miércoles, 3 de abril de 2019

#hemeroteca #iglesia #lgtbifobia | Proyección hacia el mismo sexo

Imagen: El Diario / Juan Antonio Reig Plà
Proyección hacia el mismo sexo.
En la era del Papa argentino los gais no somos condenados, somos salvados. Las lesbianas no somos quemadas en la hoguera, somos rehabilitadas. Les trans no se van al infierno, huyen de él. Porque el infierno definitivo, afirman, es no ser heterosexual.
Gabriela Wiener | El Diario, 2019-04-03
https://www.eldiario.es/zonacritica/Proyeccion-mismo-sexo_6_884771540.html

Siguiendo la doctrina ‘gayfriendly’ de marear la perdiz del Papa Francisco, que ordena no botar a tu hijo de casa si es maricón pero llevarlo al psiquiatra apenas veas algo rarito, el Obispado de Alcalá ha hecho suya las teorías de un puñado de pseudociencias vomitadas por los charlatanes antigénero. Violando el artículo 70 de la ley contra la LGTBfobia de la Comunidad de Madrid, imparte, según este diario, terapias para gente que padece algo llamado PMS o AMS (proyección o atracción hacia el mismo sexo), el eufemismo que han encontrado para no llamar homosexualidad o lesbianismo a lo que es homosexualidad o lesbianismo.

En las decenas de cartas recibidas por este periódico, en las que hombres y mujeres aseguran haberse convertido en personas plenas gracias a los exorcismos homofóbicos de la Iglesia Católica, se afirma que podemos desarrollar en algún momento de nuestra vida una PMS, que es, según los involucrados, como decir alcoholismo o drogadición, un padecimiento, trastorno, mal, dolencia, una dependencia.

En la era del Papa argentino los gais no somos condenados, somos salvados. Las lesbianas no somos quemadas en la hoguera, somos rehabilitadas. Les trans no se van al infierno, huyen de él. Porque el infierno definitivo, afirman, es no ser heterosexual. Estos especialistas del Obispado de Alcalá se encargan de enderezar esa "desorientación" (ojito al juego de palabras), para acabar con nuestros sufrimientos. Los hombres “maduran” al reencontrarse con su masculinidad verdadera y claman que son varones y están recuperados.

Una de las causas de la AMS, por ejemplo, es haber sufrido abuso sexual en la infancia o juventud. Es decir, el cura te la causa y el cura te la quita. Los pederastas de la institución eclesiástica generan el ciclo de violencia, lo empiezan y lo terminan. ¿Quién mejor que un cura gay célibe para enseñar abstinencia, represión, celibato y vuelta al armario? Solo ellos pueden tener el cinismo de defender que reprimir impulsos, deseos y afectos es algo que puede enseñarse, es algo que cura, que sana o que te hace mejor persona.

La Iglesia es desde tiempos inmemoriales una compleja maquinaria de depredación y maltrato físico, sexual y psicológico. Saben cuándo atacar, lo hacen en los momentos de mayor vulnerabilidad, en la infancia y en las crisis adultas, durante las malas rachas emocionales de sus fieles, que es cuando les extienden la mano y prometen el cielo de la tranquilidad de consciencia: les dicen que si cambian serán aceptados por sus familias, en lugar de apoyarlos en la lucha para que su familia cambie y los abrace; les dicen que si dejan de sentir atracción por el mismo sexo podrán casarse y tener hijos, en lugar de decirles la verdad: que pueden casarse y tener hijos siendo lesbianas y gais; les dicen que sus vidas dejarán de ser miserables automáticamente si dejan atrás eso que son, cuando la vida puede ser igual de miserable seas como seas.

Otra de las causas de una PMS o una AMS, aseguran, es haber tenido un padre autoritario con el que no podías identificarte y tuviste que buscar calor y protección en tu mimosa madre. La conclusión desconcertante es que no debes luchar contra esa paternidad patriarcal y autoritaria sino culpar a tu madre por haberte hecho mariquita. En su ideario, no hay que luchar contra una sociedad que te señala si eres un hombre que siente y actúa de una manera determinada: lo que te proponen es luchar contra ti mismo.

Así pues, las heridas de desamor son las que te vuelven gay y lesbiana: no es que hayas sufrido desamor del mundo, de la sociedad, de tu familia o de tu propia iglesia, precisamente por ser gay y porque vivimos en un sistema heteronormado que nos oprime más a quienes tenemos una orientación o una identidad distinta a la hegemónica. No, es que el desamor, una herida primigenia, un dolor, el abandono, el abuso en la infancia, te han vuelto gay y por ser gay tu vida ha sido hasta ahora un vía crucis de masturbación, sexo gay al paso y pornografía (sic), lo que resumen como infelicidad. Listo, invertimos el sentido común y ya lo tenemos. Y ahora claman por libertad y por su derecho a no ser perseguidos por “no querer ser gais”, en un nuevo y perverso giro victimista.

Da igual que estemos en el siglo XXI, los métodos de un sector de la Iglesia Católica siguen siendo del siglo XV. Las terapias reparativas son hace mucho tiempo consideradas fallidas por cualquier ciencia mínimamente seria, castran voluntades, cercenan partes fundamentales de las personas y pretenden disimular una realidad diversa que finalmente termina por desbordarse o estallar, con consecuencias mortales. La Iglesia ofrece terapia para que las personas dejen de ser gais, es decir, para que se alejen de esa masculinidad que ellos consideran equivocada y apuntalen la dominante, la patriarcal. Lo que no ofrecen, claro, son terapias para que los hombres sean menos machistas, para que dejen de acosar, violar, pegar y matar, ni para los abusadores que habitan su propio seno. A ver cuándo predican con el ejemplo.

#hemeroteca #lgtbifobia | Los homosexuales no existimos

Imagen: El Diario / Concentración contra la LGTBIfobia en Alcalá de Henares
Los homosexuales no existimos.
No necesitamos más masculinidad, porque nadie tiene que imponernos lo masculinos o femeninos que tenemos que ser. Si la sexualidad es un constructo de relaciones sociales, y psicológicas, lo es exactamente igual para todos, sin que quepa determinar una supuesta naturalidad de la que habría desviaciones. Tenemos que movilizarnos en las urnas. Frente al riesgo de involución que se dibuja en el horizonte tenemos que demostrar que ni España, ni la Comunidad de Madrid admiten la LGTBIfobia.
Eduardo F. Rubiño | El Diario, 2019-04-03

https://www.eldiario.es/tribunaabierta/homosexuales-existimos_6_884771544.html

Los homosexuales no existimos. Lo que sentimos, que podríamos calificar como "atracción hacia el mismo sexo", es en realidad una "proyección" de nuestro psiquismo debido a "heridas en la masculinidad" causadas por nuestros complejos, nuestros traumas y nuestra difícil infancia. Esa falta de virilidad nos confunde y nos hace buscar en el otro la masculinidad que nosotros no logramos alcanzar. Si nos esforzamos y aprendemos a controlarlo descubriremos en el fondo que el amor es posible haciendo un camino de "sanación" a través de ejercicios y lecturas.

El párrafo anterior es un resumen casi literal de lo que uno puede encontrar en los abundantes materiales con los que el Obispado de Alcalá pretende "curar" a los homosexuales. El esquema con variaciones sería aplicable a lesbianas, bisexuales o personas trans. Esta pseudoteoría sería casi cómica si no fuera porque se ha utilizado de manera sistemática para hacer terapias ilegales en la diócesis de Alcalá, a las órdenes de Reig Pla, a decenas de jóvenes que por distintas vías han acabado en sus manos. En algunos casos se trataba de menores de edad. No podemos hacernos una idea del impacto que este tipo de cosas tiene sobre la vida de personas que caen en manos de estos supuestos terapeutas en momentos de especial vulnerabilidad, justo cuando se están haciendo preguntas sobre su propia identidad y su propia sexualidad. Las consecuencias son imprevisibles y van desde la depresión, las secuelas a largo plazo, los intentos de suicidio o la represión de la sexualidad.

Se trata en definitiva de una forma de tortura, que no busca otra cosa que negar una de las dimensiones de la personalidad que es la sexualidad y la identidad de género en toda su diversidad. No necesitamos más masculinidad, porque nadie tiene que imponernos lo masculinos o femeninos que tenemos que ser. No tenemos ninguna herida por nuestra sexualidad o identidad, sino en todo caso las que nos causa la propia opresión que nos ha hecho sufrir la sociedad. Ni por supuesto somos enfermos por ello, ni necesitamos ningún curso para reparar nuestra sexualidad. Claro que tenemos complejos, traumas e infancias difíciles, exactamente igual que cualquier persona, tenga la sexualidad que tenga. La historia de la psicología está llena de intentos de establecer conexiones entre sucesos de la infancia y la determinación de la sexualidad humana. Pero desde hace décadas, quienes comparten esta idea, entienden que esto es aplicable a todo el mundo por igual independientemente de su orientación, porque si la sexualidad es un constructo de relaciones sociales, y psicológicas, lo es exactamente igual para todos, sin que quepa determinar una supuesta naturalidad de la que habría desviaciones. Solo mentes retrógradas y reaccionarias, ancladas en prejuicios estúpidos pueden defender en este siglo ideas de estas características que afortunadamente son cada vez más minoritarias en nuestro país.

España se parece cada vez menos al Obispo Reig Pla, y podemos estar orgullosos de ello. En muy pocas décadas hemos pasado de ser un país en blanco y negro, que sufrió una dictadura represiva sobre la sexualidad durante 40 años, a estar a la vanguardia internacional en derechos y libertades de las personas LGTBI. Nos ha costado mucho esfuerzo llegar hasta aquí. En otras partes del mundo, estamos viviendo un momento de regresión debido al auge de la extrema derecha. Aquí, el partido de Abascal va a intentar hacer lo mismo, amenazando con derogar derechos tan básicos como el matrimonio igualitario o proponiendo expulsar a las personas trans del sistema sanitario. Precisamente Abascal, tal y como ha demostrado también eldiario_es, ha resultado ser un aliado cercano del Obispo que pretende curarnos. También quería mandarnos a terapia el que era candidato de Vox al congreso por Albacete, que afirmó que si tenía un hijo gay lo llevaría inmediatamente a terapia.

Mi opinión personal es que la gran mayoría de la población española no comparte a día de hoy las ideas de Vox y el Obispo y que incluso la mayor parte de cristianos se avergüenzan de que alguien como Reig Pla pueda representarles. Pero, lo que de verdad asusta es que tanto Partido Popular como Ciudadanos están dispuestos a pactar alegremente con la extrema derecha homófoba que sí mantiene estas ideas. Por eso estamos ante un serio riesgo de involución. Y por eso tenemos muchas dudas de que la Comunidad de Madrid vaya a cortar de raíz las terapias en Alcalá, aunque está entre sus competencias.

El martes presentamos una denuncia para exigir al gobierno del Partido Popular que haga cumplir la Ley LGTBI e imponga las máximas sanciones a los responsables de las terapias. Pero cuando vemos a la candidata que presentan a las elecciones autonómicas no podemos llevarnos a engaños. Isabel Díaz Ayuso, con lo aficionada que es a la grandilocuencia en la mayoría de los temas, se ha escondido vergonzosamente en lo que corresponde a este caso. No es de extrañar porque de número 2 lleva al Alcalde de Alcorcón, conocido homófobo que mandó retirar la bandera LGTBI y que se salió del pleno de la Asamblea de Madrid para no tener que votar la ley contra la LGTBIfobia ejerciendo así objeción de conciencia.

La única manera de garantizar los derechos por los que hemos peleado durante décadas es movilizarnos. Este sábado COGAM y KifKif han convocado a las 19:00h una concentración en protesta por este caso en la Plaza de Pedro Zerolo. Cientos de personas han ejercido su protesta en Twitter a través de los hashtags #NuestroAmorNoSeCura y #NuestraIdentidadNoSeCura. Pero tenemos que movilizarnos también en las urnas. Frente al riesgo de involución que se dibuja en el horizonte tenemos que demostrar que ni España, ni la Comunidad de Madrid admiten la LGTBIfobia. Que vamos a seguir siendo ejemplo de libertad, de diversidad y de respeto hacia todo el mundo, tenga la identidad que tenga.

Eduardo F. Rubiño. Candidato de Más Madrid en el equipo de Íñigo Errejón para la Comunidad de Madrid

martes, 2 de abril de 2019

#hemeroteca #homofobia | Gabriel J. Martín, psicólogo: "Las técnicas homófobas del obispado de Alcalá hacen que las víctimas desarrollen aversión hacia sí mismas

Imagen: El Diario / Gabriel J. Martín
Gabriel J. Martín, psicólogo: "Las técnicas homófobas del obispado de Alcalá hacen que las víctimas desarrollen aversión hacia sí mismas".
Este experto en psicología afirmativa LGTBI asegura que las terapias que prometen cambiar la orientación sexual tienen profundas consecuencias en las personas que las sufren. "Vienen con una enorme depresión, con una relación pésima con su sexualidad y la autoestima totalmente destruida porque les han estado diciendo durante años que son enfermos", asegura sobre sus pacientes procedentes de estas sesiones. El autor de 'Quiérete mucho, maricón' apunta a la escasez de "validez" que tienen los testimonios de llamados "exgais" y apunta a que el sufrimiento que muestran algunas personas LGTBI se debe a la homofobia que han vivido.
Marta Borraz | El Diario, 2019-04-02
https://www.eldiario.es/sociedad/tecnicas-reversion-homosexualidad-victimas-desarrollen_0_884362593.html

Ha visto pasar por su consulta a varias personas que han sufrido las llamadas "terapias de conversión" de la homosexualidad similares a las que oferta el obispado de Alcalá de Henares, según ha revelado una investigación de eldiario_es. El psicólogo Gabriel J. Martín, autor de libros como ‘Quiérete mucho, maricón’ o ‘El ciclo de amor marica’, es uno de los mayores especialistas en la llamada psicología afirmativa LGTBI, una corriente que precisamente busca acompañar a las personas LGTBI para que vivan libremente y sin tapujos su orientación sexual.

Martín, representante del Consejo General de la Psicología de España ante la Red Internacional de Expertos en piscología afirmativa LGTBI, lamenta que este tipo de técnicas no sean perseguidas lo suficiente y reniega de llamarlas "terapias", a pesar de que están así definidas en la Ley LGTBI de la Comunidad de Madrid que las prohíbe, porque "una terapia favorece el bienestar de la persona" y, al contrario, "esto tiene un impacto muy profundo" sobre las víctimas. "Son destructivas", asegura en conversación con eldiario_es.

P. ¿Cómo afectan estas terapias a las personas que acuden?

R. En primer lugar, llamarlas terapias es un error. Una terapia favorece el bienestar de una persona y eso no favorece el bienestar de nadie. Al contrario, tienen un impacto profundo sobre la autoestima de la persona porque le están diciendo que su forma de amar y/o de relacionarse sexualmente es inválida, incorrecta y enferma. ¿Cómo va una persona a valorarse a sí misma con este tipo de mensajes? Si en todo momento me están diciendo que lo que soy yo es enfermizo, la valoración de mí mismo no va a ser buena.

Además, afecta a cómo viven su sexualidad. Las personas que reciben este tipo de técnicas homófobas tienen su sexualidad profundamente deteriorada. Lo único que consiguen es que las víctimas repriman su sexualidad, la forma en que se relacionan con los demás y castran su personalidad. Son destructivas. Causan un perjuicio tremendo a las personas que las sufren y hacen que desarrollen una aversión hacia sí mismas y su propia sexo afectividad. Todo esto es fácilmente comprobable con la evidencia científica disponible, ampliamente recopilada por la Asociación Estadounidense de Psicología.

P. ¿Qué hay detrás de estas técnicas?

R. Hay integrismo religioso, una profunda homofobia y una absoluta falta de conocimiento de las vivencias sexuales. Hay que decir que no se rigen por los conocimientos científicos. Consideran la homosexualidad una enfermedad, lo cual ya califica su discurso, porque tenemos clarísimo desde hace décadas que no lo es. Estos grupos tienen una visión de la homosexualidad como si fuera algo adquirido, producto de determinadas circunstancias traumáticas. Sin embargo, es algo innato y no se aprende. ¿Crees que un gay en Chechenia no querría dejar de ser homosexual para que no lo matasen?

Nada de lo que dice esta gente tiene validez. Y es que utilizan una pseudoexplicación científica y palabrería para tratar de justificar algo que no tiene fundamento: que la homosexualidad es producto de un trauma y se puede cambiar.

P. ¿Ha recibido alguna vez en su consulta a personas que han pasado por estas técnicas?


R. Sí. Vienen con una enorme depresión, con una relación pésima con su sexualidad y la autoestima totalmente destruida porque les han estado diciendo durante años que son enfermos. Siempre son personas a las que sus propios entornos familiares les han inducido a ello. Son familias profundamente conservadoras, religiosas y homófobas. Ellos han tenido que pasar por años de sufrimiento, de dudas y de pensar que son enfermos hasta llegar hasta aquí.

P. El obispado de Alcalá ha asegurado que "no renuncia a acoger y acompañar a las personas que libremente lo soliciten".


R. Es algo absolutamente falso. Como te decía, las personas que acuden a estas técnicas van presionadas por su entorno homófobo y porque desde pequeños han estado recibiendo el lavado de cerebro de que la homosexualdiad es una enfermedad y que se cura. Si no fuera por eso, no iría nadie. Estos mensajes de la voluntariedad son muy perversos. Por otro lado, no son técnicas de acompañamiento ni acogimiento. Al contrario, están empujando y obligando a las víctimas a tratar de aparentar algo que no son.

P. En eldiario_es hemos recibido cartas de personas que supuestamente pasaron por estas sesiones, lo que en determinados foros ultracatólicos se llama "exgay". Entre otras cosas, hacen afirmaciones como que pudieron "comprender la verdad de las causas" de su "atracción" o "iniciar libremente un camino de sanación y maduración".


R. Este tipo de testimonios no tienen ningún tipo de validez. Son respuestas que tienen preparadas cuando salen este tipo de artículos. Ni siquiera sé si podríamos considerar que son responsables de lo que están diciendo porque están abducidos por dogmas fundamentalistas. La orientación sexual no se puede cambiar.

Muchos de los chicos que yo he tratado y que han pasado por estos procesos nos contaban cómo les presionaban diciéndoles que dijeran que 'habían sido curados'. Ahora son conscientes de que estaban atrapados en una mentira que han ido lanzando al mundo.

P. Aunque aparentemente son técnicas dirigidas a hombres y a mujeres, están muy dirigidas a ellos. ¿Por qué?

R. Yo creo que ocurre porque la Iglesia es machista y le presta muchísima más atención al testimonio de los hombres. Sé de mujeres que han pasado por ahí, pero la mayoría son hombres. Las mujeres no tienen presencia en la Iglesia ni siquiera para eso.

P. Son terapias prohibidas por la ley LGTBI de la Comunidad de Madrid y por otras muchas legislaciones a nivel autonómico. ¿Cree que se persiguen lo suficiente?


R. No, para nada se persiguen lo suficiente. De todas formas es que esta gente funciona en entornos profundamente religiosos y sectores muy conservadores de la Iglesia. Son entornos muy ocultos. Y muchas víctimas se sienten tan avergonzadas que ni siquiera se atreven a denunciar. Tienen mucho miedo de la familia, además. Se sienten fracasados y piensan que no han sabido reconducir su orientación sexual.

P. Usted es uno de los mayores expertos de psicología afirmativa LGTBI. ¿Qué significa?


R. Cuando la evidencia científica demostró que nadie tiene que curarse de la homosexualidad y que no es una enfermedad, la comunidad científica se puso de acuerdo en que lo que debíamos hacer era afirmarlo, acompañar a la persona para que lo viva con libertad y naturalidad y revertir las secuelas de la homofobia que ha sufrido. Es decir, justo todo lo contrario de lo que dicen las técnicas reversivas como las del obispado.

Consiste, primero, en ayudar a corregir los falsos conceptos de la homosexualidad con los que nos instruyen desde que nacemos, tienes que ayudar a estas personas que acuden a reconstruir sus relaciones, a superar las secuelas emocionales y tener una mejor relación con su sexualidad, profundamente dañada. Cada uno es un mundo, pero en general es así. Este tipo de situaciones son consecuencia del rechazo, del maltrato y de la homofobia que han vivido.

#hemeroteca #television #violenciasexual | La telenovela que habla del abuso sexual en el fútbol juvenil de Brasil

Imagen: El País / Fotograma de 'Malhação'
La telenovela que habla del abuso sexual en el fútbol juvenil de Brasil.
Una veterana serie de Globo, el principal canal del gigante sudamericano, aborda asuntos que son tabú en el país del mundo que más jugadores exporta.
Breiller Pires | El País, 2019-04-02
https://elpais.com/sociedad/2019/03/18/actualidad/1552944014_726009.html

La televisión se está asomando en Brasil a uno de los aspectos más sombríos del deporte que despierta mayor pasión: el fútbol. Y lo hace con una telenovela para adolescentes cuyos personajes, además de vivir los clásicos dilemas amorosos del género, intentan resolver problemas cotidianos más complejos. La serie 'Malhação' ("Gimnasia"), que lleva más de dos décadas emitiéndose en Globo, el principal canal de televisión brasileño, insiste en una fórmula de éxito que en los últimos años cada vez queda más marcada por cuestiones sociales delicadas.

La actual temporada, la 26ª, que termina este mes, ha abordado una de esas problemáticas: el abuso sexual a niños y adolescentes en el mundo del fútbol. “Asumimos la misión de tocar muchos temas tabú, nunca con la intención de ofrecer respuestas preparadas, sino de que los asuntos puedan debatirse dentro de casa, en familia”, comenta Patrícia Moretzsohn, una de sus guionistas.

En la trama, el veterano actor Jackson Antunes interpreta a Lourenço, un padre que sueña en convertir a su hijo Santiago en jugador de fútbol profesional. Después de pasar una prueba en otra ciudad, el muchacho se instala en la residencia del club, donde Bryan, su entrenador, empieza a acosarle. El técnico le exige que ceda a sus pretensiones si quiere que su carrera despegue.

Tras recibir en el móvil un vídeo en el que el entrenador agrede a un jugador del equipo, el padre se presenta en la residencia de los jóvenes futbolistas y sorprende al preparador intentando abusar sexualmente de su hijo. El joven decide entonces denunciar a Bryan, con el apoyo de una profesora y de la fisioterapeuta del equipo, quien recaba pruebas de acoso a otros miembros de la plantilla.

Zico, una de las mayores estrellas del fútbol brasileño en los años setenta y ochenta, hace un cameo para narrar su experiencia en las categorías inferiores. “No pasé por eso, pero supe de muchos casos de directivos y entrenadores que ofrecían ventajas en el fútbol con segundas intenciones”, cuenta el exjugador.

Libre de la amenaza del entrenador, Santiago hace las paces con su padre que, antes de la prueba, lo había echado de casa al descubrir que era gay. “El final feliz entre padre e hijo fue la conquista de ese diálogo y comprensión mutuas, con la decisión de luchar juntos para que los demás niños no tengan que pasar por estas situaciones. Nuestro público se movilizó mucho. Querían lo mejor para Santiago, sobre todo que su padre lo acogiera”, afirma Moretzsohn.

Con un personaje homosexual, ‘Malhação’ muestra conceptos homófobos muy presentes en el entorno futbolístico, como la idea de que el deporte es “cosa de hombres” o la asociación equivocada entre homosexualidad y violencia sexual.

Flávio Debique, gerente técnico de protección infantil de la ONG Plan International Brasil, insiste en que “los abusos no tienen ninguna relación con la orientación sexual de la víctima o del abusador”.

‘Malhação’ ya había planteado en 2017 la discusión sobre los abusos sexuales dentro de la familia: una de las protagonistas sufría abusos por parte del novio de su madre.

Moretzsohn precisa que decidieron hablar de los abusos en el fútbol tras ver algunos reportajes sobre jugadores que los habían sufrido, como la historia de Andy Woodward, exdefensa inglés que en 2016 destapó una red de acosadores sexuales en Inglaterra al denunciar al técnico Barry Bennell, quien le había vejado durante su infancia. Su testimonio desató una cascada de revelaciones públicas de supuestas víctimas de ataques cometidos por el mismo entrenador y por otros. Incluso la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad a los Niños británica abrió una línea telefónica para denunciar casos.

“Sabemos lo que el fútbol representa para tantas familias, el sueño que esos chicos persiguen”, incide la guionista. “Caer en una trampa cuando están completamente indefensos, aparte de la cuestión delictiva del acoso en sí, es una traición a los muchachos, a sus padres y a sus expectativas. Cuando escribo los guiones de ‘Malhação’ siempre estoy al tanto de los asuntos que pueden ser importantes para los jóvenes. Están formándose y necesitan formular una opinión sobre los temas, incluso para poder defenderse cuando lo necesiten”, completa Moretzsohn.

Los abusos sexuales están lejos de ser una obra de ficción dentro de los clubes. El año pasado, Brasil registró 20 casos de violencia sexual contra niños y adolescentes relacionados con el fútbol. El entrenador Ivanildo Nunes fue detenido ‘in fraganti’ cuando abusaba de un niño de 11 años. Nueve meses después, el entrenador acusado de violación era nombrado ciudadano honorario por el Ayuntamiento de Arapiraca (Alagoas, este de Brasil).

Casi cinco años después de suscribir un acuerdo con el Congreso para combatir el abuso sexual, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) todavía no ha cumplido las principales promesas pactadas. Ninguno de los 39 equipos certificados como club formador tiene un protocolo para prevenir abusos sexuales contra los chavales. Salvo iniciativas aisladas, hablar de acoso y explotación sexual sigue siendo un tabú.

#hemeroteca #arte | El universo de César Manrique

Imagen: Hoyesarte / 'Universo Manrique' en el CAAM
El universo de César Manrique.
Hoyesarte, 2019-04-02

https://www.hoyesarte.com/evento/el-universo-de-cesar-manrique/

El Centro Atlántico de Arte Moderno presenta ‘Universo Manrique’, una gran exposición –la más destacada de la programación de su 30 aniversario– dedicada a la obra y la figura de César Manrique (Lanzarote, 1919-1992), cuya vida y obra han marcado su isla natal, el archipiélago y el relato de la historia del arte del siglo XX en España.

Producida por el CAAM con la colaboración de JTI, la muestra, que también conmemora el centenario del nacimiento de Manrique, se despliega a lo largo de las cuatro plantas y la fachada de la sede principal del centro, mostrando las múltiples facetas de este artista total, interesado en un arte dedicado a la vida.

César Manrique no sólo fue un destacado pintor, arquitecto autodidacta, paisajista, diseñador y escultor, sino que desarrolló, además, labores de mediador, precursor, promotor y emprendedor, educador y activista social y medioambiental.

En palabras de su comisaria, Katrin Steffen, la muestra es una invitación a participar del amplio universo creativo del lanzaroteño y se inscribe en un marco de pensamiento guiado por su fascinación por la belleza natural de su isla, la necesidad de mostrarla al mundo y la ineludible obligación de su preservación para las generaciones futuras.

200 obras
Los múltiples espacios de creación que desarrolló a lo largo de su trayectoria, marcada por ese carácter multidisciplinar, se refleja a través de una amplia selección de alrededor de 200 obras, entre pinturas, bocetos, dibujos, ‘collages’ y esculturas, así como sus diseños, su trabajo como interiorista, sus pinturas murales, sus colaboraciones e intervenciones arquitectónicas. Incorpora también fotografías y documentos de varios archivos que representan el contexto de su mundo creativo.

La muestra incluye material inédito procedente de diferentes archivos personales que nos acerca a un César Manrique que habla y reflexiona sobre su cosmos creativo y su vida. Además, el cineasta Miguel G. Morales ha creado, en diálogo con la comisaria, varios audiovisuales que ofrecen un acercamiento a su pensamiento y obra, junto con testimonios de otras personas que lo conocieron y lo acompañaron en su camino.

También destaca la aportación realizada por el archivo del fotógrafo Francisco Rojas Fariñas (Tenerife, 1926-2007), conocido como ‘Fachico’, uno de los pioneros del arte de la fotografía en Canarias, testigo de excepción de medio siglo de historia de las islas y amigo y colaborador de Manrique. Además han colaborado en la muestra los artistas Ildefonso Aguilar, Rubén Acosta, el equipo PSJM (Pablo San José y Cynthia Viera) y Santiago Morilla, así como Luna Bengoechea, Acaymo S. Cuesta, Moneiba Lemes y José Otero.

lunes, 1 de abril de 2019

#hemeroteca #testimonios | Aixa de la Cruz, escritora: "El deseo puede llegar a funcionar de forma perversa, pero nunca se debe criminalizar"

Google Imágenes / Aixa de la Cruz
Aixa de la Cruz, escritora: "El deseo puede llegar a funcionar de forma perversa, pero nunca se debe criminalizar".

En ‘Cambiar de idea’ la autora abandona la veintena reflexionando sobre el proceso de adquisición de conciencia feminista y abrazando la vida adulta junto a una forma más honesta y ética de relacionarse con los demás. "Quieren quitar cualquier componente anticapitalista al feminismo y hacerlo cómodo para las mujeres que quieren llegar a los puestos de la administración para explotar a otras mujeres o a otros hombres que estén por debajo".
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2019-04-01
https://www.eldiario.es/cultura/libros/aixa-cruz-deseo-perversa-criminalizar_128_1622418.html 

Es curioso cómo unas memorias escritas de manera muy específica, que hablan de drogas muy específicas y de una infancia muy específica, se pueden catalogar como un retrato generacional. La clave de que haya ocurrido con 'Cambiar de idea' (Caballo de Troya) radica precisamente en su título. Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) da cuenta de sus treinta años de vida a través de diversos vaivenes que, sin quererlo, describen muy bien a una masa de jóvenes obligada a desaprender para encabezar un cambio.

Paradójicamente, ‘Cambiar de idea’ no se sustenta en genéricos. Aborda desde las fiestas salvajes de los veintipocos hasta las resacas infernales de los veintimuchos, desde un matrimonio fallido con un mexicano hasta diversas experiencias lésbicas, y desde el gusto por el dolor físico hasta la indiferencia emocional frente a la violencia explícita.

Todos estos episodios tejen una red alrededor de dos acontecimientos que sustentan el verdadero cambio en la autora, el del despertar feminista: haber presenciado la violación de su amiga Garazi cuando eran niñas y el brutal accidente que estuvo a punto de reducir a polvo los huesos de Zuriñe. Dos tipos de cuerpos femeninos vulnerados y violentados sobre los que pivota un ensayo memorístico que escuece como la sal en una herida mal cerrada.

P. Se ha definido Cambiar de idea como un relato generacional. ¿Es una forma de hablar de los millennials como frágiles ideológicamente?

R. La verdad es que he escuchado un poco de todo. Hay gente que lo ha visto muy generacional, pero me gusta porque ven así el hecho de desdecirse y de cambiar de idea. Somos una generación que se ha visto atrapada en diferentes momentos de conciencia colectiva. Nos ha tocado reconstruirnos mucho y asumir que lo que era normal cuando teníamos 15 años, de pronto ya no lo es.

P. Más que unas memorias reposadas, parecen pensamientos escritos a borbotones. ¿Dónde queda la vulnerabilidad y dónde colocas el filtro en la edición de este tipo de textos?

R. He ido pasando el texto original por diferentes filtros y cada vez el filtro era un poquito más pequeño. El primer borrador tenía mucho que ver con una estructura clásica y psicoanalítica. Una vez pulido, me he tenido que enfrentar a asuntos más prácticos relacionados con la ética de publicar estos textos.

Es decir, yo soy responsable de lo que me ha sucedido a mí, pero no puedo contar mi historia sin terceras personas. Y, claro, ahí la cosa se pone complicada. Le he pedido permiso a casi todo el mundo que aparece citado, y lo he obtenido por parte de algunos y por parte de otros no. Por tanto, he modificado ciertas partes para que los afectados no se vieran identificados pero que la historia fuera equivalente.

P. Comienzas con una descripción brutal del accidente de tráfico de una amiga. ¿Por qué escogiste un punto de partida tan físico para analizar la violencia sexual?


R. Me suelen preguntar de qué va el libro y me cuesta sacar un tema que lo unifique todo. Es verdad que la violencia sexual lo vertebra y, sin embargo, no es del todo cierto. Lo que quería remarcar con este comienzo es que son unas memorias sobre cómo adquiero conciencia del otro y la capacidad de enfrentar el dolor del de enfrente sin tantas mediaciones.

Empieza en un momento en el que estoy muy ensimismada en mi tesis, que trataba sobre las representaciones de la tortura, de manera que me pasé cuatro años rodeada de imágenes violentas, de testimonios terribles y aprendiendo a protegerme frente a esta violencia mediante el discurso. En este primer capítulo, me enfrento a lo que le ocurre a mi amiga, que está destrozada por un accidente de tráfico terrible y me presento allí con mis herramientas teóricas de siempre como si siguiera dentro de mi tesis.

Pero ella no me deja mirarla con distancia, me obliga a mirarla de otra manera sin intermediaciones. Es entonces cuando se da una transformación en mí que me va a enfrentar a otros tipos de violencia con una sensibilidad distinta que no había tenido hasta entonces.

P. ¿Tendemos a normalizar la violencia sobre el cuerpo de una mujer hasta que no vemos cicatrices y heridas abiertas?

R. Si, totalmente. A nivel simbólico hablo de este cuerpo accidentado para introducir la idea general de los cuerpos vulnerados de las mujeres. Empiezo con una amiga que ha sufrido una violencia del tipo físico-traumática, en el sentido de impacto, y acabo hablando de heridas más relacionadas con la psique, con los traumas psicológicos y con las secuelas que deja la violencia sexual. Así que se genera una especie de círculo cerrado.

P. Esa indiferencia ante el dolor ajeno era un mecanismo de defensa por haber presenciado la violación de una amiga por parte de su padre. ¿Cómo llegaste a esa conclusión a partir del accidente?

R. Como te decía, este texto proviene de otro mucho más amplio y con un carácter más psicoanalítico que literario. Fui analizando mi biografía y viendo hacia dónde me llevaba, y me di cuenta de que me llevaba sobre todo a lugares culposos. Tenía una sensación de no haber actuado bien.

Y, al final, la herida relacionada con la culpa más importante de mi vida me llevó a ese episodio de la infancia. Cronológicamente, ese episodio ocurre al mismo tiempo que el propio proceso de autodescubrimiento que llevo a cabo en el libro. Empiezo desde lo más reciente y poco a poco voy ahondando en el pasado hasta que llego al origen de la herida.

P. Si haber sido testigo de una violación te enquista la culpa hasta tal punto, ¿cómo no se disparará ese sentimiento en una víctima a la que se acusa de consentimiento?

R. Es curioso, porque hay dos tipos de culpa. La primera es una culpa violenta que se ejerce sobre la víctima, que forma parte del sistema de opresión y de la cultura de la violación, que es absolutamente no productiva y que la revictimiza.

Por otro lado, soy defensora de otro tipo de culpa que sí puede ser productiva. Creo que muchas veces somos copartícipes de violencias que están muy normalizadas e institucionalizadas y que la culpa es esa llamarada que nos hace tomar conciencia de una situación que estábamos normalizando. Desde el malestar y la incomodidad propias, podemos hacer una deconstrucción e intentar cambiar.

P. Leaving Neverland, Examen de conciencia... se está trasladando el foco a los testigos o a quienes callaron. ¿Es lo justo? ¿O esta búsqueda continua de un culpable omnisciente descarga la responsabilidad del agresor?

R. La verdad es que no tengo una respuesta muy clara sobre esto. No sé hasta qué punto, como bien dices, es productivo seguir culpándonos por errores del pasado. Yo en general tengo la sensación de que han cambiado mucho las cosas en los últimos años y ya no me juzgo con la misma dureza sobre algo que hice a los 14, a los 18, a los 20 años, porque vivíamos en un mundo distinto en el que todavía no habíamos tomado conciencia sobre ciertas cosas.

Pero yo soy implacable conmigo misma y con la gente que tengo cerca desde el año 2017, en el que todos nos vimos envueltos en un proceso de revisión de culpas colectivas que ha hecho que ahora tengamos mucha más conciencia. Me parece poco productivo empezar a señalar las culpas, pero en este punto ya no podemos tolerar ciertas cosas. Por eso, más que revisar el pasado, me parece importante tomar conciencia sobre el presente.

P. Escribes que, cuando salió la sentencia de 'la manada', te llegaste a plantear tus propias fantasías sexuales de sumisión y sometimiento. ¿Cómo revisarse a una misma sin caer en el juicio moral que te imponen desde el exterior?


R. No se puede legislar sobre las fantasías sexuales de nadie porque hemos sido educadas en un entorno determinado. Recuerdo un artículo de Gabriela Wiener que me impactó mucho en el que relataba cómo una chica que había sido violada en su adolescencia decía que, sin embargo, se excitaba con imágenes de violación. Ella no lo entendía. Pero es algo muy común entre las víctimas.

De alguna manera, el trauma sexual también funciona así: acaba configurando nuestro deseo desde la violencia y desde el propio evento traumático. Teniendo en cuenta que la psicología del deseo puede llegar a funcionar de formas tan perversas, lo que no podemos hacer nunca es criminalizar el deseo privado de las personas.

P. ¿Cómo diferenciar entre el deseo real y al que nos han forzado?

R. Me ha ocurrido algo curioso en mi vida diaria. Siempre he sostenido que no se puede legislar sobre el deseo y que podemos tener un discurso público activista, y que eso es más importante que nuestras fantasías sexuales.

Pero, a medida que iba deconstruyendo ciertos comportamientos a nivel teórico, y pasado un periodo de latencia de seis meses o un año, empecé a ser muy crítica con el porno (y seguía viéndolo). Hasta que llegó un día en el que, de pronto, no pude hacerlo más. Así que empiezo a tener dudas sobre si realmente el deseo y la fantasía son conceptos inamovibles, o no.

P. Hablando de dudas, tu percepción del género es quizá lo más cambiante del libro. Vas desde el rechazo absoluto a todo lo que implica ser mujer hasta la vanidad de encajar en los cánones de belleza patriarcales. ¿Cómo te percibes ahora?

R. La verdad es que sigo siendo muy contradictoria en relación a este tema. El cambio más importante se dio cuando pasé a una negación absoluta de todos los condicionantes que tiene ser mujer. Es decir, yo era consciente de que ser mujer tenía que ver con una opresión y pensaba que si me desligada de la lucha eso ya no iría conmigo.

Partía de un rechazo muy fuerte hacia todo lo asociado con lo femenino, e incluso al principio con el feminismo. Me molestaba mucho que un movimiento se tomara el derecho de hablar en mi nombre en tanto que mujer. ¿Qué es ser mujer y por qué tengo que formar parte de esta categoría?

En todo caso, he acabado entendiendo que la lucha es colectiva y que para formar parte de ella y para obtener representación política sí que me tengo que sentir identificada como mujer. Hay que aceptar esa categoría y ahora no tengo ningún problema en sentirme cómoda dentro de ella. También me he obligado a quitarme todos los prejuicios con respecto a lo considerado femenino y en esas andamos.

P. Encima ahora existe esa coletilla de "yo no soy feminista, soy femenina".

R. Total. Pasan estas cosas y te vuelve a salir el monstruo de dentro y diciendo, ¡no, yo no soy eso! (ríe). Tiendo a sentirme incómoda en general con las identidades estables. Lo más lógico es ser consciente de que las identidades a veces son volubles y flexibles y que en un momento nos podemos sentir así y al siguiente no. Que un día podemos sentirnos perfectamente identificadas con el concepto social de lo femenino y al día siguiente renegar del mismo.

P. Dices en el libro que "los editores que no publican a mujeres andan locos por publicar a mujeres que escriban de una determinada manera". Es decir, de una manera masculina. ¿Ocurre ahora justo lo contrario? ¿Se busca destacar el feminismo a la fuerza en el faldón de cualquier libro escrito por una mujer
?

R. En efecto. Es una cita que me han sacado mucho y una de las que más pronto ha caducado. Desde que escribí este texto han pasado dos o tres años en los que hemos visto que el feminismo ha tenido un auge muy importante y al mercado le ha empezado a interesar vender ciertas voces y ciertos textos. Se puede percibir como una moda. Es verdad que ahora mismo hay muchas voces femeninas, muchos textos que se venden como feministas y a mí me parece estupendo todo. Mi único miedo es que perdure. Que sea tratado justo como una moda.

En los últimos cuatro meses he encadenado muchísimas buenas lecturas y todas son libros escritos por mujeres. Podemos correr el riesgo de dar por hecho que esta lucha está ganada demasiado pronto. Pensar que las mujeres están súper asentadas en el mundo literario, que ya tenemos una voz que nadie nos va a cuestionar y que, de pronto, no sea así. Que los editores se estén tomando esto como una moda y que cuando pase la ola fuerte volvamos a las andadas. Diría que es el único peligro. Por lo demás, me parece que en este sentido en muy poquito tiempo hemos ganado un montón.

P. Pero el feminismo no es un género literario. Si al final en las estanterías de novela negra o memorias sigue habiendo más hombres, ¿existe el riesgo de haberse hecho un hueco a nivel temático?

R. A nivel temático es evidente que irá fluctuando. Si las mujeres que están publicando ahora y reciben mucha atención, deciden en cinco años ponerse a escribir ficción masculinista tipo 'thriller', a mí me parecerá estupendo. Lo que es más peligroso es que desaparezca la cuota de mujeres, no tanto que dejen de escribir sobre lo femenino.

Si la única forma que tenemos de ganarnos un micrófono es hablando sobre temas relacionados con la mujer, eso también es un tipo de discriminación. Una integración plena en el sistema literario sería que recibamos la misma atención que un hombre escribamos sobre lo que escribamos.
 
P. El riesgo de convertir el feminismo en una "moda" va más allá de lo literario, se usa para conseguir votos a través del "feminismo liberal" o vender camisetas. ¿Qué le hace más daño al movimiento: ser poco exigente o excluyente?

R. Claro, es que está esta paradoja entre, ¿qué preferimos? ¿Firmar por unos básicos y que por tanto el feminismo sea más abierto a todas las mujeres del mundo?¿O lo que queremos es que el feminismo sea realmente una fuerza de cambio y que por tanto signifique el final de todos los privilegios y de todas las represiones? Porque ahí no encajarían conceptos que para mí que son un oxímoron como el de feminismo liberal.

Conozco a compañeras que no acaban de encontrar una respuesta a este dilema. Yo aquí soy más tajante. Creo que el feminismo no puede ser liberal del mismo modo que no puede ser de derechas. Porque feminismo no solo busca la igualdad entre hombres y mujeres, busca la igualdad. Sin más. La gente de derechas acaba buscando privilegios para un sector determinado de la población y eso ya a nivel de formulación va en contra del feminismo.

P. En Ciudadanos, por ejemplo, están intentando sumar adeptas a un "feminismo" individualista que no genera incomodidad.

R. En el caso de Ciudadanos, en particular, me parece repugnante la forma en la que están frivolizando todas las luchas. Han conseguido relacionar la lucha LGTBI con la gestación subrogada, que me parece uno de los emblemas del neoliberalismo más brutales que se me ocurren. Y están intentando hacer algo parecido con el feminismo, sin duda.

Trivializarlo o quitarle cualquier componente de lucha anticapitalista y hacerlo cómodo para las mujeres que quieren igualdad salarial y quieren llegar a los puestos de administración para explotar a otras mujeres o a otros hombres que estén por debajo. Para mí, obviamente, ese no es el espíritu de la lucha feminista. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Al final hay que seguir alzando la voz y seguir desmintiendo estos discursos. No podemos hacer otra cosa.

#hemeroteca #mujeres #heterocuriosidad | Mejor que con ellos: mujeres heterosexuales cuentan cómo es el sexo con otras mujeres

Imagen: El Confidencial
Mejor que con ellos: mujeres heterosexuales cuentan cómo es el sexo con otras mujeres.
Según los estudios, ellas tienen mayor tendencia a excitarse con las de su propio sexo. Unas cuantas féminas cuentan sus experiencias cruzando esa frontera.
A. Nuño | ACV, El Confidencial, 2019-04-01
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2019-04-01/mujeres-heterosexuales-experiencias-hombres_1906842/

El término "pareja", ya sea porque partimos de una historia que puede denominarse como 'heterocentrista' o por condición biológica, siempre parece englobar a un hombre y una mujer. Sin embargo, en la época actual, las etiquetas son esenciales para visibilizar a según qué colectivos. El término 'heterocurioso' es mucho más que una unión de palabras, como demuestra el estudio financiado por Grazia y Onepoll en el que se entrevistó a más de 2000 mujeres entre 18 y 24 años que confesaron que, a pesar de identificarse como heterosexuales, han tenido en alguna ocasión encuentros sexuales con alguien de su mismo sexo.

Con la reciente confesión de la Spice Girl Mel B, que aseguró haber mantenido relaciones esporádicas con Geri Halliwell, otra componente del grupo, la cuestión vuelve a estar en el candelero (o quizá nunca se fue del todo). Otra investigación, en esta ocasión más antigua, realizada en Estados Unidos con cerca de 34.000 adultos, concluyó que el porcentaje de experiencias de mujeres que habían tenido relaciones con alguien de su mismo sexo se duplicó en el periodo que iba de 1972 a 2016.

¿La explicación? Un tercer estudio publicado en el 'Journal of Personality and Social Psychology' decidió llevar a cabo un sencillo experimento: se mostraron imágenes eróticas. Las mujeres que afirmaban ser heterosexuales en realidad mostraban los mismos signos de excitación física cuando veían videos sensuales de mujeres desnudas como lo hacían cuando veían a hombres. El flujo de sangre a sus genitales aumentó y sus pupilas se dilataron. Se concluyó por tanto que las mujeres tienen una sexualidad más fluida que los hombres.

"Siempre he fantaseado con tener sexo con otra mujer pero nunca lo había llevado a cabo", explica una encuestada de 35 años. "Se me presentó la ocasión con un amigo y una chica que este conocía. Al principio estaba aterrada pero, de repente, todo comenzó a fluir. Los cuerpos de las mujeres son más suaves y fue raro tocar otros pechos. Nuestras lenguas también son más pequeñas. Entiendo perfectamente que las lesbianas disfruten tanto con el sexo, nadie conoce el cuerpo de una mujer como otra".

"Mi caso es un poco diferente", explica L. de 31 años. "Fue con mi mejor amiga. Ninguna de las dos encontraba pareja por aquel entonces y teníamos muchas ganas, por lo que se nos ocurrió probar a la una con la otra para poder mejorar dando besos. Era agradable pero cuando finalmente conocí a mi novio no volví a pensar en tener relaciones con otras mujeres. Eso no quiere decir que me arrepienta ni mucho menos, pero era más una manera de practicar que un interés real, de hecho, siempre una de nosotras adoptaba el papel de hombre".

Otra tercera encuestada, S. de 27 años, cuenta su propia historia: "Fue idea de una amiga que es bisexual y quería que fuéramos a una fiesta solo de mujeres. Recuerdo que estaba muy nerviosa y me llamó la atención lo mayores y experimentadas que parecían todas. En un momento dado, decidí marcharme, porque estaba aterrada, pero no sé cómo me quedé observando a dos chicas que se besaban, de una manera magnética e hipnotizante. Acabé teniendo el mejor sexo oral de mi vida, aún no sé bien cómo, pero es algo que recuerdo cada vez que recurro a una fantasía".

#hemeroteca #lesbianismo | Las parejas de lesbianas esquivan mejor la brecha salarial que las heterosexuales porque reparten más los cuidados

Imagen: Fundación Triángulo
Las parejas de lesbianas esquivan mejor la brecha salarial que las heterosexuales porque reparten más los cuidados.
Un estudio subraya que hasta el 80% de la brecha salarial que existe en el mercado de trabajo entre mujeres y hombres se podría deber a la "penalización por hijo" que sufren las primeras. Constata que las lesbianas que son madres sufren menos esa penalización que las madres heterosexuales: en las relaciones de hombre y mujer los roles de género siguen marcando que el reparto de cuidados sea desigual. Apuntan a que el acceso a escuelas infantiles subvencionadas consigue revertir esa tendencia, mientras que la ampliación de permisos de paternidad apenas tiene impacto.
Ana Requena Aguilar | El Diario, 2019-04-01
https://www.eldiario.es/economia/lesbianas_0_884011984.html

Tener hijos tiene un efecto muy diferente en las carreras laborales de madres y padres. En España, los datos muestran que, a medida que las mujeres entran en las edades más frecuentes para tener hijos, sus salarios disminuyen respecto a los hombres de sus mismas características. Un estudio subraya ahora que hasta el 80% de la brecha salarial que existe en el mercado de trabajo entre mujeres y hombres se podría deber a la "penalización por hijo" que sufren las primeras. Constata además que las lesbianas que son madres sufren menos esa penalización que las madres heterosexuales: en las relaciones de hombre y mujer los roles de género siguen marcando que el reparto de cuidados sea desigual y que sean ellas las que reduzcan empleo y salario, a corto y largo plazo.

El estudio dirigido por Martin Eckhoff y Emily Nix toma como referencia Noruega. Analiza parejas heterosexuales y lesbianas, y deja fuera a las relaciones entre hombres porque la muestra de parejas gay con hijos es muy pequeña. Los autores muestran que las mujeres en parejas heterosexuales sufren una caída de sus ingresos del 22% de media después de la llegada de su primer hijo y ese bajón "persiste en el tiempo". Sus compañeros varones, sin embargo, no experimentan pérdida de ingresos. Esta situación tiene impacto en la economía familiar: los hogares heterosexuales pierden entre el 6 y el 8% de sus ingresos tras tener un hijo y esa pérdida también se mantiene pasado el tiempo.

La cosa cambia cuando hablamos de parejas de lesbianas. En estas uniones, las mujeres que dan a luz pierden el 13% de sus ingresos, mientras que sus compañeras sufren una pérdida del 5%. A pesar de que ese escenario inicial no es bueno, a medio y largo plazo, su situación mejora más rápido y de forma más equiparada entre las dos partes de la pareja. "La madre que da a luz alcanza a su compañera unos dos años después de dar a luz, y desde ese momento las dos madres experimentan penalizaciones similares que disminuyen con el tiempo. Unos cuatro años después del nacimiento ya no experimentan penalización por hijo", concluye el estudio. Lo mismo sucede, por tanto, con la merma de los ingresos familiares: aunque inicialmente tanto heterosexuales como homosexuales la sufren, pasados cinco años las parejas lesbianas ya han recuperado el estatus anterior al nacimiento.

Después de estos resultados, la pregunta que busca responder la investigación es ¿por qué? La investigación descarta que la diferencia entre unas parejas y otras se deba al número de hijos (heterosexuales y lesbianas tienen, de media, un número de hijos similar) o que las lesbianas dediquen menos tiempo a sus hijos (niños y niñas criadas por lesbianas sacan mejores resultados educativos que los criados por heterosexuales).

La respuesta resumida es que el papel de la biología es pequeño y que la mayor parte de la brecha de ingresos que se produce en las parejas heterosexuales se debe a preferencias y normas de género. El estudio se fija en diferentes decisiones que pueden influir en que se produzca esa penalización por hijo, por ejemplo, el número de horas trabajadas, las actitudes de los empleadores, o las ausencias por enfermedad de los niños.

Las investigadoras señalan que las madres en relaciones con hombres son propicias a abandonar temporalmente el mercado laboral una vez que tienen un hijo, o bien a adaptar su jornada o trabajar a tiempo parcial, algo que no sucede con los padres heterosexuales, que tienden a aumentar sus horas trabajadas tras ser padres.

El comportamiento de las madres lesbianas es similar en su tendencia a dedicarse más a fondo al cuidado durante un tiempo y se produce tanto en la mujer que da a luz como en la otra progenitora. Las madres lesbianas tienden a reducir sus horas de trabajo después de tener un hijo, aunque en menor medida, y tienden a compartir ese comportamiento.

Más educación infantil
¿Y cuál es el impacto de las políticas públicas en la corrección de estas brechas? El estudio se centra en dos: la ampliación de los permisos de paternidad y los servicios públicos de cuidado de menores. Su conclusión es que son los segundos los que logran que las mujeres no reduzcan en tanta medida sus ingresos, mientras que los primeros apenas tienen ese impacto.

Observando a parejas que accedieron a permisos de paternidad de diferentes semanas, los autores no encuentran diferencia: en todos los casos, los ingresos de las madres descendieron, mientras que los de los padres se mantuvieron. El acceso a escuelas infantiles subvencionadas sí hizo tuvo impacto e hizo que los ingresos de las mujeres apenas se recortaran.

domingo, 31 de marzo de 2019

#hemeroteca #trans | Charlotte Clymer: “No hay nadie más patriota que un soldado transgénero”

Imagen: El País / Charlotte Clymer
“No hay nadie más patriota que un soldado transgénero”.
Veterana del Ejército de EE UU, Charlotte Clymer critica el veto del Supremo y de Trump hacia los militares 'trasns' en el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero.
Yolanda Monge | El País, 2019-03-31
https://elpais.com/sociedad/2019/03/27/actualidad/1553707767_283660.html

Nadie va a invisibilizar a Charlotte Clymer, nadie. Ni siquiera el actual comandante en jefe de Estados Unidos y su política para 'borrar' del mapa a las personas transgénero. “Puede que Donald Trump desprecie a las personas transgénero, que aborrezca nuestra mera existencia, pero yo le digo que no existe nada ni nadie más patriótico que un soldado transgénero”. Clymer nació hace 32 años en Texas, no precisamente un lugar amable para descubrir a los tres años de edad que en ella había algo distinto, algo diferente a los demás niños. “Lo que pasa es que yo no sabía cómo hablar de ello, de hecho, no se hablaba de esas cosas”, explica Clymer en las oficinas en Washington de la organización Human Rights Campaign, donde forma parte del equipo de prensa, y que estos días preparan actos para celebrar este domingo el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero.

Pero esto es hoy. Esta es la valiente Clymer siendo una activista en las redes y en su vida cotidiana. Antes de hoy existió una Clymer que se llamaba Charles y que trató de convencerse a sí mismo de que su cerebro le dictaba órdenes incorrectas, que decidió entrar en el equipo de fútbol americano de su instituto para hacer las cosas que hacían los chicos y no llamar la atención. Quizá, en aquel momento, esa fue la razón por la que decidió alistarse en el Ejército, para probarse a sí misma que podía ser tan hombre como el que más. “Pero uno no puede engañarse a sí mismo, al menos no para siempre”, reflexiona la activista.

A los 28 años, “la dura verdad me cayó encima como una losa”, relata. Clymer no podía seguir cargando semejante peso sobre sus espaldas y pretender que nada pasaba. “Odiaba el hecho de vivir una vida siendo alguien que no era”. No hay duda de que el paso no fue fácil, que tuvo y tiene vértigo a todos los retos que vive cada día. Pero esta veterana del Ejército sabe a ciencia cierta que cada paso dado mereció la pena. Durante su estancia en West Point nunca reveló quién de verdad era. Ni una sola vez en su periodo en el Ejército sintió que estaría segura si salía del armario. “No podía confiar en nadie”.

Pero entonces llegó Barack Obama. Y las personas transgénero podían ser visibles en el Ejército. “Fue una gran victoria, comenzaba una nueva era”, explica Clymer. Porque lo cierto es que, dependiendo de las cifras que se manejen, entre 6.500 y 15.000 personas que no se sienten identificadas con el género que nacieron sirven a día de hoy en el mayor Ejército del planeta.

Y tras Obama llegó el histriónico huracán Trump. “Un presidente que no respeta los valores constitucionales, un hombre que insulta a nuestros veteranos”, relata esta mujer transgénero. “En definitiva, Donald Trump no respeta el estamento militar y solo lo utiliza para sacar rendimiento político respecto a ciertas bases de su partido”.

El pasado enero, el Tribunal Supremo de Estados Unidos asestaba un duro golpe a unos años de apertura y normalización del colectivo LGBTIQ dentro del Ejército. La máxima corte del país se alineaba con la doctrina Trump y mantenía el veto de la Casa Blanca a los militares transgénero en el Ejército. Ese veto es efectivo desde el próximo 12 de abril, a pesar de que esta semana la Cámara de Representantes votase en contra, ya que el Senado mantiene la mayoría republicana. “Este presidente no entiende que la gente que muere en uniforme defendiendo su país es enterrada en los mismos camposantos, en las mismas tumbas de Arlington donde yacen patriotas, dependiendo de su género”, defiende la activista.

“Ni confío en él ni respeto al comandante en jefe de la nación”, mantiene. “Soldados transgénero luchan ahora mismo en las guerras de este país a las órdenes de un hombre que se avergüenza de su existencia”. Charlotte Clymer asegura que quienes a día de hoy están en las fuerzas armadas seguirán haciendo su trabajo con honor, a pesar del odio, a pesar del rechazo, porque no hay nada más patriótico que un soldado transgénero.

Esta veterana insiste en que quiere ser visible, que necesita ser visible para todos esos niños que, como ella, crecen en Texas perdidos, con la sociedad burlándose de ellos por no estar dentro del sistema binario de hombre o mujer. “Desearía vivir en una sociedad en la que no existiera el concepto género”, prosigue, tras recuperarse de la emoción que ha sufrido al recordar sus días en el servicio armado. “Ahora he decidido vivir mi vida como una mujer y, en la medida de lo posible, ser altavoz de los que no tienen voz”.

La activista desea hacer una distinción y aclarar que la identidad de género no es equivalente a sexualidad. Son dos cosas diferentes. “A algunas mujeres transgénero les atraen hombres y a otras les atraen mujeres, o se sienten atraídas por hombres y mujeres”. En cualquier caso, eso debería ser algo exclusivamente del ámbito privado. Tanto como la morbosa pregunta que le suelen hacer en muchas entrevistas y que Clymer zanja, con mucho respecto, puntualiza ella, de la siguiente manera: “¿Qué si me voy a operar? Me temo que eso no es asunto suyo”.

#hemeroteca #gais #gestacionsubrogada | Una mujer de 61 años da a luz al bebé de su hijo gay en Estados Unidos

Imagen: El País / Matthew, Cecile Eledge, Uma y Elliot
Una mujer de 61 años da a luz al bebé de su hijo gay en Estados Unidos.
Cecile Eledge, de Nebraska, se convierte en madre y abuela a la vez de la pequeña Uma, a la que gestó para ayudar a su hijo y a su marido a formar una familia.
El País, 2019-03-31
https://elpais.com/sociedad/2019/03/31/actualidad/1554036925_676179.html

Cecile Eledge, una mujer de 61 años, se ha convertido en madre y abuela a la vez al dar a luz a la pequeña Uma, a la que gestó para ayudar a su hijo Matthew y a su marido, Elliot, a cumplir su sueño de ser padres. El caso de esta familia de Nebraska (Estados Unidos) ahonda en los dilemas éticos de los llamados vientres de alquiler o gestación subrogada, a los que se añaden, en este caso, la edad de la gestante. El bebé es fruto de un óvulo donado por la hermana de Elliot, que fue inseminado con el esperma de Matthew, y nació el pasado lunes.

"Si queréis que sea la gestante, lo haré en un santiamén", se ofreció Cecile hace dos años, cuando uno de sus tres hijos, Matthew, le contó sus planes de formar una familia, según cuentan en Buzzfeed_news. Matthew Eledge, de 32 años, y Elliot Dougherty, de 29, llevaban años ahorrando para el proceso, que calculan que les ha costado 40.000 dólares solo en la fecundación ‘in vitro’, más los gastos médicos del embarazo y el parto.

Lo que la pareja entendió inicialmente como una broma, se convirtió en realidad cuando empezaron a reunirse con especialistas en reproducción asistida para discutir las opciones que tenían. Matthew mencionó la oferta de su madre, y la médica, Carolyn Maud Doherty, lo consideró seriamente. Pese a ser una mujer ya posmenopáusica, Cecile siempre había sido, en palabras de su hijo, una fanática de la salud. El equipo del Hospital Metodista para Mujeres de Omaha, ciudad en la que reside el matrimonio, le hizo una serie de pruebas —citología, análisis de sangre, de colesterol, de estrés, mamografía, ecografía—, que mostraron que estaba lo suficientemente sana como para pasar un embarazo.

Los médicos le advirtieron de los riesgos asociados a su edad, que incluían problemas pulmonares, coágulos de sangre y una mayor probabilidad de que el parto acabase en cesárea. Sin embargo, Cecile se quedó embarazada al primer intento de transferencia de embrión, tuvo una gestación normal, aunque con más náuseas de lo que recuerda en sus embarazos previos, y dio a luz de forma natural.

La pareja ha querido hacer pública su historia para mostrar que una familia como la suya puede crecer incluso en el corazón del Estados Unidos más conservador. Nebraska no tiene leyes estatales que prohíban la discriminación basada en la orientación sexual o en la identidad de género. De hecho, Matthew fue despedido en 2015 de su puesto como profesor de inglés en un instituto privado católico de Omaha cuando informó de que planeaba casarse con otro hombre.

Aunque poco habitual, el caso de Cecile Eledge no es el primero en el que una mujer da a luz a su propio nieto, ni siquiera es el de más edad. En 1987, Pat Anthony, de 48 años, dio a luz a los trillizos de su hija en Sudáfrica. En 1996, Edith Jones, de 51 años, se convirtió en la primera abuela de alquiler de Reino Unido, al ayudar a su hija y su yerno a ser padres. En 2016, la griega Anastassia Ontou se convirtió, con 67 años, en la mujer de más edad conocida en gestar para otra persona, en este caso también su hija.

Estos ejemplos altruistas se contraponen con los casos más frecuentes, en los que parejas que no pueden tener hijos recurren a mujeres para que gesten a un bebé a cambio de una contraprestación económica. En España está práctica es ilegal, por lo que cientos de parejas acuden cada año, a través de empresas intermediarias, a otros países con legislación más permisiva para llevar a cabo el proceso. El partido que más ha defendido la gestación subrogada en España es Ciudadanos. El resto de partidos se encuentran incómodos ante esta práctica.

#hemeroteca #trans #visibilidad | El colectivo Violetas reivindica los derechos de las personas trans en La Palma

Imagen: El Diario / Violetas LGTBI La Palma
El colectivo Violetas reivindica los derechos de las personas trans en La Palma.
Plantea “la necesidad de establecer recursos específicos para las familias trans en la Isla”.
La Palma Ahora | El Diario, 2019-03-31
https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/colectivo-Violetas-reivindica-derechos-LaPalma_0_883661933.html

Con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Trans, el colectivo Violetas LGTBI La Palma ha salido a la calle estableciendo un punto de información en Los Llanos este fin de semana para acercar a la población la realidad de la comunidad trans.

Violetas se suma así a las reivindicaciones de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales que reclama la modificación de la actual ley 3/2007. El colectivo subraya que “la negación del derecho de autodeterminación es la mayor discriminación que sufren las personas trans actualmente en el territorio español” y denuncia “las discriminaciones sufridas en los ámbitos educativos, sanitarios y laborales, además de ser víctimas frecuentes de delitos de odio por motivo de transfobia”.

El objetivo de estas acciones es el de “reflexionar y concienciar de las adversidades y obstáculos que encuentra el colectivo trans, así como su integración en la sociedad, recordando al mismo tiempo la necesidad de establecer recursos específicos para las familias trans en La Palma, donde todavía no contamos con estos recursos”.

La FELGTB denuncia que “más del 40% de las personas trans encuestadas sufrieron amenazas o maltrato psicológico en 2018. Los datos son significativos, como es el hecho de que casi el 70% personas entrevistadas fueron insultadas, el 31%, acosadas y que el 42% sufrieron negación al acceso laboral”, aseguran. Además, añaden, “nos muestra que el 16% fue víctima de agresiones o abusos sexuales, mientras que el 9% sufrió violencia con lesiones y el 12% violencia sin lesiones”. Por otra parte, “el 19% reconoció haber sufrido discriminación a la hora de acceder a los servicios sanitarios, el 31% haberla sufrido al intentar acceder a otro tipo de servicios”.

sábado, 30 de marzo de 2019

#hemeroteca #trans #memoria | Mujeres trans, pioneras de la lucha por la libertad sexual y heroínas de una “doble transición” en la España posfranquista

El Diario / Mar Cambrollé, Soraya González y Raúl Solís //

Mujeres trans, pioneras de la lucha por la libertad sexual y heroínas de una “doble transición” en la España posfranquista

El periodista Raúl Solís novela las biografías de ocho mujeres que, pese a tener todos los elementos en contra, fueron ejemplo de superación personal y colectiva. “Este país tiene un importante debe con las mujeres transexuales”, explica el autor de 'La doble transición'. “Petróleo, Salvaora, Silvia, Miryam, Mar, Soraya, María José o Manolita son mujeres que se rieron de la dictadura en su cara”.
Javier Ramajo | El Diario, 2019-03-30
https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/libros-la-doble-transicion-transexualidad-mujeres-transexuales-raul-solis_1_1632682.html

Repudiadas por el franquismo, marginadas, encarceladas, sobrevivieron a la intolerancia en blanco y negro y encabezaron las primeras manifestaciones de lucha por la libertad sexual en España cuando el dictador ya se había marchado para siempre. Un libro repasa las vidas de algunas de esas mujeres transexuales que “han desaparecido del relato triunfador” del movimiento LGTBI y que son verdaderas supervivientes de aquellos que no quisieron ni quieren entender la diferencia. “Petróleo, Salvaora, Silvia, Miryam, Mar, Soraya, María José o Manolita son mujeres que se rieron de la dictadura en su cara”, dice Raúl Solís, autor de 'La doble transición'.

El 31 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Visibilidad Trans. Este libro, prologado por la vicepresidenta del Consell de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, surge precisamente “por la necesidad de contar la historia LGTB con los ojos de quienes la protagonizaron, que fueron las mujeres transexuales. Ellas lideraron, valientes, aquellas primeras marchas, en Andalucía, en España y, un poco antes, en 1969, en Nueva York, que es donde arrancó la lucha por la libertad sexual. ”Estaban en las cabeceras de todas las manifestaciones. Ahora no están ni en la cola. El movimento LGTBI se las ha tragado y las ha invisibilizado“, explica Solís a eldiario.es Andalucía.

Invisibilización

Cuesta trabajo ver a mujeres transexuales en las marchas LGTBI para reclamar mayores derechos, apunta el autor. En Sevilla, el pasado año, el Día del Orgullo LGTBI se dividió en Andalucía por primera vez en 40 años con dos manifestaciones paralelas. Y sobre todo, “no se ve a mujeres transexuales de más de 60 años, que son las que protagonizan el libro y que tienen la característica común de haber transitado por la exclusión social”.

Acerca de los motivos de esa invisibilización, Solís explica que las mujeres transexuales “no pueden ser productos de consumo, porque en su mayoría son pobres, porque el abandonar el hogar familiar y haber sido excluidas del mundo del trabajo, no tienen capacidad de consumo. En el mundo gay actual está muy asumido por el capitalismo. Si no tienes capacidad de consumo como grupo social, no tienes capacidad para ser visible”.

Cierto es que el respeto social hacia el colectivo transexual ha avanzado de un tiempo a este parte, pero aún falta camino por recorrer, explica el autor. “Hay familias que crían a sus hijos con cariño y hay mucha más empatía de la sociedad hacia las personas transexuales, pero eso no nos puede llevar a pensar que eso es lo general. Se siguen dando casos de chavales jóvenes que son expulsados del hogar y esa realidad hay que tenerla presente para cambiarla”.

Historias de superación

Las protagonistas de libro saben bien cómo ha evolucionado la sociedad española. A ellas, que abrieron el paso, “si les hubiera contado que un niño con 14 años puede ahora tomar bloqueadores hormonales o que en cualquier instituto de Andalucía cualquier joven transexual va a ser tratado por su sexo sentido, no se lo hubieran creído, porque ellas con esa edad recibían palizas, detenciones, violaciones y encarcelamientos. Evidentemente, se ha avanzado muchísimo a favor de la libertad sexual y, sobre todo, de las mujeres transexuales”, explica el periodista, nacido en Mérida en 1982.

Entre las historias que novela, el autor destaca quizá la de Mar Cambrollé. “Desde el barrio más pobre de España, con el rechazo de su familia desde los 10 u 11 años, durmiendo con un cuchillo debajo de la almohada, expulsada de la escuela con 13 años... y ahora es impulsora de leyes de transexualidad hiperavanzadas a nivel europeo y dando charlas a los médicos sobre cómo afrontar la realidad trans. Me parece una historia de superación brutal”. O la de Silvia Reyes, nacida en Las Palmas y que vive en Barcelona, “de una familia muy afín al régimen, de clase alta, que la repudia, encarcelada en La Modelo y en la prisión de Badajoz, y que ha vivido siempre de la prostitución y ha sido también una gran activista”.

También se narra la vida de Miriam Amaya, que vive en Zaragoza y que “su familia, gitana, pese a los clichés que se puedan tener, fue la que mejor la aceptó de todas las protagonistas del libro”. Está también Manolita Saborido, 'la otra Manolita Chen', “la primera mujer transexual con proyección pública en España a finales de los 60, además de ser la primera madre transexual, que adoptó en 1982”.

Solís explica que “una de las realidades de las mujeres de esta época es que el VIH, la prostitución, la violencia y la drogadicción provocaron un genocidio entre las mujeres transexuales que nacieron durante el franquismo”. Su esperanza de vida era de 35-40 años, detalla, ejemplificando que, de la fotografía que viste el libro, de la primera manifestación en Barcelona en 1977, solo Silvia Reyes está viva, Silvia. “Son supervivientes de una época muy dura para ellas”, dice.

A juicio del autor, la sociedad española está “muy preparada para la aceptación de la transexualidad”, gracias en gran parte a las leyes que se han ido aprobando, “pero es muy importante el movimiento social”. Y ahí se detiene: “El movimiento social LGTB no ha sido muy beligerante por la causa transexual y creo que se debe de escindir de la ecuación LGTB y trabajar por su realidad. No tiene una sola ley que les reconozca derechos. La ley de 2007 lo único que hizo fue permitirles el cambio de nombre pero a cambio de su esterilización y de presentar un informe de que no están locas. España sigue tratando a las personas transexuales como enfermas mentales. El año pasado se presentó una ley pero no se llegó a tramitar”, apunta en referencia a la norma registrada por Unidos Podemos en el Congreso.

“Las minorías necesitan derechos, no ser bandera electoral”

Raúl Solís considera que “las personas transexuales han sido toda la vida visibles, lo que necesitan es igualdad, un marco que les permita ser iguales al resto de ciudadanos”. “No veo peligro de involución. No se puede hacer política en base al miedo. Las minorías necesitan derechos y no ser bandera electoral de ningún partido”, apunta.

Con pensiones de entre 400 y 600 euros, o en pisos de 40 metros cuadrados, como se cuenta en el libro. “Tienen que ir a pedir comida porque su situación es muy, muy precaria, porque al haber trabajado en la prostitución o en el espectáculo no han cotizado a la Seguridad Social. Deberían incluirse en una ley pensiones vitalicias para este tipo de mujeres para que, en el final de su vida, pudieran vivir con cierta dignidad, porque el régimen franquista lo que hizo fue matarlas en vida al no permitirles su integración en la vida civil”, señala.

El libro aporta el contexto histórico en el que estas mujeres vivieron. En 1970 se aprobó la Ley de Peligrosidad Social, por la cual muchas personas homosexuales entraron en la cárcel “pero que se llevó por delante a una mayoría de personas transexuales, un 70-80%”. Se derogó en 1979 pero no salió del Código Penal hasta 1995. En 1982, con la Ley de Escándalo Público, que hizo que personas transexuales fueran detenidas por la calle hasta el año 1988. Esto es, las personas transexuales “tardaron 29 años más que las demás en acceder a la democracia y fueron sacadas de las cárceles dos años después que los presos políticos. Este país tiene un importante debe con las mujeres transexuales”, sintetiza el periodista.

“La transexualidad no es un hecho médico sino psicosocial. Hay que sacarlo de la medicina. El discurso biomédico ha hecho muchísimo daño a las personas transexuales, como el hecho de pensar que viven en cuerpos equivocados, que les falta algo o que no son mujeres u hombres completos”, señala Solís.