martes, 16 de febrero de 2016

#hemeroteca #homofobia | Pedro Martínez: "Algunas minorías no respetarían al deportista homosexual"

Imagen: El Mundo / Pedro Martínez
Pedro Martínez: "Algunas minorías no respetarían al deportista homosexual".
Es el artífice de la mayor racha del baloncesto mundial este año: las 28 victorias seguidas del Valencia. Habla de todo, sin miedo y sin límites: "Molesta, pero yo sigo".
Abraham Romero | Papel, El Mundo, 2016-02-16
http://www.elmundo.es/papel/historias/2016/02/16/56c2ff76268e3eb3128b45f2.html

Valencia es una ciudad que históricamente ha respirado fútbol. Hasta este año. Es miércoles y estoy en la ciudad. «La semana pasada llevé a un periodista americano. Esto es histórico, aunque eres un poco gafe, ¿no?», me lanza el taxista camino del pabellón Fuente de San Luis. Tiene cierta razón. Tras 28 victorias consecutivas, aparezco en La Fonteta el día después de la primera derrota del equipo. Ha sido en Europa, contra el Limoges, y la noticia ya ha dado la vuelta al mundo. New York Times, L'Equipe, Corriere Dello Sport... todos hablan de la racha, pero sólo uno está llegando al pabellón el día después de. El taxi se para y el conductor, inquieto, lanza la última pregunta: «¿Vas a hablar con algún jugador?».

-No, con Pedro Martínez.

-Dale las gracias.

Pedro Martínez es el entrenador del Valencia Basket. Si quieren por delante el resumen de ‘loquesedice’ de él: un tipo duro, reservado, con cierto interés político y poco amigo de las entrevistas. En unos minutos, además, se va a sentar con un crío que nació cinco meses después de que él empezase a entrenar en ACB (1990). Conmigo. Si es un tipo duro que acaba de perder un partido, no será fácil. Si le voy a hacer sentir viejo, aún menos.

Por si fuera poco, entro al pabellón y me encuentro con el jefe de prensa, Guillermo, sorprendido con el sí de Pedro a la entrevista. «Se suele negar a estas cosas», me había avisado por teléfono. Pasa un minuto y llega Pedro. Alegre, sonriente y lector de Papel. Buen día para romper tópicos.

Me han dicho que igual soy un poco gafe.
Lo eres, lo eres (risas). Pero no pasa nada, está todo bien.

¿Te viene bien en cierto modo haber perdido? Por aquello de quitarse la presión...
Estaba todo el mundo hablando de la racha y no es lo normal. No tenemos que ganar tantos partidos. Duele perder pero por fin nos la hemos sacado de encima.

Fama de duro y arisco a las entrevistas. ¿Por qué?
No estoy demasiado cómodo. Prefiero dedicarme a lo que hago, que es entrenar, y evitar una exposición pública. No estoy demasiado a gusto haciéndolas. Entiendo que forman parte de mi trabajo y no las evito, pero prefiero no hacerlas.

Me han dicho que detrás de esa imagen de tipo serio hay un hombre simpático.
Con algún amigo lo tengo hablado, de cómo la profesión condiciona nuestro carácter, lo bordes que nos volvemos por intentar proteger siempre al grupo y lo que pensamos, por protegernos a nosotros mismos de las críticas y de la imagen que proyectamos. Y eso seguramente nos hace parecer diferentes a cómo somos.

Pedro Martínez llegó el pasado verano a Valencia. Su decimoquinta mudanza para dirigir a su equipo número 13. Número gafado, salvo para él: con seis jugadores nuevos y la mitad de presupuesto que el Madrid y el Barça, mantiene al equipo líder tras disputarse la primera parte de la temporada y una de sus caras nuevas, el descarte NBA Justin Hamilton, va camino de conseguir el MVP. Y el que era gran estrella en su anterior equipo, el internacional Fernando San Emeterio, es ahora suplente en un equipo falto de egos y sobrado de inteligencia. «Antes fichabas por estadísticas pero ahora intentas averiguar algo más. Por ejemplo, con los americanos nos fijamos mucho en la personalidad. Lo ideal es un jugador que es capaz de hacer algo más que venir a jugar». ‘El Milagro’, explicado por Pedro.

Pero que no les engañe todo esto. No estoy en Valencia para hablar del Valencia Basket. O, al menos, no sólo de eso. Estoy en Valencia porque Pedro Martínez es un entrenador normal. No diferente, no. N-O-R-M-A-L. Porque lo lógico en el deporte debería ser que un profesional tenga la libertad para hablar de todo, y además la aproveche. Lo normal es ver a Gerard Piqué opinando sobre la independencia de Cataluña; a Carmelo Anthony, estrella de los New York Knicks, liderando una manifestación en contra de los abusos policiales en su Baltimore natal o a Frederic Kanouté, ex delantero del Sevilla, protestando contra la situación en Palestina. O ver al mismo Pedro Martínez tuiteando «hoy me gusta mucho más Badalona» después de unas elecciones en las que Badalona en Comú consiguió cinco concejales. «Cada uno tiene que hacer lo que sienta natural», argumenta.

En junio de 2014 Pedro Martínez fue portada en toda la prensa española por su marcha del Herbalife Gran Canaria. La versión oficial es que no le renovaron el contrato por motivos deportivos. Detrás, el runrún de que sus tomas de posición en Twitter no gustaban a Lucas Bravo de Laguna, miembro del PP y entonces Consejero de Deportes del Cabildo de Gran Canaria. Pese a los éxitos del equipo (semifinales de Copa y Liga en 2013, la mejor clasificación de su historia), decidieron no renovarle.

«Para tener enemigos no hace falta declarar una guerra, basta con decir lo que se piensa», es una frase de Martin Luther King que tuiteaste en junio de 2014, después de dejar Gran Canaria.
Esa frase viene porque expresas tu opinión y lo haces porque lo piensas, porque crees que no haces daño a nadie. Pero luego hay gente que se ofende, que le sabe mal y partir de ahí la visión que tiene del entrenador queda tamizada por esa opinión, cuando no debería ser así.

¿Has tenido enemigos por dar tu opinión?
No, no lo creo. Molesta, pero he seguido dando mi opinión. Tampoco intento ostentar, al final soy entrenador y a la gente lo que le interesa es mi trabajo. Si hay alguien que me pregunta tampoco veo ningún motivo para no darla, porque como persona que vive en la sociedad tengo opiniones de otro tipo y no tengo demasiados problemas en darlas, y si a la gente le molesta pues bueno... no me cambia.

Viéndolo con perspectiva, ¿te arrepientes de haber compartido ciertas cosas en Twitter durante tu etapa como entrenador del Gran Canaria?
Más que arrepentirme, creo que seguramente debería haber sido un poco más cauto. Había gente que no se sentía a gusto con ciertas opiniones y la verdad es que no hice caso. Podía haber sido más cauto, pero tampoco me arrepiento. Ha pasado tiempo para pasar página. Ni me preocupa ni creo que fuese solo por dar mis opiniones.

Diez minutos me han servido para comprobar que Pedro Martínez (Barcelona, 1961) es un entrenador normal. Y eso, en el deporte español, le hace casi único. No se guarda nada y decido ir al grano.

Como catalán, ¿qué opinas de la independencia de Cataluña?
Me gustaría que se pudiera crear un marco en el cual los catalanes pudieran decidir su futuro de una forma legal y democrática.

¿Y crees que algunos deportistas pueden tener miedo de dar su opinión?
Hay algunos que prefieren no hacerlo por una cuestión de tranquilidad, de comodidad o por si sus opiniones no son las generales. Si son catalanes y están fuera de Cataluña... o si no son catalanes y viven en Cataluña. Prefieren no dar esa opinión para no tener esa exposición. Me parece legítimo.

Cuando preparo la entrevista enumero tres temas que no quiero que se me escapen. Ya he tocado dos: la no renovación en Gran Canaria y Cataluña. Hay un tercero que no concierne directamente a Pedro Martínez, pero que tengo preparado desde hace mucho tiempo para el momento en el que me cruce con algún deportista profesional.

Jason Collins es un jugador de baloncesto, elegido en el draft de 2001, el de Pau Gasol. Jugó durante 13 discretas temporadas en la NBA y se retiró en 2014. Un año antes, el 29 de abril de 2013, anunció al mundo su homosexualidad. Fue el primer jugador de la NBA en activo en dar el paso. En mayo de 2015, Derrick Gordon, un jugador de la NCAA, denunciaba que muchas universidades no le querían por su condición de homosexual.

Tú, como entrenador, ¿cómo manejarías algo así?
Creo que con toda la naturalidad del mundo, aunque seguramente no estamos en una sociedad ideal. Quiero pensar que en el ámbito interno del equipo lo trataríamos con absoluta normalidad. Otro caso sería en los pabellones, lo que se podría escuchar por parte de algunos aficionados en determinados momentos.

¿Crees que en España no se respetaría?
En algún campo, y por parte de algunos aficionados en particular, seguramente no. Porque sería un tema que se vería como una debilidad, sin serlo, y se le querría atacar por ese tema. Quiero pensar que sería una minoría.

¿Conoces algún caso de un jugador que no dé el paso por estos motivos?
No me consta, pero probablemente sí. Por una cuestión estadística, después de tantos años entrenando seguramente sea así. Yo no he percibido nada y no me consta.

Si fueses jugador y tuvieses ese dilema, ¿lo harías público?
Creo que seguramente no.

Bajamos a la pista para hacer unas fotos y comento con Pedro las siguientes jornadas de liga. Al cierre de esta edición ya van 30 victorias en 33 partidos, dos de ellas en el Palacio de los Deportes de Madrid y en el Palau Blaugrana de Barcelona. Un pequeño milagro para que Valencia huela cada vez más a baloncesto.

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