martes, 8 de marzo de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Carmen Calvo: "La autodeterminación de género no existe en ningún país ni cabe en la ley"

El Español / Carmen Calvo //
Carmen Calvo: "La autodeterminación de género no existe en ningún país ni cabe en la ley".

Entrevista con la exvicepresidenta del Gobierno habla sobre la situación del feminismo y los distintos frentes abiertos que tiene por resolver.
Esther Esteban | El Español, 2022-03-08
https://www.elespanol.com/mujer/protagonistas/20220308/carmen-calvo-autodeterminacion-genero-no-existe-ningun/655434620_0.html 

Quienes conocen bien a esta pionera y respetada feminista dicen que el secreto de su éxito -que le llevó a las más altas responsabilidades del gobierno de España, incluyendo ser “todopoderosa" vicepresidenta- está, no solo en su lealtad inquebrantable a su partido y a Pedro Sánchez cuando vinieron mal dadas, o en su fama de "verso suelto"; sino, como dijo de ella un histórico socialista, "en su capacidad para moverse con la misma soltura en las moquetas de Madrid que en las reuniones de barrio de su pueblo levantando la bandera de la igualdad". Lo cual es rotundamente cierto.

En presencia de Carmen Calvo (Cabra, Córdoba 1957), una tiene la sensación de que es la misma de siempre. Una mujer simpática y cercana de izquierdas, sin aditivos, socialista, feminista, luchadora hasta la extenuación en la defensa de sus señas de identidad ideológica.

Ha sido y sigue siendo una gran conversadora capaz de pasar, en cuestión de segundos, de hablar de su "abuelitis" y compartir experiencias comunes vividas hace años, a hacer una disección de primerísimo nivel de cuestiones constitucionales y mucha enjundia demostrando su músculo como doctora en Derecho Constitucional.

Calvo ha sido casi todo lo que se puede ser en política: desde ministra de Cultura con Zapatero, a consejera autonómica en su tierra, diputada en varias legislaturas, secretaria de igualdad en la ejecutiva de su partido. Además, vicepresidenta del Gobierno, ministra de Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad y ahora presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso.

Cuando le preguntas "a bocajarro" si las nuevas feministas quieren borrar de un plumazo toda la lucha de las mujeres de la Transición, se toma un respiro para pensar muy bien la respuesta y añade que el feminismo es la continuación del socialismo y apuntala la democracia.

"Hay un grave problema en la política de adanismo, como si las cosas no tuvieran historia", se lamenta. Reconoce abiertamente que el feminismo socialista tiene grandes divergencias con el de Unidas Podemos. "La autodeterminación de género que ellos plantean no existe en ningún país y no cabe en nuestro marco legal".

Insiste en que abolir la prostitución es factible y es partidaria de implantar obligatoriamente las cuotas en los consejos de administración. “Merkel lo ha hecho y si se ha hecho la Alemania se puede hacer en cualquier otro lugar”, sentencia.

Es ese tipo de mujer capaz de emocionarse enseñándote fotos de sus nietos Teo y Oto, con la misma facilidad que cita a Hannah Arendt para denunciar las sociedades que banalizan el mal o arremete inmisericorde contra la extrema derecha y precisamente ahí radica su encanto.

Pregunta: Permítame una curiosidad antes de empezar, ¿en qué momento usted fue consciente de la lucha feminista?

Respuesta: Desde muy joven. Pertenezco a una familia con hermanos sólo varones y me di cuenta rápidamente que yo iba a tener muchas más dificultades que ellos en la vida. Y eso que mis padres me trataron con total igualdad en relación con mis hermanos. Mi padre era un hombre con una mentalidad muy avanzada, y mi madre siempre fue una mujer personalmente muy poderosa que nunca se dejó arrinconar por el hecho de ser mujer.

Vamos, que se encontró con el feminismo cuando casi nadie sabía qué era…

Sí. Tuve un encuentro muy temprano con el feminismo. Era menor de edad y ya escribía artículos y participaba en mesas de debate, por lo que mi padre tenía que avalarme con su carnet de identidad. Recuerdo a mi madre asombrada diciéndome que cómo podía atreverme a participar en debates con el cura del pueblo o el ginecólogo y hablar con ellos de temas como el divorcio. Fui muy precoz en la lucha feminista y no he dejado de serlo en toda mi vida.

Pues ahora parece que hay un interés en anular el trabajo que hicimos las feministas de la Transición. ¿Es así?

El feminismo es intrínseco a la democracia y ha servido para que las mujeres vayamos avanzando, lo que no quita que tengamos rubicones, y ahora estamos en uno de ellos. Se vuelve a poner otra vez en tela de juicio el sujeto político que somos, no solamente de la lucha feminista, sino de la propia democracia. Eso forma parte del camino que las mujeres iniciamos en el inicio del Estado moderno y particularmente en la transición política española, donde las feministas jugamos un importantísimo papel que ahora algunos quieren borrar. Trabajar desde el feminismo es apuntalar la democracia.

Da la sensación de que las jóvenes feministas quieren romper con la lucha de sus madres y de sus abuelas. ¿Eso es posible?

Yo creo que en estos momentos hay un problema de adanismo, como si las cosas no tuvieran historia ni recorrido, ni un antes ni un después. Eso lo vemos a diario en la clase política y también en las feministas de algunos partidos.

¿En las próximas décadas se superará el concepto de feminismo para hablar, por ejemplo, de mujeres líderes?

La parte primera del feminismo, la lucha por el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, por abolir la prostitución, por la igualdad de nuestros derechos y oportunidades, está encarrilada, y ahora estamos en una nueva fase del feminismo que es conseguir la presencia de las mujeres en el poder y eso todavía está por llegar.

Por lo menos ahora ser feminista da prestigio, sobre todo cuando es un hombre el que se define como tal, ¿no?


Efectivamente, ahora ser feminista sirve de plusvalía política y se lo quiere apropiar casi cualquiera. Algunos hombres han comprado el término y otros incluso son capaces de luchar por el contenido, pero lo importante es dejar a las mujeres que ejerzamos el propio protagonismo en el ejercicio del poder. Hay que conseguir que sean las mujeres las hacedoras del cambio de rumbo de la sociedad, y eso es lo que no ha llegado todavía.

Pues, sea como fuere, la ruptura entre las feministas está servida. Se han convocado dos manifestaciones el 8-M, y las diferencias entre lo que usted representa y lo que representan las mujeres de Podemos es evidente...

El feminismo socialista tiene grandes divergencias con los planteamientos que hace políticamente el partido Unidas Podemos. Nosotras somos quienes hemos estado en el feminismo de este país, sacando adelante las grandes leyes de igualdad que es la legislación más avanzada. Ese es un patrimonio de la democracia española impulsado por el PSOE y por la composición que mi partido ha hecho en las listas.

¿Me está diciendo que feminismo es igual a socialismo? Porque eso debe indignar a muchas representas de la izquierda radical...

El feminismo es la continuación del socialismo, el feminismo es igual a democracia. Es un acto de justicia que no tiene por qué molestar a nadie afirmar que ha sido el PSOE quien ha impulsado el movimiento feminista desde la Transición hasta ahora, que es un gran patrimonio democrático. Unidas Podemos existe desde hace pocos años, y efectivamente algunos de sus planteamientos son muy distintos a los que tenemos en nuestro partido.

Una de las discrepancias, por ejemplo, es la Ley Trans y el cambio de sexo registral, ¿no?

Esa es la Ley de Derechos LGTBI, de los colectivos de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales. El borrador que tiene el Gobierno y que yo en su momento conocí, contempla muchas cuestiones del colectivo LGTBI, de todos esos colectivos en los que, por cierto, la mitad son mujeres. Existen colectivos de muy diversos tipos que están peleando por sus derechos, pero el feminismo es el que ha dado la gran cobertura de avance de la democracia.

¿Usted qué opina del cambio de sexo registral?

Creo que todos los derechos tienen sus requisitos y eso forma parte del rigor de un Estado de derecho. Las personas en esta situación tienen todo el derecho del mundo a pedir soluciones, pero en un Estado de derecho el rigor y la seguridad jurídica son fundamentales y hacen que nadie tenga un derecho absoluto, como pretenden algunos.

¿La autodeterminación de género que pide Irene Montero es viable? Porque no existe en ningún país…

Efectivamente, la autodeterminación de género no existe en ningún país, y desde luego no cabe en nuestro marco legal. Todos los derechos tienen seguridad jurídica y limitaciones, todos.

¿Lo que propone Podemos, como dicen algunas feministas, es el borrado de las mujeres, que se diluya la línea que hay entre hombre y mujer?

La realidad es que somos hombres y mujeres y, de hecho, las personas transexuales o transgénero lo que tienen son dificultades para estar en un sexo o en el otro. Creo que hay que ser muy respetuoso con un tema que es muy complejo, y que algunos quieren dar soluciones fáciles. Este asunto afecta al conjunto de la ciudadanía y no solamente a los colectivos que lo están planteando.

Cuando usted dice que lo que se ha conseguido hasta ahora no es feminismo, sino democracia, ¿a qué se refiere?

Me reafirmo en que lo conseguido hasta ahora no es feminismo, sino democracia. Me refiero a que haber luchado por el divorcio, por el aborto, por tener los mismos derechos reconocidos, tener la patria potestad de nuestros hijos, poder votar o ir a la universidad, eso es democracia. Todas esas cuestiones las tenía que haber hecho la democracia sin que las mujeres hubiésemos tenido que luchar por ello. Cuando las mujeres feministas estén en muchas posiciones de poder y desplegando otra perspectiva de las cosas, empezará de verdad el feminismo.

Aunque institucionalmente vamos hacia la paridad eso no ocurre en los altos niveles empresariales. ¿Usted es partidaria de aplicar por cuota el mismo número de hombres que mujeres en los consejos de administración?

Implantar obligatoriamente las cuotas en los consejos de administración es factible, Merkel lo ha hecho, y si se ha hecho en Alemania se puede hacer en cualquier otro lugar. El ámbito público tiene que ir por delante y dando ejemplo, pero en el ámbito privado no se pueden seguir tolerando esas discriminaciones. Si en el Congreso, en el Gobierno o en los ayuntamientos existe paridad, es contradictorio que eso no se traslade al resto de la sociedad. Mientras no se resuelva esta discrepancia entre lo público y lo privado no avanzaremos. Está claro que los hombres se resisten a perder el poder, y eso es el origen, entre otras cosas, de la violencia machista, por eso es tan necesario un cambio de mentalidad no solamente en lo público sino también en lo privado.

¿Los derechos de las mujeres siguen siendo el eslabón débil de la democracia?


Evidentemente, sí. Nuestros derechos son el eslabón más débil, y, de hecho, cuando viene una crisis como la de la pandemia ahora o la del 2008, quienes más pagamos somos las mujeres porque nuestras posiciones son mucho más frágiles. Por eso la ultraderecha niega la violencia contra las mujeres, porque de esa manera pretende frenar y hacer retroceder el progreso de la humanidad.

¿La Constitución debería tener un principio rector que hable de igualdad entre hombres y mujeres?

Así es. Un principio de igualdad entre hombres y mujeres es un paso al frente de compromiso de la propia democracia que debería estar en su Constitución. Algunas constituciones europeas lo han hecho. Decir que los españoles somos todos iguales ante la ley no es más que la constatación del Estado de derecho y lo que las feministas exigimos es un compromiso de la democracia en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. Es una variable más avanzada. Son conceptos distintos. Y por lo tanto es necesario que la Constitución tenga efectivamente un principio rector que hable de igualdad, y no solo el genérico que se contempla en el artículo 14.

¿El día que haya una mujer presidenta del Gobierno se habrá dado un paso de gigante o sólo sería un gesto importante pero simbólico?

Si quien llegue a presidenta del Gobierno no tiene una perspectiva feminista de la realidad y de la transformación de las cosas, será un paso simbólico, nada más. Si la mujer que llegue a la presidencia del Gobierno tiene una perspectiva feminista se habrá dado simplemente un paso natural, una mujer habrá alcanzado el poder. Pero seguramente habrán sido muy importantes para ello las propuestas del feminismo como las listas electorales paritarias.

Pero admita que todavía queda un trecho, porque como decía una feminista, la igualdad será el día que haya tantas mujeres tontas en el Consejo de Ministros como hombres tontos ha habido...

Es tristísimo, pero el día que haya tantas mujeres tontas como hombres tontos ha habido en los Gobiernos, habremos dado un gran paso, tristísimo, pero real, en la igualdad simbólica. Los hombres han detentado todos los poderes y han llegado todo tipo de hombres, buenos, malos y regulares intelectualmente. Las mujeres, igual que los hombres, no tenemos que demostrar nada.

Tampoco en España está regulado el tema de la sucesión de la Corona, lo cual no ocurre en otras monarquías. ¿Ese asunto no debe ser modificado constitucionalmente?

De facto está modificado, en tanto en cuanto en nuestro país la heredera es una mujer y la segunda en la línea de sucesión es su hermana. La sociedad española no admitiría de ninguna manera que en estos momentos se arrinconara a una mujer para ser la heredera de la jefatura del Estado. Es cierto que cuando la Constitución se vaya a reformar, eso se hará, casi de oficio y no habrá ningún problema. Cuando llegue el momento el tema quedará definitivamente resuelto. Nuestro próximo jefe del Estado será mujer, sin ninguna duda.

¿Es factible que la Constitución blinde, como piden ustedes, el derecho al aborto o eso es solamente un planteamiento ideológico?


Blindar el derecho al aborto tiene que ser factible cuando se plantee en algún momento una reforma de la Constitución. No podemos estar siempre sometidas a los vaivenes del gobierno de turno. Este es un derecho que debemos de tener protegido. Cualquier mujer tiene derecho a decidir, cuando la ciencia le indica y la ley le consagra, en qué momento puede o quiere ser madre. Este tema no puede estar sometido a la moral concreta del gobierno de turno, sino a la moral personal de cada mujer que decide libremente si aborta o no.

Admita que resulta decepcionante haber conseguido un pacto de Estado contra la violencia de género consensuado y que siga habiendo tantas mujeres asesinadas y cada vez más jóvenes...

A las feministas socialistas nos costó mucho trabajo ese pacto consensuado con el PP, en el que por cierto Unidas Podemos se abstuvo. Ahora, por fin, en la renovación del pacto vamos todas juntas. Es verdad que se está perdiendo mucho tiempo en desarrollarlo, pero a pesar de esas cifras de asesinadas, que es una durísima realidad, aplicar las 200 medidas de carácter educativo preventivo y de concienciación pactadas ayudará para paliar esa cifra de la vergüenza. Además de la educación en igualdad los hombres deben tomar la batuta en este aspecto y la sociedad tiene que ser valiente a la hora de condenar alguna cosa que se están dejando pasar. Por ejemplo, hay que tener más coraje para acabar con la pornografía.

¿Se puede abolir la prostitución en un horizonte cercano? ¿Es factible acabar con ella siendo como somos el primer país europeo en consumo de prostitución?

La pregunta no es si es o no factible abolir la prostitución, sino que es necesario ponerse a ello y abolirla ya. Porque la prostitución es el más cruel atropello de los derechos humanos. Jamás nadie se plantearía por ejemplo si es factible acabar con la discriminación de las personas de raza negra, sólo hay que hacerlo sin más. Y con la prostitución ocurre lo mismo.

¿Y La única vía para acabar con ella es castigando al consumo?

En Francia han considerado el castigo del consumo una vía constitucionalmente correcta, y está dando sus frutos, y aquí debería hacerse igual. Es evidente que tenemos que perseguir al proxenetismo y a los proxenetas, que tenemos que controlar los locales que registrados como hostelería se está usando para ejercer la prostitución, que hay que parar el tráfico, la trata de mujeres y de menores para la explotación sexual porque esa trata, si no hubiera prostitución, no existiría. Además, hay que castigar el consumo de la prostitución, no me cabe ninguna duda.

Otro tema polémico es el de los vientres de alquiler, que una parte de la izquierda en el ámbito de la homosexualidad defiende como su opción para reproducirse.

Curiosamente el machismo ha conseguido que aparentemente un embarazo o un parto no sean nada, como si no tuviera riesgos. Lo que reivindicamos las mujeres es que nuestros cuerpos nos pertenezcan libre y dignamente y no se trafique con ellos. Hay cosas que no pueden convertirse en una transacción, porque si no habremos convertido la vida y a las sociedades en algo indigno e ignominioso. Detrás de los vientres de alquiler hay pobreza y marginación, hay mujeres violadas, agredidas y abusadas sexualmente. ¿De qué estamos hablando? Esos temas jamás pueden defenderse desde una óptica de izquierda.

Me consta que usted ha conseguido impulsar una importante red solidaria para ayudar a las mujeres afganas, especialmente magistradas. ¿Cómo están avanzando?

Los talibanes simplemente niegan a la mujer como ser humano. Hay que seguir haciendo un esfuerzo enorme, porque el mundo entero se juega su dignidad en la lucha contra el régimen talibán. Somos muchas mujeres de todo el mundo las que nos hemos aliado para que las mujeres afganas no sean abandonadas a su suerte.

¿Qué le parece que haya miembros del Gobierno que se estén refiriendo al PSOE como el partido de la guerra?

La política exterior es del presidente del Gobierno y además así fue acordado en el pacto de Gobierno. No es posible estar en el Gobierno y fuera sin responsabilidad, al mismo tiempo, como hacen algunas representantes de Unidas Podemos. Por otro lado, el Gobierno de España no debe romper la unidad de acción de Europa.

También las ministras de Podemos están utilizando el 8-M y las convocatorias de manifestaciones para atacar la posición del presidente del Gobierno en la guerra de Ucrania. ¿Eso es tolerable?

El 8 de marzo se ha logrado con mucho esfuerzo durante muchos años para ser el día mundial de la agenda de las reivindicaciones de las mujeres y flaco favor se le hace al feminismo si lo desvirtuamos para introducir otros temas aprovechándose del momento.

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