lunes, 2 de noviembre de 2015

#hemeroteca #machismo | El machismo de Ciudadanos

Imagen: Google Imágenes / Javier Nart
El machismo de Ciudadanos.
Barbijaputa | El Diario, 2015-11-02
http://www.eldiario.es/zonacritica/machismo-Ciudadanos_6_448015211.html

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), para evitar el sexismo, hace cada año una lista con los nombres que llevarán los huracanes que se produzcan durante el año, alternando nombres femeninos y masculinos. Es decir, los nombres están pensados desde antes que el huracán se produzca. ¿Por qué entonces los huracanes que llevan nombres de mujer matan el doble que los que llevan nombres masculinos? Porque la sociedad, cuando lo que se avecina es una huracán con nombre de mujer, toma menos precauciones que cuando lleva nombre de hombre, porque los perciben como menos peligrosos, muriendo casi el doble de personas. Esto ha hecho incluso que se replanteen el sistema de nomenclatura.

A los hombres se les presupone más peligrosidad hasta este punto. A las mujeres se nos presupone benevolencia. Realmente es una percepción bien fundada, ya que estadísticamente cometemos la minoría de los homicidios y agresiones, siendo ellos los que se llevan la palma. El sexismo tiene así tantas víctimas en tantos ámbitos que asusta, porque ni siquiera somos conscientes.

Una cuestión semántica también, dicen, ha sido lo que ha llevado esta semana a Ciudadanos a no votar a favor de una moción contra la violencia de género presentada por Compromís en el Ayuntamiento de Valencia. Conscientes de la importancia de las palabras, se han posicionado en contra, pero no para proteger a las mujeres, que es el motivo de esta moción, sino para proteger a los hombres. El motivo: en el texto presentado por Compromís aparecían conceptos como “violencia patriarcal” y esto, según Ciudadanos, criminaliza a los hombres. Solución: no votar a favor de la moción contra la lacra que se salda con 70 mujeres asesinadas al año (si no contamos otras víctimas como las de maltrato o los huérfanos).

La semántica es importante, sí, y por eso el texto de Compromís habla de "violencia patriarcal", porque hay que visibilizar, hay que llamar a las cosas por su nombre y no suavizar los hechos. Suavizando la realidad lo que se consigue es invisibilizar el problema, como hacen los medios cuando comunican feminicidios de esta forma: “Fallece una mujer tras caer de un segundo piso y la policía detiene al hombre con el que vivía”.

Pero saber de la importancia de la semántica y usarla sólo para defender a los hombres (incluso en un caso en el que se intenta salvar vidas femeninas) es una declaración de intenciones meridiana. Es una defensa ridícula, además de injusta, ya que, en efecto, son los hombres los que ejercen la violencia de género. Y es, sin duda, la estructura patriarcal la que hace que esta violencia sea posible. ¿Por qué entonces la abstención? Por mera ideología. Ciudadanos no es un partido machista por desconocimiento sino por ideología.

Porque lo han demostrado en otras ocasiones, no sólo en ésta. Este mismo verano, una moción de reprobación por machismo, presentada por el PSOE, contra el alcalde de Granada por decir que “las mujeres cuanto más desnudas, más elegantes” no prosperó porque los cuatro concejales de Ciudadanos volvieron a abstenerse. En este caso Ciudadanos no vio problema semántico alguno, no pasaba nada por hacer declaraciones así, no cosifica ni sexualiza a la mujer. “ Fue sin mala intención”, alegaron. Ver un problema semántico dependiendo del género es machista en sí mismo.

Tampoco vio Ciudadanos un problema semántico ni de sexismo en las declaraciones de Javier Nart sobre Rosa Díez cuando la llamó “monja de clausura” en este símil sobre el pacto con UPyD: "Le planteamos relaciones prematrimoniales, pareja de hecho, matrimonio e incluso estábamos dispuestos a llegar al adulterio con Rosa Díez, pero parece que prefirió la situación de monja de clausura, que es amena pero poco comunicativa". A pesar de que UPyD pidió a Rivera que desautorizara a Nart, esto tampoco pasó.

Ciudadanos, el partido que está en contra de la paridad y que no considera el aborto como un derecho sino como un fracaso, planea además una modificación de la Ley Integral de Violencia de Género (así lo propuso en su programa de marzo) lo cual, visto lo visto, da más miedo que esperanzas.

Ciudadanos no deja de alzarse en los sondeos como fuerza política y eso, para las mujeres en particular, no es ninguna buena noticia. Porque aquí vuelve a importar la semántica: Ciudadanos mira por los ciudadanos, pero no por las ciudadanas.

#hemeroteca #pierpaolopasolini | “Pasolini construye su propia mitificación a través de la muerte”

Imagen: El Diario / Juan Rivas
“Pasolini construye su propia mitificación a través de la muerte”.
Los actos organizados por la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Murcia con motivo del 40º aniversario de la muerte de Pier Paolo Pasolini comenzaron este lunes, con la acción poético-performativa ‘Pasolini: la desesperada homologación’; hablamos con su director, Juan Rivas.
Elisa Reche | El Diario, 2015-11-02
http://www.eldiario.es/murcia/cultura/Pasolini-construye-propia-mitificacion-muerte_0_447955863.html

Le mataron de forma cruel por marica, por poeta, por pensador, por no callarse la boca frente a los poderes fácticos, tanto políticos como económicos, en la tumultuosa década de los setenta en Italia. En un día de los muertos de hace cuarenta años en la playa de Ostia murió asesinado el cineasta Pier Paolo Pasolini con cuatro casos cerrados sin resolver.

Dentro del ciclo de eventos en su homenaje organizados por la profesora de la ESAD, Edi Liccioli, el Centro Párraga abrió la veda este lunes con la acción poético-performativa ‘Pasolini: la desesperada homologación’ de la compañía murciana Teatro de la Perturbación. El próximo 17 de febrero también llevarán a escena ‘Pasión Pasolini’ en el Teatro Circo de Murcia. Hablamos con su director Juan Rivas.

¿Cuál es el origen de las dos piezas sobre Pasolini?

El proyecto procede de Edi Liccioli, quien organizó algo similar hace 20 años. Es profesora de la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza y a mí me dio clase de Historia de la Puesta en Escena. Nos ofreció la dirección de la obra sobre Pasolini porque estaba muy preocupada por conectar con los nuevos códigos y canales de la gente joven. En general, los jóvenes piensan en el teatro como algo anquilosado, fuera de su tiempo. Nosotros llevamos una línea de trabajo donde lo visual, la estética, las composiciones, el tema de los ritmos son muy importantes.

Mónica Adán y yo ya pensamos en esto cuando se nos ocurrió la idea de montar la compañía Teatro de la Perturbación al ver que el público va menguando. Cuidamos mucho el espacio sonoro y el audiovisual. En el espacio sonoro está Pablo Jordán y en audiovisuales, Ángel Castillo. También buscamos mucho el trabajo en equipo. Trabajamos con procesos de creación y necesitamos gente que se implique mucho.

¿Qué ha sido lo más complejo para abordar una figura con una obra tan prolífica y una vida tan controvertida?

Estamos entrando en el final de la pieza de febrero y es la parte más visceral. En ‘Pasión Pasolini’ hacemos un recorrido de su vida, cómo él mismo construye su propia mitificación a través de la muerte ya que en muchos de sus textos barrunta cómo va a terminar sus días.

Tiene un concepto de arraigarse a lo ancestral, a lo anterior, por eso en sus películas vuelve a temas como Medea y modelos arquetípicos que traspasa a su propia vida. Tiene un imaginario y un ideario tan complejo que es muy difícil abarcarlo todo. Cuando Edi nos pasó la dramaturgia de ‘Pasión Pasolini’ podía haberse convertido en una obra de dos horas y media, pero lo hemos dejado en hora y veinte. Reflejar todo ese recorrido, cómo llega a construirse su propio mito ya desde pequeño, los problemas que tuvo, el lazo edípico con la madre, las contradicciones con el padre. Tenía una doble vida, por el día se dedicaba a la creación y a la intelectualidad y por la noche se iba al arrabal a buscar chaperos jóvenes. Además quien conozca su filmografía va a reconocer muchas escenas y símbolos. ‘La desesperada homologación’ ha sido consecuencia de la cantidad de material con el que nos hemos encontrado en ‘Pasión Pasolini’, lo que iba a ser una lectura dramatizada se ha convertido en una acción poético-performativa.

¿Qué es lo que más te ha resonado de su personalidad y obra?

Antes de la investigación yo pensaba que era un cineasta, pero ahora pienso que es un poeta, ya que el poeta lleva inexorable el concepto de martirio. En la última entrevista que le hicieron esa tarde le hizo una referencia a su posible muerte horas antes de que le asesinaran.

Lo que más me resuena es lo que él denomina homologación ya en los años sesenta y que puede ser un equivalente de la globalización. También cómo habla de la televisión como la herramienta del poder para someter al pueblo. De hecho, hace dos años y medio que no tengo televisión en casa. La televisión nos vende la manera correcta de vivir y no te puedes salir de ahí. ‘Pasión Pasolini’ también entra más en los núcleos poéticos de su obra: como la madre virgen, la madre asesina, el padre oscuro, el padre blanco, la televisión, la relación edípica, Medea, la sexualidad en todas las vertientes y, por supuesto, la muerte.

¿Te ha resultado la aproximación a Pasolini muy compleja desde el teatro?

Es el montaje más difícil que he hecho hasta la fecha y pasará tiempo antes de que me enfrente a un montaje así. Va a pasar un año desde que empecé a aproximarse a la figura de Pasolini hasta el estreno en febrero en el Teatro Circo. Es muy importante el tesón que le están poniendo los actores. De hecho, nunca he buscado divas, sino gente trabajadora que se conecte con el proyecto. También queremos probar otras dinámicas de distribución, ir a festivales y salir fuera.

También quiero que el espectador que vaya a ‘Pasión Pasolini’, aunque no haya visto su obra cinematográfica, lo pueda entender todo. No es sólo el Pasolini adulto, sino también el niño y el adolescente. Hay una fuerte contradicción en él. Consideraba que el acto de nacer era morir y viceversa, que la vida es una transición y que la liberación vendría a través de la muerte.

¿Dónde ves un ejemplo claro de la contemporaneidad de Pasolini además de en la manipulación televisiva?

Pasolini tuvo un encontronazo fuerte con los integrantes de la Revolución del 68 y los llamaba los hijos obedientes desobedientes. Algunas de esas visiones se pueden trasladar a nuestra sociedad, como la gente joven que se mete en política pensando en ellos y no en el pueblo.

#hemeroteca #historia | Prostitutas, brujas y hogueras en Málaga


Imagen: La Opinión de Málaga
Prostitutas, brujas y hogueras en Málaga.
Cultopía organizó el viernes un paseo por los rincones del Centro Histórico relacionados con la prostitución, el mundo de las brujas, los curanderos y la Inquisición.
Alfonso Vázquez | La Opinión de Málaga, 2015-11-02
http://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2015/11/02/prostitutas-brujas-hogueras-malaga/806024.html

La Historia de Málaga está repleta de personajes tan inquietantes como Alonso Yáñez Fajardo, nombrado putero mayor de la ciudad por los Reyes Católicos, a cargo de todas las mancebías.

El paseo, de cerca de dos horas, comienza junto al Museo de Artes Populares, frente al Guadalmedina. Muy cerca de una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad, la de Antequera. Trasiego de comerciantes y carros hace no tantos siglos. Los comerciantes, «cansados de un largo día de trabajo», buscarían descanso en las casas de prostitución de los arrabales. Ocurría en tiempos árabes, explica el guía de Cultopía Jorge Jiménez, pero también con el relevo de los Reyes Católicos.

El guía señala en dirección al convento de la Trinidad, antiguo campamento de Isabel la Católica, y lo saca a colación para hablar del fraile trinitario malagueño fray Diego de Velázquez, catedrático de Teología con ansias de medrar, de ascender en la vida. Y como no lo conseguía, «¿a quién me busco?, se dijo, y se buscó al diablo», cuenta el guía. Para disponer bien a tan peligrosa compañía convenció a un fraile del convento «bastante tonto» para que le consiguiera en Granada tres libros prohibidos, de los que extrajo algunas fórmulas para invocar al ángel caído. Una de ellas, que habrían desaconsejado los grandes chef de nuestros días, incluía la cocción de tres sapos para extraerles los huesos y oficiar con ellos una misa.

Al final el pastel se descubrió y los protagonistas recibieron un castigo ejemplar.

El grupo que participa en esta exótica ruta por la Historia políticamente incorrecta de Málaga, cerca de 40 personas, se traslada a la plaza de Camas, junto a la parte posterior del Museo de Artes Populares, antiguo Mesón de la Victoria, que era propiedad de los frailes mínimos. Los religiosos a su vez alquilaban el mesón a mesoneros que alojaban a prostitutas, «que también hacían de camareras», comenta el guía.

Esta idea de que las mancebas trabajaran en mesones partió de Alonso Yáñez Fajardo, a quien los Reyes Católicos dieron el negocio de las mancebías o casas de prostitución del Reino de Granada y podía considerarse putero mayor de Málaga, pues existían puteros menores, a cargo de las casas de las mancebas. Don Alonso cobraba por las boticas o habitaciones de las mujeres públicas, además de la comida, «un día pescado y por lo menos otro carne», destaca el guía, que resalta que la casa de citas más importante de Málaga en el Siglo de Oro fue, precisamente, el Mesón de la Victoria.

Había por entonces tres clases de prostitutas: arrabaleras (las más baratas, trabajaban en los arrabales), las mencionadas mancebas, organizadas en casas y por último las rameras o mujeres enamoradas: «Solían tener un amante adinerado, también podían tener otros y para distinguir sus casas ponían una rama verde sobre la puerta».

Y en esa sociedad estamentaria, en la que la vestimenta clasificaba a la persona, en tiempos ya de Felipe V el guía recuerda cómo las prostitutas debían vestir medios mantos negros y en los bordes del vestido unas puntas de tela parda, «de ahí la expresión irse de picos pardos».

Las mujeres de entonces, resalta Jorge Jiménez, sólo contaban con su honra y si esta se perdía, por ejemplo por un accidente, «dos testigos tenían que testificar que la virginidad se le había roto y que no era ligera de cascos», mientras que si la mujer era violada, podían incluso obligarle a casarse con un violador.

Al pie de la torre de la iglesia de San Juan, el grupo escucha la agitada vida de la familia Yáñez Fajardo.

Al morir don Alonso el cargo de putero mayor lo hereda su hijo Diego pero su madre, doña Leonor, quizá con mala conciencia por el negocio familiar decide abrir justo al lado de la iglesia, en la calle de las Cinco Bolas, una casa de arrepentidas, para sacar a 13 mujeres de la prostitución, algo que no agradará precisamente al hijo, que tratará de acabar con la iniciativa materna.

La vecindad de la iglesia de San Juan da pie para que el guía recuerde una de los métodos de adivinación más populares en esa Málaga bajo los Habsburgo: tirar las habas y leerlas. Una de las participantes del grupo prueba a tirarlas, algo que enlaza con la historia de una mujer llamada Bárdula, del sigo XVII, antigua procesada por brujería, quien encerrada en una casa de recogidas por el maltratador de su marido, durante el encierro aprendió hechizos y trató de influir con la magia en su marido para que la sacara de allí. «Pero quien la sacó fue su suegra», ironiza Jorge Jiménez.

El siguiente punto es la plaza de las Flores, antigua calle de Siete Revueltas –y antes de Doce Revueltas–, otra zona de casas de citas por su proximidad con la Plaza Mayor, escenario de fastos y corridas de toros y por tanto de trasiego de malagueños. Pero la plaza de las Flores es la excusa para escenificar otros ritos adivinatorios fascinantes. Uno de ellos, con un cedazo y tijeras, el segundo, mucho más sencillo, es el «palmo fuera, palmo dentro»: Se mide el antebrazo con la palma de la mano y si los palmos no faltan o sobran sino que caen justos, la respuesta es positiva.

El mimbre y el niño herniado
Otro rito, más próximo ya a la sanación, era la creencia de que si en la Noche de San Juan se reunían tres hombres llamados Juan y tres mujeres con el nombre de María y se pasaban un niño con hernia, además de un mimbre abierto por la mitad, se supone que si este mimbre, atado luego con una cuerda se volvía a unir pasados nueve días el niño estaba curado. La Inquisición de Granada, destaca el guía, llegó a abrir proceso «a más de 60 juanes y marías por este rito».

Son tiempos bravíos e incrédulos en los que la religión verdadera se afianza con la Santa Inquisición. En la plaza del Obispo, mientras el carrillón de la Catedral anuncia las siete de la tarde, el grupo escucha la increíble historia del viajero escocés del XVII William Lithgow, antipapista furibundo y con un salvoconducto para recorrer el globo en busca del reino fabuloso del Preste Juan. En su escala en Málaga Lithgow es detenido y torturado durante 47 días por las autoridades, en la creencia de que es un espía inglés. Al final el caso pasará al Santo Oficio (la Inquisición).

El embajador inglés y el Rey de España acuden finalmente en su auxilio. William es liberado y poco después narrará con pelos y señales su calvario en un libro que supondrá uno de los hitos de la Leyenda Negra y un furibundo ataque contra la Inquisición que, en realidad, no inició el proceso contra el escocés.

En este sentido, Jorge Jiménez apunta que «en cuatro siglos murieron por la Inquisición española 2.000 personas y por la inglesa la misma cifra en siglo y medio».

La siguiente etapa es el antiguo Hospital de Santo Tomás, frente a la iglesia del Sagrario. Es la hora de hablar de prácticas curativas poco ortodoxas, a las que se acogía la mayoría de la población porque el médico costaba un ojo de la cara. Por este motivo surgían personajes tan inquietantes como los saludadores, que podían «recibir donaciones pero no cobrar», cuenta el guía. Y eso que lo que en principio hacían era curar con la propia saliva, «sobre todo en casos de rabia».

Lo más chocante, aparte de que su saliva tuviera presuntas propiedades medicinales, era la autorización que tenían de las autoridades para ejercer este don de la Naturaleza y de hecho contaban con un certificado.

Y con el recuerdo de esta cura tan poco recomendable el grupo pasea hasta la iglesia de Santiago, la más antigua de Málaga y la única que cuenta con un cuadro de las ánimas del Purgatorio, a las que se rezaba para pedir favores «a cambio de aceite» y este aceite era luego repartido por el párroco entre los parroquianos más pobres.

Por último, la calle Císter y el Teatro Romano con más hechizos, mujeres antiguamente amancebadas y salvadas de la prostitución, así como búsquedas de tesoros.

Mar Rubio, la responsable de Cultopía, cuenta que todos los turnos de esta visita cultural para este puente de Todos los Santos están completos. La otra Historia de Málaga sale por fin del olvido. Y con éxito de público.

#hemeroteca #politica | Sergio Pascual: “Respetaremos hasta la última coma del acuerdo sobre las bases militares”

Imagen: El País / Sergio Pascual
Sergio Pascual · Secretario de Organización de Podemos y candidato por Sevilla: “Respetaremos hasta la última coma del acuerdo sobre las bases militares”.
El dirigente de Podemos y candidato por Sevilla Sergio Pascual cree que "la religión es parte de nuestra historia" y garantiza la continuidad de la enseñanza concertada.
Raúl Limón | El País, 2015-11-02
http://politica.elpais.com/politica/2015/10/31/actualidad/1446294631_137495.html

Sergio Pascual (Plasencia, Cáceres 1977) es el secretario de Organización de Podemos y ocupará el primer puesto de la lista de su partido por Sevilla en las elecciones del próximo 20 de diciembre. Es funcionario de la Junta de Andalucía y ha sido delegado del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).

Pregunta. El dirigente del SAT y concejal en Jaén, Andrés Bódalo Pastrana, ha sido condenado por un “delito de atentado” contra un edil del PSOE. ¿Seguirá en el cargo e irá en la lista?
R. Este asunto está en la comisión de garantías estatal, que será la que emita el dictamen. Haremos lo que diga nuestro código ético y las leyes.

P. ¿Pero su código ético rechaza la presencia de imputados y Bódalo está ya condenado?

R. El código rechaza que haya imputados por corrupción en nuestras listas. En cualquier caso, insisto, es el comité de garantías el que tiene que hacer la lectura del código ético y decidir.

P. En Puerto Real, por una imputación de una edil, fueron más contundentes.

R. Creemos en la separación de poderes y tiene que ser la comisión de garantías la que evalúe el caso y dictamine.

P. ¿Independientemente del apoyo que haya recibido por parte de la agrupación de Jaén?
R. El código ético es un pilar fundamental e indiscutible. Trasciende a los apoyos, filias, amistades o cercanías. Se cumple a rajatabla. Es una de nuestras banderas.

P. ¿En Málaga se va a incorporar a las listas a Alberto Montero, el profesor que contrató a Íñigo Errejón (número dos de Podemos) y que ha supuesto un expediente de la Universidad malagueña?
R. Cuando tengamos terminado el proceso de incorporación de gente que puede engrandecer nuestras listas y ofrecer un mejor proyecto de cambio, veremos cómo acaban las listas. Hasta entonces no puedo confirmar nada porque no depende de mí.

P. ¿Se saltarán las primarias?
R. Las primarias se hicieron y son las que son. Cuando termine el proceso de incorporación de personas de la sociedad civil con relevancia y los procesos de confluencia, quedarán una serie de posiciones en las listas vacantes que serán las que ocupen quienes ganaron las primarias.

P. Estos fichajes, que recuerdan a la incorporación de la exdiputada de UPyD Irene Lozano al PSOE, ¿no genera rechazo en las bases al suponer una imposición a la gente que ha trabajado desde el principio?
R. Nosotros consultamos a nuestros inscritos sobre el proceso de conformación de listas y se decidió que podíamos incorporar, previa aprobación del Consejo Ciudadano Estatal, a gente y llegar a acuerdos con otras organizaciones. Eso es lo que estamos haciendo. Estoy seguro de que no levanta suspicacias, es el modelo que eligieron los inscritos. El PSOE no consultó a sus inscritos sobre cómo iba a conformar las listas y hemos hecho unas primarias desde el primero al último.

P. ¿Está perdiendo apoyo Podemos, como dicen las encuestas?

R. Me puedo permitir ser más optimista que el conjunto de la organización porque me toca estar en las calles, con los círculos y con los compañeros militantes. Hay más de 275 juntas electorales de zona que están ordenando la recogida de firmas. En menos de 24 horas teníamos un 115% de las necesarias. En Andalucía, un 175%. Se palpa la ilusión de la gente en el proceso de convencer a los ciudadanos para que nos ayuden. Ha sido fulgurante y revela que hay hambre de cambio. Vamos a volver a sorprender a aquellos que auguran malos resultados a Podemos, como pasó en las elecciones europeas y en las municipales.

P. ¿Las encuestas no detectan esa euforia?
R. Ser encuestador en España hoy es un deporte de riesgo. Con un 45% de indecisos, que no tienen claro lo que van a votar el 20 de diciembre, hay que ser muy audaz para hacer encuestas. Se ha demostrado que se falla bastante. Estoy convencido de que se van a equivocar con nosotros.

P. ¿Está cuestionado el liderazgo de Pablo Iglesias?
R. En absoluto. Si hay algo que está claro en Podemos es que somos todos una piña para hacer que Pablo Iglesias sea el presidente del Gobierno de este país.

P. ¿Pero hay sectores que cuestionan políticas, estrategias y el viraje al centro?

R. En Podemos, desde el principio, somos una gran familia a la que se ha incorporado gente que venía de distinta procedencia, de votar cosas muy distintas. Eso nos convierte en una gran familia que sabe que nuestro candidato es Pablo Iglesias. Hay días que se discute sobre el menú, sobre la táctica para obtener más votos, pero comemos juntos y en hermandad. Eso está clarísimo.

P. ¿Está Podemos viajando al centro, como dice IU?
R. No hay ningún partido que diga que hay que reformar las Constitución en favor de la gente, para garantizar el fin de las puertas giratorias, la independencia de la justicia, los derechos sociales y que nuestras instituciones sirvan para algo. Las Diputaciones y el Senado son aparcamientos de políticos.

P. Parece que hay un amplio consenso sobre la necesidad de reformar la Constitución. ¿Es posible con Podemos?
R. Creo muy sinceramente que somos el partido con más posibilidades para entenderse con otras organizaciones políticas para una reforma constitucional. Sería muy sencillo entenderse con Ciudadanos sobre cuestiones como regeneración democrática, cambio de la ley electoral y fin de puertas giratorias. También sería sencillo entenderse con el PSOE en cuestiones sociales y garantías de derechos. Somos un partido que está en la mejor posición de todos para entenderse con otros partidos. También nos podemos entender con PNV y otros del ámbito nacionalista catalán en cuanto al derecho a decidir. Nos podemos entender con el PSOE en materia territorial, que ha sido tibio con un modelo federalizante.

P. ¿Su apuesta por el derecho a la autodeterminación de Cataluña les aleja del frente contra el proceso secesionista?
R. Rajoy y Mas están en campaña. Rajoy no está tratando de defender la unidad de España porque esta no se hace haciendo un frente contra un pueblo catalán que quiere expresarse. La unidad de España se hace consiguiendo que los catalanes no tengan que despedir a más hijos en los aeropuertos. Todo este fuego de artificio hasta el 20 de diciembre no es más que un intento de desviar la atención para evitar que los ciudadanos vean que el PP y Convergència tienen la losa del 3% a sus espaldas. Los catalanes saben que cualquier hoja de ruta es papel mojado hasta el 20 de diciembre. Entonces veremos si hay un Gobierno que ilusiona y une o que hace oídos sordos a la demanda de expresión de los catalanes y desune y rompe. Los problemas políticos no se solucionan haciendo frentes sino dialogando.

P. Dice estar en la mejor posición para llegar a acuerdos, pero han fracasado los intentos de acercamiento a IU y en Andalucía no hay entendimiento con el PSOE.
R. El Parlamento que salga de las urnas el 20 de diciembre tendrá que reformar la Constitución. En esa tesitura, la reforma será social o no será. Y en ese sentido, estamos en la mejor posición para entendernos con el PSOE, con Ciudadanos y con partidos nacionalistas. Lo que sucede en Andalucía es una particularidad que desvela que Ciudadanos no se cree lo que dice en materia de regeneración democrática. Ciudadanos de Andalucía está impidiendo que continúe el proceso de investigación de los cursos de formación en el Parlamento andaluz, aprueba los presupuestos sin leerlos y está entregado al PSOE que peores prácticas tiene de todo el país, que después de 35 años en el Gobierno ha demostrado que no es bueno gestionando y ha tenido desviaciones presupuestarias fraudulentas, como el caso de formación o el de los ERE. Andalucía es un ejemplo de lo mal que le puede ir a los españoles con un acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos. Por este ejemplo, serán los andaluces los que voten con más fuerza a Podemos y serán un pilar fundamental para hacer presidente a Pablo Iglesias.

P. ¿Separa al PSOE andaluz del federal?
R. Lo que está haciendo el PSOE y Ciudadanos en Andalucía demuestra muy claro lo que hace el PSOE cuando gobierna, que es muy diferente a lo que promete en periodo electoral y demuestra lo que hace Ciudadanos cuando se alía con el PSOE. Estoy convencido que el señor Sánchez, que ahora promete muchas cosas, actuará igual que hace ahora la señora Díaz y el PP. El PSOE se parece demasiado al PP cuando Gobierna.

P. ¿Eso aleja la posibilidad de pacto entre PSOE y Podemos tras el 20-D?
R. Creemos que el PSOE no es un socio de fiar cuando gobierna y cuando puede marcar las condiciones de los acuerdos. Salimos a ganar y a que sea el PSOE el que tenga que apoyarnos. Lo que se nos viene encima el 20-D no es un Gobierno, los españoles van a votar el 20-D el nuevo contrato social para los próximos 30 años, quién y cómo lo va a escribir. Si lo escriben PP, PSOE y Ciudadanos se garantiza que se quedará fuera la mayoría de la gente.

P. Ese Podemos dialogante, ¿por qué no ha conseguido un acuerdo con IU?
R. Nuestra apuesta no era hacer coaliciones de partidos sino construir la mejor candidatura para el cambio político. Así se lo dijimos a Alberto Garzón y le pedimos que se incorporara. Él decidió continuar con IU y nos parece bien. No tenemos problemas con eso.

P. Pero Garzón retó a Iglesias a participar a primarias con él y las asambleas apostaban por la confluencia.

R. Tenemos nuestra propia hoja de ruta. Si Alberto tiene otra, que la lleve a cabo. En las elecciones municipales, la gente que venía trabajando desde hace mucho tiempo se juntó para montar candidaturas de unidad popular. De la misma manera, en las autonomías como en Valencia, con el caso de Compromís, o en Cataluña y en Galicia, son muy fáciles las candidaturas de unidad popular. Pero donde no se ha dado, la única manera es decretarlo desde arriba y eso no funciona nunca, nos negamos.

P. Andalucía alberga dos de las bases militares que utiliza Estados Unidos en Europa. ¿Respaldan los acuerdos bilaterales?
R. Somos una organización con un claro y nítido compromiso con la paz. Pero somos absolutamente respetuosos con los compromisos adquiridos por nuestro país y los vamos a respetar hasta la última coma. Otra cosa es que podamos pensar en qué hacemos con estas bases cuando se puedan renegociar condiciones o se extingan los convenios. En estos momentos, si hay convenios vigentes, se van a respetar.

P. ¿Mantendría la educación concertada?
R. Hay que cambiar el orden de las prioridades. En este caso, hay que priorizar el gasto sobre la educación pública, pero no cercenar la educación concertada, ni muchísimo menos. Una vez que hayamos cumplido el compromiso de mantener al mejor nivel de nuestra educación pública, mantendremos también el compromiso con la educación concertada. Vengo diciendo esto desde el primer día. Consolidar un modelo educativo lleva décadas y deberíamos llegar a un pacto de Estado en el que defenderíamos una educación 100% pública.

P. ¿Habría clases de religión?
R. Es una cuestión que habrá que debatir. La religión es una parte de nuestra historia. Habrá que consultar a los maestros y pedagogos. Si me pregunta a mí, creo que la religión es parte de nuestra historia y tiene que estar enmarcada en ese contexto. No creo que requiera una atención especial diferenciada. Sería aventurado por mi parte decir si tiene que ser materia curricular.

P. ¿Cuál es su propuesta ante la inmigración?
R. Cumplimiento estricto de los derechos humanos e igualdad de derechos. Es una cuestión que debe ser discutida a escala europea. Estamos en contra de la política de represión en fronteras. Estas no se defienden con vallas más altas sino llegando a acuerdos con países de origen.

P. ¿Dinamarca o Venezuela?
R. Dinamarca, sin duda.

DOCUMENTACIÓN
Lo que ya no estorba a Podemos: Las bases militares, la educación concertada...

Sergio Pascual ha declarado a ElPaís que su partido va a respetar las bases militares que EE.UU. tiene en España. Pablo Iglesias dijo que las intentaría cerrar por todos los medios. La educación concertada ha pasado de ser algo a reducir a niveles experimentales a algo que no se debe cercenar.
Maldita Hemeroteca, El Diario, 2015-11-01
http://www.eldiario.es/malditahemeroteca/estorba-Podemos-militares-educacion-concertada_6_447665243.html

#hemeroteca #mujeres #esclavitud | Niñas kamlari, la vida después de la esclavitud

Imagen: El País / Urmila Chuadhary
Niñas kamlari, la vida después de la esclavitud.
En Nepal, miles de menores han sido liberadas y han emprendido sus propios negocios, pero unas 300 continúan retenidas como sirvientas de familias poderosas.
Patricia de Blas Gasca | Planeta Futuro, El País, 2015-11-02
http://elpais.com/elpais/2015/10/29/planeta_futuro/1446120162_851282.html

“El día en que mis padres me vendieron a otra familia, no entendía lo que me estaba pasando”. Urmila Chuadhary recuerda vagamente la despedida; su madre lloraba y nadie respondía sus preguntas. Aún no había cumplido seis años cuando un influyente político de Katmandú la compró por 2.500 rupias nepalíes, poco más de 20 euros. Así se convirtió en una ‘kamlari’, una niña esclava, a cientos de kilómetros de su casa, privada de cualquier educación y expuesta a todo tipo de abusos. Fueron doce años de cautiverio, de los que apenas quedan marcas visibles. De vez en cuanto se acaricia una antigua quemadura en la mano, un castigo de agua hirviendo por olvidarse de comprar un paquete de tabaco. Aunque las peores cicatrices están debajo de la ropa. Y de la piel.

Bimala Chuadhary también fue una kamlari. Durante siete años, se encargó de limpiar la casa, lavar la ropa, segar los campos y cuidar de los bebés de un matrimonio acaudalado que pagaba 2.000 rupias anuales por sus servicios. Se levantaba a las cuatro de la mañana y trabajaba hasta bien entrada la noche, cuando aún no era más alta que su escoba. No recuerda haber jugado nunca con otros niños.

Ninguna de las dos guarda rencor a su familia. “No teníamos tierras y era difícil alimentar a todos mis hermanos. Éramos veinte en casa y apenas teníamos ingresos antes de que yo me marchase. Además, cuando vinieron a buscarme le prometieron a mi padre que me darían una buena educación y no me faltaría de nada; tendría comida, ropa nueva y mi propia cama”, explica Bimala, y se ríe por no llorar. Cuando el hermano mayor de Urmila tuvo que venderla para cubrir los gastos médicos de su padre, ingresado con una enfermedad grave en el hospital, escuchó las mismas mentiras. Estarían mejor con ellos; eso querían creer.

Como ellas, miles de niñas han sido víctimas de este sistema moderno de esclavitud, que se originó en los años cincuenta del siglo pasado, en el suroeste del país. La etnia tharu había habitado durante cientos de años esta región, aprovechándose de su resistencia genética a la malaria para sobrevivir en una de las zonas más fértiles. Sin embargo, cuando los avances médicos empezaron a reducir la incidencia de esta enfermedad, otras tribus ocuparon esas tierras y obligaron a los tharu a trabajar para ellos a cambio de una pequeña parte de la cosecha. La pobreza fue creciendo entre estas familias, que se vieron forzadas a entregar a sus hijas para subsistir. Fue el inicio de una tradición, heredada durante generaciones y permitida legalmente hasta hace unos años.

Aunque existían otras leyes para la protección de la infancia, el sistema kamlari no fue abolido oficialmente hasta julio de 2013. Gracias a la presión de varias ONG y de las propias jóvenes que habían logrado escapar de los terratenientes, el Gobierno nepalí se comprometió finalmente a colaborar en el rescate de todas las niñas cautivas y a emprender acciones judiciales contra cualquier cómplice del tráfico de menores. Sin embargo, muy pocos se han enfrentado a multas por este delito y alrededor de 300 kamlari permanecen todavía presas.

“¿De verdad crees que van a perseguir y castigar a oficiales de policía, grandes empresarios y cargos políticos? Son ellos, los más poderosos, los que todavía esconden niñas en sus casas”, cuenta Man Bahadur Chhetri, coordinador del programa de apoyo a las kamlari de Nepal Youth Foundation (NYF). Esta organización fue pionera en la lucha contra la esclavitud infantil y en los últimos quince años ha participado en la liberación de más de 12.000 niñas, que han accedido a becas para retomar sus estudios y formarse en diversos ámbitos profesionales.

De sirvientas a líderes en emprendimiento
Bimala ha recibido un crédito de 13.000 rupias para abrir una tienda de ultramarinos junto a su familia, mientras se prepara para estudiar Ciencias Empresariales. Por su parte, Urmila va a matricularse en Derecho para ser abogada. En su comunidad, y en muchas otras, se han creado cooperativas solidarias con el apoyo de NYF, que han permitido a cientos de jóvenes dejar atrás una vida de servidumbre y convertirse en emprendedoras. Gracias a este sistema, Mina ha abierto un salón de belleza y Dilkumari ha creado una escuela de costura en Banke, uno de los distritos donde más niñas se han convertido en kamlaris. Y no muy lejos de allí, Kamala presume de ser, probablemente, la única mujer que dirige un taller de motos en Nepal.

En 2010, decenas de jóvenes que habían sido rescatadas fundaron el Foro para el Desarrollo de las Kamarli Libres, del que ahora forman parte 1.375 mujeres. Son ellas las que gestionan la mayor parte de las cooperativas, y organizan grupos de apoyo con orientadores y psicólogos que les ayudan a superar los traumas de su infancia e integrarse de nuevo en su comunidad de origen. Algunas habían pasado tantos años lejos de casa que apenas recordaban a sus padres, e incluso eran incapaces de hablar el dialecto de su familia.

No obstante, el objetivo prioritario del Foro es colaborar con el Gobierno y las fuerzas policiales para rescatar a las niñas que continúan esclavizadas y concienciar a la sociedad nepalí sobre los perjuicios de este sistema. “Mi abuela y mi madre fueron kamlari antes que yo. Pero ahora he convencido a mi familia para que nunca más vuelvan a vender a una hija”, explica Urmila.

El fin de la esclavitud
En NYF están seguros de que esta práctica se habrá erradicado en menos de una década. “Hemos conseguido un cambio de mentalidad. Antes los hombres presumían de tener una o dos esclavas, pero ahora las esconden porque saben que no está bien. Creemos que no habrá nuevas kamlari y que liberarán a las que siguen ocultas en cuanto se hagan mayores”, afirma Bahadur Chhetri.

Ni las ONG ni el Gobierno saben con exactitud cuántas niñas continúan en esta situación, ya que las familias que las retienen cuentan con el poder suficiente para callar todas las bocas de su entorno. A muchas de ellas se les ha perdido la pista, porque han sido vendidas sucesivamente de unas familias a otras, las han obligado a casarse o incluso se las han entregado a mafias de otros países, sobre todo la India, donde serán aún más vulnerables.

El próximo mes de enero se celebrará en el oeste de Nepal el festival Maghe Sankranti, un evento que tradicionalmente ha sido el escenario idóneo para la compraventa de kamlari. “Los hombres venían de todo el país para elegir una niña que se ajustase al tipo de trabajo que requerían. Para cuidar bebés, se llevaban a las de cinco o seis años. Para trabajar en el campo, las preferían más fuertes, a partir de trece. Seleccionaban y regateaban, como quien va al mercado a por verdura”, asegura Bahadur Chhetri. En los últimos años, la Policía se ha mantenido alerta durante este festival para evitar el tráfico de niñas. Y lo han conseguido; al menos, en teoría.

Nepal, el país asiático con mayor explotación infantil
Pero las kamlari son solo la expresión más brutal de un problema que todavía está lejos de desaparecer en Nepal. Según UNICEF, uno de cada tres niños se ve obligado a trabajar, la mayor parte en zonas rurales. De todos los países para los que existen estadísticas, solo cinco, todos ellos africanos, tienen una tasa de explotación infantil superior a la de Nepal: Somalia, Camerún, Zambia, Burkina Faso y Guinea-Bissau. Además, este problema afecta más gravemente a las niñas. Un 38% de las menores sufre algún tipo de explotación, frente al 30% de los chicos.

La principal causa de esta elevada tasa de trabajo infantil en Nepal, según la Organización Internacional del Trabajo, es la extrema pobreza, en un país en el que el crecimiento económico no ha alcanzado a las clases más bajas. Y a su vez, la explotación de los niños contribuye a incrementar esa pobreza. “Nepal está atrapado en un círculo vicioso”, señala la OIT en el primer estudio de esta problemática, “y la forma de combatir ambos problemas es la educación”.

“Si se soluciona la pobreza, la necesidad del trabajo infantil desaparecerá automáticamente. El desarrollo del país se está viendo frenado por la explotación de los niños, que crecen analfabetos porque han estado trabajando en lugar de ir a la escuela. El ciclo se realimenta y la necesidad del trabajo infantil se renueva generación tras generación”, continúa el informe. Para romper el círculo, propone que el Gobierno incentive a las familias a llevar a sus hijos al colegio, ofreciéndoles una ayuda económica por cada niño matriculado.

Afortunadamente, la tasa de escolarización continúa creciendo. Urmila ya no tiene que mirar a escondidas los deberes de otros niños para seguir aprendiendo y, cuando tenga hijos, hará todo lo posible por darles una buena educación. Mientras tanto, sus esfuerzos siguen centrados en las niñas que siguen presas, sin poder ir al colegio. En la última misión de rescate, liberaron a una docena de kamlari que la Policía había localizado. ¿Cómo? Llamando a la puerta de los captores y apelando a su humanidad: “Por favor, no le hagas lo que me hicieron a mí”.

#hemeroteca #publicidad #sexismo | Por qué importa que un gay coja una fregona

Imagen: El País / Pareja gay del anuncio de Asevi
Por qué importa que un gay coja una fregona.
En pleno siglo XXI algunos anuncios siguen fieles a los roles tradicionales de género, aunque otros, los más exitosos, luchan por enterrarlos o reírse de ellos.
Rita Abundancia | S Moda, El País, 2015-11-02
http://smoda.elpais.com/articulos/publicidad-sexista/6912

Érase una vez en ‘Publicilandia’, un mundo donde las mujeres y los hombres tenían papeles muy claros y diferenciados. Ellas eran objetos sexuales y se ocupaban del cuidado y limpieza de la casa y los niños; mientras ellos eran padres incompetentes, aunque entendían mucho de coches y finanzas, y lo que más les gustaba era ver los partidos de fútbol en casa, con sus amigos, mientras bebían litros y litros de cerveza. Pasaban los años y el mundo cambiaba, pero en ‘Publicilandia’ todo se modificaba muy lentamente y con muchos años de retraso, hasta que un día las cosas empezaron a cambiar. Así podría empezar la historia de en ese universo que se dedica a tentarnos, a crearnos necesidades ficticias y a hacer que nos enamoremos de una marca hurgando y tocando partes de nuestro cerebro, corazón, tripas y, si es necesario, hasta genitales. Todo por conseguir que compremos algo a cualquier precio.

En pleno siglo XXI, Bic, la misma marca de bolígrafos que lanzó en 2012 una línea rosa “para ella”, celebraba este año, en Sudáfrica, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora con un spot en el que el eslogan aconsejaba al género femenino: “Look like a girl, act like a lady, think like a man, work like a boss” (“Ten el aspecto de una chica, actúa como una dama, piensa como un hombre, trabaja como un jefe”). Cualidades imprescindibles en toda mujer que triunfe. Al mismo tiempo, Premier Estates Wine, una marca de vino, ha hecho un anuncio para la televisión australiana en el que una chica coloca una copa, medio llena, de tinto a la altura de su pubis, mientras el eslogan final aconseja: “taste the brush” (“prueba el arbusto”).

En España no somos tan sutiles, y si bien es verdad que en publicidad los códigos deontológicos y las normas, en cuestión de sexismo, son muy estrictos, hay todavía muchos que se los saltan. Según Mª José López, responsable del Observatorio Andaluz de la Publicidad no Sexista, “donde se cometen errores muy graves y se ven publicidades totalmente inadmisibles es en empresas pequeñas, de ámbito local, donde muchas veces los anuncios no están hechos por profesionales, sino por los dueños o amigos”. Este año, sin ir más lejos, el gimnasio Fit Factory, de Ronda (Málaga), colaborador del programa ‘La Báscula’ de Canal Sur, eligió promocionar sus instalaciones con el contundente lema: “Sé sólo fea”. “Remajas” era el eslogan para las rebajas de verano del Centro Comercial Plaza Mar 2, en Alicante. En letras grandes, el vocablo podía leerse sobre la foto de tres culos femeninos en biquini, hasta que alguien lo denunció y el anuncio fue retirado, como ocurrió con el del gimnasio.

La publicidad de Cementos la Unión viaja en el tiempo a aquellos años, que tan bien retrató ‘Mad Men’, y en los que una de las fórmulas secretas para vender era enseñar el producto y poner al lado una mujer, lo más ligera de ropa posible. Receta que ha copiado esta empresa en varias ocasiones, aunque con un resultado estético mucho menos aceptable que en la época que recreaba Don Draper. Sus nefastos vídeos promocionales mezclan imágenes de obras, ejecutivos en traje de chaqueta y mujeres en biquini que enseñan el canalillo sin venir a cuento. Al mismo tiempo que el dibujo de una chica con grandes pechos sirve para empaquetar sus productos. Anuncios que han denunciado el Instituto de la Mujer de Madrid y la Dirección General de Familia y Mujer de la Generalitat Valenciana.

El Observatorio Andaluz de la Publicidad no Sexista, el que más trabaja a día de hoy en España debido a los recortes, y que se creó en el 2003, recibe una media de entre 450 y 500 denuncias anuales desde el 2013, cuando se incrementaron con respecto a años anteriores, que rondaban las 200 quejas anuales. Según su responsable, Mª José López, “no es que se cometan más infracciones, lo que ocurre es que se denuncian más porque la gente está más concienciada. Las quejas, generalmente, provienen, por este orden, de individuos de ambos sexos, asociaciones de mujeres, administraciones públicas y las que nosotros detectamos. Cada día desde aquí hacemos un seguimiento de la publicidad en los medios, aunque también se encuentran muchas muestras de sexismo en los contenidos no publicitarios, sobre todo en televisiones y tertulias. Pero a ese ámbito nosotros no llegamos, nos limitamos al de los contenidos publicitarios”.

¿Es el mundo de la publicidad el único que carga con los platos rotos y meteduras de pata que se producen entorno al sexismo, mientras los medios campan a sus anchas y mantienen a tertulianos, abiertamente machistas, en aras de los niveles de audiencia? Según David Coral, publicitario y presidente del Grupo BBDO&Proximity España, “somos un poco los que estamos en el punto de mira y los que tenemos unos códigos más estrictos, mientras eso no ocurre con los medios de comunicación ni las redes sociales. Es como si toda la responsabilidad recayera sobre la publicidad, como si ésta tuviera la misión de cambiar el mundo, de trasformar la sociedad. Ya estamos muy limitados y tenemos muchas regulaciones”.

Autocontrol es el organismo español de autorregulación publicitaria. Según Charo Fernández Magarzo, subdirectora general de Autocontrol y profesora titular interina de Derecho Mercantil en la Universidad Complutense de Madrid, “nuestro trabajo se desarrolla a dos niveles: un control voluntario preventivo y otro a posteriori. El primero es a través de un servicio de consulta previa o Copy Advice, que permite a anunciantes, agencias y medios conocer la corrección deontológica y legal de un anuncio antes de su difusión y todo lo que tiene que ver con la imagen de la mujer. El segundo, papel de esta entidad es ofrecer a la sociedad –consumidores, empresas y a la propia Administración– la posibilidad de presentar reclamaciones contra aquellos anuncios difundidos en nuestro país que atenten contra las normas o la dignidad de la mujer”.

La normativa considera ilícita la publicidad que presente a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, o bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados o que fomenten la violencia de género. Según Fernández Magarzo, “el número de reclamaciones recibidas en el 2014 en Autocontrol fue de 289 casos. Los principales motivos por los que se ha recomendado adoptar cautelas en la realización final del anuncio o modificarlo son, por este orden: atentado contra la dignidad de la mujer, utilización indebida del cuerpo femenino como objeto desvinculado del producto o comportamiento estereotipado”.

Este último aspecto es el que más se resiste a morir, y el que hace que las empresas de alimentación limpieza, aseo y belleza, junto con las de juguetes, sean las que siguen todavía manejando los tradicionales roles de los sexos. “Empieza a haber más hombres en los spots de productos de limpieza y más mujeres que anuncian coches”, comenta David Coral, “ya aparecen chicos cocinando o cambiando pañales, y si no ocurre más veces es por una razón meramente comercial, porque los estudios dicen que todavía son ellas las que se encargan de comprar, mayoritariamente, ese tipo de productos. Aunque también es verdad que la mujer está más sensibilizada sobre este tema, porque ha sufrido mucho y porque hasta hace relativamente poco su imagen en publicidad estaba por los suelos. Yo guardo anuncios antiguos que eran verdaderos insultos al género femenino, pero entonces eran considerados como algo normal. Esa sensibilización es entendible y algo que no tenemos los hombres. Cuando se ridiculiza o se ironiza sobre el comportamiento masculino no está mal visto. Como tampoco que se sexualice su imagen. Todos recordamos el anuncio de Coca Cola Light, en 1995, en el que un obrero muy atractivo se tomaba su descanso a las 11:30 para beberse un refresco, mientras todas las oficinistas se agolpaban en las ventanas para verlo. Hay que diferenciar entre contenidos sexuales –el sexo siempre ha vendido- y sexistas”.

Repetir los viejos roles de género empieza a ser una estrategia aburrida y poco exitosa a la hora de vender. Según apuntaba un artículo del diario inglés The Guardian, el pasado año se llevó a cabo un estudio sobre anuncios entre la agencia Saatchi & Saatchi y Mumsnet, en el que se revelaba que solo una de cada cinco madres inglesas se identificaba con las mujeres de los spots. “Los estereotipos de la perfecta madre y, en el lado opuesto, la exhausta mamá con el torpe marido, los encontraban particularmente encasillados. Y encasillar a alguien no es bueno si quieres que compre tus productos”, decía el artículo. Los hombres tampoco estaban muy contentos con su imagen en los anuncios, especialmente como salen parados en su papel de padres. La marca Dove Men+Care llevó a cabo otra encuesta en la que, aunque tres cuartas partes de los padres afirman que se ocupan del cuidado y bienestar de sus hijos, solo un 20% veía eso reflejado en los medios.

Pero en ‘Publicilandia’, como en cualquier país, hay también pioneros, precursores de nuevas teorías, creativos con ideas “raras” y arrestos para llevarlas a la practica. Y ejemplos no faltan. La marca de limpiadores Asevi, ha hecho toda una batería de anuncios en los que los que limpian la casa ya no son las mujeres sino gays, viudas solas y felices o hijos cuarentones y en paro, a los que la crisis les ha hecho volver a casa de sus padres. Realidad pura y dura. Algo más de fantasía es lo que exhibe el fabuloso anuncio de Money Supermarket que ya se ha hecho viral, en el que un ejecutivo con taconazos y un culo a lo Kardashian, enfundado en un mini short, va dejando boquiabiertos a los viandantes del distrito financiero con sus sensuales movimientos. Y si los hombres de negocios bailan ya ‘twerking’, las niñas parecen cargar cada vez menos con los estereotipos machistas, como refleja otro anuncio, convertido ya en declaración de intenciones y titulado ‘Like a girl’, de la marca Always, que fabrica compresas y tampones.

La publicidad no está destinada a cambiar el mundo pero, como dice Mª José López, “los mensajes repetitivos y constantes de los anuncios tienen un gran poder a la hora de trasmitir ideas o valores”. Yo añadiría que si están bien hechos y, además, son rompedores, las ventas están aseguradas. ¿Se puede pedir más?

domingo, 1 de noviembre de 2015

#hemeroteca #pierpaolopasolini | No matarán a Pasolini

No matarán a Pasolini.
Pasolini era verdad, es verdad como pocos artistas actuales. Hasta en sus contradicciones era sincero. Y humano.
Gregorio Belinchón | El País, 2015-11-01
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/11/01/actualidad/1446413575_577526.html

"Italia tiene el deber de recordar a Pasolini. Tiene el deber de transmitir a las nuevas generaciones la actualidad de su mensaje de búsqueda y de denuncia". La frase formaba parte del discurso, a inicios de este año, con que el ministro de Bienes Culturales, Dario Franceschini, anunció la creación de una comisión para dirigir los actos que estos días recuerdan al renacentista hereje, al escritor homosexual, al cineasta religioso, al poeta futbolista Pier Paolo Pasolini, asesinado la noche del 1 al 2 de noviembre de hace ahora 40 años en Ostia, a orillas del mar, un crimen nunca completamente aclarado. “Su muerte fue la de un profeta: inevitable, una especie de conjura de todo aquello contra lo que luchó en vida reunido no para matarlo, sino para masacrarlo. Da igual quién le matase aquella noche: a Pasolini lo mató Fuenteovejuna”, asegura Martín López-Vega, poeta y traductor de ‘La religión de mi tiempo’.

Como profeta de las desgracias de este siglo XXI, Pasolini vio venir casi todos los desastres actuales. En la entrevista que concedió, pocas horas antes de morir, al periodista Furio Colombo, de La Stampa, dijo: “Aspiro a que mires a tu alrededor y te des cuenta de la tragedia. ¿Cuál es la tragedia? La tragedia es que ya no hay seres humanos, hay máquinas extrañas que chocan entre ellas” o “Todo el mundo sabe que yo pago mis experiencias personalmente”. Willem Dafoe, que le dio vida en la película de Abel Ferrara que se estrenó hace unos meses, contaba a este diario: "Me parece fundamental recordar que no sólo fue un cineasta: yo empecé viendo alguna de sus películas, y rápido pasé a sus escritos, complejos y comprometidos. Y proféticos. Pasolini sigue en la batalla: vio venir lo que ocurre hoy con el capitalismo y la asfixia del ser humano como individuo, diluido en la sociedad de consumo, y nos avisó". Y remataba aquella entrevista: “Me da miedo su actualidad. Nos advirtió sobre los peligros que nos acechaban, lo escribió y aun así no hemos hecho nada. Al menos sigamos aprendiendo de él y de sus bellos textos”.

Por eso Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922) no ha muerto. Porque puede que su asesinato fuera un crimen político en un país arrasado por sus crímenes políticos, porque puede que algunas de sus novelas chirríen en el lenguaje del siglo XXI que se mueve entre la lánguida ridiculez de lo políticamente correcto y la cansina obsesión por epatar de los más radicales. Porque puede que algunas de sus películas aún no se entiendan y otras ya se den por sobreentendidas. Da igual. Pasolini era verdad, es verdad como pocos artistas actuales. Hasta en sus contradicciones era sincero. Probablemente nunca quiso ser clarividente, pero a su pesar veía el futuro y debía contarlo. A sabiendas de lo que eso podría significar. Y eso se llama coherencia.

Curiosamente, tras su muerte se estrenó ‘Saló o los 120 días de Sodoma’ -además se editó 'La divina mímesis', con textos de los años sesenta, y dejó inacabada la novela 'Petróleo', otro mensaje desesperanzado-, y en pantalla aparece el poder -en ese caso el fascismo surgido bajo el ala de Mussolini- con toda su crueldad. Carne herida. Destrozada. Dominación y sumisión como pocas veces se ha visto en pantalla. Y no por regodeo, sino como reflexión, decía su creador, del sexo como metáfora de poder en el hombre (según Pasolini, el sadomasoquismo está anclado en nuestro comportamiento). Y aquí llegamos al corazón del este poeta filósofo: la personalidad, el ser humano como individuo en contraposición al triunfo actual de la masa. ‘Saló o los 120 días de Sodoma’ es un grito contra la anulación del otro, el último aullido de un artista que quiso que, sencillamente, fuéramos nosotros.

Actos en homenaje
- En la ciudad natal de Pasolini, Bolonia, el lema ‘Más moderno de cualquier moderno’ sirve para agrupar las proyecciones, las diversas lecturas y una exposición que le recuerda. El periódico Corriere della Sera, donde colaboró en varias ocasiones, vende 22 de sus obras.
- En Roma empieza hoy en el Teatro Argentina 72 horas dedicadas a Pasolini, con 23 actores y actrices que leerán textos. En otros lugares de Italia incluso se le va a rememorar con partidos de fútbol, su amado deporte.
- En Valencia, este fin de semana el IVAM ha organizado varios actos en su memoria. En varias universidades españoles se repite la vindicación de su mensaje, como en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga.

#hemeroetca #mujeres #islam | El islam de las mujeres


El islam de las mujeres.
Son españolas y son musulmanas. Llegaron o nacieron aquí como hijas de inmigrantes o se convirtieron al islam como un proyecto espiritual de vida. Esta es la historia de un grupo de mujeres sin miedo que, sin renunciar a su religión, están orgullosas de ser españolas.
Jesús Rodríguez | El País, 2015-11-01
http://elpais.com/elpais/2015/10/29/eps/1446131577_808813.html

La cita es en una cafetería grande e impersonal próxima a la Puerta del Sol de Madrid. Toman asiento nueve mujeres españolas entre los 17 y los 30 años. Todas son universitarias. Hay una médica, una abogada, un par de periodistas y psicólogas y otras que aún permanecen en las aulas de Medicina, Arquitectura o Derecho. Todas son musulmanas. Todas llevan el pañuelo islámico, el hiyab, sobre una capucha de tejido elástico que cubre su cabello, cuello y orejas, y deja al descubierto el estricto óvalo de la cara sin rastro de maquillaje. Ellas responden, con ironía y fastidio, como si fuera una pregunta que han tenido que contestar demasiadas veces, que no, que nadie les obliga a llevarlo; que detrás de cada pañuelo no hay un padre autoritario, un imam radical o un marido opresor. “Está nuestra creencia e identidad. ¿Cree que aceptaríamos una religión que nos oprimiera? No somos tan tontas. Vivimos en un Estado de derecho”, afirma Dina, de 23 años, estudiante de Medicina.

“Y en el caso de que fuéramos tan tontas para meternos en ese infierno, lo lógico es que la gente nos compadeciera, nos tratara bien y no nos mirara con odio o nos negara un puesto de trabajo por llevar velo”. La conversación es intensa. Están orgullosas de su religión. Y son buenas en la dialéctica. No dan un paso atrás. Confiesan que entre ellas el debate es continuo y se extiende a colectivos de musulmanas en todo el mundo a través de las redes sociales. Es su arma para desentrañar la realidad de sus creencias. Y el rol de la mujer en el islam. Por primera vez en siglos. Quizá desde el papel protagonista de Aisha, la segunda mujer del profeta Mahoma, hace 1.400 años. Guerrera, política y jurisconsulta, con una personalidad que ensombrecía la de los compañeros del profeta, junto a los que rezaba sin celosías, es el icono de mujer que reivindican las musulmanas más avanzadas: el símbolo de la lucha por sus derechos y por la justicia social en un marco espiritual islámico.

Las mujeres musulmanas españolas que han hablado para este reportaje han ido escalando en el conocimiento de su religión desde una base cultural mínima heredada de unos padres inmigrantes, generalmente marroquíes, sin estudios, que durante tres décadas han estado más preocupados por sacar adelante a sus familias en la diáspora que de profundizar en el Corán, más allá de la religiosidad popular y las reglas tribales machistas.

Para los musulmanes de primera generación en España, la religión era un útil recurso coercitivo cuando sus hijas querían salir por la noche o ir a la piscina. Ante la duda, su respuesta era invariable: “El islam no lo permite”. “Se escudaban en la religión para educarnos porque no sabían qué respuesta darnos lejos de la comunidad de origen”, relata Najat Driouech, de 34 años, que llegó con 9 a Cataluña (se puso el velo a los 28); licenciada en Filología Árabe y con una larga carrera de mediadora en temas de género e islam, que la ha llevado a dar conferencias en Bruselas y EE UU y que confirma la efervescencia religiosa entre las musulmanas en los últimos años. “Yo tuve más información del islam en primero de carrera que en toda mi vida anterior. Cuando comencé a estudiar (por ejemplo, el libro de Dolors Bramon ‘Ser mujer y musulmana’), comprobé que no tenía nada que ver con lo que nos habían enseñado. Que no decía nada de quedarse en casa. El islam debe ser el que tú estudies e interpretes. El que sientas. Y ahí no hay sitio para la discriminación”.

–¿Es usted feminista?

–Cien por cien. Pero no creo en las feministas que quieren salvarnos y piensan que somos unas esclavas.

–¿El pañuelo es obligatorio?

–Lo decides tú. Y si te lo pones… sabes que no vas a ascender en tu trabajo.

La explosión comenzó cuando esa segunda generación de mujeres creció, se lo puso y salió a la calle. Un pañuelo que no siempre era religioso; podía ser estético, identitario, político, contestatario o de tribu urbana. Pero era una llamada de atención. Ellas existían. Reivindicaban su religión. No eran incultas ni sumisas. Y querían ser aceptadas como eran: musulmanas y españolas. “El conflicto del islam femenino empieza con nuestra generación, con nuestra visibilidad”, explican. “Nuestros padres eran discretos. Nuestras madres no iban cubiertas. Estaban atrapados en su condición de inmigrantes, muchas veces sin papeles; vivían la religión escondidos. El problema llega cuando nosotras, la segunda generación, que ya somos de aquí, empezamos a estudiar y a tocar temas religiosos. Y a ver los errores y contradicciones. Todavía no tenemos un excesivo conocimiento de la jurisprudencia y nos mordemos la lengua. Pero estamos en ese camino. En cualquier caso, más que los musulmanes de nuestra edad”.

Estas jóvenes muestran también sus contradicciones. Llevan vaqueros ceñidos y zapatillas Vans y Converse; utilizan expresiones como “flipar” o “estar rallada”, pero usan estrictos bañadores propios del siglo XIX y se niegan a hacer deporte sin chándal. Son las aristas sociales adheridas a su religión. Quizá el fruto de una educación islámica confiada en España por unos padres agobiados de trabajo a los oratorios dirigidos por los estrictos Hermanos Musulmanes y las mezquitas rigoristas, como la madrileña de la M-30, o televisiones como Córdoba Internacional, financiados por Arabia Saudí y que propagan un islam alérgico a la innovación. Y a telepredicadores del Golfo, con una respuesta misógina para cada pregunta, por absurda que pueda parecer. Es el ‘califato digital’, que tiene sentencias para todo: ¿Puede una musulmana comer un plátano? ¿Tomar chicle? ¿Usar gafas de sol? ¿Aplicarse crema corporal? ¿Bailar? ¿Usar perfume? ¿Comer con los hombres? ¿Ser barrendera o policía? Y así sucesivamente.

Para ser una religión que sus fieles exaltan como carente de dogmas y jerarquías, sin mandamientos ni sumo pontífice, uno se encuentra, por el contrario, a lo largo de este reportaje demasiados corsés en el islam y demasiados administradores de justicia infalibles que dicen basarse en el Corán (la revelación de Dios) y los hadiz (los dichos y hechos ejemplares del profeta) para justificar su juicio. Habitualmente misógino. Anclado en un pasado que nadie parece cuestionarse. “Todo lo contrario a la obligación de un musulmán o musulmana, que es el ‘iytihad’, el esfuerzo por hacer una interpretación personal, libre y crítica del Corán”, aclara Sara Azrak, de 27 años, filóloga inglesa, casada, sin hijos ni velo. “Yo tengo el Corán y me da unas claves que debo adaptar al momento en que vivo. El islam se adapta a cualquier entorno. Es un modo de vida. Pero el ‘islam político’, el que rechaza todo lo occidental, ha traducido el Corán y la tradición en dogmas; en algo incapaz de adaptarse. Y adaptarse no es dejar de rezar ni hacer lo que te dé la gana. Sino tener sentido común. Muchas musulmanas están buscando respuestas en el ‘planeta parabólica’, repleto de barbudos y mujeres tapadas hasta los ojos porque se emite desde Oriente Próximo, y salen aún más confundidas. Lo que tienen que hacer es comparar distintas fuentes. La educación es lo único que puede liberarnos a las mujeres”. Algo que tuvieron en cuenta las madres (inmigrantes) de la mayoría de las musulmanas de este reportaje, que lucharon porque accedieran a la Universidad contra viento y marea, desde la catalana de origen paquistaní Komal Naz, de 22 años, graduada en Humanidades, hasta la española de origen marroquí Ramia Chaoui, de 21 años, graduada en Dirección de Empresas; o Sokayna Driouech, de 32, graduada en Enfermería; o Zoubida Barik, de 45, abogada.

El joven imam Mohamed Said Alilech es una de esas estrellas televisivas conservadoras; dirige una mezquita en el extrarradio de Madrid y lanza sus sermones a través de la Red. Para Alilech, nacido en Tánger, experto en jurisprudencia, en un excelente estado de forma y ataviado con un ajustado polo de manga corta, “el velo es obligatorio, lo dice el Corán; no podemos inventar otra cosa. No se puede evolucionar lo del velo y la vestimenta recatada de la mujer. Son fundamentos que hay que conservar hasta el Juicio Final. Son textos unívocos que solo tienen una lectura”.

–¿Qué opina del feminismo islámico?

–Feminismo para que tengan voz, sí; para que puedan liderar o inventarse cosas, no. No se pueden poner en duda los textos del velo. Y la mujer tampoco puede dirigir la oración con hombres. Ni tener contacto físico. Eso lo digo yo jurídicamente. Me río del feminismo islámico. Eso son cuentos de mujeres conversas.

En esa línea de conducta, estas jóvenes musulmanas reunidas en el corazón de Madrid muestran rasgos de rigorismo como no dar la mano a su interlocutor. Pero a continuación se enredan en una firme batalla dialéctica, mirando a los ojos, polemizando, intentando derribar la mala imagen que arrastra el islam desde los atentados de 11 de septiembre de 2001; denunciando el sufrimiento de los palestinos; describiendo el mal trato informativo que sufre, según ellas, el colectivo musulmán. No se cortan. Exudan búsqueda. Quieren romper con el monopolio interpretativo de los ulemas, jeques e imames de países árabes que poco tienen que ver con el suyo. Pretenden releer las fuentes del islam en perspectiva de género. Dilucidar si cuando, en la aleya 4,34 del Corán, el profeta Mahoma sentenciaba de parte de Alá (según la edición del libro sagrado con el que Arabia Saudí ha inundado el mundo) lo siguiente: “Aquellas cuya rebeldía temáis, amonestadlas, no os acostéis con ellas; pegadlas”, alguien dedujo eso (de entre los 25 posibles sentidos que en árabe tiene la palabra que ellos interpretan como pegar) con el único objetivo de fortalecer el control sobre la mujer y justificar esa discriminación en la palabra de Dios.

Tienen también rasgos de inocencia; son conscientes de sus contradicciones; se terminan partiendo de risa entre rubores cuando describen cómo su religión impregna cada momento de su vida.

–¿Por ejemplo?

–No hacemos cosas que consideramos haram (algo que un musulmán no puede realizar): colarte en el metro, copiar en un examen, cruzar en rojo, maltratar a un animal, bajarte una peli ilegalmente o no pagar impuestos.

Permanecen solteras. Y no tienen prisa en dejar de estarlo. Una revolución en el islam, donde casarse joven es la regla. Y la soltería no se contempla. El imam Alilech sentencia: “Está mal visto no casarte. Hay que hacerlo lo antes posible. Así puedes disfrutar de tu sexualidad”. Por el contrario, una de nuestras interlocutoras, Sara Kourtam, de 24 años, estudiante de Filosofía, nos entrega un texto revelador sobre las nuevas corrientes del islam femenino elaborado por una de sus teólogas de moda, Maryam Amirebrahimi, formada en la Universidad de California (UCLA) y la prestigiosa islámica egipcia de al-Azhar, titulado Ser esposa y ser madre no son las únicas vías.

Amirebrahimi, que evolucionó del rigorismo saudí (“me convertí en una mujer encerrada y que vivía en un constante miedo psicológico de convertirse en una tentación para los hombres”) a embarcarse en la busca de una conciencia femenina islámica a través del estudio de las fuentes originales de su religión, abandera un feminismo moderado en boga en EE UU. Un país en la vanguardia teológica de la liberación de la mujer musulmana, con referencias intelectuales que vuelan por la Red, como la profesora y diplomática Asma Barlas, la investigadora Carmen del Río o Amina Wadud (la primera mujer que ofició de imama; en 1999 dirigió el rezo del viernes ante una audiencia de hombres y mujeres que se inclinaron hacia La Meca codo con codo, algo considerado ‘herejía’ por los rigoristas, y que repitió en Barcelona en 2005). Entre las páginas más destacadas de esta corriente de pensamiento y liberación está ‘Sisters In Islam’. Sus seguidoras hablan de “yihad de género”.

Más cerca que las americanas, también musulmanas, afincadas en Córdoba y muy activas en la Red, se encuentran la profesora Natalia Andújar y su compañera, la trabajadora social e inspiradora de la Unión de Mujeres Musulmanas de España, Laura Rodríguez Quiroga (organizadoras de los congresos internacionales de Feminismo Islámico). Su activismo espiritual es compartido en Cataluña por Eva, Almudena y otras sabias que piden no ser fotografiadas y que no figure su apellido (“por miedo a las represalias de los rigoristas”), que dan vida a la web ‘Alkalima’, “con la que hemos creado un punto de encuentro en torno al feminismo islámico. Hasta ahora solo había webs rigoristas, de las monarquías del Golfo; ¿quiénes son esos tíos barbudos para juzgarnos? Nosotras, sin un euro, estamos realizando un trabajo de traducción de textos del árabe y de interpretación de los mismos en clave de género, para transmitírselo a las mujeres de todo el mundo”.

Una tarea similar está realizando otra musulmana, Tamara Sebastián, inmersa en catalogar y crear una base de datos de todos los libros del islam en castellano, además de traducir otros títulos clave del inglés y el francés, “para que cualquier mujer que quiera aprender sepa de qué corriente ideológica es ese texto y por quién y dónde se ha escrito. Puede ser muy útil para los hijos de inmigrantes que se están informando en sitios extremistas de Facebook”. Según Eva, “cuando me encuentro con páginas de musulmanes que llaman al terrorismo, lo pongo directamente en conocimiento de la policía”.

Este círculo de propagandistas que buscan un islam abierto e inclusivo se completaría con dos religiosos, Hussein Labrass, un imam progresista de Canarias que está investigando las fuentes del islam y extendiéndolas por YouTube, y el imam americano John Ederer, que está trabajando en la interpretación de los textos sagrados en clave de género, buscando una lectura diferente de los mismos, y que recientemente publicó el texto ‘Sabias y predicadoras’ en el islam, que incluía esta reflexión: “Para el musulmán, la actitud correcta no es resistir ni rechazar la modernidad, sino aceptarla con nuestra ley divina”. En ese marco se encontraría también el colectivo Musulmanes por la Paz, cercano a Podemos, que reúne bajo un mismo techo a las dos ramas principales (y enemistadas desde hace 1.400 años) del islam: chiíes y suníes. Para uno de sus inspiradores, Julio González, “el islam se ha utilizado como forma de represión. Lo sagrado son los cinco pilares y el resto es costumbre que hay que evolucionar”.

Sara Kourtam y el resto de las musulmanas de nuestra reunión en Madrid son conscientes de que seguir solteras supone renunciar al sexo. “Puedes tener novio, pero sin contacto físico. Cuesta. Somos humanas y nos apetece y sentimos deseo. Pero tienes que controlar tus instintos. El sexo fuera del matrimonio es pecado grave. Los tíos que hagan lo que quieren; nosotras lo hacemos por Dios, no porque un tío nos obligue”.

A continuación aclaran que jamás contraerán matrimonio por contrato o conveniencia. “Ni porque se nos pase el arroz”. Sin embargo, cuando llegue el momento, será con un musulmán. Sin dudarlo. Una convicción que han repetido una veintena de musulmanas españolas a lo largo de este reportaje. La ley islámica lo impone, aunque no a los hombres (algo que algunas teólogas islámicas comienzan a poner en cuestión, como la obligatoriedad del velo o la ausencia de mujeres en las mezquitas). “Para mí no es un problema casarme con un musulmán. Nunca me he planteado lo contrario. La religión determina lo que hago; es mi forma de ser y de vivir; y sería imposible hacerlo con un hombre que no compartiera lo que a mí más me importa.

Pero tampoco me voy a casar porque me lo impongan o esté bien visto. Ni de broma. Mis padres han sido los primeros en meternos en la cabeza a las tres hermanas que teníamos que estudiar y no depender de nadie”, explica Noha el ­Haddad, de 27 años, doctora en el hospital de Alcalá de Henares. “Yo no vivo confundida entre varios mundos. Soy mujer, española y musulmana. Y no tengo que renunciar a ninguna de mis identidades. Nuestra identidad religiosa es musulmana, y la nacional y cultural, española. Vivo en una sociedad democrática. Creo en la Constitución y los derechos humanos. No me gusta la actitud paternalista y protectora que proyecta muchas veces el islam hacia la mujer. Dios nos ha creado con las mismas facultades; las mujeres somos libres y fuertes; tenemos los mismos derechos y obligaciones; nunca iría con un hombre que no me valorara o me tratara como una menor”.

–¿Se considera feminista?

–No hay solo un feminismo. No están solo las radicales de Femen. Nosotras tenemos pechos, pero también cabeza. Me considero feminista porque defiendo a la mujer y sus derechos. Y soy musulmana. Y me gustaría que se recuperaran las libertades que tenía la mujer en el islam primigenio, no lo que ha venido a continuación, cuando la religión se ha mezclado con tradiciones machistas. No hay por qué imitar a Marruecos o Arabia Saudí”.

La mayoría nacieron en España o llegaron aquí de niñas. Varias estudiaron en colegios de monjas. Todas son de origen marroquí. Forman parte de la Asociación de Chicas Musulmanas de España (Achime). Un lugar donde una joven española, seguidora del islam, con estudios e inquietudes religiosas y sociales, puede relacionarse con mujeres de su perfil, avanzar en el estudio de su religión desde un punto de vista femenino “y con un autodidactismo responsable y compartido”, al margen de los centenares de federaciones, asociaciones, comunidades y mezquitas dirigidas por hombres (casi siempre extranjeros) y ligadas a posiciones políticas de Marruecos, Siria o Arabia Saudí. “Vamos por libre. Queremos encontrar el camino. Buscar el islam de nuestro país”.

En España hay en torno a dos millones de musulmanes (de los 25 millones de la UE), de los que más de la mitad serían ya españoles; más de 1.100 mezquitas y oratorios, y unas 2.000 comunidades. En 1992 apenas había 100.000 musulmanes. Es un colectivo heterogéneo, surgido de la inmigración y con una enorme pluralidad de orígenes, culturas, lenguas y tradiciones. La representación institucional de ese complejo grupo humano ha sido siempre complicada, con una enorme división política en la punta de la pirámide, entre los Hermanos Musulmanes, el régimen marroquí, la oposición islámica también marroquí de Justicia y Caridad y los españoles conversos al islam, procedentes en su mayoría del antifranquismo; y con los Gobiernos saudí, iraní y marroquí y sus respectivos servicios secretos repartiendo dinero a unos u otros en función de los intereses políticos de cada momento.

Ese escenario fragmentado ha provocado una ausencia total de interlocución con el Estado. Y un profundo desconocimiento mutuo, que el actual Gobierno pretende solucionar tomando el control de la inoperativa Comisión Islámica de España (CIE), la institución que, desde 1992, tendría que haberse ocupado de la interlocución de la comunidad musulmana (en temas empantanados como la educación, la financiación, los cementerios o la asistencia en las prisiones) con el Ejecutivo. Y poner al frente a una persona de su completa confianza.

El incombustible médico septuagenario sirio Riay Tatary, cercano a los Hermanos Musulmanes, cabeza visible del movimiento islámico en España desde 1971. Para muchos de ellos se trata de un golpe de mano, “es como si el Gobierno español se metiera en lo que hace la Conferencia Episcopal, la interviniera y ­pusiera o quitara a su responsable”, explica Mounir Benjelloun, presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), que en 2012 contó, por primera vez en la historia del islam en España, en su ejecutiva con cinco musulmanas: Natalia Andújar, Zoubida Barik, Amparo Sánchez, Isabel Romero y Tamara Sebastián. Si el Gobierno coloca a Tatary como omnímodo presidente del islam español, será el fin de esa alentadora cuota femenina.

La capital del feminismo islámico en España está en Córdoba. Aquí viven y trabajan tres de las mujeres más activas del islam de las mujeres, Isabel Romero, Natalia Andújar y Laura Rodríguez. Son conversas, no llevan velo, tienen estudios superiores, se sitúan políticamente a la izquierda y están entre los 40 y los 50 años. Han dirigido asociaciones de musulmanes en Cataluña, el País Vasco y Andalucía. Algo que Isabel Romero continúa haciendo como presidenta de Junta Islámica, una de las más antiguas y prestigiosas de España, fundada en 1989 por conversos españoles organizados en torno a Mansur Escudero, fallecido en 2010.

Las tres luchan por un islam español, “normalizado, contemporáneo, basado en los derechos humanos y sin extranjeros al frente; que no sea misógino, jerarquizado ni vertical; sin dogmas ni mediadores”. Un islam donde se pueda hacer la plegaria en español, las mujeres estén al frente del rezo y, sobre todo, que pueda servir de puente entre esta sociedad y los inmigrantes y las segundas generaciones. Su camino no ha sido fácil. Comenzaron su andadura próximas al rigorismo. Cubiertas y sumisas. Como explica Andújar, “el primer paso de muchas conversas es la sobreadaptación: ser más musulmana que las musulmanas. Es un mecanismo de defensa por miedo a que te rechacen. Implica un sobreesfuerzo para agradar a los demás, para cumplir ‘con el ideal de perfección que se espera de mí’. Cuando te conviertes al islam en España no tienes dónde mirar. Y te arabizas; te vistes como una marroquí. Hay una confusión entre islamizarse y arabizarse. Y después vas pasando del clímax a la depresión. Esa sobreadaptación nos da alergia. Estamos demostrando que se puede entender el islam de otra forma. Sin embargo, el termino feminismo aún da miedo a las musulmanas”. “Vivimos el islam como una energía de vida; no como un guardián de la moralidad obsesionado por el cuerpo de la mujer y el largo de tu falda. Yo concibo a Dios como una mujer; como un útero, porque da la vida”, recalca Isabel Romero.

Su evolución las ha llevado a ser atacadas a babor y estribor. Como explica Laura Rodríguez, “para los rigoristas somos innovadoras, intoxicadas por Occidente y herejes; para la derecha, traidoras a la patria, y las feministas agnósticas nos niegan toda visibilidad. Piensan que como feminista no puedes ser musulmana y como musulmana no puedes ser feminista. Nos dan por todos los lados”.

Las tres han demostrado que hay vida fuera del islam establecido por las asociaciones y las embajadas árabes. Isabel preside el Instituto Halal, un centro de certificación de calidad de productos aptos para el consumo de los musulmanes (que no contengan, por ejemplo, alcohol o grasas porcinas), que se ha convertido en la referencia internacional y ya certifica a más de 300 empresas de alimentación, cosmética y hostelería. Y además practica una ingente labor editorial y educativa. Su estilo de vida, de vestir y relacionarse puede ser un buen ejemplo para las musulmanas españolas. “Buscamos un islam inclusivo en una España diversa, que se reconcilie con su historia; un islam de aquí”.

Cae la tarde en Madrid. Las mujeres de Achime enfilan el parque del Retiro para realizar la oración de la tarde. La despedida es rápida. Cuando se les pregunta cómo les gustaría ser percibidas por la sociedad, su lista es inagotable. Se puede resumir en cuatro ideas: “Nuestra identidad es musulmana y española. Queremos mejorar esta sociedad a través del voluntariado y la participación. Buscamos un empoderamiento firme y activo de la mujer musulmana en España. Y si una musulmana no quiere que la engañen, que estudie. Y ya nadie podrá decirle que se quede en casa”.