir por la noche o ir a la piscina. Ante la duda, su respuesta era invariable: “El islam no lo permite”. “Se escudaban en la religión para educarnos porque no sabían qué respuesta darnos lejos de la comunidad de origen”, relata Najat Driouech, de 34 años, que llegó con 9 a Cataluña (se puso el velo a los 28); licenciada en Filología Árabe y con una larga carrera de mediadora en temas de género e islam, que la ha llevado a dar conferencias en Bruselas y EE UU y que confirma la efervescencia religiosa entre las musulmanas en los últimos años. “Yo tuve más información del islam en primero de carrera que en toda mi vida anterior. Cuando comencé a estudiar (por ejemplo, el libro de Dolors Bramon ‘Ser mujer y musulmana’), comprobé que no tenía nada que ver con lo que nos habían enseñado. Que no decía nada de quedarse en casa. El islam debe ser el que tú estudies e interpretes. El que sientas. Y ahí no hay sitio para la discriminación”.

–¿Es usted feminista?

–Cien por cien. Pero no creo en las feministas que quieren salvarnos y piensan que somos unas esclavas.

–¿El pañuelo es obligatorio?

–Lo decides tú. Y si te lo pones… sabes que no vas a ascender en tu trabajo.

La explosión comenzó cuando esa segunda generación de mujeres creció, se lo puso y salió a la calle. Un pañuelo que no siempre era religioso; podía ser estético, identitario, político, contestatario o de tribu urbana. Pero era una llamada de atención. Ellas existían. Reivindicaban su religión. No eran incultas ni sumisas. Y querían ser aceptadas como eran: musulmanas y españolas. “El conflicto del islam femenino empieza con nuestra generación, con nuestra visibilidad”, explican. “Nuestros padres eran discretos. Nuestras madres no iban cubiertas. Estaban atrapados en su condición de inmigrantes, muchas veces sin papeles; vivían la religión escondidos. El problema llega cuando nosotras, la segunda generación, que ya somos de aquí, empezamos a estudiar y a tocar temas religiosos. Y a ver los errores y contradicciones. Todavía no tenemos un excesivo conocimiento de la jurisprudencia y nos mordemos la lengua. Pero estamos en ese camino. En cualquier caso, más que los musulmanes de nuestra edad”.

Estas jóvenes muestran también sus contradicciones. Llevan vaqueros ceñidos y zapatillas Vans y Converse; utilizan expresiones como “flipar” o “estar rallada”, pero usan estrictos bañadores propios del siglo XIX y se niegan a hacer deporte sin chándal. Son las aristas sociales adheridas a su religión. Quizá el fruto de una educación islámica confiada en España por unos padres agobiados de trabajo a los oratorios dirigidos por los estrictos Hermanos Musulmanes y las mezquitas rigoristas, como la madrileña de la M-30, o televisiones como Córdoba Internacional, financiados por Arabia Saudí y que propagan un islam alérgico a la innovación. Y a telepredicadores del Golfo, con una respuesta misógina para cada pregunta, por absurda que pueda parecer. Es el ‘califato digital’, que tiene sentencias para todo: ¿Puede una musulmana comer un plátano? ¿Tomar chicle? ¿Usar gafas de sol? ¿Aplicarse crema corporal? ¿Bailar? ¿Usar perfume? ¿Comer con los hombres? ¿Ser barrendera o policía? Y así sucesivamente.

Para ser una religión que sus fieles exaltan como carente de dogmas y jerarquías, sin mandamientos ni sumo pontífice, uno se encuentra, por el contrario, a lo largo de este reportaje demasiados corsés en el islam y demasiados administradores de justicia infalibles que dicen basarse en el Corán (la revelación de Dios) y los hadiz (los dichos y hechos ejemplares del profeta) para justificar su juicio. Habitualmente misógino. Anclado en un pasado que nadie parece cuestionarse. “Todo lo contrario a la obligación de un musulmán o musulmana, que es el ‘iytihad’, el esfuerzo por hacer una interpretación personal, libre y crítica del Corán”, aclara Sara Azrak, de 27 años, filóloga inglesa, casada, sin hijos ni velo. “Yo tengo el Corán y me da unas claves que debo adaptar al momento en que vivo. El islam se adapta a cualquier entorno. Es un modo de vida. Pero el ‘islam político’, el que rechaza todo lo occidental, ha traducido el Corán y la tradición en dogmas; en algo incapaz de adaptarse. Y adaptarse no es dejar de rezar ni hacer lo que te dé la gana. Sino tener sentido común. Muchas musulmanas están buscando respuestas en el ‘planeta parabólica’, repleto de barbudos y mujeres tapadas hasta los ojos porque se emite desde Oriente Próximo, y salen aún más confundidas. Lo que tienen que hacer es comparar distintas fuentes. La educación es lo único que puede liberarnos a las mujeres”. Algo que tuvieron en cuenta las madres (inmigrantes) de la mayoría de las musulmanas de este reportaje, que lucharon porque accedieran a la Universidad contra viento y marea, desde la catalana de origen paquistaní Komal Naz, de 22 años, graduada en Humanidades, hasta la española de origen marroquí Ramia Chaoui, de 21 años, graduada en Dirección de Empresas; o Sokayna Driouech, de 32, graduada en Enfermería; o Zoubida Barik, de 45, abogada.

El joven imam Mohamed Said Alilech es una de esas estrellas televisivas conservadoras; dirige una mezquita en el extrarradio de Madrid y lanza sus sermones a través de la Red. Para Alilech, nacido en Tánger, experto en jurisprudencia, en un excelente estado de forma y ataviado con un ajustado polo de manga corta, “el velo es obligatorio, lo dice el Corán; no podemos inventar otra cosa. No se puede evolucionar lo del velo y la vestimenta recatada de la mujer. Son fundamentos que hay que conservar hasta el Juicio Final. Son textos unívocos que solo tienen una lectura”.

–¿Qué opina del feminismo islámico?

–Feminismo para que tengan voz, sí; para que puedan liderar o inventarse cosas, no. No se pueden poner en duda los textos del velo. Y la mujer tampoco puede dirigir la oración con hombres. Ni tener contacto físico. Eso lo digo yo jurídicamente. Me río del feminismo islámico. Eso son cuentos de mujeres conversas.

En esa línea de conducta, estas jóvenes musulmanas reunidas en el corazón de Madrid muestran rasgos de rigorismo como no dar la mano a su interlocutor. Pero a continuación se enredan en una firme batalla dialéctica, mirando a los ojos, polemizando, intentando derribar la mala imagen que arrastra el islam desde los atentados de 11 de septiembre de 2001; denunciando el sufrimiento de los palestinos; describiendo el mal trato informativo que sufre, según ellas, el colectivo musulmán. No se cortan. Exudan búsqueda. Quieren romper con el monopolio interpretativo de los ulemas, jeques e imames de países árabes que poco tienen que ver con el suyo. Pretenden releer las fuentes del islam en perspectiva de género. Dilucidar si cuando, en la aleya 4,34 del Corán, el profeta Mahoma sentenciaba de parte de Alá (según la edición del libro sagrado con el que Arabia Saudí ha inundado el mundo) lo siguiente: “Aquellas cuya rebeldía temáis, amonestadlas, no os acostéis con ellas; pegadlas”, alguien dedujo eso (de entre los 25 posibles sentidos que en árabe tiene la palabra que ellos interpretan como pegar) con el único objetivo de fortalecer el control sobre la mujer y justificar esa discriminación en la palabra de Dios.

Tienen también rasgos de inocencia; son conscientes de sus contradicciones; se terminan partiendo de risa entre rubores cuando describen cómo su religión impregna cada momento de su vida.

–¿Por ejemplo?

–No hacemos cosas que consideramos haram (algo que un musulmán no puede realizar): colarte en el metro, copiar en un examen, cruzar en rojo, maltratar a un animal, bajarte una peli ilegalmente o no pagar impuestos.

Permanecen solteras. Y no tienen prisa en dejar de estarlo. Una revolución en el islam, donde casarse joven es la regla. Y la soltería no se contempla. El imam Alilech sentencia: “Está mal visto no casarte. Hay que hacerlo lo antes posible. Así puedes disfrutar de tu sexualidad”. Por el contrario, una de nuestras interlocutoras, Sara Kourtam, de 24 años, estudiante de Filosofía, nos entrega un texto revelador sobre las nuevas corrientes del islam femenino elaborado por una de sus teólogas de moda, Maryam Amirebrahimi, formada en la Universidad de California (UCLA) y la prestigiosa islámica egipcia de al-Azhar, titulado Ser esposa y ser madre no son las únicas vías.

Amirebrahimi, que evolucionó del rigorismo saudí (“me convertí en una mujer encerrada y que vivía en un constante miedo psicológico de convertirse en una tentación para los hombres”) a embarcarse en la busca de una conciencia femenina islámica a través del estudio de las fuentes originales de su religión, abandera un feminismo moderado en boga en EE UU. Un país en la vanguardia teológica de la liberación de la mujer musulmana, con referencias intelectuales que vuelan por la Red, como la profesora y diplomática Asma Barlas, la investigadora Carmen del Río o Amina Wadud (la primera mujer que ofició de imama; en 1999 dirigió el rezo del viernes ante una audiencia de hombres y mujeres que se inclinaron hacia La Meca codo con codo, algo considerado ‘herejía’ por los rigoristas, y que repitió en Barcelona en 2005). Entre las páginas más destacadas de esta corriente de pensamiento y liberación está ‘Sisters In Islam’. Sus seguidoras hablan de “yihad de género”.

Más cerca que las americanas, también musulmanas, afincadas en Córdoba y muy activas en la Red, se encuentran la profesora Natalia Andújar y su compañera, la trabajadora social e inspiradora de la Unión de Mujeres Musulmanas de España, Laura Rodríguez Quiroga (organizadoras de los congresos internacionales de Feminismo Islámico). Su activismo espiritual es compartido en Cataluña por Eva, Almudena y otras sabias que piden no ser fotografiadas y que no figure su apellido (“por miedo a las represalias de los rigoristas”), que dan vida a la web ‘Alkalima’, “con la que hemos creado un punto de encuentro en torno al feminismo islámico. Hasta ahora solo había webs rigoristas, de las monarquías del Golfo; ¿quiénes son esos tíos barbudos para juzgarnos? Nosotras, sin un euro, estamos realizando un trabajo de traducción de textos del árabe y de interpretación de los mismos en clave de género, para transmitírselo a las mujeres de todo el mundo”.

Una tarea similar está realizando otra musulmana, Tamara Sebastián, inmersa en catalogar y crear una base de datos de todos los libros del islam en castellano, además de traducir otros títulos clave del inglés y el francés, “para que cualquier mujer que quiera aprender sepa de qué corriente ideológica es ese texto y por quién y dónde se ha escrito. Puede ser muy útil para los hijos de inmigrantes que se están informando en sitios extremistas de Facebook”. Según Eva, “cuando me encuentro con páginas de musulmanes que llaman al terrorismo, lo pongo directamente en conocimiento de la policía”.

Este círculo de propagandistas que buscan un islam abierto e inclusivo se completaría con dos religiosos, Hussein Labrass, un imam progresista de Canarias que está investigando las fuentes del islam y extendiéndolas por YouTube, y el imam americano John Ederer, que está trabajando en la interpretación de los textos sagrados en clave de género, buscando una lectura diferente de los mismos, y que recientemente publicó el texto ‘Sabias y predicadoras’ en el islam, que incluía esta reflexión: “Para el musulmán, la actitud correcta no es resistir ni rechazar la modernidad, sino aceptarla con nuestra ley divina”. En ese marco se encontraría también el colectivo Musulmanes por la Paz, cercano a Podemos, que reúne bajo un mismo techo a las dos ramas principales (y enemistadas desde hace 1.400 años) del islam: chiíes y suníes. Para uno de sus inspiradores, Julio González, “el islam se ha utilizado como forma de represión. Lo sagrado son los cinco pilares y el resto es costumbre que hay que evolucionar”.

Sara Kourtam y el resto de las musulmanas de nuestra reunión en Madrid son conscientes de que seguir solteras supone renunciar al sexo. “Puedes tener novio, pero sin contacto físico. Cuesta. Somos humanas y nos apetece y sentimos deseo. Pero tienes que controlar tus instintos. El sexo fuera del matrimonio es pecado grave. Los tíos que hagan lo que quieren; nosotras lo hacemos por Dios, no porque un tío nos obligue”.

A continuación aclaran que jamás contraerán matrimonio por contrato o conveniencia. “Ni porque se nos pase el arroz”. Sin embargo, cuando llegue el momento, será con un musulmán. Sin dudarlo. Una convicción que han repetido una veintena de musulmanas españolas a lo largo de este reportaje. La ley islámica lo impone, aunque no a los hombres (algo que algunas teólogas islámicas comienzan a poner en cuestión, como la obligatoriedad del velo o la ausencia de mujeres en las mezquitas). “Para mí no es un problema casarme con un musulmán. Nunca me he planteado lo contrario. La religión determina lo que hago; es mi forma de ser y de vivir; y sería imposible hacerlo con un hombre que no compartiera lo que a mí más me importa.

Pero tampoco me voy a casar porque me lo impongan o esté bien visto. Ni de broma. Mis padres han sido los primeros en meternos en la cabeza a las tres hermanas que teníamos que estudiar y no depender de nadie”, explica Noha el ­Haddad, de 27 años, doctora en el hospital de Alcalá de Henares. “Yo no vivo confundida entre varios mundos. Soy mujer, española y musulmana. Y no tengo que renunciar a ninguna de mis identidades. Nuestra identidad religiosa es musulmana, y la nacional y cultural, española. Vivo en una sociedad democrática. Creo en la Constitución y los derechos humanos. No me gusta la actitud paternalista y protectora que proyecta muchas veces el islam hacia la mujer. Dios nos ha creado con las mismas facultades; las mujeres somos libres y fuertes; tenemos los mismos derechos y obligaciones; nunca iría con un hombre que no me valorara o me tratara como una menor”.

–¿Se considera feminista?

–No hay solo un feminismo. No están solo las radicales de Femen. Nosotras tenemos pechos, pero también cabeza. Me considero feminista porque defiendo a la mujer y sus derechos. Y soy musulmana. Y me gustaría que se recuperaran las libertades que tenía la mujer en el islam primigenio, no lo que ha venido a continuación, cuando la religión se ha mezclado con tradiciones machistas. No hay por qué imitar a Marruecos o Arabia Saudí”.

La mayoría nacieron en España o llegaron aquí de niñas. Varias estudiaron en colegios de monjas. Todas son de origen marroquí. Forman parte de la Asociación de Chicas Musulmanas de España (Achime). Un lugar donde una joven española, seguidora del islam, con estudios e inquietudes religiosas y sociales, puede relacionarse con mujeres de su perfil, avanzar en el estudio de su religión desde un punto de vista femenino “y con un autodidactismo responsable y compartido”, al margen de los centenares de federaciones, asociaciones, comunidades y mezquitas dirigidas por hombres (casi siempre extranjeros) y ligadas a posiciones políticas de Marruecos, Siria o Arabia Saudí. “Vamos por libre. Queremos encontrar el camino. Buscar el islam de nuestro país”.

En España hay en torno a dos millones de musulmanes (de los 25 millones de la UE), de los que más de la mitad serían ya españoles; más de 1.100 mezquitas y oratorios, y unas 2.000 comunidades. En 1992 apenas había 100.000 musulmanes. Es un colectivo heterogéneo, surgido de la inmigración y con una enorme pluralidad de orígenes, culturas, lenguas y tradiciones. La representación institucional de ese complejo grupo humano ha sido siempre complicada, con una enorme división política en la punta de la pirámide, entre los Hermanos Musulmanes, el régimen marroquí, la oposición islámica también marroquí de Justicia y Caridad y los españoles conversos al islam, procedentes en su mayoría del antifranquismo; y con los Gobiernos saudí, iraní y marroquí y sus respectivos servicios secretos repartiendo dinero a unos u otros en función de los intereses políticos de cada momento.

Ese escenario fragmentado ha provocado una ausencia total de interlocución con el Estado. Y un profundo desconocimiento mutuo, que el actual Gobierno pretende solucionar tomando el control de la inoperativa Comisión Islámica de España (CIE), la institución que, desde 1992, tendría que haberse ocupado de la interlocución de la comunidad musulmana (en temas empantanados como la educación, la financiación, los cementerios o la asistencia en las prisiones) con el Ejecutivo. Y poner al frente a una persona de su completa confianza.

El incombustible médico septuagenario sirio Riay Tatary, cercano a los Hermanos Musulmanes, cabeza visible del movimiento islámico en España desde 1971. Para muchos de ellos se trata de un golpe de mano, “es como si el Gobierno español se metiera en lo que hace la Conferencia Episcopal, la interviniera y ­pusiera o quitara a su responsable”, explica Mounir Benjelloun, presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), que en 2012 contó, por primera vez en la historia del islam en España, en su ejecutiva con cinco musulmanas: Natalia Andújar, Zoubida Barik, Amparo Sánchez, Isabel Romero y Tamara Sebastián. Si el Gobierno coloca a Tatary como omnímodo presidente del islam español, será el fin de esa alentadora cuota femenina.

La capital del feminismo islámico en España está en Córdoba. Aquí viven y trabajan tres de las mujeres más activas del islam de las mujeres, Isabel Romero, Natalia Andújar y Laura Rodríguez. Son conversas, no llevan velo, tienen estudios superiores, se sitúan políticamente a la izquierda y están entre los 40 y los 50 años. Han dirigido asociaciones de musulmanes en Cataluña, el País Vasco y Andalucía. Algo que Isabel Romero continúa haciendo como presidenta de Junta Islámica, una de las más antiguas y prestigiosas de España, fundada en 1989 por conversos españoles organizados en torno a Mansur Escudero, fallecido en 2010.

Las tres luchan por un islam español, “normalizado, contemporáneo, basado en los derechos humanos y sin extranjeros al frente; que no sea misógino, jerarquizado ni vertical; sin dogmas ni mediadores”. Un islam donde se pueda hacer la plegaria en español, las mujeres estén al frente del rezo y, sobre todo, que pueda servir de puente entre esta sociedad y los inmigrantes y las segundas generaciones. Su camino no ha sido fácil. Comenzaron su andadura próximas al rigorismo. Cubiertas y sumisas. Como explica Andújar, “el primer paso de muchas conversas es la sobreadaptación: ser más musulmana que las musulmanas. Es un mecanismo de defensa por miedo a que te rechacen. Implica un sobreesfuerzo para agradar a los demás, para cumplir ‘con el ideal de perfección que se espera de mí’. Cuando te conviertes al islam en España no tienes dónde mirar. Y te arabizas; te vistes como una marroquí. Hay una confusión entre islamizarse y arabizarse. Y después vas pasando del clímax a la depresión. Esa sobreadaptación nos da alergia. Estamos demostrando que se puede entender el islam de otra forma. Sin embargo, el termino feminismo aún da miedo a las musulmanas”. “Vivimos el islam como una energía de vida; no como un guardián de la moralidad obsesionado por el cuerpo de la mujer y el largo de tu falda. Yo concibo a Dios como una mujer; como un útero, porque da la vida”, recalca Isabel Romero.

Su evolución las ha llevado a ser atacadas a babor y estribor. Como explica Laura Rodríguez, “para los rigoristas somos innovadoras, intoxicadas por Occidente y herejes; para la derecha, traidoras a la patria, y las feministas agnósticas nos niegan toda visibilidad. Piensan que como feminista no puedes ser musulmana y como musulmana no puedes ser feminista. Nos dan por todos los lados”.

Las tres han demostrado que hay vida fuera del islam establecido por las asociaciones y las embajadas árabes. Isabel preside el Instituto Halal, un centro de certificación de calidad de productos aptos para el consumo de los musulmanes (que no contengan, por ejemplo, alcohol o grasas porcinas), que se ha convertido en la referencia internacional y ya certifica a más de 300 empresas de alimentación, cosmética y hostelería. Y además practica una ingente labor editorial y educativa. Su estilo de vida, de vestir y relacionarse puede ser un buen ejemplo para las musulmanas españolas. “Buscamos un islam inclusivo en una España diversa, que se reconcilie con su historia; un islam de aquí”.

Cae la tarde en Madrid. Las mujeres de Achime enfilan el parque del Retiro para realizar la oración de la tarde. La despedida es rápida. Cuando se les pregunta cómo les gustaría ser percibidas por la sociedad, su lista es inagotable. Se puede resumir en cuatro ideas: “Nuestra identidad es musulmana y española. Queremos mejorar esta sociedad a través del voluntariado y la participación. Buscamos un empoderamiento firme y activo de la mujer musulmana en España. Y si una musulmana no quiere que la engañen, que estudie. Y ya nadie podrá decirle que se quede en casa”.

#hemeroteca #mujeres #islam | Natalia Andújar: “Hay un movimiento internacional de mujeres musulmanas que luchan, dentro del marco religioso, por su emancipación”

Natalia Andújar · Docente, escritora y feminista musulmana: “Hay un movimiento internacional de mujeres musulmanas que luchan, dentro del marco religioso, por su emancipación”.
Docente y escritora con una marcada área de influencia centrada en el Islam y las mujeres, Natalia Andújar feminista y musulmana dictó en Bilbao una conferencia.
Nekane Lauzirika | Deia, 2015-11-02
http://www.deia.com/2015/11/01/mundo/hay-un-movimiento-internacional-de-mujeres-musulmanas-que-luchan-dentro-del-marco-religioso-por-su-emancipacion

No fue educada ni en el catolicismo ni en el islam, al que llegó desde su agnosticismo tras ciertas inquietudes personales “que todo el mundo se plantea alguna vez”, puntualiza. “Mi contacto directo con personas musulmanas se estableció en Senegal, en un viaje de cooperación. Allí empecé a escuchar sobre el islam, sus prácticas y comencé a interesarme. Era una inquietud que tenía a la que no le ponía etiqueta”, reconoce la lingüista catalana. A Natalia Andújar la opción católica que veía en el Estado español, su estructura jerárquica y los intermediarios no le gustaban, mientras que en el islam veía una relación directa con Dios, “aunque la parte que más chirría”, que más le pesa es el tema de la mujer. Por ello pasó del contacto con las personas a investigar y a leer los textos ya en clave más intelectual. “Y me doy cuenta de que hay un movimiento internacional de mujeres que están luchando dentro del marco religioso por la emancipación de la mujer”, apunta Natalia Andújar. La lingüista musulmana ha visitado Euskadi invitada por Baltistan Fundazioa para hablar de género y desmontar prejuicios. Para ofrecer una visión más plural y más rica del islam, sin obviar que existe discriminación hacia las mujeres, “como en todas las religiones”, sostiene.

Feminista y musulmana ¿No suena a incompatible?
-La pregunta de por sí es un poco extraña para una mujer feminista. Dándole la vuelta a la cuestión es como si alguien que desconociera la cultura española dijera que como hay muchos feminicidios la cultura española es misógina, y por el hecho de ser feminista española no sería compatible. Llegar a esas ecuaciones tan rápidas serían incompatibles si se entendiera el islam de manera existencialista como una religión misógina patriarcal por esencia.

¿Y no es así?
-Si hacemos una lectura contextualizada y en clave feminista, no solo es compatible, sino que se constata que hay muchas mujeres feministas musulmanas.

¿En el Corán aparece discriminada la mujer?
-Aparecen pasajes que describen una sociedad del siglo VII, en la que evidentemente no podemos aspirar a que las religiones sirvieran a una sociedad igualitaria. Ocurre no solo en temas de género; la economía se basaba en la esclavitud, en una desigualdad, en los botines de guerra. Como todo mensaje divino que llega a lo largo de las épocas, van a ser unos mensajes revolucionarios al principio, porque irán en contra de los poderes establecidos; todos los profetas fueron mal acogidos en sus sociedades.

¿Quizá porque favorecían a los pobres?
-Se posicionaban con los marginados, los pobres, a favor de la igualdad, por la no opresión. Todo eso se enfrentaba con los poderes que había en la época. En general esos proyectos más embrionarios/revolucionarios acabaron diluyéndose en el tiempo y termina imponiéndose un patriarcado que ya existía, que era el sustrato que había en esa época

En el Corán aparece la discriminación patriarcal histórica de la mujer ¿Y en la sharia?
-La discriminación de la mujer aparece de manera descriptiva; la cuestión es diferenciar lo que pasa en una época con algo que sea normativo. Si acudimos al Corán, la sharia no es una palabra muy usada. No se le da mucha importancia. En el sentido coránico, sharia significa un camino que lleva a la fuente. Si hablamos estrictamente del Corán cada tradición espiritual tiene su propia sharia.

¿El cristianismo y el judaísmo también?
-Sí, cada religión tiene un camino que le va a llevar a una fuente que es el origen común. Todo eso ha pasado con los siglos y la historia a simplificarse y a reducirse en lo que sería la jurisprudencia. Hemos ido de una sharia en clave espiritual a una jurisprudencia donde el marco legal se ha hipertrofiado y, además, se ha reducido aún más a temas relacionados con castigos corporales.

En la evidente discriminación hacia la mujer en los países musulmanes, ¿hay más de costumbre que de religión?
-Hay discriminaciones, igual que en todas partes; el patriarcado no es exclusivo de los países de mayoría musulmana, aunque es cierto que se hacen lecturas muy conservadoras; poco respetuosas de los derechos de las mujeres. Eso se debe a que siempre las han interpretado los hombres que estaban en el poder y han decidido que eso era el Islam y las mujeres no han tenido derecho de interpretar. En una Cumbre internacional a la que acudí en Koala Lumpur en Malasia, había más de 300 activistas -intelectuales de todo el mundo- que hicieron una encuesta. Y una de las preguntas que formularon fue: ¿Cuál crees que es el elemento fundamental para la emancipación musulmana?

¿Qué respondieron?
-Había diferentes opciones. Se podía elegir entre la emancipación económica, la educación, etc, etc. Sin embargo, el punto que se llevó el 70% de los votos fue el acceso a la interpretación de los textos del Islam. Eso se entendía como la llave maestra para poder abrir los cerrojos.

¿Que una mujer no pueda conducir en Arabia Saudí, es discriminación, costumbre, culpa del Islam? ¿O el machismo no tiene religión?
-Si fuera culpa del Islam en todos los países de mayoría musulmana estaría prohibido conducir. Y evidentemente es la excepción; eso no tiene nada que ver con el Islam. Es una cuestión del patriarcado, de intentar infantilizar a las mujeres. El machismo es universal, es común, en todas las épocas y en todos los lugares.

Por el mismo delito de adulterio a un hombre le condenan a azotes-prisión o incluso le dejan libre y a una mujer se le lleva a la muerte.
-Eso ocurre en lugares contados y tiene que ver con las legislaciones de esos países. A todos los musulmanes, en los países donde se producen esas prácticas, les parecen una aberración. En el Estado español nos puede parecer una aberración que en EE.UU. se maten a latinos y a negros. Si nos posicionamos en contra de la violencia institucional tenemos que criticar todas las legislaciones que atentan contra los derechos humanos como en Irán, Arabia Saudí y también EE.UU.

No intento ser agresiva, pero que a millones de mujeres se les obligue a llevar velo, burka... ¿no se ve como una discriminación?
-Se ve como una imposición de los Estados y en Europa algunos como Francia imponen que una mujer se desvele y en otros imponen que se velen. El problema está en la imposición; lo que debe de primar es la libertad de cada mujer a cómo vestirse.

¿Pero cree de verdad que es una opción personal de millones de personas?
-En Irán no; y en Francia tampoco pueden ponérselo cuando quieren. Hay un Estado que les imponen como deben vestirse. Las motivaciones pueden ser muy diversas; muy pocas van a ser en clave espiritual y la mayoría serán, más bien, en plano político.

En un país donde prima la sharia, ¿mantiene una mujer casada todos sus derechos civiles?
-Hay países de mayoría musulmana que la mayoría de legislaciones que existen no tienen nada que ver con el Islam; por ejemplo, en el Magreb se basan en el Código Napoleónico y los países que fueron excolonias británicas en lo único en lo que deciden legislar sobre temas de sharia es en los códigos de familia, pero en el resto rige el sistema occidental; la banca , los impuestos son occidentales, prácticamente todo.

Aceptando que el Islam no es machista ni antifeminista. ¿Por qué en los países donde es mayoría el Islam, la ley otorga derechos civiles y penales diferentes a hombres y mujeres?
-Creo que no es nada que no haya pasado en Europa. Cuando llega la alianza entre el poder político y religioso acaban validándose el uno al otro. Pudiera pasar aquí en la época de la dictadura y el nacional catolicismo. Que existe el patriarcado es innegable y en los países que ha habido tradición musulmana se le va a poner el barniz de lo islámico, pero en realidad, los legisladores son hombres, no mujeres y van a ser ellas las principales víctimas de esas leyes.

¿Cree que feminismo y libertad van de la mano?
-El feminismo tiene que ver con la justicia, con la igualdad, pero al fin y al cabo eso de que somos libres... ¿Yo soy libre de ponerme una minifalda y un escote? Igual es el mercado quien nos está obligando a una cierta estética. Somos bastante esclavos de la sociedad en la que nos ha tocado vivir.

Le pregunto sobre mujeres e islam, ¿la situación de las mujeres musulmanas en países occidentales es distinta?
-Yo he vivido en Senegal, de mayoría musulmana, y hay ministras que son mujeres que abogan por el empoderamiento de la mujer. Volvemos a lo de siempre; hay que ver en qué países y qué legislaciones. En Arabia Saudí los hombres también son víctimas de ese sistema feudal, y los hombres defensores de los derechos humanos también estarán encarcelados; en Irán a los que están en contra de las políticas gubernamentales los encerrarán. Está la cuestión de género, pero toda la sociedad sufre ese tipo de teocracias; estamos hablando de cuestiones políticas. Hay otros países como Marruecos donde existen muchas feministas y no las matan por serlo.

En Lleida, en Ermua... ya hablan de que las mujeres sean vistas solo por médicos mujeres ¿Esto es una subversión de nuestra cultura?
-Estoy a favor de la negociación. Que en un primer momento las mujeres tengan acceso a la Sanidad. Hay que ponerse en la piel del paciente y ver de qué manera será beneficioso para su salud. A lo mejor, poco a poco, con proyectos pedagógicos, y con la confianza que le puedes dar al paciente sea esa misma persona la que dé el paso y acepte cosas que en un principio le iban a plantear como una barrera. Habrá mujeres muy pudorosas y hombres muy posesivos; el sanitario debe de poder negociar con esa persona y de común acuerdo llegar a un punto medio que satisfaga a todos.

¿Se ha sentido discriminada por ser musulmana?
-En primera persona no. Pero sí que muchas mujeres que llevan velo sufren discriminación. En ambientes académicos al entrar en debates noto mucha resistencia. El problema es que tenemos una doble lucha.

¿En qué sentido?
-Dentro de la comunidad musulmana para hacer avanzar las mentalidades y para dar la posibilidad, sobretodo, a que las nuevas generaciones entiendan que es posible hacer todo lo que hacen sin ir en contra de la religión. Por otro lado, en el ámbito no musulmán ni siquiera se nos permite pertenecer a la familia feminista; se nos expulsa diciéndonos que eso no es posible. También hay dogmas dentro del feminismo; hay estructuras que deciden quién es feminista y quién no. Y si no te adaptas al feminismo hegemónico: blanco, etnocéntrico y burgués , pues fuera de esa familia feminista, porque deciden que el islam es misógino y no hay nada que hacer.

#hemeroteca #transexualidad | Un pueblo de Córdoba, pionero en incluir a transexuales en sus planes de empleo

Imagen: Andaluces / Registro de Ley de Transexualidad de Andalucía
Un pueblo de Córdoba, pionero en incluir a transexuales en sus planes de empleo.
Raúl Solís | Andaluces, 2015-11-01
http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/un-pueblo-de-cordoba-pionero-en-incluir-a-transexuales-en-sus-planes-de-empleo/

Posadas, municipio cordobés de 8.000 habitantes, será el primero de España que discriminará positivamente a las personas transexuales en los planes de inserción laboral que dependan directamente del Ayuntamiento. La medida ha sido aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos.

La delegada de Educación, Deporte y Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Posadas, recuerda que, cuando una de las tres personas transexuales que hay en su pueblo comenzó su proceso de transición, “circulaban mensajes con fotografías insultantes y burlescas hacia la mujer transexual”.

Eso alertó a esta joven concejal y la concienció de que ser transexual no era fácil, mucho menos en su pueblo. “Ser transexual es motivo de discriminación y muchas de estas personas no encuentran empleo por su identidad de género”, dice la edil que ha convertido a su municipio en el primero de España en tomar medidas efectivas para luchar contra el 70% de tasa de desempleo que sufren las personas transexuales en nuestro país.

El Ayuntamiento de Posadas sufre en la actualidad un plan de ajuste, por lo que no tiene autonomía para diseñar un plan de empleo local este año, aunque la voluntad municipal es que “en cuanto salgamos del plan de ajuste y tengamos competencias plenas para poner en marcha planes de inserción laboral, elaboraremos un plan específico para sacar de la exclusión laboral y social a las personas transexuales”, recalca esta edil de Izquierda Unida.

Lucena se lamenta de que “en los pueblos estamos menos concienciados que en las ciudades; es normal ya la aceptación de los homosexuales en casi todos los pueblos, pero las personas transexuales sufren muy duramente la intolerancia y las burlas”, denuncia. La responsable de Educación de esta localidad cordobesa adelanta que el Ayuntamiento luchará contra la transfobia desde todos sus frentes posibles, “desde la educación pública, por supuesto”, señala la titular de Educación del Consistorio.

Reasignación de sexo
La iniciativa también contempla instar al Gobierno central a que incluya la reasignación de sexo en la cartera nacional de prestaciones sanitarias y a la Junta de Andalucía a que “acelere” la aplicación de la ley integral para la no discriminación por motivos de identidad de género, aprobada por el Parlamento de Andalucía en julio de 2014, un norma que convirtió a Andalucía en el primer territorio de Europa en no considerar una patología la transexualidad y que se compromete a remover todos los factores sociales que impiden que las personas transexuales vivan en condiciones de igualdad con el resto de la población.

La concejala del primer municipio de España que toma medidas concretas para que las personas transexuales tengan más alternativas laborales que la prostitución o el mundo del espectáculo, espera que el resto de localidades andaluzas y españolas se contagien del espíritu de la iniciativa y que usen las herramientas municipales para eliminar todos los obstáculos que condenan a siete de cada diez transexuales a la exclusión social.

Eso cuando la condena de las personas transexuales no es también las burlas, los insultos, la violencia y ver su identidad de género caricaturizada en formas de mensajes de móviles, de carteles pegados por las calles o de codazos y chascarrillos a su paso, como los que un día sirvieron para burlarse del proceso de transición de genero de una de las tres personas transexuales que viven en este pueblo cordobés de 8.000 habitantes y que alertaron a Maribel Lucena a luchar contra la transfobia.

#hemeroteca #mujeres #politica | El Congreso tuvo esta legislatura más diputadas que nunca y fue paritario por primera vez

Imagen: Google I,ágenes / Celia Villalobos
El Congreso tuvo esta legislatura más diputadas que nunca y fue paritario por primera vez.
Tras cuatro años, el Palacio de las Cortes ha echado el cierre con 23 diputadas más que las que recibió cuando se inició la legislatura, lo que supone un 42,2% del total. Los hombres han pasado de ser 225 (64,2%) a quedarse en 202 (el 57,7%).
Europa Press | Público, 2015-11-01
http://www.publico.es/politica/congreso-tuvo-legislatura-mas-diputadas.html

El Congreso arrancó en 2011 la X Legislatura con 125 mujeres, el 35,7% del total de los 350 diputados elegidos en aquellas generales, pero a lo largo de estos cuatro años se ha ido incrementando la presencia femenina hasta llegar a 148 diputadas, superando así el 40% del hemiciclo, y situándose por primera vez dentro de los porcentajes considerados paritarios. Asimismo, ha sido la legislatura en la que más mujeres han pasado por el Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

La Ley de Igualdad aprobada en 2007 estableció las denominadas listas paritarias, que obligan a los partidos a que, en cada tramo de cinco puestos de sus candidaturas, ninguno de los dos sexos supere el 60 por ciento o esté por debajo del 40 por ciento, pero eso no impide que uno de los dos géneros cope los puestos de salida que finalmente tengan escaño.

De hecho, la paridad no se logró tras las generales de 2008 -las primeras en las que todas las candidaturas tuvieron que cumplir los nuevos requisitos fijados en la Ley de Igualdad- porque entonces fueron elegidos 226 hombres (64,5%) frente a 124 mujeres (35,4%), exactamente igual que en las legislativas anteriores que tuvieron lugar en 2004.

Llegaron con los relevos, no por estar en puestos de salida
De las votaciones del 20 de noviembre de 2011 sólo surgió una diputada electa más que en las dos convocatorias anteriores: 125 mujeres frente a 225 hombres, es decir, el 35,7% por un 64,2% de varones.

Pero tras estos cuatro años, el Palacio de la Carrera de San Jerónimo ha echado el cierre con 23 diputadas más que las que recibió cuando se inició la legislatura, lo que supone un 42,2 por ciento del total. Los hombres han pasado de ser 225 (64,2%) a quedarse en 202 (el 57,7%).

Además, esta ha sido la legislatura en la que el Congreso ha contado con más mujeres puesto que de las 438 personas que han tenido acta en la Cámara Baja en estos cuatro años, 175 (el 39,9%) han sido féminas. Desde que empezó esta etapa democrática el número de mujeres se ha multiplicado por ocho, pues en la Legislatura Constituyente sólo hubo 21 diputadas (el 6% del total).

En la primera legislatura (1979-1982) subieron a 24, en la segunda (1982-1986), la primera de mayoría absoluta de Felipe González, volvieron a bajar a 23 y en la siguiente (1986-1989) llegaron a 33. El avance más grande tuvo lugar entre 1989 y 1993, cuando tuvieron escaño un total de 54 féminas, que se transformaron en 65 en la quinta legislatura, última de aquella etapa socialista.

A partir de ahí la entrada de diputadas en el Congreso fue creciendo más intensamente y entre 1996 y 2000, primera legislatura del Gobierno de José María Aznar, rozaron el centenar (fueron 98), una cifra que ya superaron en la siguiente (2000-2004), cuando hubo 132 diputadas y una de ellas, la 'popular' Luisa Fernanda Rudi se convirtió en la primera presidenta de la institución.

Después el ritmo de entrada de mujeres se ralentizó aunque seguían aumentando. En la octava legislatura, la primera de José Luis Rodríguez Zapatero, 146 escaños tuvieron nombres femeninos, en la siguiente (2008-2011) llegaron a 158 y en la que acaba de terminar se ha batido el récord de 175 mujeres en el hemiciclo de la Cámara Baja a lo largo de todo el periodo.

Mujeres en la mesa del congreso
Las mujeres también han ido ganando peso poco a poco en la Mesa del Congreso y de las comisiones. En concreto, en el órgano de gobierno de la Cámara, que tiene nueve miembros, sólo hubo una mujer en la Legislatura Constituyente y ocupó una de las cuatro vicepresidencias.

En la primera legislatura hubo tres mujeres en la Mesa (una vicepresidenta y dos secretarias), pero en las tres siguientes volvieron a quedarse con una única representante del sexo femenino (una secretaria en cada una de aquellas legislatura).

En quinta y la sexta subieron a dos (ambas secretarias) y en la séptima se produjo un salto cuantitativo y cualitativo puesto que Rudi ocupó la Presidencia y por la Mesa llegaron a pasar otras cinco mujeres (tres vicepresidentas y dos secretarias).

La siguiente legislatura (2000-2004) hubo dos vicepresidentas y dos secretarias, en la novena dos vicepresidentas y una secretaria y en la que acaba de finalizar la Mesa ha contado con dos vicepresidentas y otras tantas secretarias.

#hemeroteca #pierpaolopasolini | Dacia Maraini: «Hay novedades sobre el asesinato de Pasolini, pero no se reabre el proceso»

Imagen: ABC / Pier Paolo Pasolini y Dacia Maraini
Dacia Maraini: «Hay novedades sobre el asesinato de Pasolini, pero no se reabre el proceso».
El gran poeta y cineasta italiano fue asesinado en la noche del 1 al 2 de noviembre de 1975.
Ángel Gómez Fuentes | ABC, 2015-11-01
http://www.abc.es/cultura/libros/abci-novedades-sobre-asesinato-pasolini-pero-no-reabre-proceso-afirma-abc-dacia-maraini-201511012155_noticia.html

«Si hoy viviera Pasolini lucharía por una nueva forma de humanismo, pondría al centro al ser humano con toda su complejidad y sacralidad. Este es el discurso que hacía en su época y hoy lo haría mucho más fuerte, porque se tiende a una deshumanización, con el fenómeno de la falta de trabajo». Pier Paolo Pasolini, asesinado en la noche del 1 al 2 de noviembre de 1975, seguiría hoy en esta lucha, cuenta a ABC Dacia Maraini, su compañera de viajes, intereses y batallas, una de las voces más importantes de la cultura italiana de hoy, autora de novelas («La larga vida de Marianne Ucría», «El Tren de medianoche», «La Gran Fiesta»), poesía, teatro y monografías.

Con Pasolini escribió el guión para su película «Las mil una noches». Compañera durante quince años de Alberto Moravia, con él y con Pasolini realizaron una decena de viajes a Africa, en uno de ellos, a Mali, con Maria Callas. «Ella estaba enamorada de Pier Paolo. Tenía la ilusión de que hubiera abandonado la homosexualidad y se convirtiera en heterosexual», recuerda Maraini.

-¿Por qué los escritos de Pasolini y su mensaje son actuales?
-Fue profético en tiempos muy diversos a los nuestros. Hace cuarenta años había previsto cambios muy peligrosos, que él consideraba profundamente ofensivos para el hombre y nuestra sociedad.

-Pasolini fue asesinado en la noche del 1 al 2 de noviembre de forma brutal en la playa de Ostia, barrio periférico de Roma. Fue condenado el joven de diecisiete años, Pino Pelosi, como único autor del asesinato. Para unos se trató solo de un crimen con fondo homosexual, para otros hubo un complot. ¿Cómo es posible que continúe el misterio sobre su muerte?
-Se continua hablando de su muerte y permanece el misterio porque no se logra abrir el proceso, aunque hay novedades. El joven que se atribuyó el delito, ha dicho que no fue él y que había otras personas. Nosotros lo sospechamos, pero no teníamos las pruebas. Hoy sí tenemos las pruebas de que había más personas, pero no logramos que se reabra el proceso. El pueblo italiano tiene derecho a saber la verdad sobre uno de sus grandes intelectuales.

-En sus conferencias, incluidos colegios, ¿cómo ve que es percibido hoy Pasolini?
-Los jóvenes lo aman. Yo creo que en su muerte hay un elemento de martirio, porque fue una persona que dijo la verdad en su tiempo y ha pagado con su persona. El hecho de que fue injustamente tratado y asesinado golpea la imaginación de la gente.

-Pasolini está considerado, sobre todo, un poeta, ¿porque ha elegido textos de su novela «Petróleo», para rendirle un gran homenaje en Roma?
-Yo aconsejo siempre leer su poesía, porque tiene una gran importancia en su obra. Se trata de una poesía civil que hace la crítica social. Elegí «Petróleo», porque es un libro muy duro y crudo, pero extremadamente claro sobre la Italia de las periferias y el cambio del país.

sábado, 31 de octubre de 2015

#libros #transexualidad | Políticas trans : (una antología de textos desde los estudios trans norteamericanos)


Políticas trans : (una antología de textos desde los estudios trans norteamericanos) / Pol Galofre y Miquel Missé (eds.).
Barcelona [etc.] : Egales, 2015 [10].
250 p.
ISBN 9788416491346

/ ES / ENS / REC
/ Activismo / Estados Unidos / Historia - Siglo XX / Política / Sociología / Transexualidad / Transgénero

Este libro es una iniciativa para divulgar discursos acerca de las políticas trans (transexuales, transgénero, travestis). Discursos que pueden contribuir al debate que tiene lugar en el contexto español en torno a las cuestiones trans. Una compilación de textos, la mayoría de activistas trans en el ámbito norteamericano, que se publican por primera vez en castellano. Artículos publicados en su mayor parte en los años noventa, son trabajos que nos han inspirado como personas trans, como activistas y también como investigadores de la cuestión trans. Creemos que aportan múltiples elementos que complejizan el debate y que gran parte de sus reflexiones son de absoluta vigencia hoy día en nuestro contexto.

ENLACES
Blog | Políticas Trans

https://politicastrans.wordpress.com/

#libros #memoria | Sin piedad : limpieza política en Navarra, 1936. Responsables, colaboradores y ejecutores

Sin piedad : limpieza política en Navarra, 1936. Responsables, colaboradores y ejecutores / Fernando Mikelarena Peña.
Pamplona : Pamiela, 2015 [10]
560 p.
ISBN 9788476819166 / 27 €

/ ES / ENS
/ Franquismo / Genocidio / Guerra Civil / Historia – Siglo XX / Memoria histórica / Navarra / Negacionismo / Persecuciones políticas

'Sin piedad' profundiza en las responsabilidades de la limpieza política registrada en 1936 en Navarra, la provincia del Estado en la que la proporción de votantes al Frente Popular asesinados por los golpistas alcanzó cotas más altas. El libro parte de la necesidad de una visión integral de aquel fenómeno, que incluya también a los responsables del mismo, habitualmente ausentes de los análisis por factores políticos y por tabúes sociales.

El repaso efectuado abarca a los responsables últimos (autoridades militares y jefes de las milicias carlista y falangista), a los ejecutores de los escuadrones de la muerte y a una extensa red de colaboradores anónimos, y contiene un análisis de las características del proceso de brutalización que afectó a ciudadanos aparentemente normales. Los rasgos de la dinámica represiva, la represión requeté y la represión falangista son estudiados de forma exhaustiva, así como la presencia en la sombra de las élites socioeconómicas navarras.

Por último, también se analizan las actitudes negacionistas y de falta de colaboración de los sublevados para con los familiares de los asesinados, al igual que los intentos de memoria inmediata y temprana desarrollados por estos últimos y por los sectores políticos que sufrieron aquella limpieza política. Cuestiones no examinadas con rigor hasta el momento, con lo que este libro abre una nueva forma de tratar a fondo la memoria de aquella atrocidad

#libros #bebesrobados #iglesia | Los hombres del saco : resurge la trama de los bebés robados

Los hombres del saco : resurge la trama de los bebés robados / José Luis Grodillo.
Madrid : San Pablo, 2015 [10]
128 p.
Colección: Alternativa-s
ISBN 9788428548373

/ ES / ENS
/ Bebés robados / Derechos / España / Franquismo / Iglesia católica / Justicia / Testimonios

Los bebés robados durante medio siglo en España son hoy, en su inmensa mayoría, adultos con identidad falsa. Siguen sin conocer a sus verdaderos padres y hermanos, que los buscan desesperadamente, porque desde muy diversos ámbitos se está impidiendo el reencuentro familiar. De nuevo, se cierne sobre las víctimas una especie de conspiración, el resurgimiento de una organización delictiva que bloquea el ejercicio de sus derechos más básicos y prolonga indefinidamente su dolor y su indefensión. La gran pregunta es por qué ocurre esto en pleno siglo XXI y en un país europeo democrático como el nuestro. Este libro se dedica a desentrañar estas claves, proponiendo también vías para solucionar el drama colectivo y cerrar al fin una herida que seguirá abierta en canal mientras no se vuelvan a unir padres e hijos. Con prólogo de Antonio Ramos Espejo, periodista de la Universidad de Sevilla, y bibliografía seleccionada.

DOCUMENTACIÓN
El silencio de la Iglesia española ante el drama de los bebés robados.
Las víctimas piden al Papa que obligue a los obispos a abrir sus archivos para conocer la verdad. San Pablo, editorial católica, publica 'Los hombres del saco', que denuncia la trama de robo de bebés. Su autor, José Luis Gordillo, habla con eldiario.es: "Cientos de miles de personas no conocen su identidad en España".
Jesús Bastante | El Diario, 2015-11-15
http://www.eldiario.es/sociedad/silencio-Iglesia-espanola-bebes-robados_0_451804904.html