viernes, 10 de mayo de 2024

#hemeroteca #lesbofobia | Hay un país (pero no el nuestro)

Ilustración de María Elizagaray Estrada //

Hay un país (pero no el nuestro)

El lesbicidio en Barracas y el odio como política de Estado
Sol Verónica Gui / Pablo Villarreal | Anfibia, 2024-05-10
https://www.revistaanfibia.com/lesbicidio-barracas-hay-un-pais-pero-no-el-nuestro/

El lesbicidio de Barracas renueva la preocupación por el odio como pasión movilizante y las políticas de la crueldad. El caso puede ser pensado a partir de otro suceso sin forzar líneas de causalidad directa: las declaraciones de Nicolás Márquez. Hay, en él, una ideología cargada de prejuicios y fantasías que durante años orientaron el comportamiento social para darle forma a una sociedad violenta y excluyente. Las palabras circulan y tienen consecuencias sobre la vida de las personas y la convivencia democrática. Desde el Laboratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritarismos (LEDA) advierten que el efecto se profundiza cuando es pronunciado por una voz autorizada e institucionalmente relevante, como un presidente, sus funcionarios o sus asesores. En este ensayo, lxs autorxs analizan el caso y su lugar en la trama de las violencias de odio en Argentina.

hay un país (pero no el mío)
donde la noche es sólo por la tarde
(pero no el nuestro)
y así canta una estrella su tiempo libre

toda la muerte pensaré
ya que morir no es mío
y aún alumbro con sangre deslumbrada
(hay un país) el sueño de caída
(hay un país)
y yo conmigo (y siempre)
de amor inmóviles

Susana Thenón. Poeta, lesbiana.


Hace 14 años, Natalia “Pepa” Gaitán fue fusilada por lesbiana. Tras vastos procesos de movilización y discusión contra la discriminación y la violencia, el 7 de marzo fue convertido en el Día de la Visibilidad Lésbica. Su recuerdo siempre insiste. Pero hoy aún más, porque una imagen inundó la escena pública esta semana: el lesbicidio cometido por Justo Fernando Barrientos contra dos parejas que compartían habitación en un conventillo en Barracas. Pamela Cobos y Mercedes Figueroa fallecieron producto del incendio. Al momento de escribir estas líneas, una de las sobrevivientes continúa internada con el 75% del cuerpo quemado; la otra sufrió heridas severas.

Las ciencias sociales y el estudio de los autoritarismos sociales contemporáneos aportan a desentramar las situaciones que componen el mapa de dolores sociales de los últimos meses. Se trata de una coyuntura signada por la crisis y por las formas que asume la violencia social, por las narrativas políticas que la intensifican y le ofrecen un marco de sentido a su despliegue. Lo que hay detrás del lesbicidio de Barracas puede ser pensado a partir de otro suceso, sin forzar líneas de causalidad directa entre uno y otro elemento: la entrevista de Ernesto Tenembaum a Nicolás Márquez en un programa central de la mañana radial. El biógrafo y amigo de Javier Milei, con quien incluso comparte chapuzones ocasionales en la piscina de la residencia de Olivos, es uno de los principales referentes ideológicos de la ultraderecha. Saltó a la fama durante las jornadas de discusión sobre la legalización del aborto dado su estrecho vínculo con Agustín Laje, pero cuenta con un historial propio de publicaciones negacionistas de la dictadura y obsesionadas con las figuras del ciclo progresista latinoamericano, a las cuales ha dedicado una decena de libros.

Durante una hora, Márquez lanzó al aire algunas afirmaciones prejuiciosas. “El Estado promueve y financia la homosexualidad incentivando una conducta autodestructiva”, “la sexualidad es una determinación natural”, “hablar de homofobia patologiza a quienes difieren con la ideología de género”. Su intención era una identificación positiva con la homofobia, relegitimarla como identidad política, como nomenclatura de resistencia a un estado de cosas y no como adhesión a impugnar a alguien que se coloca como otredad, a quien se le intenta degradar con las armas de la moral tradicional conservadora como si eso justificase la violencia, la crueldad, la persecución y la opresión. Estas y otras afirmaciones se sustentan en un tándem de prejuicios sociales de vieja monta, infundidores de un pánico moral que históricamente el movimiento LGTB y los feminismos trabajaron para desarmar. La idea de una esperanza de vida menor asociada a conductas adictivas fue desmontada por un gran proceso de discusión a escala internacional durante las últimas décadas del siglo XX, y en Argentina desató una fuerte gesta organizativa en los albores de la post-dictadura.

La interpretación de los problemas que Márquez distorsiona viene siendo planteada por la sociología desde hace más de un siglo: no podemos comprender un hecho social a través de los individuos, es necesario observar sus determinaciones sociales. Dicho sea de paso, debe ser por este carácter crítico y desnaturalizante que los libertarios odian tanto a las ciencias sociales, y es la razón por la que debería tener más espacio en el debate público dominado por adivinadores y charlatanes de todo tipo. La ultraderecha omite activamente que el riesgo de vida de las disidencias está atado a la exclusión violenta que este sector recibe por parte de la sociedad, y que nada tiene que ver con una condición natural del individuo. La mayoría de las veces, es la discriminación dentro del propio hogar la que conduce a la expulsión hacia situaciones de marginalidad, en un marco donde la condición sexual obtura la posibilidad de acceder a un trabajo o a un alquiler. En Argentina, organizaciones vienen reclamando políticas contra la crisis habitacional y la realización de relevamientos a la población LGTBIQ+. La falta de datos sobre esta cuestión en nuestro país (1) y sus grandes urbes no imposibilita plantear la pregunta sobre por qué dos parejas de mujeres adultas vivían hacinadas en un conventillo de Barracas, y qué nos dicen estas condiciones de vida sobre formas de exclusión social previa que pueden haber sufrido.

La precariedad habitacional y sus problemas asociados son sólo uno de los aspectos de la violencia social contra la población LGTB. Según los datos del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio, durante 2023, 133 personas fueron víctimas de este tipo de crímenes en el país, de las cuales 91 murieron (2). El mercado laboral también es un espacio excluyente: el Primer Relevamiento Nacional de Condiciones de Vida de la Diversidad Sexual y Genérica en Argentina —realizado en 2023 por un grupo de instituciones científicas y universidades nacionales— demostró que las tasas de desocupación son considerablemente mayores entre varones trans (14,3%), feminidades y mujeres travesti-trans (12,3%) y no binaries (10,1%), en comparación con la reportada para la población general (6,2% en el segundo trimestre de 2023, según datos del INDEC). El acceso al trabajo no resguarda de la discriminación y el maltrato: 14,2% de las personas que participaron del estudio señalaron que tuvieron un trato laboral desigual (ascensos, beneficios, cargas o prestaciones laborales) a lo largo del año anterior, y un 17,8% afirmó sufrir agresiones o discriminaciones en su ámbito laboral por su identidad sexo-genérica. Por último, las condiciones de vida descritas tienen un impacto obvio en la salud mental, presentándose altos niveles de estrés, ansiedad, angustia y depresión en la población LGTB argentina. En el estudio realizado en 2023, el reporte de estrés alcanzó un 86,5% en gays y 96,9% en mujeres y feminidades bisexuales, que también informan mayores niveles de angustia, miedo o ansiedad (88,6%), mientras que para los gays ese porcentaje llega al 80,5%. A su vez, más de la mitad de quienes respondieron la encuesta (50,2%) sostiene que tuvo depresión en el último año (3).

El problema de las declaraciones no son los datos en sí, sino la postura fanática y naturalista desde la que son interpretados. En Márquez (pero también en figuras como Mondino, Villarruel y hasta el propio Milei) hay una ideología cargada de prejuicios y fantasías que durante años orientaron el comportamiento social para darle forma a una sociedad cruel y excluyente. Una modalidad del conservadurismo que, en Argentina, hizo sentido sobre la reacción anti-feminista articulada políticamente en 2018, y que desplegó desde entonces una serie de argumentos que atentan directamente contra las luchas que disputan las condiciones de la reproducción social, actualizando prejuicios familiaristas (4) y ultrareligiosos de todo tipo. Y es que, siguiendo a Wendy Brown (5), el asalto neoliberal a lo social formatea el concepto de libertad, siendo apropiado por estos sectores como el derecho al privilegio del verdadero sujeto histórico (el varón blanco nativo trabajador), componiendo una ‘libertad asocial’ que excluye los consensos capaces de construir regulaciones igualitarias y redistributivas en el espacio de lo común. Es imperativo fertilizar lecturas críticas de las construcciones de verdad que pretenden instalar las voces oficiales. Siempre va a resultar insuficiente rebatir estos argumentos de manera aislada porque no se trata sólo de una ideología que produce posicionamientos sociales y políticos insensibles a los hechos: son sectores que, en esta coyuntura, ponen a circular discursos de odio que habilitan hechos de discriminación y violencia tal como sucedió el lunes por la mañana en Barracas.

El problema es dar cuenta de sobre qué bases están transformando nuestra sociedad. Porque el economicismo reinante oblitera el debate sobre los lineamientos morales que debemos establecer, justamente, para que el proyecto de vida del prójimo sea respetado. En este sentido, no hay que perder de vista que la violencia simbólica y la material no son una sin la otra. Las palabras que circulan en el espacio público llaman a la acción y tienen consecuencias sobre la vida de las personas y la convivencia democrática. Es por eso que los discursos violentos de las voces oficiales son condición indispensable para el pasaje a la acción por parte de los sectores interpelados. Los discursos de odio construyen un clima cultural de intolerancia y agresión hacia personas o grupos en función de su identidad, que en ciertos contextos pueden provocar en la sociedad civil prácticas agresivas, segregacionistas o genocidas. Ahora bien, este efecto se profundiza cuando es pronunciado por una voz autorizada e institucionalmente relevante, como un presidente, sus funcionarios, sus asesores. A este nivel, el odio no solo tiene consecuencias sociales, se vuelve una política de Estado que desrealiza la libertad de quienes no encajan en la norma masculinista, heteronormativa, capitalista y blanca que ordena el proyecto de Milei.

Cabe aclarar que hablar de discursos de odio nos remite a cualquier tipo de discurso pronunciado en la esfera pública que procure promover, incitar o legitimar la discriminación, la deshumanización y/o la violencia hacia una persona o un grupo de personas en función de la pertenencia de las mismas a un grupo religioso, étnico, nacional, político, racial, de género o cualquier otra identidad social (6).

Si el odio es una pasión constitutiva de los sujetos, al mismo tiempo no es característica esencial de ninguno. Importa, hoy, atender a la intensidad en la que se manifiestan esos discursos; y sobre todo, quién y en qué contexto los enuncia. Allí está la diferencia principal. No es lo mismo un discurso de odio emitido por un tuitero con 300 seguidores que el que pronuncia un influencer frente a un millón de personas. Es mayor el efecto de este último sobre el comportamiento de sus seguidores, porque es una voz legitimada. Ni hablar de cuando se ocupa el máximo cargo institucional de un país en un contexto de crisis económica y social, en la que las personas están sumamente predispuestas a encontrar y castigar a un chivo expiatorio. De hecho, en países con larga e innegable tradición de lucha contra los crímenes de odio, este comportamiento está tipificado en el derecho penal con la figura del “instigador de las masas” que hace un llamado a la violencia. No olvidemos que, en la delirante cacería de fantasmas que propone el discurso oficial, los derechos conquistados por la comunidad LGBT en defensa de la vida y la igualdad ante la violencia y discriminación estructurales fueron marcados como privilegios a erradicar. Esta operación ideológica refuerza el ataque que pone a diversidades y disidencias —sí, también— como parte de la casta que es objeto de odio del presidente y sus seguidores.

La estigmatización y discriminación histórica producto del VIH abrió un extenso proceso de luchas por décadas, que condujo a la reforma de la ley en 2022, dado el carácter social y político de una problemática hacia la cual históricamente solo se buscaron respuestas biomédicas y discriminatorias. La ley de cupo laboral travesti-trans fue implementada ese mismo año. En 2020, los feminismos consiguieron la legalización del aborto como reparación histórica y cuestión de salud pública. La ley de identidad de género, de la cual se cumple un nuevo aniversario, y el matrimonio igualitario son legislaciones que, cristalizando luchas sociales en el Estado, son producto de vastos procesos que involucraron a la sociedad toda. Desde la asunción del gobierno de Milei, no fueron pocos los sectores que denunciaron el azote simbólico y material a los derechos de mujeres y disidencias (el desmantelamiento de políticas antidiscriminatorias como el INADI, por ejemplo, y la pervivencia de una retórica de asedio). Y, sin embargo, se mueve. La necesidad de formular respuestas organizativas siempre permanece, como receta contra el dolor.

En Olavarría al 1600, un altar a las víctimas augura la necesidad de conjurar contra la muerte: este viernes 10 de mayo a las 17, organizaciones transfeministas convocan una movilización al Congreso de la Nación. La percepción de un presente signado por la catástrofe coloca a los discursos de odio como eslabones de la política de la crueldad sostenida por el gobierno nacional. Crueldad que aparece con diferente intensidad frente a grupos poblacionales diversos: pacientes oncológicos sin atención, comedores populares desabastecidos, jubilados con sus ingresos reducidos, mujeres a las que se les desconoce el trabajo de toda su vida en el hogar, trabajadores “castificados” por su adhesión a un paro nacional, comunidades educativas asfixiadas presupuestariamente. La lista sigue. Porque son pocos los agentes sociales exentos en esta concatenación de crueldades, aspirantes a ser abstractos “argentinos de bien”. Porque los discursos de odio y las medidas que justifican no sólo colocan a las comunidades asediadas en una posición socialmente amenazada y las silencian, atentan también contra nuestra posibilidad de habitar vidas dignas en una sociedad democrática.

(1) Algunos datos sirven para ilustrar la situación habitacional de las disidencias en los países del Norte: según el Williams Institute de la Universidad de California, la juventud LGBT+ de los Estados Unidos representa el 9,5% del total de la población, pero al mismo tiempo, es el 40% de la población joven en situación de calle. En Gran Bretaña, representan el 7% de la población total, y sin embargo, son el 25% de la población sin techo.
(2) Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio de la FALGBT. https://falgbt.org/ultimo-informe/
(3) Datos del Primer Relevamiento Nacional de Condiciones de Vida de la Diversidad Sexual y Genérica en la Argentina. https://censodiversidad.ar/
(4) Cooper, Melinda (2020). Los valores de la familia: entre el neoliberalismo y el nuevo social-conservadurismo. Traficantes de sueños.
(5) Brown, Wendy (2020). En las ruinas del neoliberalismo: el ascenso de las políticas antidemocráticas en Occidente. Tinta Limón.
(6) Desde el LEDA construimos esta definición siguiendo las recomendaciones de organismos internacionales como la ONU y la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia, así como investigaciones académicas de nivel internacional.

#hemeroteca #memoria #homofobia | Miguel de Molina, víctima LGTB, represaliado del franquismo

Miguel de Molina //

Miguel de Molina, víctima LGTB, represaliado del franquismo

Marta Saavedra Doménech | El Diario, 2024-05-10

https://www.eldiario.es/canariasahora/canarias-opina/miguel-molina-victima-lgtb-represaliado-franquismo_132_11357716.html 

El artista malagueño Miguel Frías de Molina, Miguel de Molina, (1908-1993), llamado en su época ‘El rey de la copla’, fue un artista completo, multidisciplinar. De origen muy humilde, fue principalmente cantante de copla y bailarín, destacando su participación en el el aclamado ‘Amor Brujo’ en el Teatro Español, en abril de 1934, junto a grandes figuras como Antonia Mercé, Pastora Imperio y Vicente Escudero. Como actor, trabajó a las órdenes de importantes cineastas de la época como el canario Claudio de la Torre, de quien este año conmemoramos el centenario de su Premio Nacional de Literatura.

Al igual que tantos artistas de entonces, con los que compartió amistad, Miguel de Molina es expresión artística de una época cultural tan floreciente como convulsa. Pero también un exponente del acoso más abyecto a muchos hombres y mujeres. Perpetrado durante los años del golpe militar, la guerra y la posterior dictadura de Franco, esta caza de talento traería la aniquilación de una generación completa de artistas e intelectuales florecientes. Representantes de la cultura más transgresora, libre y vanguardista, perseguidos y torturados por muchos motivos, fundamentalmente ideológicos. Pero también, y no conviene olvidarlo, homófobos. Miguel de Molina, amigo personal de Federico García Lorca, ya había visto pagar cara, con su propia vida, la libertad y el talento de su amigo. Tras una paliza que recibiría a la salida de una de sus actuaciones en el Teatro Pavón, en Madrid, decidió marcharse a emprender una vida de fama en Argentina, estableciéndose en Buenos Aires. No serían años sencillos, puesto que el azote de la obcecación homófoba también llegaría hasta ese país, por lo que también recabaría en otros lugares, como México. Apartado de su tierra, a la que regresó sólo en una ocasión, contempló siempre con la nostalgia del exiliado la vida que no se le permitió vivir, hasta su muerte en Buenos Aires, ocurrida en 1993. El interés que despierta hoy su figura es universal, no sólo desde el ámbito cultural, sino también académico y se extiende gracias a la magnífica labor de visibilización que ejercen sus herederos, a través de la Fundación Miguel de Molina.

Recientemente y por iniciativa del Grupo Socialista, se ha registrado una moción en la comisión de Cultura del Senado para el reconocimiento del artista como víctima LGTB, represaliada del franquismo, y para que se valore la puesta en marcha por parte de las administraciones públicas, de un centro para la exhibición permanente de su legado. Miguel de Molina merece ser recordado como protagonista de un tiempo en el que la represión o persecución se manifestaba de múltiples formas afectando singularmente a las personas LGTB, con formas especiales de represión o violencia por causa de su orientación o identidad sexual, singularizadas incluso en normas. Llama la atención que la propia modificación de la Ley de Vagos y Maleantes para incluir a «los homosexuales» sea del año 1954. Y en agosto de 1970 se aprobaría la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, que definía como peligrosos sociales a «los que realicen actos de homosexualidad».

La democracia en España vive momentos de perplejidad, con las anunciadas leyes autonómicas de la ‘concordia’, que no son más que un modo de anular la memoria necesaria de un episodio oscuro de nuestra historia más reciente. El blanqueamiento del franquismo con su equiparación de la Segunda República, en un momento en los que se pretende poner a las víctimas a la misma altura que sus verdugos, hace necesaria la reivindicación de la memoria de Miguel de Molina, cuya figura siempre estará ligada, sin ninguna duda, al arte de la copla como expresión artística nacional. Especialmente en una época de privación de libertades. Por ello, consideramos significativo -y no dejaremos de hacerlo- el recordar a la ciudadanía (especialmente a los más jóvenes) lo que muchos hombres y mujeres de este país tuvieron que padecer, en un tiempo de intransigencia en el que se nos arrebató el derecho más fundamental que existe: a ser nosotros mismos.

jueves, 9 de mayo de 2024

#libros #comic #lesbianismo | La tierra yerma

La tierra yerma / Carla Berrocal.
Barcelona : Reservoir Gráfica, 2024 [05-09].
184 p.

/ ES / Libros / Cómic / Novela gráfica / Lesbianismo / Mujeres / Sororidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419437860
📝 Cita APA-7: Berrocal, Carla (2024). La tierra yerma. Reservoir Gráfica.

Una epopeya protagonizada por mujeres. Una maldición asola el paisaje, la sequía es persistente. Los Ellos, unas criaturas salvajes y predatorias, se acercan ya demasiado a las zonas habitadas y al ganado. Las charras pronto deberán volver a las armas y prepararse para la guerra. En medio, dos familias enfrentadas por la tierra y su pasado: la casa de Salvatierra y la de Isla Perdida. Y en el centro de ese conflicto, el romance prohibido entre Leonor e Isabel, las herederas de cada casa, que jugará un papel fundamental. Una novela gráfica con aires de tragedia clásica, de western y con una poderosa historia de amor.

«Heredera brillante de Las Guerrilleras de Monique Wittig, con una belleza delicada y fiera, Carla Berrocal nos ofrece por primera vez una mitología distinta, un cuento para contarle a las niñas que somos, a las que son y vendrán. A través de imágenes seductoras y tiernas, la autora zurce un canto al deseo y al derecho a la defensa en contextos de violencia. Valiente y libre, nombra a los ellos y muestra un mundo donde al fin nos es posible marcar un límite y defenderlo». - Sara Torres

«Un western femenino que te enganchará por su historia de amor y te emocionará por sus lazos de sangre y su acción. Cuando terminas de leerlo te vienen a la cabeza todas las mujeres que hay en tu vida y sientes la fuerza que tienen y todo lo que podemos hacer juntas. Necesitábamos una historia así y no lo sabíamos». - Abi Power

#hemeroteca #genero | Una investigación logra identificar la distribución geográfica de la pobreza energética según el género partiendo de datos públicos

Jon Terés Zubiaga, profesor e investigador de la Escuela de Ingeniería de Bilbao //

Una investigación logra identificar la distribución geográfica de la pobreza energética según el género partiendo de datos públicos

Desarrollan una metodología que facilita la incorporación de la perspectiva de género en las políticas destinadas a reducir la pobreza energética
UPV/EHU, Campusa, 2024-05-09
https://www.ehu.eus/es/web/guest/-/ikerketa-batek-lortu-du-pobrezia-energetikoaren-banaketa-geografikoa-generoaren-arabera-identifikatzea-datu-publikoetatik-abiatuta

Un trabajo codirigido por Jon Terés Zubiaga, profesor e Investigador de la Escuela de Ingeniería de Bilbao de la UPV/EHU, ha desarrollado una metodología que utiliza información de carácter público para analizar la vulnerabilidad energética. Permite detectar las zonas geográficas que podrían ser susceptibles de sufrir pobreza energética y aporta información sobre la incidencia que tiene el género en la vulnerabilidad energética de cada área.

Combatir la exclusión energética es uno de los grandes desafíos actuales, dado que se trata de un fenómeno que afecta a la salud, el bienestar, la inclusión social y la calidad de vida de muchas personas. En la Unión Europea se calcula que 36 millones de habitantes tienen dificultades para satisfacer sus necesidades energéticas básicas, y luchar contra ello es todo un reto para las administraciones públicas. Estas requieren instrumentos de diagnóstico que les permitan conocer cómo se distribuye geográficamente la pobreza energética y de qué manera afecta a diferentes colectivos, dado que la vulnerabilidad energética varía en función de las características demográficas y socioeconómicas.

Un ejemplo de ello es el género. Diversos estudios han demostrado que las mujeres son más susceptibles que los hombres de tener dificultades de acceso a la energía. De manera que para que las políticas destinadas a reducir la vulnerabilidad energética tengan en cuenta la perspectiva de género, se necesitan herramientas que permitan evaluar la incidencia del género en los diferentes factores que afectan al acceso a la energía (edad, situación laboral, número de progenitores de la familia, etcétera).

Con el propósito de contribuir a esa tarea, el Departamento de Ingeniería Energética de la UPV/EHU ha explorado “el potencial de los datos demográficos y socioeconómicos de acceso público para identificar la distribución espacial de la pobreza energética en un determinado territorio”, explica Jon Terés Zubiaga, investigador del proyecto. Se trata de datos disponibles en las bases de datos de acceso público, como estadísticas municipales, catastros o datos obtenidos mediante encuestas realizadas por los organismos autonómicos y nacionales de estadística.

Junto con el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja y la Universidad de Mons (Bélgica), en este estudio se ha conseguido desarrollar una metodología que aprovecha los datos geográficos públicos que se recogen de manera desagregada. Es decir, que presentan información separada para mujeres y hombres. Esto les ha permitido crear un método capaz de localizar las zonas más vulnerables energéticamente indicando de qué manera influye específicamente a las mujeres y a los hombres. De manera que las administraciones responsables de adoptar las medidas para reducir la pobreza energética podrían emplearla para tener una radiografía más específica del lugar y diseñar políticas y ayudas más efectivas.

El profesor de la UPV/EHU destaca algunas ventajas de emplear datos de acceso público: “Facilita la recolecta de información, y como las bases de datos públicas están en continua actualización, permite revisar las evaluaciones de forma periódica. Esto puede ser útil para que una administración que ha implementado unas medidas concretas en aspectos de vulnerabilidad energética pueda analizar si están siendo efectivas”.

Terés Zubiaga subraya que el método es útil para hacer un diagnóstico preliminar. “Permite realizar una primera aproximación; detectar los puntos calientes de vulnerabilidad energética dentro de un territorio. Una vez que salta la alarma en una zona, para que la evaluación fuese más detallada, el siguiente paso sería analizar la situación con métodos más intensivos que permitan realmente diseñar medidas específicas”.

Metodología visual con múltiples posibilidades

Además, la metodología desarrollada muestra los resultados obtenidos de manera visual. Emplea sistemas geográficos de información y representa los datos en mapas. Esto permite identificar si se dan patrones espaciales específicos o correlaciones dentro del territorio analizado. Por ejemplo, en el estudio que han realizado en Madrid, se observa que en el sur hay una mayor acumulación de vulnerabilidad que en el norte. Y estudiando con más detalle las tendencias de las diferentes zonas, la metodología puede ayudar a identificar las posibles variables que están dando pie a esos escenarios.

Otro aspecto positivo de utilizar datos de acceso público es que permite que la metodología sea aplicable en todo tipo de entornos. Si bien el equipo de investigación ha testeado el funcionamiento de la metodología en Madrid, en realidad puede ser aplicada en diferentes contextos (urbanos o rurales) y a escalas variadas (barrio, ciudad, provincia...). Todo depende de las necesidades de quienes realicen las evaluaciones.

Por último, cabe destacar que la metodología es capaz de cruzar los resultados obtenidos con evaluaciones anteriores, dando la posibilidad de comprobar si las conclusiones varían o no cuando se incorpora el análisis de género.

Información complementaria
Este trabajo se ha desarrollado en el marco del Máster Erasmus Mundus en Comunidades y Ciudades Inteligentes (SMACCs), titulación en la que Jon Terés Zubiaga, doctor de la Escuela de Ingeniería de Bilbao, imparte clase. Se trata del trabajo de fin de máster de Nayely B. Capetillo-Ordaz.

#hemeroteca #lesbofobia | Vigilia por un ataque con molotov que mató a dos lesbianas en Argentina

Protesta junto al lugar del crimen //

Vigilia por un ataque con molotov que mató a dos lesbianas en Argentina
Swissinfo, 2024-05-09

https://www.swissinfo.ch/spa/vigilia-por-un-ataque-con-molotov-que-mat%C3%B3-a-dos-lesbianas-en-argentina/77213214

Un centenar de personas sostuvo una improvisada vigilia este miércoles en Buenos Aires luego de que un hombre arrojara una bomba molotov hacia la habitación donde vivían dos parejas de lesbianas, causando la muerte a dos de ellas en un ataque considerado un crimen de odio por activistas.

En la madrugada del lunes, un hombre prendió fuego la habitación de una pensión donde vivían cuatro lesbianas al arrojar un explosivo, en “lo que constituye un crimen de lesboodio”, escribió en un comunicado el Ministerio de la Mujer de la Provincia de Buenos Aires.

El agresor fue detenido y se encuentra internado tras autolesionarse, informó el texto.

Una de las mujeres falleció el martes y otra murió este miércoles producto de las quemaduras, confirmó a AFP María Rachid, referente de la Federación Argentina LGBT. Las otras dos resultaron heridas, una en estado crítico.

Al caer la noche del miércoles, un centenar de personas se congregó en silencio frente a la pensión donde vivían las mujeres y encendieron velas en una vigilia improvisada.

“Desde que asumió el nuevo gobierno lo único que se escucha son mensajes de odio a la comunidad homosexual; está permitida la discriminación”, dijo allí Valeria Bettini, de 50 años.

Una cama quemada yacía en la calle al lado de un contenedor de basura lleno de enseres calcinados y una joven escribía carteles que decían “basta de crímenes de odio”.

“Estoy acá porque hasta me da miedo salir con la pulserita, nunca había sentido esto antes”, dijo de su lado Roxana Rega, una artesana de 48 años que llevaba una pulsera tejida con los colores del arcoíris.

Opositores, organizaciones de derechos humanos y activistas de la comunidad LGBT acusan al gobierno de Javier Milei de promover un discurso de odio que se traslada de las redes sociales a la calle.

“Este crimen de odio no es un hecho aislado y se enmarca en los discursos que se repiten irresponsablemente desde el gobierno nacional”, escribió el ministerio de la Mujer de la provincia, gobernada por el partido opositor.

Desde que asumió en diciembre, Milei cerró el Ministerio de las Mujeres, el Instituto Nacional contra la Discriminación y prohibió el lenguaje inclusivo en todas las comunicaciones de la administración pública.

En su discurso en Davos el 17 de enero, calificó el feminismo como una “pelea ridícula y antinatural entre el hombre y la mujer” y dijo que el movimiento solo sirve para “darle trabajo a burócratas”.

Su canciller, Diana Mondino, comparó en noviembre el matrimonio igualitario con tener piojos y el 8 de marzo, Día de la Mujer, el gobierno desmanteló el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, en una acción considerada una “provocación” por organizaciones feministas.

Argentina es pionera en la región en la defensa de las mujeres. Aquí se originó el movimiento feminista Ni Una Menos en 2015 y nació el uso del pañuelo verde para simbolizar la lucha a favor del aborto, que fue legalizado en 2020.

miércoles, 8 de mayo de 2024

#libros #gais #moda | Cabaret y vestidos de escándalo

Cabaret y vestidos de escándalo / Eduardo Navarrete.

Madrid : Ediciones Martínez Roca, 2024 [05-08].
200 p.
Serie: Biografías y Memorias.

/ ES / Libros / Autobiografía / Cultura pop / Gais / Moda / Performatividad / Testimonios

‎📘 Ed. impresa: ISBN 9788427051928 / 19.90 €
📝 Cita APA-7: Navarrete, Eduardo (2024). Cabaret y vestidos de escándalo. Martínez Roca.


Eduardo Navarrete nos abre el corazón para contarnos su vida a través de sus vestidos más icónicos. «Yo quería ser Norma Duval en el Folies Bergère, pero comprendí que nunca iba a ser la vedette que deseaba».Con estas palabras Eduardo Navarrete explica por qué decidió priorizar su pasión por la moda para convertirse en la que posiblemente es la figura más magnética, hilarante y especial de la industria textil. En este libro abre tanto su corazón como las puertas de su vida para que compruebes que en sus colecciones no hay puntada sin hilo… ni sin grandes anécdotas, por supuesto. Detrás de cada uno de sus diseños hay una historia no exenta de titulares, carcajadas y emociones.

Esta autobiografía es una mirada al pasado, al presente e incluso al futuro del diseñador repleta de celebridades y de momentazos que forman ya parte de la historia pop de España. Descubrirás las luces y las sombras de un mundillo tan glamouroso como en ocasiones, disparatado. Como Navarrete es incapaz de hacer las cosas como los demás, no solo ha querido contar su historia más personal y desvelar sus mayores secretos e inspiraciones, sino también explicar sus trucos personales para que puedas realizar en casa sus diseños más destacados. ¿Preparado para este viaje de escándalos?

#libros #queer | ¿Quién teme al género?

¿Quién teme al género? / Judith Butler ; traducción de Alicia Martorell Linares.

Barcelona : Paidós, 2024 [05-08].
384 p.
Serie: Biblioteca Judith Butler.

/ ES / Libros / ENS / Género / Ideología de odio / Queer / TERF / Trans

📘 Ed. impresa: ISBN 9788449342387 / 22,80 €
📝 Cita APA-7: Butler, Judith (2024). ¿Quién teme al género? Paidós.

Judith Butler, una de las figuras clave del pensamiento contemporáneo, presenta un libro contundente y combativo contra la grave amenaza del autoritarismo. Una intervención esencial sobre una de las cuestiones más delicadas de nuestro momento.

Judith Butler, cuyo pionero trabajo ha redefinido la forma en que pensamos sobre el género y la sexualidad, se enfrenta a los ataques contra el género que predominan en los movimientos de derecha actuales. Redes mundiales han fundado movimientos de ideología antigénero dedicados a hacer circular la fantasía de que el género es una amenaza peligrosa para las familias, las culturas locales, la civilización, e incluso para el propio «hombre». Inflamados por la retórica de figuras públicas, estos movimientos han intentado derogar la justicia reproductiva, socavar las protecciones contra la violencia y despojar de sus derechos a las personas trans y queer.

Pero, ¿qué es exactamente lo que perturba tanto del género? En este libro tan vital como valiente, Butler examina detenidamente cómo el género se ha convertido en un fantasma para los regímenes autoritarios emergentes, los grupos fascistas y las feministas transexcluyentes, y cómo funciona este fantasma. Operando en tándem con los engañosos relatos de la teoría crítica de la raza y el pánico xenófobo a la migración, el movimiento antigénero demoniza las luchas por la igualdad y deja a millones de personas vulnerables a la subyugación.

‘¿Quién teme al género? es un llamamiento audaz a todos aquellos que luchan por la igualdad y combaten la injusticia a formar una coalición. Imaginando nuevas posibilidades tanto para la libertad como para la solidaridad, Butler nos ofrece una obra esencialmente esperanzadora que es a la vez oportuna y atemporal.

👤 Judith Butler
ocupa la cátedra Maxine Elliot de Retórica, Literatura comparada y Estudios de la Mujer en la Universidad de California (Berkeley), además de una de las figuras relevantes de la filosofía postestructuralista. Es, sin duda, una de las filósofas más influyentes e inspiradoras de teorías y conceptos en el campo de los estudios de género. Su libro ‘El género en disputa’ (Paidós, 2023) está considerado la obra fundadora de la teoría queer y es ya un clásico dentro de la teoría feminista. Butler sobrepasa el género y afirma que el sexo y la sexualidad lejos de ser algo natural son, como el género, algo construido. Llega a esta conclusión basándose en las teorías de Freud y sobre todo de Lacan Ha publicado también, entre otros títulos, ‘Mecanismos psíquicos del poder’ (1997), ‘Excitable Speech’ (1997) y ‘El grito de Antígona’ (2000).

domingo, 5 de mayo de 2024

#cuadernos #lgtbi | El niño Jesús no odia a los mariquitas : libro de colorear

El niño Jesús no odia a los mariquitas : libro de colorear / Don Julio [Julio A. Serrano].
Cuart de Poblet, Valencia : Fandogamia, 2024 [05-05].
24 p.

/ ES / Cuadernos / Cómic / Diversidad sexo-genérica / Historia / Humor / LGTBI / Religiones

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410126152 / 4.00 €
📝 Cita APA-7: Serrano, Julio A. (2024). El niño Jesús no odia a los mariquitas : libro de colorear. Fandogamia.

El nuevo cuaderno de actividades para toda la familia. ¡Descubre lo mala que es la homofobia coloreando y pintando! En este libro encontrarás muchas actividades para aprender mientras te diviertes. Tras el éxito de ‘Ser fascista está mal’ (cinco ediciones, ojo) nos hemos decidido a abrir una colección de cuadernos temáticos con COSITAS que nunca está de más aprender. En plan sencillote. Para que quede claro.

🅦 Wikipedia | El niño Jesús no odia a los mariquitas
https://es.wikipedia.org/wiki/El_ni%C3%B1o_Jes%C3%BAs_no_odia_a_los_mariquitas
 

#hemeroteca #queer | Judith Butler, filósofa: “Las feministas que no repudian a la derecha antigénero son sus cómplices”

Judith Butler //

Judith Butler, filósofa: “Las feministas que no repudian a la derecha antigénero son sus cómplices”

La intelectual estadounidense, una de las más influyentes de nuestro tiempo, regresa a su tema bandera con ‘¿Quién teme al género?’, libro en el que acusa a las feministas antitrans de formar “una alianza inconsciente” con las corrientes conservadoras, que han hecho del género una batalla cultural
Marc Bassets | El País, 2024-05-04
https://elpais.com/ideas/2024-05-05/judith-butler-filosofa-las-feministas-que-no-repudian-el-ataque-de-la-derecha-contra-el-genero-son-sus-complices.html 

De lejos, impone. El impacto de su obra en el debate público, raro en alguien de la academia. La prosa críptica. El estatus de símbolo en el que adoradores y enemigos proyectan sus fantasmas. Judith Butler (Cleveland, 68 años) es una de las figuras intelectuales más influyentes de nuestro tiempo. De cerca, es otra cosa. Aparece una persona menuda y de aspecto frágil en la puerta de La Coupole, la vieja 'brasserie' de escritores y artistas en el parisiense bulevar Montparnasse. En la conversación se descubre como una mente de acero, implacable: no deja pasar una. También irónica, sarcástica. Ligereza y sesuda seriedad. La profesora de la Universidad de Berkeley, California, que está en París porque ha participado en un ciclo en el Centre Pompidou, además de abrir el género, ha escrito ensayos sobre la violencia por parte de los Estados, la resistencia o el dolor, entre otros temas.

Butler, que se registró hace unos años como persona no binaria en California, explica cuando se le pregunta por los pronombres: “Es una forma de solidaridad con los otros ‘elles’ (‘theys’, en inglés) del mundo”. Cuando le decimos que la Real Academia Española no admite el pronombre elle, y le preguntamos qué hacer, responde: “Mencione esta norma, si El País quiere estar en conformidad con la Real Academia, pero ponga que es consciente de que no es correcto respecto a mí. Depende de usted. No soy la policía. No voy a decir: ‘Haga esto”.

Elle, pues, acaba de publicar ‘¿Quién teme al género?’ (Paidós, 2024, traducción de Alicia Martorell Linares), quizá el más accesible de sus libros desde que irrumpió en 1990 con ‘El género en disputa’, escrito en una jerga que espantaba a muchos lectores, un estilo que defendía diciendo que “sería un error pensar que la gramática heredada es el mejor vehículo para expresar ideas radicales”. Ahora opta por una mayor claridad: “Si hubiese sabido que 'El género en disputa' tendría una audiencia amplia, probablemente lo habría escrito de otra manera.”

Pregunta. Hablaba en 'El género en disputa' de su tío, “encarcelado debido a su cuerpo anatómicamente anómalo”. ¿Cómo influyó en su manera de entender el género?
Respuesta. Yo no era consciente, cuando crecía, de que tenía este tío. Nunca le vi. Mi madre nos decía que le mandaron a otro lugar, que no era capaz de pensar ni hablar, que no era comunicativo y que no podríamos visitarlo. Cuando murió, un primo mío descubrió que de hecho sí hablaba y que podríamos haberlo conocido. Con mi primo investigamos y preguntamos a mi madre, que ahora lamenta cómo se gestionó la vida de su hermano. Mi tío no desarrolló rasgos sexuales y mentales considerados normativos, y mi familia, al parecer, se sentía avergonzada de él, y le mandaron a una institución para personas desafiadas psicológicamente. ¿Estaba desafiado psicológicamente? ¿O respondía al rechazo por parte de su familia? La pregunta está abierta.

P. ¿Cómo era su familia?
R. Mis padres y abuelos, especialmente mis abuelos, se esforzaban por asimilarse a las normas culturales de Estados Unidos. Venían de Europa oriental y, al menos en el lado de mi madre, muchas personas en su familia eran judíos que fueron asesinados por los nazis. Así que a mi familia les preocupaban las apariencias. Copiaban las figuras de Hollywood y querían tener un aspecto muy americano, muy chic y elegante. El género era importante. Uno debía aparentar bien su género: ser un hombre guapo y una bella mujer. Crecí en este mundo de secretos e ideales de género. Y supongo que así empecé a pensar en la crueldad de las normas de género y en lo importante que es la libertad de género, la libertad de producir un mundo en el que las personas que no siempre encajan en la norma son libres de vivir y respirar, y ser aceptadas y amadas y reconocidas por ser quienes son, sin discriminación ni patología.

P. La idea del libro ‘¿Quién teme al género?’ parte de una experiencia de acoso y violencia en Brasil. ¿Qué ocurrió? ¿Y qué aprendió?
R. Quemaron una efigie mía en el exterior del centro cultural Sesc Pompeia en São Paulo, yo lo vi por internet, estaba escondida dentro. Era 2017. Después me acosaron en el aeropuerto cuando estaba marchándome con mi novia, mi pareja [la politóloga Wendy Brown], no mi mujer porque no quiere casarse conmigo. Llevamos 33 años en pareja y no quiere casarse conmigo, es marxista, no cree en esto [se ríe].

P. ¿Le gustaría a usted?
R. No, pero me gusta pedírselo, se lo pido siempre, es como una broma. Dice que debería divorciarse de mí si me casase con ella. Puede ponerlo en la entrevista.

P. Contaba que les acosaron en el aeropuerto.
R. Sí. Me decían: ‘¡Eres pedófila!’. O: ‘’¡Quite sus manos de nuestros hijos!’. Me confundió profundamente. Yo no había entendido que, al menos para algunas personas que forman parte del movimiento antigénero, si quitas la prohibición contra la homosexualidad, entonces se derrumba la prohibición de la sexualidad con los animales, con los menores, y te conviertes en una peligrosa y caótica criatura sexual sin restricciones morales. Es una fantasmagoría. Y me pregunté: ‘¿Qué creerá esta gente que es el género?’. No es un movimiento depredador ni adoctrinador, y, sin embargo, se nos atribuyó la depredación y el adoctrinamiento.

P. Entonces, ¿quién teme al género?
R. Todo el mundo.

P. ¿Todo el mundo? ¿De verdad?
R. Sí, eso creo [estalla en una carcajada]. Disculpe, se supone que soy intelectual y hablo con seriedad. Lo soy, por cierto.

P. ¿Por qué dice que todo el mundo lo teme?
R. Si Giorgia Meloni dice que estos ideólogos del género te quitarán tu identidad sexual, suena terrorífico. La mayoría de las personas quiere saber que su identidad sexual es firme y que nadie le puede quitar su estatus legal como hombre o mujer. Meloni lo dice porque quiere quitar la identidad sexual de las personas trans, les quiere quitar el derecho legal de autoasignarse una identidad sexual. Hay que producir un fantasma, un relato ficticio que asuste a la gente para atraerlo a su bando y atacar a comunidades trans, ‘queer’, que son, en una parte mayoritaria, comunidades vulnerables. Pero la verdad es que a todos, en relación con nuestro sexo o género, sea cual sea el lenguaje que usemos, se nos puede hacer sentir ansiedad al respecto. El psicoanálisis va de eso.

P. ¿Usted siente esta ansiedad?
R. Probablemente tanto como usted.

P. Así que todos tenemos miedo del género...
R. Pueden lograr que tengas miedo, o que experimentes una inestabilidad. Los niños, ¿deben actuar así, o jugar así? El género siempre va acompañado de normas, y hay que aprenderlas, no son naturales. Y se aprenden, en parte, con errores, y cuando dicen: “Quítate este lazo del cabello”, o “el color rosa, no, querido”. Aunque Rafa puede llevar rosa.

P. ¿Quién?
R. Rafael Nadal. ¿Cómo puede Rafa llevar el color rosa? Siempre va de rosa. Es el tipo de masculinidad definitiva. Él está cómodo con su masculinidad: “Dadme rosa, dadme violeta”. ¡Me encanta!

P. La ansiedad, ¿cómo la explica?
R. ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Cómo se me percibe? ¿Soy un hombre suficientemente fuerte? Si no lo soy, ¿no soy un hombre? Si no llevo según qué cosa, ¿no soy una mujer? Hay muchas normas sociales que nos pueden hacer sentir ansiedad por el género. Los padres, las religiones, las instituciones educativas o estatales. Esta ansiedad la explotan las fuerzas de extrema derecha, la amplifican.

P. ¿Votará a Joe Biden para evitar que gane Donald Trump?
R. No. Le diré lo que pienso. Rechazamos votar por Biden hasta el último minuto. Presionamos a la Administración de Biden, porque todos los jóvenes que se oponen a Biden hace bien en oponerse. Así que no diré nada en favor de Biden.

P. Pero en el último minuto lo dirá.
R. Probablemente, pero dependerá de cómo estén las cosas. Al votar en California [un Estado no decisivo, donde la victoria demócrata ya está garantizada], no es necesario que vote.

P. Su voz tiene peso.
R. No apoyaré a Biden. Criticaré a Trump. Los criticaré a ambos, francamente.

P. ¿Por qué no apoyará a Biden?
R. Porque está apoyando este genocidio horrible en Gaza, y porque ha continuado con las políticas de Trump en la frontera sur de EE UU dejando a una enorme cantidad de personas en una condición de detención indefinida. La frontera sur viola cualquier ley de derechos humanos posible. Prometió que lo cambiaría y no lo ha hecho.

P. Llama genocidio a lo que ocurre en Gaza. ¿No es un término legal, algo que los tribunales decidirán?

R. Es un genocidio. Centenares y centenares de juristas han confirmado que lo que está ocurriendo en Gaza está conforme con lo que dice la Convención contra el genocidio. Esto está establecido.

P. Se ha metido en problemas por sus opiniones sobre esta cuestión.
R. Siempre me meto en problemas.

P. Ahora nos apartamos del género, pero volveremos...

R. ...puede que se trate del género. La manera en que se me trata puede que tenga que ver con el género. Quizá, no lo sé. ¿Se me habría tratado igual si fuese un hombre? Es una pregunta.

P. En todo caso, para usted está claro que lo que sucede en Gaza es un genocidio. El ataque de Hamás del 7 de octubre, ¿diría que fue genocida?
R. No. Hubo atrocidades, pero no buscaban la muerte de todas las personas en la región sobre la base de su religión o de su nacionalidad.

P. ¿Lamenta haber dicho que lo que Hamás hizo el 7 de octubre fue un “levantamiento” y un “acto de resistencia”?

R. Debemos hacer una distinción. He condenado a Hamás desde el principio y continúo condenándolo. Yo defiendo una ética y política de la no violencia. Las organizaciones palestinas a las que apoyo son todas no violentas. La resistencia, para mí, no es algo romántico ni un ideal, es descriptivo. Entiendo que resisten, combaten la ocupación, pero nunca he apoyado a Hamás y sigo condenando sus atrocidades.

P. Volvamos al género. Hay algo que se le ha criticado en el nuevo libro y puede sorprender a los lectores, y es que pone en el mismo saco a la extrema derecha, al Vaticano y a las feministas progresistas...

R. ... ¡Oh! ¿Feministas progresistas? ¿O bien feministas regresivas? ¡Wow!

P. Se consideran progresistas.
R. No lo creo. ¿Usan esa palabra? Me sorprendería. Si me lo puede usted documentar…

P. Así que no son progresistas.
R. Regresan al reduccionismo biológico, que es aquello contra lo que el feminismo siempre luchó. La biología no es el destino: Simone de Beauvoir.

P. Simone de Beauvoir también dice que la biología existe, habla de hembras y machos.

R. Y yo también lo digo. Yo acepto que la biología existe, no niego la biología. Una cosa es decir que la biología te determina y otra distinta decir que la biología existe. Puede existir sin determinarte. Yo afirmo que la biología existe, pero lo interesante es que las ciencias biológicas constantemente están cambiando el marco en el interior del cual decidir la determinación del sexo. ¿Leemos toda la biología, y vemos los debates internos, los estudios biológicos sobre el sexo y la sexualidad? ¿O solo elegimos los que nos gustan y los conectamos a nuestra teoría para decir “esto es lo que dice la biología”?

P. Pone a estas feministas en el mismo saco que los fascistas.

R. No el mismo saco. Son sacos muy distintos. Lea con atención. Lo que digo es que es una alianza inconsciente. Me pregunto por qué feministas que deberían estar aliadas con gais, lesbianas, trans y con movimientos sociales a veces rompen estas alianzas y se hacen eco de los mismos argumentos de la derecha.

P. Las llama “cómplices”.
R. Si no repudian el ataque de la derecha contra el género, entonces son cómplices. Deberían repudiarlo, luchar en contra. ¿Les importa la violencia basada en el género? ¿El derecho al aborto? ¡Sí! ¿Quieren oponerse a la discriminación basada en el sexo? Todo esto está siendo atacado por el “movimiento contra la ideología de género”, que ataca también al feminismo porque lo coloca junto a los movimientos de gais, lesbianas y trans. ¿Por qué no se disocian de ello? Sería genial si lo repudiasen. Necesitamos una solidaridad contra el fascismo y el autoritarismo emergente. Es una invitación.

P. ¿Una invitación a abandonar su punto de vista?

R. No, pueden mantenerlo, pero asegurándose de que lo hacen de manera que también censuran la crítica fascista del género, para no ser identificadas con ella. J. K. Rowling lo hizo maravillosamente cuando Putin dijo: “Estoy de acuerdo con J. K. Rowling”, y J. K. Rowling rápidamente dijo: “No, somos diferentes”. Y pensé: “Qué bonito”.

sábado, 4 de mayo de 2024

#hemeroteca #lgtbi | Javier Sáez: "La expresión 'PEC' (Por El Culo) refleja un cambio cultural donde el pánico a lo anal se diluye"

Javier Sáez. Sociólogo y activista gay: "La expresión 'PEC' (Por El Culo) refleja un cambio cultural donde el pánico a lo anal se diluye"
María Martínez Collado | Público, 2024-05-04

https://www.publico.es/sociedad/expresion-pec-culo-refleja-cambio-cultural-panico-anal-diluye.html 

Javier Sáez //
Javier Sáez del Álamo es un reconocido sociólogo y traductor, cuyo trabajo sobre los estudios ‘queer’ ha contribuido a visibilizar las experiencias de marginalización y discriminación que sufren las identidades no normativas, así como a destacar la importancia de abordar estas cuestiones de manera interseccional. A través de sus investigaciones, ha cuestionado las normas y expectativas sociales tradicionales en torno la sexualidad. El también activista gay defiende una comprensión fluida y diversa de la identidad, desafiando las categorías tradicionales y binarias de los géneros.

Además, podríamos decir que Sáez es un visionario, un pionero en eso del PEC, ya que junto a su compañero Sejo Carrascosa fueron de los primeros en utilizar la expresión en su libro 'Por el culo. Políticas anales'; si bien en el momento que lo escribieron, hace ahora 14 años, no lo hicieron con intención de que se convirtiera en un aforismo coloquial y divertido de la generación Z.

Recientemente, el sociólogo ha publicado en Bellaterra su último libro, ‘Biopolítica del armario’, donde desentraña las dinámicas de poder que operan en torno a la sexualidad, revelando cómo se construyen y mantienen las fronteras entre lo público y lo privado, lo normal y lo desviado.

Desde el análisis de políticas gubernamentales hasta la representación mediática, Sáez nos invita a cuestionar las estructuras de opresión que perpetúan la invisibilización y la exclusión de las personas ‘queer’ y trans, y, en general, de los cuerpos e identidades disidentes. De alguna manera, el libro es una llamada a la acción donde el autor nos invita a desmantelar los armarios que aprisionan y violentan a tantas personas con el objetivo de abrir el camino hacia una sociedad más inclusiva y justa para todas.

En esta entrevista con ‘Público’, el autor reflexiona sobre las ideas más importantes de ambas obras e indaga sobre su relación con la realidad política del movimiento feminista en la actualidad.

P. ¿Qué es el armario?

En el libro planteo el armario desde un enfoque político. Se ha escrito bastante sobre la salida del armario, sobre cómo eso puede ser beneficioso para las personas, pero mi enfoque consiste en ver cómo afecta el armario a grupos amplios. Es decir, cómo afecta a poblaciones de gays, lesbianas o trans. La idea era entender los efectos sociales y políticos que tiene el armario, no tanto lo que es estar dentro del armario o salir, que es un tema que ya se ha trabajado. La palabra biopolítica tiene que ver con eso, con cómo se gestionan las poblaciones en un sentido ‘foucaultiano’.

P. ¿Por qué cree que hay gente que rechaza esta metáfora o que la vive desde la culpa?

Eso es algo complejo. Además de que hay una represión histórica, para colmo sí que hay cierta culpabilización. Siempre hay un emplazamiento doble o una especie de paradoja: por un lado, el miedo social, la violencia homófoba, te hace entrar en el armario, es una forma de supervivencia; y, por otro, también hay un emplazamiento a salir del él. De modo que las personas ‘queer’ o LGTBI+ estamos siempre en esa doble juego en el que no decidimos las reglas. Es una paradoja que políticamente es una trampa.

P. ¿Qué consecuencias sociales ha tenido para las personas LGTBI+ el hecho de vivir el armario bajo el velo del silencio? ¿Y el hecho de haberlo entendido como una cuestión individual y no como un dispositivo político?


Para responder a eso utilizo a una autora que me parece fundamental en esta historia: Teresa de Lauretis. Ella plantea la idea de tecnología del género, es decir, cómo el armario (más allá de los efectos individuales) es una especie de regulación del género, de qué sexualidades van a ser definidas como positivas y cuáles no. Lo que explico en el libro es cómo el armario regula el espacio público, es una forma más de regular lo que se debe ver y lo que no. Por eso, el libro no va tanto sobre las homosexuales o las personas LGTBI+, que mencionas en tu pregunta, si no de cómo el efecto político del armario da lugar a todo un espacio heterosexual.

La consecuencia política de todo esto es una sociedad donde todo el espacio es heterosexual porque no ves personas LGTBI+, no aparecen. Como cuando el presidente de Irán decía aquello de "aquí no hay de eso, eso no existe". De algún modo, si el armario funciona adecuadamente, lo que crea es un espacio de heterosexualidad global. Me interesaba entender cómo el armario funciona más como una tecnología de la heterosexualidad que como una vivencia personal, que es verdad que puede ser traumática, pero que ya se había abordado por parte del activismo LGTBI+.

P. ¿Opera igual el armario en hombres y en mujeres? ¿Cómo contribuye a mantener el binarismo de género?

Respecto a eso, el libro plantea varios niveles de intervención o de efecto. Primero, que efectivamente no funciona en absoluto igual para hombres que para mujeres. Lo hemos visto y se ve, incluso, en la visibilidad gay. Los hombres gays tenemos muchos más privilegios por vivir en una sociedad patriarcal. Tienes más facilidades, tienes el dominio de la palabra, del espacio, del dinero... Eso permite unas salidas del armario mucho más fáciles, sobre todo si eres de clase media o clase alta.

La sopa de letras LGTBI+ puede dar la impresión de que todas las personas ‘queer’ vivimos en la misma represión o la misma identidad, y no es así. De hecho, en el libro hay un capítulo donde trataba de explicar que, en realidad, el armario también está atravesado por el género y por el patriarcado. Hay temas de clase social, étnicos, de género, un montón de capas o fondos de armario. Cada salida del armario es diferente, pero incluso en términos biopolíticos.

P. ¿Eso quiere decir que poner en crisis la figura del armario supondría poner en crisis el sistema heteropatriarcal en general?

En cierto modo, sí, pero en mi opinión no es simplemente saliendo del armario, como se decía en el activismo de los años 80, sino más bien explicando cómo crea esos binarismos que has comentado antes. Se trata de desmontar los espacios que distribuye el armario, o sea, las realidades que crea.

Fefa Vila explica que el armario también puede ser un lugar necesario de refugio, donde esconderse para hacer complicidades o no estar tanto a la vista de lo público. La cosa no es tan sencilla. El armario estratégicamente también puede ser un lugar de confabulación o de secreto para ser normalizados porque, claro, existen esas jerarquías en las formas de salir del armario. Si sales del armario como gay sin pluma o como gay casado, o como lesbiana sin mucha pluma bollera, no es igual que salir como sadomasoquista de ‘cruising’. Como diría Gayle Rubin, hay sexualidades buenas y sexualidades malas, y eso también se nota.

Me interesan más los espacios que distribuye o los conceptos que consolida el armario, algo que ya criticó también Eve Kosofsky cuando escribió ‘Epistemología del armario’. Son más esas normas del juego que establecen esos binarismos las que tienen que ser cuestionadas, no se trata tanto de asumir que soy gay o lesbiana. El foco está en quién establece las normas, las reglas del juego, quién tiene el poder del lenguaje, de la epistemología (forma de conocer) y de la forma de entender la diversidad sexual.

P. Es decir, que lejos de ser una cuestión que se solucione con puro voluntarismo, se trata de un problema estructural, ¿no?


Claro, para mí el armario establece formas de pensamiento. Pensamos en términos de hombres y mujeres, homos y heteros, gays y lesbianas. Sin darnos cuenta, los discursos del armario ya nos han emplazado a asumir esas cosas. En realidad, deberíamos cuestionar este tipo de conceptos y de binarismos porque, al final, todo es una trampa. Digas lo que digas, salgas del armario o te quedes dentro, siempre estás cumpliendo su ley. Para mí lo subversivo sería cuestionar el propio dispositivo.

P. Y, ¿cómo podemos salir de esa paradoja?

Se puede entender con el tema de la masculinidad. Si se asume la masculinidad como algo natural que corresponde, incluso, a los hombres, no tiene mucho interés. En cambio, si la ves como una especie de armario donde te metes por miedo a que te llamen marica, te confundan con un gay o con una mujer, se entiende como ese refugio que es en realidad. Un espacio, además, que tiene una forma una corporalidad y una forma una gestualidad o de expresiones de género que se cuidan porque si no puede acarrear problemas. Creo que la masculinidad es otra forma de armario, aunque casi nunca se concibe así.

P. ¿Cómo se puede llegar a cuestionar un dispositivo que nos constituye?


Quizá ahí los movimientos ‘queer’ nos dieron una pista, en el sentido en el que empezaron a proliferar identidades, que ya no encajaban tanto en esa cosa tan simplona de gays y lesbianas o homos y heteros. Esa proliferación de identidades como las butch (mujeres que se sienten más cómodas con códigos de género, estilos o identidades masculinos que con los femeninos), las fems (mujeres característicamente femeninas), los osos (hombres de cuerpo fornido y con abundante vello facial o corporal) o los sadomasoquistas.

Creo que esta fluidez descoloca por completo este sistema. Uno de los mecanismos donde ya no funciona el armario, donde se desencaja, si quieres usar una metáfora ‘derridiana’, de algo al que se le se rompen las bisagras o que ya no funciona como distribución epistemológica o cultural, es esa proliferación que, además, molesta tanto.

Mucha gente se enfada un poco y a mí me parece buena señal porque de eso se trata. Ya no puedes distribuir a la gente en binarismos. Esa cosa posidentitaria de no responder al dispositivo del armario para mí es la clave por lo que decíamos antes: si entras en su discurso, en su dinámica o en su lenguaje, ya has caído en la trampa. Hagas lo que hagas, estás perdido, o sea, vas a perder siempre. Por eso usamos la metáfora de los vampiros en el libro, esa cosa de que no quieres que te dé mucho la luz, que es algo que también decía Paco Vidarte en unos textos que tiene, muy divertidos, donde analiza esa huida de la luz reveladora.

O bien ese deslizamiento de identidades, digamos muy diversas, o bien cierta ocultación de no responder a lo que te emplaza el poder, de la confesión psicoanalítica, de la confesión en la prensa, de la declaración de homosexualidad... De algún modo, son una especie de estrategias de fuga. Creo que estos grupos ya no responden tanto en los términos del poder.

P. ¿Cree que la homofobia normalizada históricamente en nuestra sociedad es una condición necesaria de la masculinidad tradicional?

Lo que mejor explica eso que planteas es el patriarcado, por eso la reflexión feminista es muy importante para entender estos procesos. El feminismo es quien mejor ha explicado que hay una concepción de la mujer o de lo femenino como algo inferior y de lo masculino o el hombre como algo superior. En realidad, la homofobia emerge como un desprecio por algo que se asimila a una mujer.

Por ejemplo, la expresión "marica", que es ofensiva o era ofensiva, etimológicamente significa ‘el que se viste de María’. Es decir, un hombre que abandona su papel, que traiciona el lugar que le correspondería y se desliza a un espacio femenino. Eso es lo que curiosamente se sanciona. Todo ese rollo machista está muy enlazado con la homofobia porque, en realidad, lo que se está persiguiendo es aquello que teóricamente, culturalmente o simbólicamente se asimila a una mujer porque es algo inferior en el código patriarcal. Por eso para mí es imposible entender el activismo LGTBI+ sin los argumentos del feminismo.

Es algo que hablamos muy bien en el otro libro (‘Por el culo. Políticas anales’) que hice con Sejo Carrascosa. Toda esa persecución del sexo anal en los hombres era como un pánico, una traición, porque significa hacer algo con tu cuerpo que es propio de una mujer, que es ser penetrado. Al final nos dimos cuenta que era un tema de deslizamiento de género.

Para mí, esa es la manera de explicar la homofobia. Volviendo a tu pregunta sobre la masculinidad, a través de la homofobia efectivamente se consolida, por ejemplo, esa idea de lo masculino como un cuerpo impenetrable. Es esa idea de que como hombre tengo que manifestar un cuerpo impenetrable y así adquiero el estatus de masculinidad o de hombría. Creo que estos análisis son útiles para explicar cómo se construye la masculinidad en base a que no haya nada femenino. Sin embargo, a su vez es algo muy frágil porque se tiene que estar consolidando todo el tiempo, ya sea tirando piropos delante de los amigos a las chicas o manteniendo una corporalidad autovigilada.

De esta forma, te vas quedando atrapado por todas esas normas que te prohíben, por ejemplo, la pluma, tener un tipo de voz suave o bailar de forma demasiado elástica. Vas viendo que la masculinidad, primero, es un lugar vacío, o sea, nadie sabe muy bien lo que es, y lo tienes que rellenar con determinados gestos, la ropa, etc.

Yo noto esa vigilancia también en las personas heterosexuales. Incorporas el panóptico, esa vigilancia externa, a tu cuerpo. De modo que ya no necesitas un policía que te insulte o te persiga, sino que lo llevas en la cabeza. Tu propia gestualidad o expresión de género está ya tan limitada y codificada que, además, no la ves. A muchos hombres esto le sonaría un poco raro, dirían, yo soy así de forma natural, pero obviamente no es así.

P. ¿Por qué cuesta tanto desnaturalizar la masculinidad y analizarla como una construcción social, cuando es algo que el feminismo se ha esforzado tanto en analizar en el plano de la feminidad?

Ahí, por ejemplo, a mí me pareció muy revolucionario lo que decía Jack Halberstam en su libro ‘Masculinidad femenina’ porque plantea un desplazamiento muy interesante. Hasta ahora, si te fijas, estábamos identificando la masculinidad con los hombres. Frente a ello, este autor plantea que, además, hay mujeres masculinas. Entonces ahí ya rompe esa asimilación, que es una de las trampas también.

Halberstam explica que la masculinidad, precisamente al ser algo performativo como la feminidad, es decir, que algo que no tiene una esencia u original, sino que es una repetición ritualizada de gestos, no es patrimonio exclusivo de los hombres. Hay mujeres masculinas y también hay muchos hombres femeninos. Así ya se rompe ese esquema tan simple, pero que marca mucho lo que llamamos la policía del género, que lleva a que se reprima o se insulte a quien lo desafía o lo transgrede.

P. ¿Qué te ha parecido que se haya viralizado la expresión 'PEC '14 años después de que Sajo Carrascosa y tú escribierais el libro 'Por el culo. Políticas anales'?


La verdad es que nos sorprendió mucho. Esto me lo dijo mi sobrino, que es muy joven y está en esa onda del ‘PEC’ (Por El Culo). Me pareció sorprendente porque, claro, en la época del libro, en 2010, recogíamos algo que era impensable. O sea, un chico cis o hetero, incluso gay, no diría "Esto me lo meto por el culo" para expresar que algo le encanta. No tengo ni idea de si ha tenido algo que ver el libro, no creo, pero de algún modo lo que sí refleja es un cambio cultural donde el pánico a lo anal se diluye. Es algo positivo y divertido, me parece muy bien, es una pérdida de esa vigilancia.

De algún modo, hace que el culo vaya dejando de ser un lugar de infamia, de miedo o de sospecha de feminidad o de ser gay, que es lo que suele ocurrir, como escribíamos en el libro ‘Por el culo. Políticas anales’. Aunque tampoco tiene por qué, pues muchos gays no practican el sexo anal, hay un montón de malentendidos con esto.

P. ¿Cuánto tiempo nos costará, una vez iniciado ese cambio cultural, abandonar expresiones homófobas como "Vete a tomar por culo" o "Que te den"?


Creo que eso no se radica así como así. Al final, es un discurso asentado y tradicional. La sociedad, por lo menos la española, sigue siendo bastante patriarcal y machista. Ese tema del culo no creo que haya desaparecido ni mucho menos. Sin embargo, también creo que una parte de la juventud, sobre todo tras el impulso del feminismo, está empezando a cuestionar todo lo que implica.

Como consecuencia, creo que una parte de la sociedad se siente un poco amenazada con este tema de la fluidez de géneros, como vemos ahora con esos discursos de la derecha o de las terf, cuando cuestionan a las mujeres trans. Parece que romper ese binarismo amenaza, por un lado, a los hombres de toda la vida que no quieren saber nada, pero también a ciertas mujeres que se habían consolidado en un feminismo un poco antiguo, de la mujer nacida con vagina. Cuestionando eso pareciera como si perdieran su lugar en la política, en la sociedad, cuando en realidad pues no es así. No se deja de denunciar el machismo y la violencia de género porque haya una fluidez de géneros.

Por cuestionar el esencialismo no se deja de denunciar la realidad de la violencia contra las mujeres. Del mismo modo que cuando se cuestiona el concepto de raza, no se deja de denunciar el racismo. El racismo sigue existiendo y tenemos que denunciarlo, pero ya nadie asumiría las razas en términos biológicos. En cambio, la idea de hombre y mujer biológicos se sigue manteniendo y sigue siendo uno de los pilares de la sociedad. Algo que ahora todos estos movimientos de los últimos 40 años han cuestionado ya incluso desde la propia biología. Esa simplicidad de los dos sexos nada más en hombres y mujeres se ha quedado muy antiguo.

P. ¿Qué opina de que haya una parte del feminismo que rechace los estudios 'queer' y que promueva la transfobia?

Me parece sorprendente porque en realidad esta idea de que las mujeres trans eran impostoras surgió a finales de los años 70 en Estados Unidos y en España no había sido un tema hasta hace poco. En realidad, muchas mujeres trans han participado del movimiento feminista sin problema durante años, son igual de impulsoras.

Por otra parte, aquí hubo otro malentendido en el cual se implicaba la teoría ‘queer’ en estas ideas, cosa que no es del todo cierta. El movimiento trans tenía su reivindicación sin necesidad de la teoría ‘queer’ y muchas activistas no lo utilizan, y me parece bien. En cambio, estos discursos empezarán a decir que lo trans es una cosa de las teorías ‘queer’, que están "lavando el cerebro a los chavales". Hay un malentendido muy grande.

Estoy leyendo a Judith Butler para hacer un trabajo sobre ella y ya en 1990, en ‘El género en disputa’, uno de sus libros más influyentes, ella misma explicaba esa fragilidad del género y cómo se configura el sexo incluso como parte del dispositivo de género. Lo hace con un cuidado, no hace desaparecer a las mujeres como se dice ahora ni nada por el estilo. Sin embargo, es una autora que se está malinterpretando con inventos extraños como el borrado de las mujeres. Yo creo que simplemente es una mala lectura de todos esos textos o una no lectura, supongo.

A algunas feministas muy tradicionales o muy instaladas en un espacio muy antiguo, a lo mejor les sorprende un poco o les da la sensación de que pierden cierto poder que tenían en sus cátedras. Yo, de todos modos, he discutido con bastante personas y creo que es una parte bastante pequeña, aunque hagan mucho ruido. Creo que la gran parte del movimiento feminista y transfeminista está totalmente a favor.

#hemeroteca #violenciasexual #policias | El agente que abusó de una víctima de violencia machista sigue en la Ertzaintza

Naiz / Imagen de archivo //

El agente que abusó de una víctima de violencia machista sigue en la Ertzaintza

El agente de la Ertzaintza condenado por abusar de una víctima de violencia machista ha sido apartado de su sección, pero sigue en el cuerpo y ha sido destinado a labores que no comportan atención a la ciudadanía.
Naiz, 2024-05-04
https://www.naiz.eus/eu/info/noticia/20240504/el-agente-que-abuso-de-una-victima-de-violencia-machista-sigue-en-la-ertzaintza

Un agente de la unidad contra la violencia machista de la Ertzaintza fue condenado a abonar una multa de 2.190 euros por agredir sexualmente a una víctima de violencia machista. Según informa este sábado ‘Diario Vasco’, cuatro meses después, el policía ha sido apartado de su sección, pero sigue en la Ertzaintza y ha sido destinado a labores que no comportan atención a la ciudadanía.

El policía acudió al domicilio de la víctima, en Errenteria, al día siguiente de que la mujer pasara por dependencias policiales para hablar sobre «una orden de protección». Como consecuencia de estos hechos, al ertzaina se le ha abierto un expediente disciplinario y ha sido apartado cautelarmente de su sección y destinado a otras labores, con la prohibición expresa de desempeñar tareas que comporten atención a la ciudadanía.

El imputado reconoció los hechos antes del juicio y accedió a compensar económicamente a su víctima, tras lo que la Fiscalía aceptó aplicarle la atenuante de reparación del daño causado.

Según recoge el escrito de acusación del Ministerio Público, los hechos sucedieron en abril de 2021, cuando el citado agente tomó declaración a la víctima «por un episodio de quebrantamiento de una orden de protección».

El documento aclara que, «aprovechando el ejercicio de las funciones de su cargo», el día siguiente por la mañana, el hombre acudió al domicilio de la chica, situado en una localidad guipuzcoana, «con la excusa de que tenía que llevarle unos documentos».

‘Eldiario.es’ añade que «todavía no se ha decido» si expulsar al agente de la Policía de la CAV, así como que podrían suspenderlo por un máximo de dos años.

Erkoreka: «Un episodio excepcional»
Tras ser cuestionado por la representante de EH Bildu Oihana Etxebarrieta, el consejero de Seguridad de Lakua, Josu Erkoreka, negó que su departamento haya costeado la defensa jurídica del agente, como suele suceder en otros procesos en los que los funcionarios se ven en los tribunales por razón de sus actuaciones.

Erkoreka, en su respuesta, rechaza que se trate de «un caso de violencia institucional» y recalca que ha sido un episodio totalmente «excepcional». «Todos los miembros de la Policía del País Vasco están expresamente formados en la protección contra la violencia doméstica y la violencia de género, así como en la igualdad entre hombres y mujeres. Es una de las materias que se imparten en los diferentes cursos para la especialización y formación continua de los miembros».

jueves, 2 de mayo de 2024

#hemeroteca #trans #medios | Una investigación de la UPVEHU analiza el cambio de discurso de los medios de comunicación ante la transexualidad

Rubén Olveira Araujo //

Una investigación de la UPVEHU analiza el cambio de discurso de los medios de comunicación ante la transexualidad

El investigador Rubén Olveira Araujo ha estudiado el tratamiento mediático de este hecho de diversidad sexual durante las primeras dos décadas del siglo XXI
UPV/EHU, Campusa, 2024-05-02
https://www.ehu.eus/es/web/guest/-/transexualitatea-komunikabideak-eta-gizartea

“Durante las primeras décadas de este siglo hemos sido testigos de una revolución en la cobertura periodística de acontecimientos relacionados con la transexualidad. La atención mediática que suscita, además de incrementarse, ha favorecido que se convierta en una cuestión de interés público, y su deslegitimación pública ha disminuido”, asegura Rubén Oliveira Araujo, investigador del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad del País Vasco.

“La transexualidad siempre ha sido noticia, pero en las últimas dos décadas hemos sido testigos de un punto de inflexión en su cobertura periodística”, asegura Olveira Araujo, en su tesis “La (r)evolución del discurso de los medios de comunicación sobre la transexualidad: representación, construcción de agenda y transiciones sociales”.

“Durante la primera mitad del siglo XX, la transexualidad estuvo presente en la prensa de forma esporádica y sensacionalista a través de relatos sobre travestismo o intervenciones de reasignación hormonal y genital. Posteriormente sería documentada a través de historias de crímenes, prostitución y asuntos relacionados en noticias de carácter secundario”, asegura este investigador.

Sin embargo, para Rubén Olveira Araujo, “ya en el siglo XXI hay tres factores clave que marcan un punto de inflexión a la hora de tratar el asunto: la Ley 03/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, el aumento de la concienciación social en 2013 y la contra campaña publicitaria lanzada en 2017 por la asociación española de extrema derecha ‘Hazte Oír’ en reacción a otra campaña de sensibilización previa lanzada por ‘Naizen’, la asociación vasca de familias de menores transexuales”. La ley de 2007, en su opinión, “ayudó a diversificar la cobertura mediática de la transexualidad y que esta saliera de los sucesos y las intervenciones de reasignación genital para que también fuera abordada desde otras perspectivas, como la dimensión laboral. Además, se centró en la identidad y en el cambio de nombre y sexo en el registro, obligando en cierta manera a las y los periodistas y a la sociedad a que entendieran la transexualidad como algo que va más allá de los genitales”.

Por su parte, valores noticiosos como el conflicto, la periodicidad, la inteligibilidad y el interés humano han jugado un papel importante en la integración de las cuestiones trans en la agenda de los medios de comunicación. El sexo de las y los periodistas y su experiencia periodística previa no parecen ser factores relevantes en la cobertura mediática de la transexualidad, lo que implica que la atención de los medios a las cuestiones trans y la deslegitimación de la comunidad trans probablemente estén influenciadas por el sistema de valores dominante que se cultiva en las redacciones, así como por las actitudes, valores y creencias personales de las y los periodistas: “para los medios la transexualidad no era un tema, sino un atributo o un accesorio que aumentaba la noticiabilidad del tema principal de turno, como pudieran ser los sucesos. Y cuando no hay una agenda, los medios tienden a reproducir o reflejar las actitudes, creencias y valores de la sociedad, que en aquel momento no eran precisamente amables con la transexualidad. Al final, los periodistas no son superhéroes al margen de la colectividad, sino que forman parte de ella y, como tal, tienden a estar tan preparados como el resto, que normalmente es más bien poco”, afirma Olveira Araujo.

Para combatir esa realidad, las estrategias de relaciones con los medios empleadas por las asociaciones de familias con menores trans han contribuido a aumentar la atención de los medios sobre el asunto y a mejorar la cobertura general de la transexualidad al aprovechar el impacto emocional inherente a estas narrativas. Las entrevistas en profundidad realizadas a las agrupaciones Naizen, Chrysallis, Fundación Daniela, Euforia y Arelas, junto al análisis de inscripciones a la asociación Naizen, las asistencias a la unidad de género de Osakidetza y un análisis de contenido cuantitativo de más de 30.000 noticias empleando técnicas de Procesamiento del Lenguaje Natural, ayudaron a llegar a la conclusión de que la atención mediática a la transexualidad en España se ha incrementado significativamente durante las dos primeras décadas del siglo XXI como una cuestión de interés público.

Según la evidencia empírica recabada por el investigador, “la cobertura mediática de la transexualidad, sobre todo de la transexualidad infantil, predice las transiciones sociales de los menores trans vascos. Se valoran dos formas de influencia. Una sería la identificación. Gracias a una mayor visibilidad, los menores trans y sus familias reconocen en los protagonistas trans presentados en los medios sus propias vivencias y, por ende, se identifican con ellos. La otra sería a través del aliento: si en los medios se presentan historias de superación, en las que la transexualidad es tratada de forma positiva y que muestran una buena acogida por parte del entorno social de los protagonistas, esto puede animar a los menores trans y a sus familias a realizar a la transición social”.

En opinión de Oliveira Araujo, “queda claro que los medios pueden moldear la percepción y el comportamiento hacia la comunidad trans, además de influir significativamente en los procesos de identificación y transición social de dichas personas” y añade que “concretamente, esta tesis proporciona evidencia empírica de cómo los medios de comunicación influyeron en los procesos de identificación y transición social de los menores trans vascos entre 2015 y 2018 a través de las inscripciones a Naizen, la asociación vasca de familias con menores transexuales”. Dejando aparte los aspectos estrictos que se trabajan en esta tesis, al ser preguntado por el impacto mediático del filme “20.000 especies de abejas” (Estibaliz Urresola), el investigador opina que es “el resultado de un proceso de concienciación social que se lleva fraguando la última década. Sin ir más lejos, hace diez años difícilmente se habría hecho una película así”.

Aunque no cree que este filme vaya a marcar otro punto de inflexión a nivel mediático, considera de vital importancia este tipo de productos culturales: “los medios de comunicación informativos fueron fundamentales en el pasado y, aunque a día de hoy lo sigan siendo a nivel de la agenda pública y política, los procesos de transición social de los menores trans seguramente se vean mucho más influenciados por este tipo de productos culturales que por los medios de comunicación informativos, de ahí la importancia de películas como la de Urresola”.

#hemeroteca #sexofobia #lgtbi | Lo que escondía la convocatoria de la orgía del Viña Rock en Villarrobledo

Barëh, portavoz de Sexiliades //

Lo que escondía la convocatoria de la orgía del Viña Rock en Villarrobledo

Los organizadores lamentan la polémica que se ha generado por unos talleres y charlas que solo buscaban «abrir el melón del sexo»
Helena Rodríguez | El Correo, 2021-05-02
https://www.elcorreo.com/sociedad/orgia-villarrobledo-lo-que-escondia-20240502132027-nt.html

Convocar un evento que lleva como lema 'si nos organizamos, follamos todxs', abre la puerta de par en par, guste o no, a la polémica. Si además en el programa del evento aparece la palabra orgía, el lío está formado. Es lo que ha pasado estos días con la iniciativa puesta en marcha por el colectivo Sexiliades en la localidad albaceteña de Villarrobledo, donde este fin de semana se celebra el festival Viña Rock. Este jueves, poco antes de que se iniciase el programa de la orgía, los impulsores han dado una rueda de prensa para aclarar el asunto que, a tenor de sus explicación, era de menor calado de lo que podía parecer inicialmente.

El enfado de los organizadores era palpable. Han comenzado acusando a los medios de magnificar el asunto para luego explicar que lo que quieren «es follar pero en un contexto que no sea violento, en el que luego podamos hablar con los amigos de qué hemos hecho sin miedo y en un ambiente seguro».

«Si algún día queremos hacer una orgía la haremos sin problema ni prejuicio», ha dicho su portavoz antes de explicar que lo que busca la iniciativa es «abrir el debate del sexo con debates, con charlas, con talleres, con material de reducción de daños en el sexo o el uso de drogas. Estamos intentando abarcar cosas que el propio festival (Viña Rock) y el Ayuntamiento no están afrontando». En una larga queja sobre el amarillismo, la propaganda y el morbo, los organizadores han denunciado haber sufrido «amenazas y extorsiones».

«Nos han dicho que iban a venir a patearnos la cabeza solo por querer follar. Estamos en un país profudamente sexófobo», han dicho antes de poner fin a una tensa rueda de prensa en la que no han aceptado preguntas y en la que también han escuchado críticas a las condiciones laborales del personal del Viña Rock, a las drogas, a la prostitución o a la discriminación sexual del colectivo LGTBIQ+ en los pueblos.

miércoles, 1 de mayo de 2024

#hemeroteca #maricas | Christo Casas, escritor: “Las maricas hemos pasado de pecadoras a enfermas y de ahí a clientas”

Christo Casas, autor de 'Maricas malas', en el barrio de Gràcia en Barcelona //

Christo Casas, escritor: “Las maricas hemos pasado de pecadoras a enfermas y de ahí a clientas”

Con ‘Maricas malas’, el antropólogo y periodista aboga por una disidencia LGTBI frente a la despolitización del “¿si ya podéis casaros, qué más queréis?”
Noelia Ramírez | El País, 2024-05-01
https://elpais.com/cultura/2024-05-01/christo-casas-escritor-las-maricas-hemos-pasado-de-pecadoras-a-enfermas-y-de-ahi-a-clientas.html

Lo que más valora Christo Casas (Cuenca, 1991) en la recepción de su ensayo ‘Maricas malas: construir un futuro colectivo desde la disidencia’ (Paidós, 2023) son las reflexiones de quienes se acercan a sus presentaciones y charlas. “Vienen muchas mujeres a decirme que se han amariconado gracias al libro, que les ha hecho reflexionar sobre su placer, su derecho a la vivienda o el sentido de sus propios trabajos”, cuenta este antropólogo y periodista en un bar del barrio barcelonés de Gràcia que mezcla ‘expats’ y vecinas. Tras su novela 'El power ranger rosa' (Niños Gratis, 2020), ‘Maricas malas’ va por su segunda edición ofreciendo respuestas frente a ese “¿y si ya os podéis casar, que más queréis?” que tanto se repite al colectivo LGTBI desde hace casi 20 años. “Tenemos que recuperar un espíritu transversal en el activismo. Entender que toda política LGTBI, toda política feminista, toda política antirracista y anticapacitista es una política para la clase trabajadora”, pronostica.

Pregunta. Dice en su libro: “marica buena solo hay una y es imposible de alcanzar. Maricas malas hay tantas como maricones existen”. ¿Por qué rechaza a la marica buena?
Respuesta. Porque la marica buena no molesta. Es una que en sus formas de producir y de trabajar encaja completamente en este sistema capitalista, el que hasta hace unas décadas nos había expulsado por ser improductivas, fiesteras, promiscuas, vagas. Pero, sobre todo, porque no nos reproducíamos y formábamos una familia que generara la siguiente generación de trabajadores y trabajadoras. Las maricas malas son las que no permiten al capitalismo perpetuarse. Las buenas son las que rompen el techo de cristal, pero no tienen en cuenta qué maricas se quedarán abajo barriendo sus cristales.

P. Hace hincapié en que la identidad gay es “una imagen de marca” y la homosexual “está ligada a la enfermedad”.

R. Todo lo que nos identifica como gais hoy en día se enmarca en una cultura mercantilizada por el dinero rosa. Hasta finales del siglo XIX se llamaba sodomía al acto en el que los hombres practicaban sexo con otros hombres. Se entendía como una práctica, no como una identidad y no tenía por qué atravesar todos los aspectos de la vida de los hombres que mantienen sexo con otros hombres. En cambio, en el siglo XIX se acuña el término homosexual y lo que se hace es convertir a la sodomía en una enfermedad. Ahí pasó a ser una enfermedad crónica, algo que no se cura, una identidad. Fue así durante buena parte del siglo XX hasta su final, cuando se nos mercantilizó. Las maricas hemos pasado de pecadoras a enfermas y de ahí a clientas. Ese cliente es gay y como dijo Shangay Lily parafraseando a Simone de Beauvoir: “el gay no nace, el gay se compra”.

P. ¿Por eso reivindica el término marica?
R. Sí. Propongo un término que no se define ni por sus pecados ni por sus enfermedades ni por aquello que consume. La marica es una figura contestataria y revolucionaria que te recuerda que las personas no tenemos que consumir para ser respetadas.

P. ¿Eso es amariconar el mundo?
R. En el activismo LGTBQI+ hay dos tensiones muy enfrentadas: está quien aboga por asimilarse y dejar de parecer marica y quienes se atrincheran para serlo, pero en un lugar muy recluido y muy pequeño. Ese microcosmos puede volverse asfixiante. Hay que romper con esa dicotomía.

P. ¿Cómo?
R. No hay que asimilarse porque no hay que corregir ni existe nada malo en nosotros. Pero si nos quedamos en la trinchera porque es más cómoda y segura, al final perpetuamos un rincón donde no molestamos.

P. ¿Tiene una tercera vía?
R. Te la ilustro con un ejemplo: en una convención literaria lo normal es que haya doce mesas redondas de hombres hablando de su literatura universal y una mesa de los niños pequeños donde se sienta a la marica, a la mujer, a la persona racializada y a la discapacitada a hablar de nuestras cosas de trinchera y minoría. Amariconar el mundo es reclamar nuestro derecho a sentarnos en las doce mesas redondas de hombres a decir que la experiencia marica también es una experiencia universal.

P. Dice que si las mujeres siempre tienen a un hombre mirándolas dentro de su cabeza, las maricas siempre tienen a un hombre hetero observándolas.
R. La mirada hetero es la que mira a las personas LGTBQI+ como seres de luz. Parece que no podemos equivocarnos ni hacer las cosas mal. Arrastramos una exigencia de ser íntegras, de tener un discurso sin fisuras. Debemos ser impolutas y referentes, pero las maricas debemos tener derecho a la maldad.

P. Y a vivir su sexualidad sin represión. En el texto recuerda que los vídeos de hombres practicando sexo en espacios públicos en los años noventa causaban terror, mientras que a las pilladas a heteros se les añadía risas enlatadas cómicas en programas como ‘Vídeos de primera’. Asegura que sigue pasando en la información sobre el ‘cruising’.

R. Se sigue criminalizando del mismo modo. Existe una hipervigilancia a las disidencias muy potente en redes como TikTok. Sin ir más lejos, este verano en un festival de Madrid pillaron a dos chicos follando en un baño de un festival. Se subió a las redes y había centenares de comentarios de personas LGTBIQ+ condenando su conducta. Decían que menuda mala imagen se estaba dando del colectivo. Esa misma semana se viralizó un vídeo en el que a una mujer y un hombre les pillaban haciéndolo en un avión. Cuando ella salió del WC, se tapaba la cara, pero cuando lo hizo él, todo el mundo aplaudió. En Twitter la mayoría de comentarios decían: “Vaya héroe”.

P. En su libro alerta del avance del homonacionalismo en los discursos de extrema derecha.
R. Aunque a Vox le cuesta hacer bandera por su pátina franquista, en España sí está presente en el discurso de Sílvia Orriols y su partido, Aliança Catalana. Es algo que estamos viendo en Francia con Marine Le Pen o en Alemania con Alice Weidel. Discursos que nos dicen que sus partidos son los que van a salvar a las familias LGTBIQ+ de los malvados musulmanes o turcos que vienen desde países incivilizados a quitarnos derechos. Nos encaminamos a una Europa que será una fortaleza excluyente y peligrosa para nuestras hermanas y hermanos LGTBQI+ migrantes.

P. Este homonacionalismo también se desprende en la promoción del “Love is love” que hace Israel con sus soldados en redes sociales.
R. Es una aberración. En el genocidio que está cometiendo Israel en Palestina se instrumentaliza a soldados que son supuestamente gais. Posan con esas banderas en un lugar que acaban de bombardear y en el que el 60% de las víctimas eran niños y niñas. Más allá de ser un eslogan terrible de por sí porque los derechos van mucho más allá del amor, ese ‘love is love’ es una contradicción insalvable para definir una masacre. Sin embargo, en TikTok funciona de maravilla porque esos dos soldados que se besan con una bandera arcoíris son una estampa simbólica muy bonita frente a esos malvados terroristas musulmanes. Esa imagen, lo que no enseña, es que ese afecto se da sobre un montón de niños muertos.